Ataliva AMENGUAL
 

 

 

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La tecnología de la Comunicación por el habla

 

 

CAPITULO   1

 

EL OBJETO DE LA TECNOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN LINGÜÍSTICA ES EL HABLA COMO PROCESO DE COMUNICACIÓN EN EL CUAL EL HOMBRE  PARTICIPA. POR APRENDIZAJE

 

Dada la posible equivocidad de muchos de los términos usados en el título, nos parece conveniente comenzar explicitando que entenderemos en cada caso.

 

Emplearemos la palabra o término "habla" en el sentido de Coseriu como "todo el lenguaje considerado como actividad concreta" [1] "el hablar efectivamente comprobado (wirkliches Sprechen, Gespräch), es decir, los actos lingüísticos concretamente registrados en el momento mismo de su producción". [2]

 

La fundamentación de esta elección se encuentra, a nuestro entender, suficientemente explicada en la obra de Coseriu, a la cual hemos hecho referencia.

 

Además esta distinción nos parece especialmente adecuada para los fines que perseguimos en este trabajo.

 

Por otra parte, reconocemos que no podríamos hacer un análisis mejor que el realizado por Coseriu.  Y en cualquier caso sería impracticable para los objetivos y las dimensiones de este ensayo.

 

Por “proceso concreto” entenderemos toda secuencia temporalmente ordenada de acaecimientos en la cual cada miembro de la secuencia toma parte en la determinación del miembro siguiente.

 

Esta definición de proceso es suficientemente rigurosa y general para que pueda ser usada por personas dedicadas a diversas disciplinas y por otra parte su uso es relativamente generalizado. Para un mayor análisis de la definición puede consultarse la obra de Mario Bunge, a la cual referimos [3].

 

Se ha comprobado que el habla puede ser estudiada estadísticamente y que se le puede aplicar adecuadamente la teoría de las probabilidades y de manera especial lo que los matemáticos llaman procesos de Markoff, en los cuales los sucesos del pasado influyen en las probabilidades actuales, así como otras teorías que se enuncian estocásticamente (es decir, con enunciados estadísticos y/o probabilitarios). Esta comprobación nos permite afirmar que el habla es un proceso, y el hecho de ser una secuencia espacio-temporal nos permite decir que es un proceso concreto.  Para fundamentar la comprobación que mencionamos, indicamos las obras referidas en [4].  En lo referente a los enunciados estocásticos consultar la referencia [5].

Sí se entiende que un objeto es todo lo que es o puede ser tema del pensamiento o de la acción [6], obviamente los hechos, [7] y, como especie de ellos, los procesos [8], son objetos.

 

De la anterior podemos afirmar que el habla es un objeto.

 

Como veremos más adelante [9] la tecnología se refiere a la acción, la cual se orienta objetivamente - y en nuestro caso, por definición - a la acción que llamamos habla.

 

La comunicación en términos generales puede ser definida como “todos los procedimientos mediante los cuales una mente puede influir en otra” [10] ; o si se prefiere, como "el proceso por medio del cual un individuo – el comunicador - trasmite estímulos (generalmente símbolos verbales para modificar la conducta de otros individuos -los recipientes de la comunicación”. [11]

Que la función del habla es la comunicación, la cual se realiza utilizando el lenguaje como vehículo, es algo que a nuestro parecer no requiere una prueba positiva dado el consenso casi universal que hay al respecto (cfr. nota 1).  Quizá la única objeción al respecto podría venir de la discusión acerca de la existencia o de la posibilidad de "lenguajes privados" que se generó con motivo de las "investigaciones filosóficas" de Wittgenstein [12].  En cualquier caso, si no nos equivocamos, parece admitirse la existencia de una comunicación intrasubjetiva. (soliloquio)

 

En lo que se refiere el aprendizaje, en términos generales, podemos entender el proceso a través del cual la acción del hombre se perfecciona mediante la repetición organizada y cuya finalidad es aumentar la precisión y reducir el tiempo de ejecución, hasta que la operación se haya convertido en un reflejo cuyas características más ostensibles son la seguridad. y la rapidez. [13]

 

La posibilidad del habla en el hombre es sin duda innata, en cuanto posibilidad, pero ese posibilidad únicamente se actualiza por el aprendizaje.  Tal es así que las investigaciones demuestran que existe un periodo crítico durante el. cual es más fácil aprender a hablar; si en ese período el hombre no está sometido a un proceso de aprendizaje, no logrará poseer el idioma o lo adquirirá de manera lenta, imperfecta y muy limitadamente y además será incapaz de vida social adecuada. [14]

 

Así, pues, resumiendo, el objeto de la tecnología de la comunicación lingüística es el habla como proceso de comunicación en el cual el hombre participa por aprendizaje.

 

CAPITULO  II

 

DOS MANERAS DE ENFRENTARSE  AL OBJETO: CONOCER Y HACER

 

Una característica o por lo menos una tendencia evidente de nuestro tiempo es  el aumento de interacción entre el conocer y el hacer manifestada en las mutuas interacciones entra ciencia y tecnología, entre filosofía y ciencia, etc., Las líneas que siguen no desconocen este hecho, su intención es establecer distinciones, lo cual no significa pretender separarlos en la realidad y mucho menos negar o ignorar sus mutuas interrelaciones.

 

Hay un conocer teórico y un conocer práctico que queremos distinguir.  Esta distinción nos separa de otras corrientes de pensamiento en que se postula la unidad del saber teórico con el saber práctico, de la teoría con la praxis, del conocer y del hacer y más especialmente del saber con el saber hacer.

 

Esta confusión del conocer con el hacer tiene como lógica consecuencia que se piense que quien conoce, sabe hacer y que quien sabe hacer, conoce.  Sin entrar a una argumentación en contra, pues no la creo oportuna en esta ocasión, basta reflexionar acerca de las muchas experiencias en que podemos observar la coexistencia del saber práctico con la ignorancia teórica y del saber teórico con la ignorancia práctica.

 

Las mismas corrientes que confunden el conocer con el hacer, o de otro modo el saber teórico con el. saber práctico suelen identificar la verdad con la eficiencia o, más sutilmente, hacer de la eficiencia práctica un criterio de verdad. Se llega en estas corrientes de pensamiento aún más lejos hasta el punto de no hacer distinciones entre teorías referidas a la experiencia y a la realidad y aquellas otras exclusivamente formales.

 

Verdad y eficiencia no pueden confundirse, pues está a la vista que muchas teorías eran verdaderas aunque no se hubiesen aplicado a la práctica y que muchas han resultado falsas aunque a la vez han sido exitosas.  Baste pensar cuanto tiempo pasa a veces entre la formulación de une teoría "verdadera" y las aplicaciones prácticas de ella, que permitan modificar la realidad con eficiencia, como asimismo recordar cuántas teorías falsas han postulado los magos, los pseudocientíficas, etc., y sin embargo cuán eficientes han sido en muchos casos.  Aún hoy día hay muchas recetas prácticas eficientes aunque más no sea transitoriamente sin que se conozca razón de su eficiencia.  Lo anterior es posible porque para que una teoría tenga utilidad práctica (aunque no sea exactamente eficiente), basta que contenga algo de verdad o cierta validez en ámbitos restringidos.  La verdad puede ser ineficiente y la eficiencia puede conseguirse -temporalmente por lo menos- al margen de la verdad.

 

Dado que nuestro objeto es la comunicación a través del habla, es necesario aplicar la distinción anterior y reconocer que dicha comunicación por el habla puede ser conocida - con diverso grado de rigor - y a la vez puede ser objeto de la acción orientada a conseguir, evitar o cambiar el mismo proceso de comunicación, en función de objetivos predeterminados.

 

CAPÍTULO III

 

PRÁCTICA  Y HABLA

 

Entre el hacer y el conocer como dos polos extremos de un continuo abstracto, podemos establecer diversas maneras de enfrentarse el objeto, que en nuestra caso es el habla.  No será inútil recalcar que la distinción entre el hacer y el conocer solamente puede hacerse teniendo en cuenta que en lo concreto ambos términos siempre están implicados en la acción humana.  Las diferencias que se establecen, por ejemplo, entre teorización y práctica se fundan en la acentuación de uno de los componentes con respecto al otro y por el grado de concreción-abstracción con que el sujeto se refiere al objeto.

