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Resumen
El presente
artículo comienza por situar epistemológicamente la tecnología.
A continuación, reflexiona sobre la pedagogía como conocimiento
común y como práctica, como conocimiento racionalizado y como
técnica, y como tecnología pedagógica. Continúa refiriéndose a
las nuevas tecnologías en relación con la tecnología pedagógica,
para finalizar discurriendo sobre la
educación, la
finalidad de las disciplinas tecnológicas y sus instrumentos.
TECNOLOGÍA Y
PEDAGOGÍA: ASPECTOS CONCEPTUALES
Nuestra experiencia limitada, y
por tanto no generalizable, nos ha convencido de que suele haber
a veces confusión y otras veces, vaguedad, cuando se usan los
términos "pedagogía" y "tecnología". La confusión y la vaguedad
traen como consecuencia el reforzamiento de prejuicios fundados
en la ignorancia respecto de las relaciones entre la pedagogía y
la tecnología.
No obstante, también se da el
fenómeno social inverso, consistente en el aprecio desmedido y
acrítico de las nuevas tecnologías y en especial de los
instrumentos que proporcionan las nuevas tecnologías.
Por lo anterior, en este trabajo intentaremos eminentemente
ofrecer un esfuerzo de dilucidación que tenga por consecuencia
reducir la confusión y permita reflexionar constructivamente
sobre la pedagogía y la tecnología.
LA
TECNOLOGÍA
En primer lugar, intentaremos ubicar epistemológicamente la
tecnología. La tecnología trata de efectuar una síntesis entre
la verdad y la eficiencia, entre la ciencia y la técnica, entre
los sistemas de reglas y los sistemas de leyes.
La tecnología se funda en los
conocimientos teórico-empíricos de la ciencia y los usa. También
utiliza la técnica que es un sistema de reglas de operación
eficaz para modificar la realidad. La tecnología implica la
ciencia y la técnica. La tecnología se ubica como una
articulación entre la ciencia y la técnica; su objetivo consiste
en modificar el objeto, la eficiencia es su criterio y sus
enunciados son también prácticos. Sin embargo, también sus
enunciados son nómicos, es decir, se fundan en leyes y por lo
tanto, la verdad también es criterio pertinente y por ende, el
conocimiento adecuado no le es indiferente.
La tecnología opera una transformación cualitativa en las reglas
técnicas por medio del conocimiento científico. Para que una
regla técnica se transforme en tecnológica es necesario que
seamos capaces de explicar su eficiencia, es decir, es preciso
que demos fundamento científico a la eficiencia de la regla.
Explicamos, fundamos científicamente una regla, un enunciado
práctico, cuando somos capaces de insertar la regla en una
teoría fenomenológica, o mejor aún, cuando interpretamos la
regla mediante una teoría representacional. Cuando tenemos un
enunciado práctico (regla), fundado en un enunciado nomológico
(ley), hemos accedido a un enunciado nomopragmático (regla
tecnológica). Así, las leyes dan cuenta de la eficiencia de las
reglas. No sólo podemos expresar cómo hay que comportarse para
conseguir un objetivo con eficiencia, sino además, sabemos por
qué es eficaz ese modo de comportamiento.
La eficiencia de la regla no depende de que podamos explicarla o
fundamentarla en leyes. La explicación se requiere para afirmar
de manera racional su eficiencia. Fundar una regla es basarla en
un conjunto de fórmulas de leyes capaces de dar razón de su
efectividad (como lo hemos expresado antes) para constituir así
la tecnología.
LA PEDAGOGÍA
La pedagogía como conocimiento común y como práctica
En nuestra sociedad, la profesión de educador no tiene el status
normal al que tendría derecho en el universo intelectual. Otros
profesionales, como el médico o el ingeniero, están muy bien
considerados, por el hecho de tener una actividad respetada que
se fundamenta en disciplinas científicas. En otras palabras
porque suponen técnicas con fundamento científico, es decir,
tecnologías consagradas, difíciles de adquirir. En sentido
contrario, al pedagogo le falta un status intelectual comparable
al del médico o el ingeniero. El pedagogo no es valorado por
los demás, ni aún por sí mismo, como especialista desde el punto
de vista de las técnicas y de su fundamento científico. Se lo
concibe como un simple transmisor de un conocimiento que está al
alcance de todos. Se piensa que el pedagogo tiene un
conocimiento común, una cultura común elemental y una práctica
también común, que le permiten enseñar a sus alumnos. En otras
palabras, se supone que en su caso son suficientes un
conocimiento común y una práctica vulgar.
