|
La tecnología de la
Comunicación por el habla
|
CAPITULO 1
EL OBJETO DE
LA TECNOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN LINGÜÍSTICA ES EL HABLA
COMO PROCESO DE COMUNICACIÓN EN EL CUAL EL HOMBRE
PARTICIPA. POR APRENDIZAJE
Dada la posible equivocidad de muchos
de los términos usados en el título, nos parece conveniente
comenzar explicitando que entenderemos en cada caso.
Emplearemos la
palabra o término "habla" en el sentido de Coseriu como
"todo el lenguaje considerado como actividad concreta"
"el hablar efectivamente comprobado (wirkliches Sprechen,
Gespräch), es decir, los actos lingüísticos concretamente
registrados en el momento mismo de su producción".
La
fundamentación de esta elección se encuentra, a nuestro
entender, suficientemente explicada en la obra de Coseriu, a
la cual hemos hecho referencia.
Además esta
distinción nos parece especialmente adecuada para los fines
que perseguimos en este trabajo.
Por otra
parte, reconocemos que no podríamos hacer un análisis mejor
que el realizado por Coseriu. Y en cualquier caso sería
impracticable para los objetivos y las dimensiones de este
ensayo.
Por “proceso
concreto” entenderemos toda secuencia temporalmente ordenada
de acaecimientos en la cual cada miembro de la secuencia
toma parte en la determinación del miembro siguiente.
Esta definición
de proceso es suficientemente rigurosa y general para
que pueda ser usada por personas dedicadas a diversas
disciplinas y por otra parte su uso es relativamente
generalizado. Para un mayor análisis de la definición puede
consultarse la obra de Mario Bunge, a la cual referimos
.
Se ha
comprobado que el habla puede ser estudiada estadísticamente
y que se le puede aplicar adecuadamente la teoría de las
probabilidades y de manera especial lo que los
matemáticos llaman procesos de Markoff, en los cuales los
sucesos del pasado influyen en las probabilidades actuales,
así como otras teorías que se enuncian estocásticamente (es
decir, con enunciados estadísticos y/o probabilitarios).
Esta comprobación nos permite afirmar que el habla es un
proceso, y el hecho de ser una secuencia espacio-temporal
nos permite decir que es un proceso concreto. Para
fundamentar la comprobación que mencionamos, indicamos las
obras referidas en
.
En lo referente a los enunciados estocásticos consultar la
referencia
.
Sí se entiende
que un objeto es todo lo que es o puede ser tema del
pensamiento o de la acción
,
obviamente los hechos,
y, como especie de ellos, los procesos
,
son objetos.
De la
anterior podemos afirmar que el habla es un objeto.
Como veremos
más adelante
la tecnología se refiere a la acción, la cual se orienta
objetivamente - y en nuestro caso, por definición - a
la acción que llamamos habla.
La comunicación
en términos generales puede ser definida como “todos los
procedimientos mediante los cuales una mente puede influir
en otra”
; o si se prefiere, como "el proceso por medio del
cual un individuo – el comunicador - trasmite estímulos
(generalmente símbolos verbales para modificar la conducta
de otros individuos -los recipientes de la comunicación”.
Que la función
del habla es la comunicación, la cual se realiza utilizando
el lenguaje como vehículo, es algo que a nuestro parecer no
requiere una prueba positiva dado el consenso casi universal
que hay al respecto (cfr. nota 1). Quizá la única objeción
al respecto podría venir de la discusión acerca de la
existencia o de la posibilidad de "lenguajes privados" que
se generó con motivo de las "investigaciones filosóficas" de
Wittgenstein
.
En cualquier caso, si no nos equivocamos, parece admitirse
la existencia de una comunicación intrasubjetiva.
(soliloquio)
En lo que se
refiere el aprendizaje, en términos generales, podemos
entender el proceso a través del cual la acción del hombre
se perfecciona mediante la repetición organizada y cuya
finalidad es aumentar la precisión y reducir el tiempo de
ejecución, hasta que la operación se haya convertido en un
reflejo cuyas características más ostensibles son la
seguridad. y la rapidez.
La posibilidad
del habla en el hombre es sin duda innata, en cuanto
posibilidad, pero ese posibilidad únicamente se actualiza
por el aprendizaje. Tal es así que las investigaciones
demuestran que existe un periodo crítico durante el. cual es
más fácil aprender a hablar; si en ese período
el hombre no está sometido a un proceso de aprendizaje, no
logrará poseer el idioma o lo adquirirá de manera lenta,
imperfecta y muy limitadamente y además será incapaz de vida
social adecuada.
Así, pues, resumiendo, el objeto de la
tecnología de la comunicación lingüística es el habla como
proceso de comunicación en el cual el hombre participa por
aprendizaje.
CAPITULO II
DOS
MANERAS DE ENFRENTARSE AL OBJETO: CONOCER Y HACER
Una característica o por lo menos una
tendencia evidente de nuestro tiempo es el aumento de
interacción entre el conocer y el hacer manifestada en las
mutuas interacciones entra ciencia y tecnología, entre
filosofía y ciencia, etc., Las líneas que siguen no
desconocen este hecho, su intención es establecer
distinciones, lo cual no significa pretender separarlos en
la realidad y mucho menos negar o ignorar sus mutuas
interrelaciones.
Hay un conocer teórico y un conocer
práctico que queremos distinguir. Esta distinción nos
separa de otras corrientes de pensamiento en que se postula
la unidad del saber teórico con el saber práctico, de la
teoría con la praxis, del conocer y del hacer y más
especialmente del saber con el saber hacer.
Esta
confusión del conocer con el hacer tiene como lógica
consecuencia que se piense que quien conoce, sabe hacer y
que quien sabe hacer, conoce. Sin entrar a una
argumentación en contra, pues no la creo oportuna en esta
ocasión, basta reflexionar acerca de las muchas experiencias
en que podemos observar la coexistencia del saber práctico
con la ignorancia teórica y del saber teórico con la
ignorancia práctica.
Las mismas
corrientes que confunden el conocer con el hacer, o de otro
modo el saber teórico con el. saber práctico suelen
identificar la verdad con la eficiencia o, más sutilmente,
hacer de la eficiencia práctica un criterio de verdad. Se
llega en estas corrientes de pensamiento aún más lejos hasta
el punto de no hacer distinciones entre teorías referidas a
la experiencia y a la realidad y aquellas otras
exclusivamente formales.