 

Ya los griegos distinguieron lo práctico, como lo que era adecuado para una transacción o negocio, a lo que era efectivo en la "praxis". -Por "praxis“  entendían la acción de llevar a cabo algo, un asunto. (cfr.  Nota 2). La práctica del habla la entendemos como un "conocimiento previo" que se revela "como experiencia antipredicativa", en expresiones de Coseriu [15].  En este nivel de la práctica no hay una total objetivación [16]  del lenguaje y parece “(...) natural (como respirar o reír) que el hombre pueda decir todo cuanto le hace falta comunicar, y entender cuanto escucha en su propio idioma; [17]  ello se debe a que desde la infancia hemos aprendido y practicado las técnicas verbales.  Este nivel de la práctica del habla es lo que permite la comunicación y por consiguiente es lo que interesa a cualquier ser humano.  Sin duda es muy superior el número de seres humanos que practica el habla que el número de los que reflexionan acerca de esa práctica.

 

Aún en el ámbito universitario la práctica del habla es más importante que la reflexión acerca del hablar y en este caso podría pensarse que ella es un defecto.  Aún la enseñanza del idioma (materno o extranjero) va dirigida, con mucha frecuencia, a la práctica comunicativa con exclusión de toda reflexión acerca de la misma práctica.

 

Las líneas anteriores no debieran, sin embargo, dejar la impresión de que no adjudicamos importancia a la práctica. Por el contrario, creemos que el estudio de la práctica es algo ineludible y fundamental.

 

El esfuerzo tanto da conocer como de influir sobre a realidad, nos plantea la necesidad de acercarnos de manera más adecuada a dicha realidad.  Esta realidad es siempre concreta (y no decimos material). En este nivel de lo concreto es que nos encontramos con el habla como práctica y, lo que es muy importante, con el habla como actividad práctica individual. [18]

 

Individuo y práctica se realizan en lo concreto.  Conocer a influir sobre la realidad requieren de alguna manera tener como principio y como fin de la acción la práctica del individuo.  La cualidad y el axioma están enlazados de manera dialéctica. "El proceso de estructuración se encuentra ligado con ese nivel de la práctica; los conceptos que construye el proceso de estructuración nacen como operadores estratégicos, y no como explicaciones contemplativas. Son pues concebidos esos conceptos en el contexto de una práctica que los pone a prueba y exige su inmediata y continua revisión. Esa práctica es la que promueve de nuevo la aparición de la cualidad, de las diferencias, suscitando una refundición de la estructuración." [19] Y por otra parte, “las contradicciones engendradas por la  práctica se manifiestan tanto más distintamente cuanto más explícitamente han sido tematizadas, objetivadas las estructuras en una axiomática.” [20]  En otras palabras se trata del problema del empalme o conexión de las estructuras con lo individual. "Este problema se aborda en uno y otro caso, según la perspectiva de una ciencia aplicada, tan cierto es que el conocimiento de lo individual no tiene sentido racional si no es en el seno de una práctica". [21] "Toda práctica se ejerce en contacto con lo individual". [22]

 

Creemos que estas reflexiones permiten lograr una adecuada comprensión del reclamo de Coseriu por un "cambio radical de punto de vista: no hay que explicar el hablar desde el punto de vista da la lengua, sino viceversa” [23]

 

Piaget señala que precisamente el "primer servicio que la psicología genética contemporánea, puede prestar en el estudio de las relaciones elementales entre el sujeto y el objeto del conocimiento es librarnos de la tenaz y funesta ilusión de que todo saber proviene de las "sensaciones". (...) “En realidad, el punto de partida de todo conocimiento no hay que buscarlo en las sensaciones ni en las percepciones - simples índices cuyo simbolismo es necesariamente relativo a un significado - sino en las acciones y el gran servicio que al análisis psicogenético puede prestar a la epistemología de las ciencias exactas es precisamente restablecer la continuidad entre las operaciones (lógico-matemáticas o físicas) y las acciones, concebidas no bajo ese aspecto utilitario que han exagerado el pragmatismo y el bergsonismo, sino como el origen del propio acto de inteligencia.” [24]

 

 Y más adelante añade: “ (...) la permanencia del objeto y el grupo práctico de los desplazamientos son construidos simultáneamente por las acciones, con lo cual podemos darnos cuenta inmediata de todas las enseñanzas que sugiere una constatación tal" [25] , de manera especial respecto al habla, Coseriu nos dice respecto al objeto de la lingüística ("ciencia del lenguaje") que “(...)sólo puede ser el lenguaje en todos sus aspectos. Y al lenguaje se da concretamente como actividad, o sea, como hablar(...)”. [26]  El mismo Coseriu en el lugar referido nos hace ver que la inteligibilidad de un producto sólo es posible en relación el conocimiento de la actividad; de lo contrario conocemos “cosas” no “productos”. Nuestra creencia en los objetos está condicionada a que mediante una coordinación sistemática de los movimientos, los encontraremos de nuevo “ (...) y esta coordinación no es sino producto de un sistema de composiciones en las cuáles las conductas de rodeo y retorno al punto inicial desempeñan un papel fundamental” [27]

 

Las relaciones de estas reflexiones con los aspectos esenciales del funcionamiento representado por los modelos cibernéticos de comunicación y de aprendizaje aparece fundamental para comprender la importancia de ellas. De igual manera las anteriores reflexiones nos fecundan la inteligibilidad del mimetismo y la imitación en el desarrollo del habla. (cfr.  Note 3)

 

Creemos que las reflexiones anteriores permiten comprender la importancia de la práctica como nivel de enfrentamiento del objeto que es el habla.

 

Ya desde ahora podemos sospechar que si la tecnología busca cambios en la realidad, esta deberá efectuarse en el nivel de la práctica.  Ya nos señalaba Coseriu que es en este terreno en que se puede comprender el cambio lingüístico y sus causas. [28]

 

Nótese que Coseriu cuando se refiere al cambio y sus causas habla del individuo, de la originalidad y de le imitación de las conductas. Así,  por ejemplo, dice: “(...) la originalidad expresiva del individuo que no conoce o no obedece la norma puede ser tomada como modelo por otro individuo puede ser imitada y volverse por consiguiente norma”. [29]

 

De lo anterior se reafirma la importancia del enfrentamiento del objeto a nivel de la práctica, en este caso del habla como práctica del lenguaje para todo intento de mantener o cambiar le realidad. [30]

 

Por otra parte es claro que el aprendizaje depende de la práctica del individuo en interacción con la práctica de otro individuo y que es la vía por la cual se hacen los reforzamientos y las innovaciones o cambio en el habla de determinado individuo.

 

Es en la práctica que se producen los efectos y es en este nivel en que se mide la eficiencia.  La práctica, por lo menos para el hombre curioso y reflexivo, es una fuente de problemas, los que para tener una respuesta ya sea científica o tecnológica, requieren de ser implicados en alguna teoría.

 

Con respecto al habla, además de importante, es muy generalizada la aplicación del conocimiento práctico.  Ello es evidente en la enseñanza del idioma materno o primer código, pero no lo es menos respecto a los idiomas extranjeros.  Se puede observar con no poca frecuencia en muchos institutos binacionales y aún en escuelas y universidades la prevalencia de un criterio valorizador de la práctica inculta del idioma, en la contratación de los profesores.  Llamo aquí práctica inculta a aquella propia del hombre que no ha alcanzado niveles técnicos, tecnológicos o de ciencia aplicada.  El hecho de ser hablante nativo, aunque no se tenga ninguna reflexión respecto al habla, ni al idioma que se pretende enseñar y mucho menos práctica de enseñanza, ni conocimientos técnicos respecto a la enseñanza y menos aún, de la enseñanza de un idioma extranjero, pasa a ser, en muchas oportunidades el antecedente mas valioso para ser contratado. Este fenómeno no es exclusivo en nuestra área para el inglés, francés, alemán, etc. sino también para el caso de la enseñanza del castellano a hablantes nativos de un idioma que no es el castellano, como por ejemplo el quechua o aymará.  El profesor que bajo el nombre de alfabetizador está castellanizando o españolizando a través de la enseñanza de una escritura que no es la correspondiente al idioma hablado de su alumno, en muchos casos está exigido solamente - y eso en el mejor de los casos - a hablar el castellano de acuerdo a la norma lugareña culta. Ello es efecto de que el habla es conocida por el hablante a través de un conocimiento por familiaridad, que suele ser muy especializado pero raramente explícito y por consecuencia de difícil control, al igual que su enseñanza, por lo cual el habla y la enseñanza aparecen como actividades en las cuales todos son idóneos y procesos que no requieren de mayor reflexión.

 

Lo anterior intenta señalar que con respecto a muchas actividades que dicen relación al habla, la práctica es necesaria pero no suficiente.