Educar es adaptar al niño al medio social adulto en función del
conjunto de las realidades socioculturales a las que la sociedad
atribuye un cierto valor. Hay dos términos en esta relación que
constituyen la educación. Por una parte, está el niño, es decir,
el individuo en desarrollo, y por otra, los valores sociales,
intelectuales y morales que el profesor le enseña.
Los adultos, desde
su propia perspectiva, no ven en esta relación más que los
valores y conocimientos que han de enseñarse, y piensan que la
educación es una simple transmisión de los valores y
conocimientos de su cultura. Así, el educador se ha ocupado de
los fines de la educación más que de las técnicas para
enseñarlos. Ha visualizado al hombre ya desarrollado antes que
al niño en desarrollo. Ello ha dado origen a los métodos
"antiguos" o "tradicionales" de la educación, que han
considerado al niño como un adulto pequeño, sin los
conocimientos y la experiencia del adulto, pero que razona y
siente como él. De este modo, el niño no ha sido más que un
adulto ignorante al cual había que transmitirle los productos ya
creados por el adulto para que el niño los recibiera
pasivamente, mediante la sola memorización
.
Así, se trataba de una actividad impuesta (al alumno) para
replicar un modelo externo (el del adulto), antes que una
actividad real de búsqueda (el aprendizaje).
Por otra parte, suele decirse que la pedagogía es un arte; es
verdad que un cierto tipo de arte interviene en el quehacer
pedagógico, sobre todo en la invención de las motivaciones
destinadas a facilitar el aprendizaje. Esta invención supone no
solamente cultura y conocimiento de la materia que se debe
impartir, sino también intuición, imaginación y capacidad de
improvisación, que son, de alguna manera, virtudes del artista.
Sin embargo, no hay que olvidar que el arte, propiamente tal, es
una habilidad personal y por lo tanto, no transferible.
La pedagogía: un conocimiento racionalizado y una técnica
En Chile la pedagogía se enseña en las universidades y tiene su
asiento en una facultad.
Por lo general, en estas facultades de enseñanza de la
educación, se da más importancia a ciertos cursos teóricos de
Filosofía de la Educación, Psicología del Aprendizaje,
Sociología de la Educación, Estadística, Historia de la
Educación, y otros, que se reducen a la transmisión de
conocimientos sobre las materias y el aprendizaje de principios
generales. En Metodología o Didáctica General suelen enseñarse
ciertos conocimientos más bien abstractos y generales. Entre las
materias que más se acercan al tema están la denominada
Metodología o Didáctica Especial, que versa sobre las técnicas
para enseñar la materia que el futuro profesor va a impartir.
Según Nervi, las técnicas de enseñanza se pueden clasificar de
la siguiente manera:
“de tipo
perceptivo, motor, perceptivo-motor, semimotor, ideativo o
intelectual, memorístico”
En las conclusiones de un estudio hecho en Chile por el Programa
de Mejoramiento de la Calidad y Equidad de la Educación (MECE),
del Ministerio de Educación, titulado "El Liceo por dentro:
estudio etnográfico sobre prácticas de trabajo en Educación
Media", se señala que:
“1.
La forma de enseñanza predominante en todos los
establecimientos observados (establecimientos municipales,
establecimientos particulares subvencionados de reciente
creación y baja calidad educativa, establecimientos de
Corporación de Derecho Privado, establecimientos particulares
religiosos: pagados y subvencionados) es la de transmisión de
conocimiento. Esta es una forma de enseñanza eminentemente
instructiva, en la cual el conocimiento es entendido como
información de verdades absolutas y ahistóricas. El conocimiento
adquiere un carácter normativo, se presenta fragmentado (sin
relación entre los contenidos), reducido y desde una lógica
formal y abstracta. El conocimiento se cosifica y aparece, por
tanto, frecuentemente como "sin sentido" para los alumnos.
“2.
Las estrategias más recurrentes en esta forma de enseñanza son
el dictado, la ejercitación, la completación de frases o
palabras e incluso sílabas, la apelación puntual a los saberes
de los alumnos y la simulación de participación. Estos
procedimientos se utilizan también para disciplinar y
constituyen una forma de infantilización de los alumnos y
alumnas de Enseñanza Media. Esto le deja un espacio muy reducido
para participar en la construcción y apropiación del
conocimiento.”
Es de hacer notar que las características que se señalan están
cambiando como fruto de la reforma educacional en curso.