Verdad y
eficiencia no pueden confundirse, pues está a la vista que
muchas teorías eran verdaderas aunque no se hubiesen
aplicado a la práctica y que muchas han resultado falsas
aunque a la vez han sido exitosas. Baste pensar cuanto
tiempo pasa a veces entre la formulación de une teoría
"verdadera" y las aplicaciones prácticas de ella, que
permitan modificar la realidad con eficiencia, como asimismo
recordar cuántas teorías falsas han postulado los magos, los
pseudocientíficas, etc., y sin embargo cuán eficientes han
sido en muchos casos. Aún hoy día hay muchas recetas
prácticas eficientes aunque más no sea transitoriamente sin
que se conozca razón de su eficiencia. Lo anterior es
posible porque para que una teoría tenga utilidad práctica
(aunque no sea exactamente eficiente), basta que contenga
algo de verdad o cierta validez en ámbitos restringidos. La
verdad puede ser ineficiente y la eficiencia puede
conseguirse -temporalmente por lo menos- al margen de la
verdad.
Dado que
nuestro objeto es la comunicación a través del habla, es
necesario aplicar la distinción anterior y reconocer que
dicha comunicación por el habla puede ser conocida - con
diverso grado de rigor - y a la vez puede ser objeto de la
acción orientada a conseguir, evitar o cambiar el mismo
proceso de comunicación, en función de objetivos
predeterminados.
CAPÍTULO III
PRÁCTICA Y
HABLA
Entre el hacer y el conocer como dos
polos extremos de un continuo abstracto, podemos establecer
diversas maneras de enfrentarse el objeto, que en nuestra
caso es el habla. No será inútil recalcar que la distinción
entre el hacer y el conocer solamente puede hacerse teniendo
en cuenta que en lo concreto ambos términos siempre están
implicados en la acción humana. Las diferencias que se
establecen, por ejemplo, entre teorización y práctica se
fundan en la acentuación de uno de los componentes con
respecto al otro y por el grado de concreción-abstracción
con que el sujeto se refiere al objeto.
Ya los griegos
distinguieron lo práctico, como lo que era adecuado para una
transacción o negocio, a lo que era efectivo en la "praxis".
-Por "praxis“ entendían la acción de llevar a cabo
algo, un asunto. (cfr. Nota 2). La práctica del habla la
entendemos como un "conocimiento previo" que se revela "como
experiencia antipredicativa", en expresiones de Coseriu
.
En este nivel de la práctica no hay una total objetivación
del lenguaje y parece “(...) natural (como respirar o reír)
que el hombre pueda decir todo cuanto le hace falta
comunicar, y entender cuanto escucha en su propio idioma;
ello se debe a que desde la infancia hemos aprendido y
practicado las técnicas verbales. Este nivel de la práctica
del habla es lo que permite la comunicación y por
consiguiente es lo que interesa a cualquier ser humano. Sin
duda es muy superior el número de seres humanos que
practica el habla que el número de los que reflexionan
acerca de esa práctica.
Aún en el
ámbito universitario la práctica del habla es más importante
que la reflexión acerca del hablar y en este caso podría
pensarse que ella es un defecto. Aún la enseñanza del
idioma (materno o extranjero) va dirigida, con mucha
frecuencia, a la práctica comunicativa con exclusión de toda
reflexión acerca de la misma práctica.
Las líneas
anteriores no debieran, sin embargo, dejar la impresión de
que no adjudicamos importancia a la práctica. Por el
contrario, creemos que el estudio de la práctica es algo
ineludible y fundamental.
El esfuerzo
tanto da conocer como de influir sobre a realidad, nos
plantea la necesidad de acercarnos de manera más adecuada a
dicha realidad. Esta realidad es siempre concreta (y no
decimos material). En este nivel de lo concreto es que nos
encontramos con el habla como práctica y, lo que es muy
importante, con el habla como actividad práctica individual.
Individuo y
práctica se realizan en lo concreto. Conocer a influir
sobre la realidad requieren de alguna manera tener como
principio y como fin de la acción la práctica del
individuo. La cualidad y el axioma están enlazados de
manera dialéctica. "El proceso de estructuración se
encuentra ligado con ese nivel de la práctica; los conceptos
que construye el proceso de estructuración nacen como
operadores estratégicos, y no como explicaciones
contemplativas. Son pues concebidos esos conceptos en el
contexto de una práctica que los pone a prueba y exige su
inmediata y continua revisión. Esa práctica es la que
promueve de nuevo la aparición de la cualidad, de las
diferencias, suscitando una refundición de la
estructuración."
Y por otra parte, “las contradicciones engendradas por la
práctica se manifiestan tanto más distintamente cuanto más
explícitamente han sido tematizadas, objetivadas las
estructuras en una axiomática.”
En otras palabras se trata del problema del empalme o
conexión de las estructuras con lo individual. "Este
problema se aborda en uno y otro caso, según la
perspectiva de una ciencia aplicada, tan cierto es que
el conocimiento de lo individual no tiene sentido
racional si no es en el seno de una práctica".
"Toda práctica se ejerce en contacto con lo individual".
Creemos que
estas reflexiones permiten lograr una adecuada comprensión
del reclamo de Coseriu por un "cambio radical de punto de
vista: no hay que explicar el hablar desde el punto de vista
da la lengua, sino viceversa”
Piaget
señala que precisamente el "primer servicio que la
psicología genética contemporánea, puede prestar en el
estudio de las relaciones elementales entre el sujeto y
el objeto del conocimiento es librarnos de la tenaz y
funesta ilusión de que todo saber proviene de las
"sensaciones". (...) “En realidad, el punto de partida de
todo conocimiento no hay que buscarlo en las sensaciones ni
en las percepciones - simples índices cuyo simbolismo es
necesariamente relativo a un significado - sino en las
acciones y el gran servicio que al análisis psicogenético
puede prestar a la epistemología de las ciencias exactas es
precisamente restablecer la continuidad entre las
operaciones (lógico-matemáticas o físicas) y las acciones,
concebidas no bajo ese aspecto utilitario que han exagerado
el pragmatismo y el bergsonismo, sino como el origen del
propio acto de inteligencia.”