 

CAPÍTULO IV

 

TECNICA Y HABLA

 

En el nivel de la práctica, el habla se realiza con cierta técnica que el hablante emplea de manera inconsciente o a lo más no reflexiva. Desde la infancia ha practicado las reglas que conforman la técnica del habla. La vigencia de las reglas se manifiesta en los patrones de la conducta hablada.  Asimismo el habla anterior que el hablante recibe ha sido elaborada, de modo consciente o no, para que sirva útilmente a la comunicación; más aún, para que en lo posible sea eficiente y eficiente.

 

En el nivel de la técnica ese conocimiento adquiere una nueva cualidad como así también el uso que se hace de las reglas.  Para que un conocimiento sea técnico - en el sentido que nosotros usamos el término - es necesario que sea reflexivo y selectivo.  Es necesario que se conozcan reflexivamente las reglas útiles y eficientes de una determinada práctica.

 

Se desprende de lo anterior que concebimos la técnica como, un sistema de reglas de operación o transformación, digamos de acción, que permitan una práctica capaz de obtener el objetivo propuesto con eficiencia.  Es lo que los antiguos griegos llamaban techne, arte u oficio.

 

Si mal no entendemos ése es el objeto de la “gramática del hablar”, según lo expresa Coseriu. [31] Precisamente las operaciones a las cuales nos referimos son las que Coseriu llama la “determinación" [32]

 

Como se ve, la técnica así entendida es un metalenguaje de primer orden y para ser precisos deberíamos hablar de una metatécnica.  Hecha la salvedad anterior, y para una más universal inteligibilidad, seguiremos usando el término “técnica” para el estudio de la técnica.  Como claramente aparece de lo dicho anteriormente, la técnica está ordenada al hacer, es un conocimiento para actuar, está ordenada a la práctica eficiente.

 

Decimos que la técnica es un sistema, en otras palabras que las reglas que la constituyen están interrelacionadas e interdependientes de modo más o menos estable.  Las unidades de este sistema que es la técnica son reglas, es decir, indicaciones acerca de cómo proceder para obtener un objetivo previamente fijado.  La reglas prescriben un determinado curso para la acción en este caso para el hablar. [33]

 

Es oportuno recalcar que las reglas no son ni verdaderas ni falsas, sino eficientes o ineficientes, aunque, como veremos más adelante, pueden relacionarse por derivación con las leyes, las cuales sí son verdaderas o falsas.  El hecho de que afirmamos de que las reglas no son verdaderas ni falsas no implica que afirmemos que son arbitrarias; por el contrario, la técnica se constituye, no por reglas arbitrarias, sino por reglas que se seleccionan con un criterio de eficiencia.

 

Cuando decimos que se seleccionan las reglas con criterio de eficiencia, queremos dar a entender que son reglas que tienen la característica de obtener el objetivo de la conducta que regulan de un modo óptimo, con el menor costo posible, y en el menor tiempo posible.

 

Como es obvio, la eficiencia de una regla depende de que no se encuentre otra que reduce el tiempo o el costo de la operación o que obtiene el objetivo de manera más perfecta.  La eficiencia de una regla es por la tanto relativa.

 

Si analizamos el comportamiento de los ocupantes de roles que tienen que ver con la comunicación pública (o, como se dice, "masiva”), con la enseñanza de los idiomas la traducción, la interpretación, la edición y el tratamiento de obstáculos para la comunicación por el habla, etc., podremos comprobar que una gran cantidad de ellos son prácticos - a veces sin duda eficientes, considerando el contexto cultural en el cual se desempeñan, el que muchas veces manifiesta un patente retraso - en menor número que los anteriores encontramos técnicos.

 

La diferencia entre un práctico y un técnico radica en el grado de racionalidad de su manera de proceder.  La racionalidad de un procedimiento o de un acto suele entenderse de maneras distintas.  Una de las maneras es referir el objetivo del procedimiento a una determinada finalidad que se supone es la perfección de un ente. Cuando al objetivo ha sido escogido sobre la base del mejor conocimiento disponible acerca de lo que puede perfeccionar al ente de que se trate, entonces podemos decir que el procedimiento será racional. Pero establecer los objetivos es un problema de política, en nuestro caso, de política del habla, o como es costumbre expresarse, de política "lingüística",(la expresión es equívoca porque confunde la política relativa al hablar, con la política relativa al investigar).

 

La otra manera de entender la racionalidad de un procedimiento es en relación a la adecuación del procedimiento mismo y de los medios.  Si son eficientes para obtener el objetivo ya establecido, la elección de procedimiento y medios será racional.  A nuestro juicio un procedimiento es racional cuando reúne ambos sentidos antedichos. Pero para nuestro caso es conveniente distinguir entre las decisiones políticas y las decisiones técnicas. En lo que sigue entenderemos que los objetivos se fijan en un nivel político, por una decisión política, la cual si es racional estará condicionada por el conocimiento existente, incluido el técnico, pero no necesariamente determinada por él.

 

En nuestro caso nos interesa aquella racionalidad en el segundo sentido, es decir, la que se refiere a la eficiencia del procedimiento y a la máxima adecuación de los medios e instrumentos para obtener el objetivo predeterminado.

 

En el caso del habla, para conseguir que realmente cumpla con su función de comunicación, el técnico debe tener en cuenta las operaciones (determinantes) y los instrumentos (entornos).

 

Es precisamente el desafío de hacer del habla un instrumento eficiente de comunicación el que ha llevado a una concepción funcionalista y en cierto modo relativista de la lengua. Así, por ejemplo, el técnico tendrá que utilizar modelos llamados lengua standard.  Que la lengua standard es un modelo, quede clara en la definición que de ella da Escobar: standard a "forma codificada de lengua que es aceptada por una amplia comunidad lingüística y que sirve de modelo a la mismas”. [34] Asimismo Escobar señala que uno de los dialectos, por lo común, y siempre por razones extralingüística, suele servir como término de referencias o de nivel acción sobre el que se establece el concepto de lengua general o standard [35] y con frecuencia la enseñanza de la lengua apunta a ese modelo como norma que sirve de meta a la instrucción.  Pero lo que se constituye en la lengua standard es un determinado dialecto que se impone sobre los otros y es aceptado por la mayoría de la comunidad en cuanto no impide la inteligibilidad, a pesar de los rasgos percibidos como distintos, [36] es decir, en cuanto permite reconocer la lengua de la cual es variedad, de otro modo: permite ver lo común en lo diverso.  Igual cosa se podría decir de una lengua standard construida sobre una norma que contendría solamente lo que en el hablar concreto es repetición de modelos anteriores [37] como consecuencia de la eliminación de todo lo que en el hablar es aspecto totalmente inédito, variante individual, ocasional o momentánea, conservándose sólo los aspectos comunes que se comprueban en los actos lingüísticos considerados y en sus modelos. [38]

 

Nuevamente se ve que lo común se impone sobre la diverso.  En los dos casos de manera consciente o inconsciente se abstraen los rasgos comunes de hablas ostensiblemente diferentes.  Y esto vale tanto para la lengua standard, como para la norma individual o social.  En cualquier caso a través del procedimiento aludido, el técnico construye modelos de objetos, en nuestro caso modelos de habla, que implican sistemas de reglas de procedimiento, y por lo tanto pueden llamarse modelos de proceso.

 

Las consideraciones anteriores nos llevan a reflexionar, aunque sea de manera somera acerca de los modelos de objetos o procesos.

 

La descripción que hace Coseriu acerca de lo que es la norma y del procedimiento de eliminación de los hechos del habla para constituirla es un buen ejemplo de constitución de la que entendemos por modelo de objeto o proceso y de las operaciones para constituirlo.  Bunge nos dice [39] que un modelo de objeto o proceso (objeto modelo o proceso modelo, los llama él) es "una representación de un objeto: a veces imperceptible, siempre esquemática y, en parte al menos, convencional". “(...)  el objeto modelo representa toda una clase de cosas (o de hechos) consideradas como equivalencias aunque difieran entre sí. Se desgajan los rasgos comunes a individuos ostensiblemente diferentes agrupándolos en especies (clases de equivalencias)” [40]

 

El objeto modelo representa toda una clase de cosas o de hechos (clase de equivalencia).  Por otra parte un individuo podrá ser representado por todo un conjunto de modelos. De manera lacónica Granger nos dice lo mismo en la frase siguiente: "El hecho humano se aprehende en su apariencia inmediata como generalización del acontecimiento vivido”  [41]

 

Una de las confusiones más comunes es aquella que se establece entre el objeto que se representa y el modelo del objeto; entre el habla y el modelo de habla subyacente a la actividad del hablante.  Y ello ocurre porque mientras el recorte de los hechos humanos se mantiene tributario del lenguaje y de las ideologías ingenuas subtendidas por éste. El conocimiento tiene que limitarse a describir la adaptación aparentemente espontánea de la conducta práctica en la cual el actor no distingue claramente entre el objeto y una imagen producida por la interpretación ideológica difusa de su propia actividad. [42]

 

En este nivel de la práctica es donde se producen, habitualmente las confusiones entre el pensamiento científico y al pensamiento común. “ Parece como si el saber científico, el concepto eficiente, instrumento de una práctica controlada, no se hiciera asimilable por la vida individual sino alterándose hasta revestir los caracteres mismos de las nociones ingenuas." [43]. "El concepto entonces, apenas constituido, insuficientemente ligado aún en una estructura de objeto científica, vuelve a la ''sabiduría” difusa y confusa del lenguaje común, especie de Museo de los Horrores del conocimiento verdadero”, [44] al decir de Granger.