LA TECNOLOGÍA PEDAGÓGICA
La pedagogía no
puede seguir siendo una filosofía de la educación. Esta
disciplina explica las finalidades de la educación, pero no le
da ningún medio concreto de acción. La pedagogía tampoco puede
limitarse a ‘pensar’ una práctica técnica o rutinaria. Y como
dice Sarramona, "Cuando se constata que "la práctica de
enseñanza más extendida está fuertemente dominada por una rutina
que va acrisolando los usos fundamentados en unos ‘saberes
prácticos tradicionales, reflejo de teorías caducadas
históricamente, pero que gobiernan el conocimiento empírico,
vulgar y acientífico sobre la actividad de la enseñanza’
(Gimeno),
se advierte claramente la necesidad de concebir tecnológicamente
la acción educativa, puesto que es necesario dictaminar sobre la
racionalidad de los objetivos a conseguir, sobre la eficiencia
de la acción, sobre la temporalidad de tal acción y sobre su
rentabilidad económica".
La pedagogía, tal
cual la entendemos, es la disciplina que especifica los
objetivos y las técnicas de enseñanza-aprendizaje, precisando
los objetivos y los medios para obtener los fines de la
educación.
Debe señalarse que dichos fines dependen de los valores que
proponga la ética y la filosofía de la educación postulada por
una determinada sociedad.
La tecnología
pedagógica exige que las técnicas pedagógicas se fundamenten en
conocimiento científico. Un ejemplo de ello es la inserción del
modelo técnico, es decir, del conjunto de reglas técnicas en un
modelo científico como el de las teorías de estímulo-respuesta,
propias de la escuela conductista. Dentro de esta escuela
mencionaremos a B. F. Skinner, quien trabajó con un modelo de
caja negra, es decir, de carácter fenomenológico
,
provisto solamente de entradas y salidas.
Así, por ejemplo, entre todas las técnicas empleadas en la
enseñanza de idiomas aquella en las que se hace repetir al
alumno una determinada estructura, hasta que la internalice se
inscribe en el modelo conductista de aprendizaje.
“En este sentido se
puede observar que, en la base de la mayoría de los procesos de
enseñanza y de aprendizaje que se llevan a cabo en los liceos,
existe una concepción de sujeto de aprendizaje vinculado a una
cadena de estímulos y respuestas como forma de ‘producir’
aprendizaje en él."
Vemos aquí una inclusión de reglas técnicas en un modelo
fenomenológico.
Otro modelo es el
de J. Piaget quien señala que: "[ ...] si la pedagogía
experimental quiere comprender lo que hace y completar
sus constataciones mediante interpretaciones causales o
"explicaciones", es evidente que le será necesario recurrir a
una psicología precisa y no meramente a la del sentido común".
(Las negritas son nuestras).
Las reglas técnicas también pueden insertarse en un modelo
representacional , es decir uno que supere a los modelos de
“caja negra” y expliquen los mecanismos que funcionan en un
proceso, en este caso del proceso pedagógico. Éste es un modelo
representacional proporcionado por la Psicología Genética de
Piaget, donde se explican las leyes del desarrollo de la persona
humana. Al insertar las reglas técnicas bajo dichas leyes, se
obtienen nuevos métodos pedagógicos que requieren que se trate
al niño o al adolescente como un ser autónomo en relación con
las condiciones funcionales de su actividad, pero asimismo,
estas leyes exigen que se considere su mentalidad desde la
perspectiva de sus estructuras, de lo cual se deduce que no se
pueden usar enfoques puramente receptivos como era habitual en
los métodos tradicionales.
Las técnicas y los métodos pedagógicos fundados en la psicología
genética, conciben, por una parte, la maduración de las
estructuras y por otra, la influencia de la experiencia y del
ambiente físico y social, y en ello se diferencian de los
métodos y técnicas tradicionales. Asimismo, los métodos fundados
en la psicología genética se diferencian de aquellos que admiten
solamente una variación genotípica, hereditaria, concibiendo
variaciones fenotípicas, no hereditarias, relativas al ambiente
físico y social.
Para Piaget, las características que son importantes de
investigar y favorecer el pensamiento del niño son también
fundamentales en toda buena enseñanza. Estas características
hacen que el profesor sea respetuoso del alumno y evite enseñar
conceptos para los cuales éste no está capacitado. En otras
palabras, el profesor se hace consciente de las limitaciones del
estudiante y comprende la multiplicidad de posibilidades que le
ofrecen los nuevos niveles de desarrollo. Esto permite que el
profesor adecúe los métodos e instrumentos pedagógicos.
Las técnicas y los métodos nuevos tienen en cuenta la naturaleza
propia del niño y el adolescente como individuos en desarrollo,
y acuden a las leyes de la constitución psicológica del educando
y a las leyes de su desarrollo.