Y más adelante
añade: “ (...) la permanencia del objeto y el grupo práctico
de los desplazamientos son construidos simultáneamente por
las acciones, con lo cual podemos darnos cuenta inmediata de
todas las enseñanzas que sugiere una constatación tal"
, de manera especial respecto al habla, Coseriu nos dice
respecto al objeto de la lingüística ("ciencia del
lenguaje") que “(...)sólo puede ser el lenguaje en todos sus
aspectos. Y al lenguaje se da concretamente como actividad,
o sea, como hablar(...)”.
El mismo Coseriu en el lugar referido nos hace ver que la
inteligibilidad de un producto sólo es posible en relación
el conocimiento de la actividad; de lo contrario conocemos
“cosas” no “productos”. Nuestra creencia en los objetos está
condicionada a que mediante una coordinación sistemática de
los movimientos, los encontraremos de nuevo “ (...) y esta
coordinación no es sino producto de un sistema de
composiciones en las cuáles las conductas de rodeo y
retorno al punto inicial desempeñan un papel
fundamental”
Las
relaciones de estas reflexiones con los aspectos
esenciales del funcionamiento representado por los modelos
cibernéticos de comunicación y de aprendizaje aparece
fundamental para comprender la importancia de ellas. De
igual manera las anteriores reflexiones nos fecundan la
inteligibilidad del mimetismo y la imitación en el
desarrollo del habla. (cfr. Note 3)
Creemos que
las reflexiones anteriores permiten comprender la
importancia de la práctica como nivel de enfrentamiento del
objeto que es el habla.
Ya desde ahora
podemos sospechar que si la tecnología busca cambios en la
realidad, esta deberá efectuarse en el nivel de la
práctica. Ya nos señalaba Coseriu que es en este terreno en
que se puede comprender el cambio lingüístico y sus causas.
Nótese que
Coseriu cuando se refiere al cambio y sus causas habla del
individuo, de la originalidad y de le imitación de las
conductas. Así, por ejemplo, dice: “(...) la originalidad
expresiva del individuo que no conoce o no obedece la norma
puede ser tomada como modelo por otro individuo puede ser
imitada y volverse por consiguiente norma”.
De lo anterior
se reafirma la importancia del enfrentamiento del objeto a
nivel de la práctica, en este caso del habla como práctica
del lenguaje para todo intento de mantener o cambiar le
realidad.
Por otra
parte es claro que el aprendizaje depende de la práctica del
individuo en interacción con la práctica de otro individuo y
que es la vía por la cual se hacen los reforzamientos y las
innovaciones o cambio en el habla de determinado individuo.
Es en la
práctica que se producen los efectos y es en este nivel en
que se mide la eficiencia. La práctica, por lo menos
para el hombre curioso y reflexivo, es una fuente de
problemas, los que para tener una respuesta ya sea
científica o tecnológica, requieren de ser implicados en
alguna teoría.
Con respecto al habla, además de
importante, es muy generalizada la aplicación del
conocimiento práctico. Ello es evidente en la enseñanza del
idioma materno o primer código, pero no lo es menos respecto
a los idiomas extranjeros. Se puede observar con no poca
frecuencia en muchos institutos binacionales y aún en
escuelas y universidades la prevalencia de un criterio
valorizador de la práctica inculta del idioma, en la
contratación de los profesores. Llamo aquí práctica inculta
a aquella propia del hombre que no ha alcanzado niveles
técnicos, tecnológicos o de ciencia aplicada. El hecho de
ser hablante nativo, aunque no se tenga ninguna reflexión
respecto al habla, ni al idioma que se pretende enseñar y
mucho menos práctica de enseñanza, ni conocimientos técnicos
respecto a la enseñanza y menos aún, de la enseñanza de un
idioma extranjero, pasa a ser, en muchas oportunidades el
antecedente mas valioso para ser contratado. Este fenómeno
no es exclusivo en nuestra área para el inglés, francés,
alemán, etc. sino también para el caso de la enseñanza del
castellano a hablantes nativos de un idioma que no es el
castellano, como por ejemplo el quechua o aymará. El
profesor que bajo el nombre de alfabetizador está
castellanizando o españolizando a través de la enseñanza de
una escritura que no es la correspondiente al idioma hablado
de su alumno, en muchos casos está exigido solamente - y eso
en el mejor de los casos - a hablar el castellano de acuerdo
a la norma lugareña culta. Ello es efecto de que el habla es
conocida por el hablante a través de un conocimiento por
familiaridad, que suele ser muy especializado pero raramente
explícito y por consecuencia de difícil control, al igual
que su enseñanza, por lo cual el habla y la enseñanza
aparecen como actividades en las cuales todos son idóneos y
procesos que no requieren de mayor reflexión.
Lo anterior
intenta señalar que con respecto a muchas actividades que
dicen relación al habla, la práctica es necesaria pero no
suficiente.
CAPÍTULO IV
TECNICA Y
HABLA
En el nivel de la práctica, el habla se
realiza con cierta técnica que el hablante emplea de manera
inconsciente o a lo más no reflexiva. Desde la infancia ha
practicado las reglas que conforman la técnica del habla. La
vigencia de las reglas se manifiesta en los patrones de la
conducta hablada. Asimismo el habla anterior que el
hablante recibe ha sido elaborada, de modo consciente o no,
para que sirva útilmente a la comunicación; más aún, para
que en lo posible sea eficiente y eficiente.
En el nivel de la técnica ese
conocimiento adquiere una nueva cualidad como así también el
uso que se hace de las reglas. Para que un conocimiento sea
técnico - en el sentido que nosotros usamos el término - es
necesario que sea reflexivo y selectivo. Es necesario que
se conozcan reflexivamente las reglas útiles y eficientes de
una determinada práctica.
Se desprende
de lo anterior que concebimos la técnica como, un sistema de
reglas de operación o transformación, digamos de acción, que
permitan una práctica capaz de obtener el objetivo propuesto
con eficiencia. Es lo que los antiguos griegos llamaban
techne, arte u oficio.
Si mal no
entendemos ése es el objeto de la “gramática del hablar”,
según lo expresa Coseriu.
Precisamente las operaciones a las cuales nos referimos son
las que Coseriu llama la “determinación"
Como se ve,
la técnica así entendida es un metalenguaje de primer orden
y para ser precisos deberíamos hablar de una metatécnica.