 

Esa tensión entre el pensamiento técnico y el pensamiento ingenuo la vive de manera intensa el técnico del habla.  Por ejemplo, el cree que el enseñar al principiante de un idioma extranjero largas lista de vocabulario es mejor que enseñarle vocabularios reducidos pero en contexto.

 

La actitud técnica acerca de la enseñanza del vocabulario no logrará imponerse aún en la propia convicción del técnico si éste no logra encontrar los fundamentos racionales de ella y no será raro que si eso no sucede el técnico vuelva a usar procedimientos ingenuos en su práctica de enseñanza.

 

Es por eso que Bunge nos señala que "un objeto modelo (incluso ingenioso) servirá de poco a menos que se lo encaje en un cuerpo de ideas en cuyo seno puedan restablecerse relaciones deductivas. Hay que tejer pues, como ya hemos dicho, una red de fórmulas alrededor de cada objeto modelo." [45]  Este precisamente será el desafío para el tecnólogo.

 

La actividad del técnico, como se ha visto, se desarrolla sobre el supuesto de un primer grado de abstracción sobre la práctica cotidiana.  Trata de esquematizar la realidad para poder manipularla y para ello construye esquematizaciones que hemos llamado modelos de objetos o procesos.  Pero es necesario que nos demos cuenta que es posible construir muchos tipos distintos de modelos de objetos o procesos y consiguientemente de modelos teoréticos.

 

En un extremo de la gama de posibilidades de construcción de modelos de objetos o procesos tenemos el tipo conocido bajó el nombre de "caja negra", que en su versión más simple es sólo una caja con una entrada y una salida, caja dentro de la cual no se sabe qué sucede. [46]

 

Un ejemplo de ello usado también en procesos de enseñanza-aprendizaje del idioma o de la actividad del intérprete o del traductor es el modelo de estímulo-respuesta.

 

En al otro extremo del rango tenemos la “caja traslúcida o de mecanismo", en la cual, además de lo anterior tenemos que dentro de la caja existen un conjunto de mecanismos que nosotros conocemos más a menos adecuadamente y que sirven para explicar el comportamiento exterior de la caja o modelo que esquematiza el objeto o proceso que estudiamos. [47]

 

Así una primera variedad de modelos de objetos o procesos es la que se extiende desde la caja negra o modelos fenomenológicos a la caja traslúcida o modelos representacional. Pero dentro de éstas se pueden establecer otras diferencias de acuerdo a la concepción determinista o estocástica del proceso, de acuerdo a si el modelo toma un solo nivel de la realidad (vgr. físico) a varios niveles (vgr. físico, psíquico, etc.). Otras muchas diferencias, que no es la oportunidad exponer, se pueden señalar para caracterizar dichos modelos. (Cfr. Nota 4)

 

Dado que el técnico del habla trata de manipular la realidad en este caso el habla, suele bastarle un modelo de caja negra para sus actividades del tipo estímulo-respuesta.

 

El modelo puede hacerse más complejo aún en este nivel de caja negra en la medida que se aumentan las variables del habla podrá tomar en consideración diversos niveles de estímulos o input (sonoros, luminosos, etc. ) y esperar distintos tipos de conductas de respuesta o output (fónicas, gráficas, etc.) Asimismo, podrá tener en cuenta las variables que especifican el estado interno del sistema, [48] como sucede cuando se determina el nivel del alumno que será sometido al proceso de enseñanza-aprendizaje.  Y además el modelo puede ser una red de cajas negras de distinto tipo, que permiten involucrar todos los aspectos que están implicados en un proceso comunicativo como lo es el habla, y que permita no sólo “(...) el recuento ordenado de las unidades formales y de sus leyes combinatorias, sino además, la conceptualización de las reglas que describen cómo interactúa la comunidad a través del uso lingüístico". [49]

 

Pero todos estos modelos no exigen superar el nivel de la conducta manifiesta y por lo tanto sólo son adecuados para satisfacer las exigencias de la filosofía empirista (positivismo, pragmatismo, operacionalismo, fenomenalismo).  Si entre ustedes hay quienes profesan un enfoque estructuralista o funcionalista metaempírico, estos modelos se han de manifestar como claramente inadecuados.  Señalemos que el hecho de que sean inadecuados no quiere decir que sean inútiles, que el hecho de que sean insuficientes no quiere decir que no sean necesarios.  Estos modelos son útiles porque permiten condensar un gran número de datos empíricos y predecir la evolución del proceso u objeto que estudiamos, pero son insuficientes si es que nuestro propósito quiere superar la descripción fenomenológica y elevarse al plano de la interpretación, de la explicación.

 

Surge pues que si la técnica tiene que ver con sistemas de reglas, explicarse las reglas requerirá preguntarse acerca del fundamento de ellas.  Por otra parte, es obvio que si el que se enfrenta a la técnica es además un universitario no pueda - ex officio - dejar de preguntarse por la explicación de los objetos y procesos que manipula.

 

CAPITULO V

                                                   

CIENCIA  Y HABLA

 

Desde el capítulo II en que hablamos del conocer y del hacer como dos orientaciones diversas en la acción hemos estado reflexionando sobre el conocimiento en cuanto orientado a hacer, a operar sobre la realidad. Tanto la práctica común como la técnica actúan de acuerdo arreglas y estas prescriben modos de operar, de actuar.

 

Ahora nos referiremos a la acción orientada a conocer. Aquí ya no se conoce para actuar, sino que se actúa para conocer.  Aquí los enunciados ya no son reglas sino leyes. Aquí pasamos de la práctica común o técnica a la investigación científica.

 

La ciencia la entendemos en el sentido contemporáneo, como conocimiento teórico-empírico de la realidad. Al decir conocimiento teórico-empírico queremos subrayar dos aspectos inseparables de la ciencia, tal cual hoy se la concibe.  Por una parte, es peculiar de la ciencia contemporánea que se centre en torno de teorías, pero a la vez que puedan contrastarse empíricamente.

 

Aquí descansa esa especie de tensión entre dos polaridades, entre las cuales se encuentra la ciencia; por un lado la tendencia a la formalización y abstracción y por otro a la experimentación, a la contrastación empírica.

 

Una teoría es “una creación original, no una disposición de elementos cuidadosamente anclados en la experiencia” [50] un conocimiento se vuelve científico en la medida que las ideas que implica se enriquecen y controlan mutuamente, a medida las hipótesis que se sustentan pasan de un estado de aislamiento a relacionarse entre sí y llegan constituir un sistema.  "Estos sistemas son síntesis que incluyen lo conocido, lo meramente sospechado y lo que puede predecirse acerca de un tema dado.” [51] Cuando estos sistemas contienen además relaciones de deducibilidad entre alguna de sus fórmulas se llaman teorías.

 

Pero como decíamos más arriba estas teorías si quieren ser científicas no pueden ser exclusivamente formales y abstractas; es necesario que se refieran a hechos, que sean factuales.

 

Cuando decimos ley entendemos también que se trata de “una hipótesis de una cierta clase, a saber, una hipótesis no singular, no aislada, referente a una estructura o esquema y corroborada” [52] 

 

Por supuesto que una teoría no puede concebirse sin un destacado conjunto de leyes o fórmulas legaliformes.

 

Una ley enuncia lo que algo es, una regla, como habíamos visto, es una indicación o una prescripción que establece cómo se puede o debe proceder para conseguir un efecto determinado.  El científico trata de no modificar la realidad para conocerla como es; él técnico como vimos  trata, por el contrario, de modificar la realidad partiendo de un uso económico del conocimiento de que dispone y sin buscar conocer más acerca de la realidad que manipula o modifica.

 

Las, teorías científicas tratan de describir, explicar y predecir lo que sucede, en el pasado, presente o futuro.