En otras palabras, se enfatiza el aprendizaje en la enseñanza.
La psicología genética moderna proporciona una interpretación
positiva, entre varias, del desarrollo mental y de la actividad
psíquica, es decir, del desarrollo de la conciencia, y es el
fundamento de los nuevos métodos y técnicas.
Si bien la idea de la actividad infantil y del adolescente, como
asimismo, los fundamentos de los métodos y técnicas nuevos en la
educación pueden encontrarse en los grandes autores que han
investigado acerca de la pedagogía, no obstante que dicha idea
se basaba en la intuición y la práctica con los alumnos y no se
cimentaba en una psicología, como requisito para la
fundamentación de las técnicas pedagógicas y para la adecuación
de éstas a las leyes del desarrollo psicológico.
Un ejemplo de ello es el proceso de enseñanza en algunos
establecimientos de educación secundaria en Chile, como lo
señala el estudio antes aludido:
“ [ ...
]Encontramos esta forma de enseñanza de manera predominante en
talleres de especialidad de la enseñanza técnico-profesional y
en algunas clases de establecimientos científico-humanistas,
especialmente en los particulares pagados y en liceos
municipales de tradición. Esta forma de enseñanza no guarda
relación con la especificidad de las asignaturas, más bien,
guarda relación con los estilos pedagógicos de los docentes. El
supuesto de la enseñanza en este caso, es que el alumno para
aprender tiene que construir sus propios conocimientos [las
negritas son nuestras].
Podemos observar en el constructivismo de Piaget el fundamento
científico de las reglas pedagógicas, y de la técnica
pedagógica, usadas en estos liceos.
En este caso, hemos
analizado los input del modelo proveniente de una teoría
psicológica, a los que se podrían sumar los derivados de otras
disciplinas como, por ejemplo, la lingüística, la sociología,
etc...
LAS NUEVAS
TECNOLOGÍAS Y LA TECNOLOGÍA PEDAGÓGICA
“Si hay algo que
caracteriza a la revolución de las nuevas tecnologías de la
información y comunicación (digitalización, convergencia e
integración de la TV, telecomunicaciones y computadoras,
Internet) es que esta no se limita a un sólo sector de la
economía, ni siquiera exclusivamente a la sola economía. Por el
contrario, desata transformaciones que recorren transversalmente
al conjunto de la sociedad, abarcando las esferas más dispares,
tales como las finanzas y los servicios médicos, la educación y
el comercio, la industria y la entretención”.
Sin duda las nuevas
tecnologías son obras tecnológicas y como tales, son sistemas
cognoscitivos que dan fundamento para la construcción de
instrumentos físicos o herramientas y para la elaboración de
procesos intelectuales para el uso de dichas herramientas. Hay
que distinguir pues los instrumentos físicos, de los sistemas de
conocimiento que dan fundamento para su construcción y su uso.
Hay que evitar la
descontextualización
del
proceso de incorporación de instrumentos o herramientas
informático-digitales y de los recursos de información
digitales, y hacer que dichos instrumentos o herramientas sean
instrumentales para lograr la misión organizacional.
Lo anterior,
aplicado a la educación, supone instrumentar los procesos de
informatización respecto de los objetivos y métodos de las
tecnologías pedagógicas. De lo contrario, el uso de las
computadoras sería una forma refinada y onerosa de hacer las
mismas actividades que realizaba el profesor sin ellas,
ocasionando inversiones que hacen que se resten recursos para
otros ítemes, como biblioteca, sueldo de los profesores, etc.
Muchas veces se
habla de “modernidad”, porque una institución tiene los últimos
computadores producidos. Pero ello sólo da cuenta de un
pensamiento reduccionista propio de una filosofía materialista.
No hay que olvidar que la modernidad está unida al surgimiento
de los derechos humanos y que es la persona la finalidad de la
acción humana, en nuestro caso el alumno y su aprendizaje. “De
hecho, si la innovación tecnológica no se incorpora en una
propuesta pedagógica ... se trataría sólo de la sustitución de
un emisor humano por uno informático, pero sin generar un
proceso real de mejoramiento de aprendizajes significativos,
acreditables, relevantes y autónomos. Una tecnología de
información y comunicación centrada nada más que en el traspaso
de información, no resolvería el problema. De ahí la importancia
del contexto que le da su significado”.
Y en el caso de la
educación el contexto son los métodos pedagógicos que ya son
tecnología y a las cuales deben servir las tecnologías de la
comunicación y la información y sus instrumentos.