Hecha la salvedad anterior, y para una más universal
inteligibilidad, seguiremos usando el término “técnica” para
el estudio de la técnica. Como claramente aparece de lo
dicho anteriormente, la técnica está ordenada al hacer, es
un conocimiento para actuar, está ordenada a la práctica
eficiente.
Decimos que la técnica es un sistema, en otras palabras que
las reglas que la constituyen están interrelacionadas e
interdependientes de modo más o menos estable. Las unidades
de este sistema que es la técnica son reglas, es decir,
indicaciones acerca de cómo proceder para obtener un
objetivo previamente fijado. La reglas prescriben un
determinado curso para la acción en este caso para el
hablar.
Es oportuno
recalcar que las reglas no son ni verdaderas ni falsas, sino
eficientes o ineficientes, aunque, como veremos más
adelante, pueden relacionarse por derivación con las leyes,
las cuales sí son verdaderas o falsas. El hecho de que
afirmamos de que las reglas no son verdaderas ni falsas no
implica que afirmemos que son arbitrarias; por el contrario,
la técnica se constituye, no por reglas arbitrarias, sino
por reglas que se seleccionan con un criterio de eficiencia.
Cuando decimos que se seleccionan las
reglas con criterio de eficiencia, queremos dar a entender
que son reglas que tienen la característica de obtener el
objetivo de la conducta que regulan de un modo óptimo, con
el menor costo posible, y en el menor tiempo posible.
Como es
obvio, la eficiencia de una regla depende de que no se
encuentre otra que reduce el tiempo o el costo de la
operación o que obtiene el objetivo de manera más perfecta.
La eficiencia de una regla es por la tanto relativa.
Si analizamos
el comportamiento de los ocupantes de roles que tienen que
ver con la comunicación pública (o, como se dice, "masiva”),
con la enseñanza de los idiomas la traducción, la
interpretación, la edición y el tratamiento de
obstáculos para la comunicación por el habla, etc., podremos
comprobar que una gran cantidad de ellos son prácticos - a
veces sin duda eficientes, considerando el contexto cultural
en el cual se desempeñan, el que muchas veces manifiesta un
patente retraso - en menor número que los anteriores
encontramos técnicos.
La diferencia
entre un práctico y un técnico radica en el grado de
racionalidad de su manera de proceder. La racionalidad de
un procedimiento o de un acto suele entenderse de maneras
distintas. Una de las maneras es referir el objetivo del
procedimiento a una determinada finalidad que se supone es
la perfección de un ente. Cuando al objetivo ha sido
escogido sobre la base del mejor conocimiento disponible
acerca de lo que puede perfeccionar al ente de que se trate,
entonces podemos decir que el procedimiento será racional.
Pero establecer los objetivos es un problema de política, en
nuestro caso, de política del habla, o como es
costumbre expresarse, de política "lingüística",(la
expresión es equívoca porque confunde la política relativa
al hablar, con la política relativa al investigar).
La otra
manera de entender la racionalidad de un procedimiento es en
relación a la adecuación del procedimiento mismo y de los
medios. Si son eficientes para obtener el objetivo ya
establecido, la elección de procedimiento y medios será
racional. A nuestro juicio un procedimiento es racional
cuando reúne ambos sentidos antedichos. Pero para
nuestro caso es conveniente distinguir entre las decisiones
políticas y las decisiones técnicas. En lo que sigue
entenderemos que los objetivos se fijan en un nivel
político, por una decisión política, la cual si es racional
estará condicionada por el conocimiento existente, incluido
el técnico, pero no necesariamente determinada por él.
En nuestro
caso nos interesa aquella racionalidad en el segundo
sentido, es decir, la que se refiere a la eficiencia del
procedimiento y a la máxima adecuación de los medios e
instrumentos para obtener el objetivo predeterminado.
En el caso
del habla, para conseguir que realmente cumpla con su
función de comunicación, el técnico debe tener en cuenta las
operaciones (determinantes) y los instrumentos
(entornos).
Es precisamente
el desafío de hacer del habla un instrumento eficiente de
comunicación el que ha llevado a una concepción
funcionalista y en cierto modo relativista de la lengua.
Así, por ejemplo, el técnico tendrá que utilizar modelos
llamados lengua standard. Que la lengua standard es un
modelo, quede clara en la definición que de ella da Escobar:
standard a "forma codificada de lengua que es aceptada por
una amplia comunidad lingüística y que sirve de modelo a la
mismas”.
Asimismo Escobar señala que uno de los dialectos, por lo
común, y siempre por razones extralingüística, suele servir
como término de referencias o de nivel acción sobre el que
se establece el concepto de lengua general o standard
y con frecuencia la enseñanza de la lengua apunta a ese
modelo como norma que sirve de meta a la instrucción. Pero
lo que se constituye en la lengua standard es un determinado
dialecto que se impone sobre los otros y es aceptado por la
mayoría de la comunidad en cuanto no impide la
inteligibilidad, a pesar de los rasgos percibidos como
distintos,
es decir, en cuanto permite reconocer la lengua de la cual
es variedad, de otro modo: permite ver lo común en lo
diverso. Igual cosa se podría decir de una lengua standard
construida sobre una norma que contendría solamente lo que
en el hablar concreto es repetición de modelos anteriores
como consecuencia de la eliminación de todo lo que en el
hablar es aspecto totalmente inédito, variante individual,
ocasional o momentánea, conservándose sólo los aspectos
comunes que se comprueban en los actos lingüísticos
considerados y en sus modelos.
Nuevamente se
ve que lo común se impone sobre la diverso. En los dos
casos de manera consciente o inconsciente se abstraen los
rasgos comunes de hablas ostensiblemente diferentes. Y esto
vale tanto para la lengua standard, como para la norma
individual o social. En cualquier caso a través del
procedimiento aludido, el técnico construye modelos de
objetos, en nuestro caso modelos de habla, que implican
sistemas de reglas de procedimiento, y por lo tanto pueden
llamarse modelos de proceso.
Las
consideraciones anteriores nos llevan a reflexionar, aunque
sea de manera somera acerca de los modelos de objetos o
procesos.