 

El científico tiene que realizar su tarea enfrentándose a la complejidad de los objetos y procesos concretos y por lado con las exigencias de rigor que le exige el método científico.  Siempre está en una tensión entre la demandas de complejidad y las demandas del rigor.  Esta tensión, el científico la resuelve tratando metódicamente “casos puros”, es decir, fenómenos simplificados idealmente: modelos

 

 

Estas necesarias simplificaciones de la realidad, los modelos, son un triunfo de la ciencia aunque impliquen un empobrecimiento de la realidad. “Por todas partes se da el auge de la teoría general y del modelo teorético específico: la victoria de la especulación exacta y sometida al control experimental  sobre la acumulación ciega de datos con demasiada frecuencia sin interés” [53] “Todas las formalizaciones de la actividad lingüística son legítimas, pero cada pasaje a un plano sucesivo implica un “empobrecimiento” con respecto a la realidad del hablar” [54] Normalmente los modelos que utiliza la ciencia, aunque no exclusivamente, son modelos conceptuales.

 

Pero los modelos conceptuales de la ciencia no pueden ser solamente modelos de objetos o modelos de procesos sin interpretar. La ciencia para constituirse en cuanto tal requiere de la interpretación, de la explicación de los hechos o de sus esquemas o estructuras.  Este es sin duda un punto muy importante.  En todo caso para nosotros la explicación es una exigencia para que un cuerpo de conocimiento pueda llamarse, científico. Todo otro conjunto de conocimiento incapaz de dar explicaciones será en el mejor de los casos protocientífico, pero no científico.

 

Más aún, creemos que las explicaciones subsuntivas suelen ser insuficientes y es necesario llegar a explicaciones interpretativas o expretaciones, en el lenguaje de Bunge. [55]

 

Pero para lograr sus finalidades el científico no puede simplemente como el técnico quedarse con un modelo de objeto o proceso solamente, por cuanto éste sólo representa los rasgo claves (o supuestamente claves) de un objeto concreto (o que se supone concreto). [56] y no especifica el comportamiento y/o, el (los) mecanismo (s) interno(s) del objeto concreto. [57]

 

Así también para obtener un conocimiento profundo del habla, el investigador no puede quedarse solamente en el nivel de la norma (sea social o individual).  Pero tampoco puede el científico quedarse con teorías abstractas carentes de significación al igual que él lingüista que sólo poseyese un esquema (en el lenguaje de Hjelmslev).

 

Sin embargo creemos oportuno aquí recordar que “ (...) una cosa es tener clara conciencia de los riesgos que la abstracción implica y otra cosa es dudar de su ineluctabilidad teórica como condición necesaria de todo conocimiento científico. En efecto, coincidiendo plenamente en admitir que una consideración puramente estructural nos lleva a menudo lejos de lo “vivo” del lenguaje, es decir, de su realidad concreta, no nos parece que pueda reducirse de ello como corolario la conveniencia de rechazar sin más la abstracción, fuera de la cual no subsiste ninguna posibilidad de comprobar verdades generales y principios constantes en la multiplicidad, fragmentariedad y heterogeneidad de lo fenoménico; es decir, de comprobar en lo material del lenguaje aquellos aspectos ideales o formales que constituyen el verdadero objeto de la lingüística como ciencia de la cultura.” [58]

 

Las teorías abstractas son generales por no estar comprometidas con ninguna interpretación.

 

“Las estructuras de una teoría científica, formal o no, ([59]) es precisamente una teoría abstracta: todo lo demás es interpretación y aplicación” [60]

 

“Una teoría abstracta es un sistema deductivo de esquemas (funciones proposicionales) en la cual no aparecen más que símbolos sin interpretar” [61] o como dice Coseriu: “ (...) en el esquema nos quedaríamos con las funciones puras, con relaciones algebraicas de “cantidades vacías” despreocupándonos totalmente de cómo esas funciones se expresan fonemática y morfemáticamente (...)” [62]

 

Al científico le interesan las teorías interpretadas o factuales [63] por cuanto dan razón

de la realidad que quiere explicar o modificar en la medida que sus predicados representan propiedades reales (o presumiblemente reales). Estas teorías son modelos de la teoría abstracta subyacente y que se las llama también teorías específicas o modelos teoréticos.  Así pues un modelo teorético o teoría específica es una teoría abstracta o general equipada con un objeto modelo. [64]

 

Por otra parte, la aplicación de reglas o recetas ciegas o no fundadas, nunca ha sido eficiente a  largo plazo. Para que un técnico no deje de ser eficiente es necesario que: a) comprenda los fundamentos de las reglas que usa y b) sea capaz de usar los conocimientos que la ciencia acumula.

 

Por un lado, tenemos leyes que nos dicen cómo son las cosas; pero no cómo debemos actuar para modificarlas; por el otro, tenemos reglas que nos dicen cómo debemos actuar para conseguir un efecto, pero que no nos explican el por qué de la efectividad de la regla.  Por un lado hay científicos, por el otro técnicos. ¿Cómo lograr su articulación?

 

CAPITULO VI

 

TECNOLOGIA Y HABLA

 

Hemos visto que los. enunciados de la ciencia son las leyes y los enunciados de la técnica son reglas. ¿Cuáles son los enunciados que permitirán distinguir la tecnología, de la ciencia y la técnica?

 

La pregunta nos invita a seguir él razonamiento con que finalizamos el capítulo anterior, allí hablamos de leyes y reglas y ahora nos preguntamos qué otro tipo de enunciado podemos distinguir.

 

A diferencia de la ciencia, la tecnología no tiene por enunciados característicos las leyes, y ello porque su finalidad no es conocer teóricamente la realidad sino modificarla.  El objetivo de modificar la realidad parecería que haría idénticos los enunciados de la tecnología con los de la técnica.  Sin embargo, no es así; la tecnología tiene por enunciados que le son característicos las reglas fundadas (enunciados nomopragmáticos). Ya hemos visto qué es una regla razón por la cual sólo nos concentraremos en el problema del fundamento de dicha regla. De lo que hemos dicho anteriormente, parecería que la aceptación de una regla se haría en razón de que mostró de hecho eficiencia o que en múltiples casos logró el objetivo, tuvo éxito. Es verdad que esta demostración de eficiencia de la regla es necesaria para su aceptación por parte del tecnólogo, pero también es insuficiente.  El tecnólogo, comprobada la existencia de una regla eficiente, se pregunta acerca del por qué de su eficiencia - o de su ineficiencia en el caso inverso - necesita entender su modo de operar y no solamente constatar que opera eficientemente.  Pero para responder al por qué referido a la eficiencia de la regla, es decir, para poder dar una explicación es necesario encontrar el conjunto de leyes científicas que permitan explicar la eficiencia o ineficiencia de la regla.

 

La tecnología se funda en reglas eficientes si - al igual que la técnica - pero al mismo tiempo fundadas - a diferencia de la técnica -.  Para el tecnólogo la eficiencia de una regla dependerá de la posibilidad de fundarla en una ley.  La relación entre ley y regla es la de inferencia deductiva, pero la inversa no es posible; no se pueden construir leyes científicas por inducción de reglas técnicas. Lo anterior se relaciona con nuestras reflexiones en el Capítulo II respecto a la distinción entre los criterios de verdad y eficiencia.  La eficiencia de una regla dependerá de la verdad de la ley en la cual se funda, pero no podrá afirmarse en rigurosa lógica que la verdad de una ley se funda en la eficiencia de la regla que funda. [65]

 

Resumiendo podemos decir: la regla tecnológica esta fundada en una ley científica y prescribe, el curso de una acción en procura de un fin. La regla tecnológica, no se refiere al comportamiento natural o normal de la “fisis”, sino que se refiere al comportamiento impuesto a la "fisis" por el “artifisis”implicando en su enunciación el comportamiento del “artifisis” del artífice, del técnico o tecnólogo y de las circunstancias, condiciones, etc... en que se aplica la regla.

 

Por eso el tecnólogo a diferencia del técnico, cuando quiere establecer la eficiencia de la regla, no le es suficiente la práctica habitual, sino que requiere de experimentos propiamente dichos. El tecnólogo experimenta la reglas, él técnico la usa. Entre ambos procedimientos hay una diferencia cualitativa.

 

El tecnólogo a diferencia del científico, que pretende conocer la realidad - y en lo cual tendrá éxito en la medida de separar la realidad de sí mismo, de objetivar - pretende modificar el curso normal del proceso o el objeto.  El tecnólogo no intenta separarse de la realidad, que quiere modificar, sino por el contrario influir y controlarla.

 

La tecnología busca una acción eficiente en la modificación de la realidad; por eso el tecnólogo es un participante, en el proceso del cual se ocupa. Pero a diferencia del técnico hace sus previsiones sobre la base de  conocimiento teórico,  o por lo menos trata de fundamentar sus reglas en dicho conocimiento teórico.