Parece oportuno
recordar que en Chile, en décadas pasadas, se introdujeron
masivamente, en las instituciones de educación, los laboratorios
de lenguas, que al poco tiempo, quedaron arrumbados por la falta
de una metodología pedagógica adecuada para su uso y por la
carencia de preparación ad hoc de los profesores; más
aún, muchos de estos laboratorios, que eran muy caros,
rápidamente se hicieron obsoletos sin haber sido usados.
Es de esperar que
la introducción masiva de computadores en las instituciones de
educación no termine del mismo modo y, por el contrario, sirvan
como instrumentos adecuados y eficientes para una tecnología
pedagógica.
Por otra parte,
dado que sus costos para el sistema son altos y considerando la
rápida obsolecencia de los computadores, hay que estar atentos a
tener criterios para adquirirlos, mantenerlos y substituirlos
cuando se hayan hecho inservibles, fenómeno que en la actualidad
ha adquirido una gran velocidad . Este criterio debe extraerse
de las reales necesidades pedagógicas que los profesores
bien formados detecten en su quehacer.
Se ha de evitar, dada la
velocidad del cambio en las tecnologías de la información y
comunicación y especialmente de sus instrumentos, caer en la
moda de querer tener lo “último” que se ha producido y no
considerar la eficiencia del uso de los productos.
EDUCACIÓN Y
FINALIDAD DE LAS DISCIPLINAS TECNOLÓGICAS Y SUS INSTRUMENTOS
En otras palabras,
debemos subrayar que la finalidad de las disciplinas
tecnológicas de la educación (pedagogía y didáctica) es
instrumental y como tal, está supeditada a los fines de la
educación. Esto es también válido para las tecnologías
pedagógicas. Por su parte, las tecnologías de la información y
comunicación y sus herramientas son instrumentales para las
tecnologías pedagógicas y se deben supeditar a los objetivos de
dichas tecnologías.
Ahora bien, si
el objetivo de la pedagogía es el aprendizaje de los
alumnos, las tecnologías pedagógicas y las tecnologías de la
información y comunicación y sus instrumentos deben tener en
cuenta dicho objetivo.
Así también la
formación de los profesores debe considerar este objetivo para
orientar los procesos formativos de modo adecuado.
Resumiendo, la
pedagogía es una tecnología y la TV, las telecomunicaciones y
los computadores e Internet son tecnologías e instrumentos
tecnológicos al servicio de la pedagogía. Tecnologías
instrumentales al servicio de otra tecnología: la pedagogía.
“El reconocimiento
de la evidente influencia de la tecnología no debe desembocar en
un determinismo tecnológico que termine, además, centrándolo
todo en la tecnología y en su influjo, es decir, en un
desafortunado tecnocentrismo. De igual forma, tampoco debe
llevar a otorgar a la tecnología una autonomía tal que la
sacaría totalmente del control y dirección del ser humano.”
Para terminar, una
cita del Catecismo Católico:
«La ciencia y la
técnica son recursos preciosos cuando son puestos al servicio
del hombre y promueven su desarrollo integral en beneficio de
todos; sin embargo, por sí solas no pueden indicar el sentido de
la existencia y del progreso humano. La ciencia y la técnica
están ordenadas al hombre que les ha dado origen y crecimiento;
tienen por tanto en la persona y en sus valores morales el
sentido de su finalidad y la conciencia de sus límites»
Ataliva
Amengual S. Tecnología y Pedagogía. Rev.Calidad en la
educación. Consejo Superior de Educación (CSE), Santiago de
Chile, diciembre 2001, p. 202 a 220.
NERVI, Juan
Ricardo, Didáctica normativa y práctica docente,
Ed. Kapelusz Mexicana S.A. de C.V., México, 1981, p.
153.
Ministerio
de Educación de Chile, Programa Mejoramiento de la
Calidad y Equidad de la Educación (MECE), El liceo
por dentro: estudio etnográfico sobre prácticas
de trabajo en educación media, Santiago de Chile,
enero 1995, p.159
GIMENO, J.
Teoría de la enseñanza y desarrollo del currículum,.
Madrid, Ed .Anaya, 1981, p. 16.
SARRAMONA,Jaume y Salomo MARQUES, ¿ Qué es la
pedagogía?, Barcelona, Ed . CEAC S.A., 1985,
p. 74.
Ministerio de Educación de Chile, op. cit. pp.150
y 151.
PIAGET, Jean, Psicología y pedagogía, Barcelona,
Ed. Ariel, 1981, p.32.
Germán
Doig K.
La dimensión antropológica y cultural de
la tecnología,
www. mutlimedios.org/bec/ indices/ialfabet.htm , p. 18
Catecismo de la Iglesia Católica, 2293.
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