La descripción
que hace Coseriu acerca de lo que es la norma y del
procedimiento de eliminación de los hechos del habla para
constituirla es un buen ejemplo de constitución de la que
entendemos por modelo de objeto o proceso y de las
operaciones para constituirlo. Bunge nos dice
que un modelo de objeto o proceso (objeto modelo o proceso
modelo, los llama él) es "una representación de un
objeto: a veces imperceptible, siempre esquemática y, en
parte al menos, convencional". “(...) el objeto modelo
representa toda una clase de cosas (o de hechos)
consideradas como equivalencias aunque difieran entre sí. Se
desgajan los rasgos comunes a individuos ostensiblemente
diferentes agrupándolos en especies (clases de
equivalencias)”
El objeto
modelo representa toda una clase de cosas o de hechos (clase
de equivalencia). Por otra parte un individuo podrá ser
representado por todo un conjunto de modelos. De manera
lacónica Granger nos dice lo mismo en la frase siguiente:
"El hecho humano se aprehende en su apariencia inmediata
como generalización del acontecimiento vivido”
Una de las
confusiones más comunes es aquella que se establece entre el
objeto que se representa y el modelo del objeto; entre el
habla y el modelo de habla subyacente a la actividad del
hablante. Y ello ocurre porque mientras el recorte de los
hechos humanos se mantiene tributario del lenguaje y de las
ideologías ingenuas subtendidas por éste. El conocimiento
tiene que limitarse a describir la adaptación aparentemente
espontánea de la conducta práctica en la cual el actor no
distingue claramente entre el objeto y una imagen producida
por la interpretación ideológica difusa de su propia
actividad.
En este nivel
de la práctica es donde se producen, habitualmente las
confusiones entre el pensamiento científico y al pensamiento
común. “ Parece como si el saber científico, el concepto
eficiente, instrumento de una práctica controlada, no se
hiciera asimilable por la vida individual sino alterándose
hasta revestir los caracteres mismos de las nociones
ingenuas."
.
"El concepto entonces, apenas constituido, insuficientemente
ligado aún en una estructura de objeto científica, vuelve a
la ''sabiduría” difusa y confusa del lenguaje común, especie
de Museo de los Horrores del conocimiento verdadero”,
al decir de Granger.
Esa tensión entre el pensamiento
técnico y el pensamiento ingenuo la vive de manera intensa
el técnico del habla. Por ejemplo, el cree que el enseñar
al principiante de un idioma extranjero largas lista de
vocabulario es mejor que enseñarle vocabularios reducidos
pero en contexto.
La actitud
técnica acerca de la enseñanza del vocabulario no logrará
imponerse aún en la propia convicción del técnico si éste no
logra encontrar los fundamentos racionales de ella y no será
raro que si eso no sucede el técnico vuelva a usar
procedimientos ingenuos en su práctica de enseñanza.
Es por eso que
Bunge nos señala que "un objeto modelo (incluso ingenioso)
servirá de poco a menos que se lo encaje en un cuerpo de
ideas en cuyo seno puedan restablecerse relaciones
deductivas. Hay que tejer pues, como ya hemos dicho, una red
de fórmulas alrededor de cada objeto modelo."
Este precisamente será el desafío para el tecnólogo.
La actividad
del técnico, como se ha visto, se desarrolla sobre el
supuesto de un primer grado de abstracción sobre la práctica
cotidiana. Trata de esquematizar la realidad para poder
manipularla y para ello construye esquematizaciones que
hemos llamado modelos de objetos o procesos. Pero es
necesario que nos demos cuenta que es posible construir
muchos tipos distintos de modelos de objetos o procesos y
consiguientemente de modelos teoréticos.
En un extremo
de la gama de posibilidades de construcción de modelos de
objetos o procesos tenemos el tipo conocido bajó el nombre
de "caja negra", que en su versión más simple es sólo una
caja con una entrada y una salida, caja dentro de la cual no
se sabe qué sucede.
Un ejemplo de
ello usado también en procesos de enseñanza-aprendizaje del
idioma o de la actividad del intérprete o del traductor es
el modelo de estímulo-respuesta.
En al otro
extremo del rango tenemos la “caja traslúcida o de
mecanismo", en la cual, además de lo anterior tenemos que
dentro de la caja existen un conjunto de mecanismos que
nosotros conocemos más a menos adecuadamente y que sirven
para explicar el comportamiento exterior de la caja o
modelo que esquematiza el objeto o proceso que estudiamos.
Así una
primera variedad de modelos de objetos o procesos es la que
se extiende desde la caja negra o modelos fenomenológicos a
la caja traslúcida o modelos representacional. Pero dentro
de éstas se pueden establecer otras diferencias de acuerdo a
la concepción determinista o estocástica del proceso, de
acuerdo a si el modelo toma un solo nivel de la realidad (vgr.
físico) a varios niveles (vgr. físico, psíquico, etc.).
Otras muchas diferencias, que no es la oportunidad exponer,
se pueden señalar para caracterizar dichos modelos. (Cfr.
Nota 4)
Dado que el
técnico del habla trata de manipular la realidad en este
caso el habla, suele bastarle un modelo de caja negra para
sus actividades del tipo estímulo-respuesta.
El modelo puede
hacerse más complejo aún en este nivel de caja negra en la
medida que se aumentan las variables del habla podrá tomar
en consideración diversos niveles de estímulos o input
(sonoros, luminosos, etc. ) y esperar distintos tipos de
conductas de respuesta o output (fónicas, gráficas,
etc.) Asimismo, podrá tener en cuenta las variables que
especifican el estado interno del sistema,
como sucede cuando se determina el nivel del alumno que será
sometido al proceso de enseñanza-aprendizaje. Y además el
modelo puede ser una red de cajas negras de distinto tipo,
que permiten involucrar todos los aspectos que están
implicados en un proceso comunicativo como lo es el habla, y
que permita no sólo “(...) el recuento ordenado de las
unidades formales y de sus leyes combinatorias, sino además,
la conceptualización de las reglas que describen cómo
interactúa la comunidad a través del uso lingüístico".
Pero todos
estos modelos no exigen superar el nivel de la conducta
manifiesta y por lo tanto sólo son adecuados para satisfacer
las exigencias de la filosofía empirista (positivismo,
pragmatismo, operacionalismo, fenomenalismo). Si entre
ustedes hay quienes profesan un enfoque estructuralista o
funcionalista metaempírico, estos modelos se
han de manifestar como claramente inadecuados. Señalemos
que el hecho de que sean inadecuados no quiere decir que
sean inútiles, que el hecho de que sean insuficientes no
quiere decir que no sean necesarios. Estos modelos son
útiles porque permiten condensar un gran número de datos
empíricos y predecir la evolución del proceso u objeto que
estudiamos, pero son insuficientes si es que nuestro
propósito quiere superar la descripción fenomenológica y
elevarse al plano de la interpretación, de la explicación.