 

Es necesario -volvemos a insistir en lo dicho en el Capítulo IV- no confundir la tecnología con la política.  La tecnología presupone las decisiones políticas que eligen entre objetivos alternativos, la tecnología prevé la posibilidad de alcanzarlos, la factibilidad; en otras palabras, establece, a través de la previsión, una relación entre los medios y los fines. La relación entre una situación inicial y un objetivo final la establece la política.

 

La acción tecnológica supone pues decisiones políticas respecto a los objetivos a obtener y conocimiento científico en el cual fundar sus previsiones de control de la realidad.  Las previsiones tecnológicas se fundan y suponen teorías substantivas u operativas, o cuando menos la posibilidad de fundarla en dichas teorías.

 

El proceso del habla, como proceso social concreto puede ser estudiado por las ciencias, que nos dirán cómo y por qué es así y en el mejor de los casos, cómo será con cierta probabilidad.  Pero también el proceso del habla puedo ser influido con el fin que se produzcan ciertos efectos que no se producirían dejado el proceso a su curso "normal".  La tecnología nos puede decir que si se quiere obtener un determinado objetivo en un determinado momento es necesario hacer ciertas cosas a partir de un tiempo inicial determinado.  Esa previsión respecto a la obtención de un determinado objetivo se basa en el conocimiento científico de la realidad y en posibilidad de articular ciertos medios para un fin determinado.

 

El tecnólogo del habla, en cuanto tal, es decir, considerado en ese rol, no postula objetivos no decide respecto a los objetivos, puesto que eso corresponde al rol de establecimiento de políticas lingüística, pero sí puede estimar la factibilidad de dichas políticas porque conoce la posibilidad de articular medios para obtener de manera eficiente el objetivo y de ese modo prestar una invalorable ayuda para la elaboración de políticas factibles y eficientes.

 

Hechas estas primeras reflexiones, pasemos ahora a ver cómo se articula la ley con la regla, el conocimiento científico, con el conocimiento técnico.

 

Hemos afirmado que la diferencia entre la ciencia y la tecnología y entre la tecnología y la técnica se encuentra en la regla fundada.  Una regla fundada es aquélla que se puede deducir de una fórmula legaliforme y que nos permite conseguir un objetivo predeterminado con eficiencia.

 

Al vincularse a una fórmula legaliforme - es decir a una reconstrucción conceptual de leyes objetivas que satisface requisitos de generalidad, corroboración y sistematicidad y que nos representa relaciones invariantes entre aspectos seleccionados de los hechos - la regla nos expresa la estabilidad de ciertos comportamiento exitosos, instruyéndonos acerca de cómo realizar un número finito de actos en un determinado orden para obtener un objetivo predeterminado

 

Y decimos que una regla está fundada si y  sólo si hay un conjunto de fórmulas legaliformes qué den cuenta de su efectividad.  Lo anterior es necesario, pues si bien en la práctica común o técnica, se ha comprobado que ciertos comportamientos son exitosos, no sabemos si ello se debe a coincidencia. En el mejor de los casos, suponiendo que no hay mera coincidencia ignoramos por qué la regla es efectiva.  Es necesario comprender él modus operandi y ello sólo se consigue explicando las reglas por las leyes.

 

Hay un primer nivel de explicación subsuntiva que nos es proporcionada por los modelos de procesos que construye el técnico al construir modelos de caja negra, en la medida que pueden ser subsumidos en una teoría general. Pero la explicación más profunda se encuentra cuando el modelo de proceso es interpretado por una teoría general que da cuenta del mecanismo interno del modelo del objeto o proceso, transformando la caja negra en una caja traslúcida.

 

En los dos casos, al desarrollar o encajar en una teoría general el modelo de. objeto o proceso, producimos un modelo teorético, aunque en cada caso, de potencialidad explicativa distinta. Cuando conseguimos modelos teóricos interpretativos como consecuencia de interpretar un modelo de objeto o proceso por una teoría general, nos encontramos en el nivel que Escobar postula respecto a “ (...) un dominio cuyo objeto es representar la teoría del mecanismo en virtud de la cual un hombre emite sonidos y es capaz de transmitir un mensaje que otro hombre escucha, descifra, entiende y responde; y que al mismo tiempo postula los fundamentos en virtud de los cuales es factible que un sujeto con el entrenamiento requerido, pueda describir cuáles son las reglas que gobiernan el funcionamiento de dicha dialéctica; y por qué causas una lengua, cualquiera sea, está sometida a un código de regulaciones, por medio del cual los integrantes de una comunidad idiomática se hallan facultados para emitir y recibir mensajes; esto es para comunicarse por vía oral y verbalizar cuanto atañe a sus necesidades, experiencias, deseos, proyectos, conjeturas, etc.; vale decir, para hacer uso inteligente de uno de los medios que fundamentan la vida en sociedad. [66]

 

El subrayado es nuestro en la cita anterior.  Si se observa lo que hemos subrayado, se encontrarán todos los elementos importantes que constituyen un proceso de creación de un modelo teórico interpretativo de un modelo del proceso del habla, que normalmente da cuenta de parte de la realidad del habla, es decir de un “corpus”  contextuado socioculturalmente. Y si  mal no entendemos, eso es lo que sugiere Coseriu al proponer una "gramática del hablar" cuyo objeto propio sería la “técnica general de la actividad lingüística” [67]

 

Lo anterior muestra la razón que hemos tenido a lo largo de este trabajo para hablar de los modelos de objetos o procesos dado que ellos son los que permiten obtener modelos teóricos al encajarse en teorías generales.

 

Es a través de la construcción de modelos teóricos como podemos articular las reglas con las leyes, la técnica con la ciencia y producir así la tecnología.

 

Entre los posibles modelos de procesos u objetos nos pareció oportuno señalar

los modelos cibernéticos, de información, de aprendizaje y de comunicación todos los cuales son en sus versiones más sencillas del tipo “caja negra”, pero que pueden transformarse en modelos de “caja traslúcida”

 

Mencionamos estos modelos por cuanto las exigencias de una práctica tecnológica respecto al habla exige de aportes de múltiples disciplinas, aportes que hay que coordinar y si es posible integrar, y son precisamente estos modelos los que facilitan esa tarea. Piaget nos señala que “ (...) entre la lingüística estructuralista, la econometría, la psicología experimental, la logística, etc.(...) hay vinculaciones aclaradoras que, por lo demás, podrían ser proporcionadas por la cibernética o la teoría de la información.” [68]

                                                                                                                                                      

Más concretamente, nos dice Piaget, hablando de las relaciones entre diversas disciplinas que “ (...) las investigaciones cibernéticas constituyen un ligamen lleno de promesas entre las ciencias humanas, por una parte, y entre estas últimas y las ciencias biológicas y exactas, por otra.” [69] Y permítasenos citar nuevamente a tan destacado hombre de ciencia para señalar  que “ya la misma cibernética es de naturaleza interdisciplinaria puesto que, entre otras cosas,  apunta a proporcionar la teoría y la realización práctica de mecanismos programados y autorregulados como los de los seres vivos, y trata de conseguirlo utilizando modelos derivados  principalmente del álgebra general, de la lógica, de la teoría de la información y de la teoría de los juegos o de la decisión. Así pues, la cibernética es actualmente el centro más polivalente de coincidencias entre las ciencias físico-matemáticas, las ciencias biológicas y las ciencias humanas. “ [70]

 

Basten las referencias anteriores para comprender la importancia de un enfoque tecnológico para influir en el conocimiento y la práctica del habla.  La enseñanza programada, la traducción automática, etc., han abierto campos promisorios en la dilucidación de los problemas del habla  - y ello ya los justificaría - y también ha logrado progresos en solucionarlos.

 

Al hablar de la tecnología de la comunicación estamos postulando una perspectiva que acoja las posibilidades de una técnica fundada en la ciencia; perspectiva que nos hará percibir de modo distinto la planificación de los "currículos”, de los profesionales que tienen que ver con el habla sean traductores, intérpretes, periodistas, editores, terapeutas, etc. Estos currículos darán por consecuencia, entre otras cosas, la posibilidad de intercomunicación y mutua colaboración entre los profesionales. Esta perspectiva permitirá además que la ciencia a través de la tecnología encuentre un nuevo modo de influenciar las decisiones políticas acerca de los problemas del habla dará aliento a investigaciones en que ciencia y tecnología se complementarán en la búsqueda de sus propios objetivos, etc.

 

Por otra parte, la  aplicación de la ciencia lingüística encontrará mejor formulados los problemas prácticos a los cuales dar respuestas articulando un fructífero diálogo entre los que a partir de la teoría se preocupan de la práctica y, aquéllos que, estando en la práctica buscan fundar su acción en la teoría.

 

 

NOTA 1

 

El habla como proceso concreto de comunicación

 

Sabemos que referirnos al habla, como proceso de comunicación si bien es novedoso, tampoco se inscribe en una tradición vigorosa, por lo menos en América; Latina, como lo señala Escobar [71] aunque el mismo da la pista para pensar que de alguna manera estaba implícito en la “visión del español americano como unidad viviente” en cuanto significaba “ haber resaltado e insistido en el privilegio que significa acceder a un instrumento de comunicación general.” [72]

 

El mismo Escobar señala como una premisa de fundamental importancia para comprender  la utilidad del enfoque estructuralista en lingüística para el estudio general de la cultura aquella que expresa que “la cultura toda es un sistema de comunicación” y que “la lengua es el sistema de comunicación por excelencia” [73] Aunque claramente muestra también la incapacidad de la lingüística estructural para lograr la representación de lo que él llama: un “estado” de lenguas en contacto [74]  precisamente porque no es capaz de describir la interacción, es decir, comunicación de la comunidad a través del uso lingüístico. [75] Y porque el habla es un proceso de comunicación que debe ser estudiado también pragmáticamente es que con razón Peronard y Gómez, reclamaban el estudio del contexto en el cual dicho proceso se manifiesta. [76]

 

El enfoque del lenguaje como proceso de comunicación no está sólo manifiesto en reflexiones con acento teórico o metodológico, sino también en la investigación teórico-empírica como consta en la fundamentación que Rabanales hace al proyecto de investigación sobre la norma lingüística culta del español hablado en Chile, en donde explícitamente se reconoce que “la lengua es un instrumento destinado básicamente a nuestra intercomunicación.” [77]

 

Las anteriores citaciones podrían, sin duda, multiplicarse, y si no fuera por, la brevedad que nos impone una nota, sería injusto no hacerlo.  Lo anterior nos hace pensar que si bien aún no podemos hablar de tradición en un enfoque comunicacional, sí podemos decir que dicha perspectiva emerge con vitalidad en nuestro medio.

 

Creo que muchos de nosotros podríamos suscribir la afirmación de Escobar en el sentido de que “si resulta deseable desde un mirador teórico que toda lengua sea analizada como sistema comunicativo de signos verbales, y  también como sistema de comunicación verbal a través del cual interactúa una comunidad lingüística, lo es más y más urgente el que se adopte este objetivo cuando la sociedad del país se caracteriza por el encuentro de lenguas diversas, situación en la que debe percibirse una de las expresiones de la vivísima pugna idiomática, cultural y económica. Desde este ángulo, por ende, tan relevante como inventariar el léxico y descubrir los patrones fonológicos, gramaticales ha de ser el indagar por las actitudes que frente a los idiomas en curso manifiestan los diversos sectores de hablantes: su actitud visible y la encubierta según las circunstancias del diálogo, el rango de comunicación que proporciona cada lenguaje, las posibilidades de movilidad social de acuerdo con la lengua, el sentimiento de pertenencia y solidaridad frente al distanciamiento y no solidaridad comunal, el rol de las edades y los sexos, los conflictos y coincidencias generacionales, el papel de la escuela y de los medios de comunicación de masas, etc.” [78]

 

La anterior nos muestra que entre nuestros científico hay numerosos ejemplos en que se intenta que el objeto de las investigaciones esté constituido por el habla como proceso concreto de comunicación. Lo anterior también permite pensar que no es extraño que los tecnólogos del habla se refieran al mismo objeto aunque con objetivos distintos.

 

 

NOTA    2

 

Si se recuerda que asunto se decía en griego pragmata  se entenderá quizá mejor qué se quiere decir con pragmática. No es extraño que el uso de dicha palabra se haya asociado al lenguaje semiótico si se recuerda que por semiótica se designaba la parte de la medicina que se ocupaba. de interpretar los signos de las enfermedades. Nadie menosprecia un asunto tan importante como el de mantener la vida. Es ciertamente un asunto significativo. Así, pues, se evidencia que por pragmática, en términos generales, se entienda el estudio de las significaciones.

 

Si tenemos en. cuenta la importancia del habla dentro de las significaciones comprenderemos la importancia de la pragmática del habla.

 

De Charles Morris, [79] es decir, desde la publicación de su libro en 1938 acá, la palabra pragmática ha sido utilizada en muy diversas forma, [80] pero ninguna de ellas excluye la referencia a la práctica.  Es pues a la práctica del habla que se refiere asertivamente la pragmática del habla en el uso que nosotros daremos a la expresión.

                  

                                                                                               

NOTA 3

 

Por lo dicho en el Capítulo III se comprende la importancia de los enfoques operacional y genético respecto al lenguaje de tal manera que promuevan una síntesis nueva de los enfoques relacionales y clasificatorios, [81] a lo cual apunta el tercer modelo del lenguaje de Noam Chomsky, según es interpretado por Piaget y el aporte de los trabajos de Jakobson, Pike y Osgood reinterpretados dentro de un enfoque transformacional, como lo anota el mismo Piaget. [82]

 

En este punto nos parece importante señalar que la técnica de investigación de los “constituyentes inmediatos” de Rulon S. Wells, aunque aparentemente en el extremo opuesto al enfoque de Chomsky es también una interacción de conceptos relacionales y clasificadores. [83]

         

En dicha técnica las dos operaciones básicas que se realizan permiten caracterizar secuencias de clases y clases de secuencias; definiéndose las clases por las relaciones posibles de sus elementos y las relaciones por las clases de sus términos. Y señala Piaget que “ (...) estas dos operaciones, repetidas e integradas mutuamente, confirman (...) el papel central de la dialéctica clase-relación-operación.” [84]

 

Es en este punto donde se ve la utilidad de la teoría del aprendizaje mecánico para dilucidar la calidad de la performance del mecanismo de aprendizaje como función de tres condiciones: aproximación de la palabra correcta, tiempo empleado para alcanzarla, y número más o menos grande de los diferentes problemas considerados. [85]

 

 

NOTA 4

 

                 Tipos de modelos en progresión de complejidad

 

Esta nota se inspira en las ideas expresadas por Mario Bunge en Teoría y Realidad , Ed. Ariel, 1972, p. 18 y ss.                        

 

CAJA NEGRA

Es una caja con una entrada y una salida

 

Tipo 1.    Expresión de acaecimientos

 

Se confecciona, una es cala correlativa entre las variaciones de la entrada y las de la salida.

    

Tipo  2.   Formas de comportamiento

 

Al modelo anterior. se le agrega una fórmula general de enlace; vgr. una tasa de cambio temporal de S en función de los valores instantáneos de E.

 

Tipo 3.    Modelo teorético de comportamiento

 

Enlace de la fórmula general mencionada en el tipo 2 con otras fórmulas o inserción de le fórmula general en un sistema teorético general.

 

De lo anterior resulta que un modelo teorético de comportamiento de un sistema dado es un grupo de enunciados (preferentemente de forma matemática) que enlazan las variables exógenas E y S con las variables endóqenas del sistema

Les variables endógenas I están concebidas como variables intermedias que tienen un valor de cálculo y no como representando detalles internos del sistema.  Las variables internas I especifican el estado interno del sistema.

 

Tipo 4.   Modelo de múltiples variables exógenas

Su tratamiento es igual al de los tipos  1 y 2.

 

Tipo 5.  Modelo de múltiples variables endógenas y exógenas

 

Su  tratamiento es igual al de tipo 3.

 

La  representación esquemática de la ley del  sistema es el conjunto de fórmulas que enlazan las variables E-I-S.

 

Tipo 6.  Modelo cibernético

 

Si alguno de los modelos anteriores agrega a su comportamiento la posibilidad de reaccionar no sólo da una manera dada, es decir, de acuerdo con una cierta ley, sino también de pasar a una forma distinta de conducta          (ley), sea espontáneamente o bajo la acción de una agente exterior, se deberá complexificar el modelo agregando las leyes de esos cambios de conducta.

 

Hasta aquí   los modelos presentados, sin sobrepasar demasiado lo observable, permiten

condensar un gran número de datos empíricos y predecir la evolución del sistema. Pero los modelos antes mencionados no llegarán a explicar su conducta y permanecerán bastante aislados del resto del conocimiento.

 

Para explicar el mecanismo interno del sistema que se trate y que se presupone no visible, es

necesario imaginarlo y ser capaces  de formular hipótesis de su naturaleza y funcionamiento interno.