Surge pues que si la técnica tiene que
ver con sistemas de reglas, explicarse las reglas requerirá
preguntarse acerca del fundamento de ellas. Por otra parte,
es obvio que si el que se enfrenta a la técnica es además un
universitario no pueda - ex officio - dejar de
preguntarse por la explicación de los objetos y procesos que
manipula.
CAPITULO V
CIENCIA Y
HABLA
Desde el
capítulo II en que hablamos del conocer y del hacer como dos
orientaciones diversas en la acción hemos estado
reflexionando sobre el conocimiento en cuanto orientado a
hacer, a operar sobre la realidad. Tanto la práctica común
como la técnica actúan de acuerdo arreglas y estas
prescriben modos de operar, de actuar.
Ahora nos
referiremos a la acción orientada a conocer. Aquí ya no se
conoce para actuar, sino que se actúa para conocer.
Aquí los enunciados ya no son reglas sino leyes.
Aquí pasamos de la práctica común o técnica a la
investigación científica.
La ciencia la
entendemos en el sentido contemporáneo, como conocimiento
teórico-empírico de la realidad. Al decir conocimiento
teórico-empírico queremos subrayar dos aspectos inseparables
de la ciencia, tal cual hoy se la concibe. Por una parte,
es peculiar de la ciencia contemporánea que se centre en
torno de teorías, pero a la vez que puedan contrastarse
empíricamente.
Aquí descansa
esa especie de tensión entre dos polaridades, entre las
cuales se encuentra la ciencia; por un lado la tendencia a
la formalización y abstracción y por otro a la
experimentación, a la contrastación empírica.
Una teoría es
“una creación original, no una disposición de elementos
cuidadosamente anclados en la experiencia”
un conocimiento se vuelve científico en la medida que las
ideas que implica se enriquecen y controlan mutuamente, a
medida las hipótesis que se sustentan pasan de un estado de
aislamiento a relacionarse entre sí y llegan constituir un
sistema. "Estos sistemas son síntesis que incluyen lo
conocido, lo meramente sospechado y lo que puede predecirse
acerca de un tema dado.”
Cuando estos sistemas contienen además relaciones de
deducibilidad entre alguna de sus fórmulas se llaman
teorías.
Pero como
decíamos más arriba estas teorías si quieren ser científicas
no pueden ser exclusivamente formales y abstractas;
es necesario que se refieran a hechos, que sean factuales.
Cuando decimos
ley entendemos también que se trata de “una hipótesis de una
cierta clase, a saber, una hipótesis no singular, no
aislada, referente a una estructura o esquema y corroborada”
Por supuesto
que una teoría no puede concebirse sin un destacado conjunto
de leyes o fórmulas legaliformes.
Una ley
enuncia lo que algo es, una regla, como habíamos visto, es
una indicación o una prescripción que establece cómo
se puede o debe proceder para conseguir un efecto
determinado. El científico trata de no modificar la
realidad para conocerla como es; él técnico como vimos
trata, por el contrario, de modificar la realidad partiendo
de un uso económico del conocimiento de que dispone y sin
buscar conocer más acerca de la realidad que manipula o
modifica.
Las, teorías
científicas tratan de describir, explicar y predecir lo que
sucede, en el pasado, presente o futuro.
El científico
tiene que realizar su tarea enfrentándose a la complejidad
de los objetos y procesos concretos y por lado con las
exigencias de rigor que le exige el método científico.
Siempre está en una tensión entre la demandas de complejidad
y las demandas del rigor. Esta tensión, el
científico la resuelve tratando metódicamente “casos puros”,
es decir, fenómenos simplificados idealmente: modelos
Estas
necesarias simplificaciones de la realidad, los modelos, son
un triunfo de la ciencia aunque impliquen un empobrecimiento
de la realidad. “Por todas partes se da el auge de la teoría
general
y del modelo teorético específico: la victoria de la
especulación exacta y sometida al control experimental
sobre la acumulación ciega de datos con demasiada frecuencia
sin interés”
“Todas las formalizaciones de la actividad lingüística son
legítimas, pero cada pasaje a un plano sucesivo implica un
“empobrecimiento” con respecto a la realidad del hablar”
Normalmente los modelos que utiliza la ciencia, aunque no
exclusivamente, son modelos conceptuales.
Pero los
modelos conceptuales de la ciencia no pueden ser solamente
modelos de objetos o modelos de procesos sin interpretar. La
ciencia para constituirse en cuanto tal requiere de la
interpretación, de la explicación de los hechos o de sus
esquemas o estructuras. Este es sin duda un punto muy
importante. En todo caso para nosotros la explicación es
una exigencia para que un cuerpo de conocimiento pueda
llamarse, científico. Todo otro conjunto de conocimiento
incapaz de dar explicaciones será en el mejor de los casos
protocientífico, pero no científico.
Más aún,
creemos que las explicaciones subsuntivas suelen ser
insuficientes y es necesario llegar a explicaciones
interpretativas o expretaciones, en el lenguaje de
Bunge.
Pero para
lograr sus finalidades el científico no puede simplemente
como el técnico quedarse con un modelo de objeto o proceso
solamente, por cuanto éste sólo representa los rasgo claves
(o supuestamente claves) de un objeto concreto (o que se
supone concreto).
y no especifica el comportamiento y/o, el (los) mecanismo
(s) interno(s) del objeto concreto.
Así también
para obtener un conocimiento profundo del habla, el
investigador no puede quedarse solamente en el nivel de la
norma (sea social o individual). Pero tampoco puede el
científico quedarse con teorías abstractas carentes de
significación al igual que él lingüista que sólo poseyese un
esquema (en el lenguaje de Hjelmslev).
Sin embargo
creemos oportuno aquí recordar que “ (...) una cosa es tener
clara conciencia de los riesgos que la abstracción implica y
otra cosa es dudar de su ineluctabilidad teórica como
condición necesaria de todo conocimiento científico. En
efecto, coincidiendo plenamente en admitir que una
consideración puramente estructural nos lleva a menudo lejos
de lo “vivo” del lenguaje, es decir, de su realidad
concreta, no nos parece que pueda reducirse de ello como
corolario la conveniencia de rechazar sin más la
abstracción, fuera de la cual no subsiste ninguna
posibilidad de comprobar verdades generales y principios
constantes en la multiplicidad, fragmentariedad y
heterogeneidad de lo fenoménico; es decir, de comprobar en
lo material del lenguaje aquellos aspectos ideales o
formales que constituyen el verdadero objeto de la
lingüística como ciencia de la cultura.”