 

Tipo 7.  Modelo de mecanismo o caja traslúcida

 

'Los diversos niveles en que es posible interpretar o explicar los intermediarios entre E e I y entre I y S dan lugar a diversos mecanismos. Esto niveles son los correspondientes a lo físico, químico, biológico, social, etc...

 

La ventaja que proporciona el descubrir los mecanismos reside en que,el mecanismo explica la conducta aparente (la inversa no es válida).

 

Un mecanismo será aceptable en la medida que sea capaz de:

 

a) dar cuenta del funcionamiento, observado

b) prever hechos nuevos más allá de los que pueden ser previstos por modelos de caja negra.

c) estar dé acuerdo con el conjunto de leyes conocidas

 

Lo dicho acerca del modelo también rige aquí.

 

Parte de la ponencia presentado al "Encuentro de Tecnología de la Comunicación por el Habla"  Viña del Mar Chile.

 

Auspiciaron: Escuela de Idiomas Modernos, Universidad Católica de Valparaíso, Chile, y el Centro Interuniversitario de Desarrollo Andino (CINDA).

 

 

Agosto, 1973

 


[1] COSERIU, Eugenio.  Teoría del Lenquaje y Linqüística General.  Ed. Gredos, Madrid, 1967,   p. 97.

[2] COSERIU, Eugenio, o.c., p. 95.

[3] BUNGE, Mario. La Investigación Científica.  Ed.  Ariel, Barcelona, 1969. (En el  futuro será señalado: BUNGE (IC))  

[4] WEAVER, Warren. “La Matemática de la Comunicación” en Comunicación y Cultura compilado por Alfred SMITH. Ed. Nueva Visión, Buenos Aires, 1972, p. 33 ss

CHOMSKY, Noam, "Tres Modelos para la Descripción de la Lengua". Ibid. p. 220

MANDELBROT, Benoit. ¿Es útil todavía la Teoría de la Información?" en El Concepto de Información en la Ciencia Contemporánea.  Coloquios de Royaumont.  Ed. S. XXI, México, 1966, p. 58 ss..

UNGEHEUER, G. "El Lenguaje Estudiado a la Luz de la Teoría de la Información" en Lingüística y Comunicación, GREIMAS, A. J., et alii. Ed.  Nueva Visión, Buenos Aires, 1971, p. 168.

COSERIU E.,  o. c., p. 1,06, nota 168.

CHERRY, Colin, A Comunicaçao Humana.  Ed. Cultrix, Sao Paulo, 1971, cap. 5 y 6.

WIENER, Norbert. Cibernética y Sociedad. Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1969, p. 84.

[5] BUNGE, M. (IC), p. 387.

[6] Ibid., p. 720.

[7] Ibid. p. 717.

[8] Ibid., p. 718

[9] Capítulo VI del presente trabajo.

[10] WEAVER, W. loc. cit., p. 33.

[11] HOVLAND, C.I., citado por STEINBERG, Ch., y BLUEM, A.W. en Los medios de Comunicación  

Social. Ed. Roble, México, 1959, p. 20

[12] FERRATER MORA, José, Diccionario de Filosofía Ed. Sudamericana, Bs.  As,, ad., 1965, tomo II, 

p.37.

[13] Ittade, Paul, Nociones fundamentales de Cibernética. Ed. Universitaria, Santiago, 1972, p. 51

[14] WIENER, N., o. c. p.  68 ss.

[15] COSERIU, E., o.c., p. 231, Nº 10.

[16] Ibid., p. 233, Nº 15.

[17] ESCOBAR, Alberto. Lenguaje y Discriminación Social en América Latina, Ed. Millas Batres, Lima, 1972, p. 39

[18] COSERIU, E., o. c., p. 285 y 290.

[19] GRANGER, Gilles-Gaston. Formalismo y Ciencias Humanas. Ed. Ariel, Barcelona, 1965, p. 164.

[20] GRANGER, Gilles-Gaston, o.c., p.165.

[21] Ibid.  p. 225.

[22] Ibid.  p. 229.

[23] COSERIU, E., o.c., p. 287.

[24] PIAGET, Jean, Psicología y Epistemología.. Ed.  Ariel, Barcelona, 1971,  p. 133.

[25] PIAGET, J.,   o. c., p. 135.

[26] COSERIU., o.c., p.285.

[27] PIAGET, J. o. c., p. 134.

[28] COSERIU, E., o. c.,  p. 288.

[29] COSERIU, E., o. c.,  p. 107

[30] Ibid., p. 113

[31] COSERIU,  E., o. c., p. 290.

[32] Ibid., o. c., p. 291

[33] ESCOBAR, A, o.c., p.43

[34] ESCOBAR, A., o. c., p. 91.

[35] ESCOBAR, A., o. c., p. 51 y 55 y ss.GREENBERG, J. H., en Comunicación y Cultura, o.c.., p. 30

[36] GARVIN, Paul, L. "La Lingüística y la Enseñanza de la Lengua Materna” en Revista de Lingüítica 

Teórica y Aplicada. Instituto Central de Lenguas, Universidad de Concepción, Chile, vol. 10, 1972.,  p. 30.

[37] COSERIU, E., o. c., p. 95

[38] COSERIU, E.., o. c. loc. cit.

[39] BUNGE, Mario. Teoría y Realidad.  Ed.  Ariel, Barcelona, 1972, p.24..(En adelante BUNGE (TR)).

[40] Ibid.,  o. c.,  p. 12

[41] GRANGER, G. G., o.c., p.78

[42] Ibid., p. 77

[43] GRANGER, G. G.,  o. c., p. 78

[44] Ibid., p. 79

[45] BUNGE , M. (TR), p. 25

[46] BUNGE, M.  (TR), p. 19

[47] Ibid., p. 22

[48] BUNGE, M. (TR), p. 20

[49] ESCOBAR, E., o. c.. p. 120

[50] BUNGE, M., (IC), p. 492

[51] BUNGE, M., (IC), p.414

[52] Ibid.

[53] BUNGE, M., (TR), p. 10

[54] COSERIU, E., o. c. p. 233 nº 20

[55] BUNGE, M., (IC), p. 471 y 584 ss.

[56] BUNGE, M., (TR), p. 25, 77 ss. y 102 ss.

[57] Ibid.

[58] COSERIU, E., o. c., p. 15 y 16 nota 3

[59] Para evitar equívocos queremos solamente aludir a una distinción que hacemos entre teorías abstractas y teorías formalizadas; no queremos entrar a fundamentar la distinción sino simplemente a llamar la atención. A quien se interese en el punto lo remitimos a BUNGE, en su libro La investigación científica, capítulo 7

[60] BUNGE, M. (IC), p. 449

[61] BUNGE, M. (IC), p. 448

[62] COSERIU, E.,     o. c., p. 100

[63] BUNGE, M., (TR), p. 49

[64] Nos parece ver una relación sino idéntica por lo menos análoga entre el esquema de una lengua (teoría abstracta), equipado con una norma (modelo de objeto o proceso), generando así un sistema (modelo teorético o teoría específica). Las palabras: esquema, sistema, norma y habla las empleamos en el sentido de Coseriu (o. c., cap. 1). El paralelismo que hacemos entre esquema, sistema, norma y habla y teoría general, modelo teorético, modelo de objeto y objeto requiere de una mayor reflexión que aún no hemos podido realizar.

[65] Es necesario reconocer que un mejor conocimiento mejora la posibilidad de actuar con eficacia y que el actuar puede conducir a conocer mejor, pero nótese: no hay una relación de necesidad.

[66] ESCOBAR, A., o. c., p. 37

[67] COSERIU, E., o. c., p. 290

[68] PIAGET, J., o. c., p.156

[69] PIAGET, J., o. c., p.166

[70] Ibid., p. 170

[71] ESCOBAR, A., o. c., p. 37

[72] Ibid., o. c.,  p. 71

[73] Ibid., o. c.,  p. 109

[74] Ibid., o. c.,  p. 120

[75] Ibid., o. c.,  p. 121

[76] PERONARD Y GÓMEZ, Acta, p. 14

[77] RABANALES, Acta, p. 123

[78] ESCOBAR, A., o. c., p.127

[79] MORRIS, Charles, Foundations of the Theory of Signs,  1938, p. 6

[80] STONE  et alii, The General Inquirer . A Computer Aproach to Content Analisys, The  M. I. T.  Press, 

Massachussets Institute  of Technology, 1966, p. 18  

[81] PIAGET, J., Epistemología de las ciencias humanas, Ed. Proteo, Buenos Aires, 1972, p. 134

[82] Ibid., o. o., p. 121 ss.

[83] Ibid., o. o., p. 139

[84] Ibid., o. o., p. 140

[85] Ibid., o. o., p. 141 y 142