Las teorías abstractas son generales
por no estar comprometidas con ninguna interpretación.
“Las
estructuras de una teoría científica, formal o no, ()
es precisamente una teoría abstracta: todo lo demás es
interpretación y aplicación”
“Una
teoría abstracta es un sistema deductivo de esquemas
(funciones proposicionales) en la cual no aparecen más que
símbolos sin interpretar”
o como dice Coseriu: “ (...) en el esquema nos quedaríamos
con las funciones puras, con relaciones algebraicas de
“cantidades vacías” despreocupándonos totalmente de cómo
esas funciones se expresan fonemática y morfemáticamente
(...)”
Al científico
le interesan las teorías interpretadas o factuales
por cuanto dan razón
de la realidad
que quiere explicar o modificar en la medida que sus
predicados representan propiedades reales (o presumiblemente
reales). Estas teorías son modelos de la teoría abstracta
subyacente y que se las llama también teorías específicas o
modelos teoréticos. Así pues un modelo teorético o teoría
específica es una teoría abstracta o general equipada con un
objeto modelo.
Por otra
parte, la aplicación de reglas o recetas ciegas o no
fundadas, nunca ha sido eficiente a largo plazo. Para que
un técnico no deje de ser eficiente es necesario que:
a) comprenda los fundamentos de las reglas que usa y b) sea
capaz de usar los conocimientos que la ciencia acumula.
Por un lado,
tenemos leyes que nos dicen cómo son las cosas; pero no cómo
debemos actuar para modificarlas; por el otro, tenemos
reglas que nos dicen cómo debemos actuar para conseguir un
efecto, pero que no nos explican el por qué de la
efectividad de la regla. Por un lado hay científicos, por
el otro técnicos. ¿Cómo lograr su articulación?
CAPITULO VI
TECNOLOGIA Y
HABLA
Hemos visto
que los. enunciados de la ciencia son las leyes y los
enunciados de la técnica son reglas. ¿Cuáles son los
enunciados que permitirán distinguir la tecnología, de la
ciencia y la técnica?
La pregunta nos invita a seguir él
razonamiento con que finalizamos el capítulo anterior, allí
hablamos de leyes y reglas y ahora nos preguntamos qué otro
tipo de enunciado podemos distinguir.
A diferencia
de la ciencia, la tecnología no tiene por enunciados
característicos las leyes, y ello porque su finalidad no es
conocer teóricamente la realidad sino modificarla. El
objetivo de modificar la realidad parecería que haría
idénticos los enunciados de la tecnología con los de la
técnica. Sin embargo, no es así; la tecnología tiene por
enunciados que le son característicos las reglas fundadas
(enunciados nomopragmáticos). Ya hemos visto qué es una
regla razón por la cual sólo nos concentraremos en el
problema del fundamento de dicha regla. De lo que hemos
dicho anteriormente, parecería que la aceptación de una
regla se haría en razón de que mostró de hecho eficiencia o
que en múltiples casos logró el objetivo, tuvo éxito. Es
verdad que esta demostración de eficiencia de la regla es
necesaria para su aceptación por parte del tecnólogo, pero
también es insuficiente. El tecnólogo, comprobada la
existencia de una regla eficiente, se pregunta acerca del
por qué de su eficiencia - o de su ineficiencia en el caso
inverso - necesita entender su modo de operar y no solamente
constatar que opera eficientemente. Pero para responder al
por qué referido a la eficiencia de la regla, es decir, para
poder dar una explicación es necesario encontrar el conjunto
de leyes científicas que permitan explicar la eficiencia o
ineficiencia de la regla.
La tecnología
se funda en reglas eficientes si - al igual que la
técnica - pero al mismo tiempo fundadas - a
diferencia de la técnica -. Para el tecnólogo la eficiencia
de una regla dependerá de la posibilidad de fundarla en una
ley. La relación entre ley y regla es la de inferencia
deductiva, pero la inversa no es posible; no se pueden
construir leyes científicas por inducción de reglas
técnicas. Lo anterior se relaciona con nuestras reflexiones
en el Capítulo II respecto a la distinción entre los
criterios de verdad y eficiencia. La eficiencia de una
regla dependerá de la verdad de la ley en la cual se funda,
pero no podrá afirmarse en rigurosa lógica que la verdad de
una ley se funda en la eficiencia de la regla que funda.
Resumiendo
podemos decir: la regla tecnológica esta fundada en una ley
científica y prescribe, el curso de una acción en procura de
un fin. La regla tecnológica, no se refiere al
comportamiento natural o normal de la “fisis”, sino
que se refiere al comportamiento impuesto a la "fisis"
por el “artifisis”implicando en su enunciación el
comportamiento del “artifisis” del artífice, del
técnico o tecnólogo y de las circunstancias, condiciones,
etc... en que se aplica la regla.
Por eso el tecnólogo a diferencia del
técnico, cuando quiere establecer la eficiencia de la regla,
no le es suficiente la práctica habitual, sino que requiere
de experimentos propiamente dichos. El tecnólogo experimenta
la reglas, él técnico la usa. Entre ambos procedimientos hay
una diferencia cualitativa.
El tecnólogo a diferencia del
científico, que pretende conocer la realidad - y en lo cual
tendrá éxito en la medida de separar la realidad de sí
mismo, de objetivar - pretende modificar el curso normal del
proceso o el objeto. El tecnólogo no intenta separarse de
la realidad, que quiere modificar, sino por el contrario
influir y controlarla.
La tecnología
busca una acción eficiente en la modificación de la
realidad; por eso el tecnólogo es un participante, en el
proceso del cual se ocupa. Pero a diferencia del técnico
hace sus previsiones sobre la base de conocimiento
teórico, o por lo menos trata de fundamentar sus reglas en
dicho conocimiento teórico.
Es necesario -volvemos a insistir en lo
dicho en el Capítulo IV- no confundir la tecnología con la
política. La tecnología presupone las decisiones políticas
que eligen entre objetivos alternativos, la tecnología prevé
la posibilidad de alcanzarlos, la factibilidad; en otras
palabras, establece, a través de la previsión, una relación
entre los medios y los fines. La relación entre una
situación inicial y un objetivo final la establece la
política.
La acción tecnológica supone pues
decisiones políticas respecto a los objetivos a obtener y
conocimiento científico en el cual fundar sus previsiones de
control de la realidad. Las previsiones tecnológicas se
fundan y suponen teorías substantivas u operativas, o cuando
menos la posibilidad de fundarla en dichas teorías.
El proceso
del habla, como proceso social concreto puede ser estudiado
por las ciencias, que nos dirán cómo y por qué es así y en
el mejor de los casos, cómo será con cierta probabilidad.
Pero también el proceso del habla puedo ser influido con el
fin que se produzcan ciertos efectos que no se producirían
dejado el proceso a su curso "normal". La tecnología nos
puede decir que si se quiere obtener un determinado objetivo
en un determinado momento es necesario hacer ciertas cosas a
partir de un tiempo inicial determinado. Esa previsión
respecto a la obtención de un determinado objetivo se basa
en el conocimiento científico de la realidad y en
posibilidad de articular ciertos medios para un fin
determinado.
El tecnólogo
del habla, en cuanto tal, es decir, considerado en ese rol,
no postula objetivos no decide respecto a los objetivos,
puesto que eso corresponde al rol de establecimiento de
políticas lingüística, pero sí puede estimar la factibilidad
de dichas políticas porque conoce la posibilidad de
articular medios para obtener de manera eficiente el
objetivo y de ese modo prestar una invalorable ayuda para la
elaboración de políticas factibles y eficientes.
Hechas estas
primeras reflexiones, pasemos ahora a ver cómo se articula
la ley con la regla, el conocimiento científico, con el
conocimiento técnico.
Hemos
afirmado que la diferencia entre la ciencia y la tecnología
y entre la tecnología y la técnica se encuentra en la regla
fundada. Una regla fundada es aquélla que se puede deducir
de una fórmula legaliforme y que nos permite conseguir un
objetivo predeterminado con eficiencia.
Al vincularse
a una fórmula legaliforme - es decir a una reconstrucción
conceptual de leyes objetivas que satisface requisitos de
generalidad, corroboración y sistematicidad y que nos
representa relaciones invariantes entre aspectos
seleccionados de los hechos - la regla nos expresa la
estabilidad de ciertos comportamiento exitosos,
instruyéndonos acerca de cómo realizar un número finito de
actos en un determinado orden para obtener un objetivo
predeterminado
Y decimos que una regla está fundada si
y sólo si hay un conjunto de fórmulas legaliformes qué den
cuenta de su efectividad. Lo anterior es necesario, pues si
bien en la práctica común o técnica, se ha comprobado que
ciertos comportamientos son exitosos, no sabemos si ello se
debe a coincidencia. En el mejor de los casos, suponiendo
que no hay mera coincidencia ignoramos por qué la regla
es efectiva. Es necesario comprender él modus
operandi y ello sólo se consigue explicando las reglas
por las leyes.
Hay un primer
nivel de explicación subsuntiva que nos es proporcionada por
los modelos de procesos que construye el técnico al
construir modelos de caja negra, en la medida que pueden ser
subsumidos en una teoría general. Pero la explicación más
profunda se encuentra cuando el modelo de proceso es
interpretado por una teoría general que da cuenta del
mecanismo interno del modelo del objeto o proceso,
transformando la caja negra en una caja traslúcida.
En los dos
casos, al desarrollar o encajar en una teoría general
el modelo de. objeto o proceso, producimos un modelo
teorético, aunque en cada caso, de potencialidad explicativa
distinta. Cuando conseguimos modelos teóricos
interpretativos como consecuencia de interpretar un modelo
de objeto o proceso por una teoría general, nos encontramos
en el nivel que Escobar postula respecto a “ (...) un
dominio cuyo objeto es representar la teoría
del mecanismo en virtud de la cual un hombre emite
sonidos y es capaz de transmitir un mensaje que otro hombre
escucha, descifra, entiende y responde; y que al mismo
tiempo postula los fundamentos en virtud de los
cuales es factible que un sujeto con el entrenamiento
requerido, pueda describir cuáles son las reglas que
gobiernan el funcionamiento de dicha dialéctica; y
por qué causas una lengua, cualquiera sea, está
sometida a un código de regulaciones, por
medio del cual los integrantes de una comunidad idiomática
se hallan facultados para emitir y recibir mensajes; esto es
para comunicarse por vía oral y verbalizar cuanto
atañe a sus necesidades, experiencias, deseos, proyectos,
conjeturas, etc.; vale decir, para hacer uso inteligente
de uno de los medios que fundamentan la vida en
sociedad.
El subrayado es
nuestro en la cita anterior. Si se observa lo que hemos
subrayado, se encontrarán todos los elementos importantes
que constituyen un proceso de creación de un modelo teórico
interpretativo de un modelo del proceso del habla, que
normalmente da cuenta de parte de la realidad del habla, es
decir de un “corpus” contextuado socioculturalmente.
Y si mal no entendemos, eso es lo que sugiere Coseriu al
proponer una "gramática del hablar" cuyo objeto propio sería
la “técnica general de la actividad lingüística”
Lo anterior
muestra la razón que hemos tenido a lo largo de este trabajo
para hablar de los modelos de objetos o procesos dado que
ellos son los que permiten obtener modelos teóricos al
encajarse en teorías generales.
Es a través
de la construcción de modelos teóricos como podemos
articular las reglas con las leyes, la técnica con la
ciencia y producir así la tecnología.
Entre los
posibles modelos de procesos u objetos nos pareció oportuno
señalar
los modelos cibernéticos, de
información, de aprendizaje y de comunicación todos los
cuales son en sus versiones más sencillas del tipo “caja
negra”, pero que pueden transformarse en modelos de “caja
traslúcida”
Mencionamos
estos modelos por cuanto las exigencias de una práctica
tecnológica respecto al habla exige de aportes de múltiples
disciplinas, aportes que hay que coordinar y si es posible
integrar, y son precisamente estos modelos los que facilitan
esa tarea. Piaget nos señala que “ (...) entre la
lingüística estructuralista, la econometría, la psicología
experimental, la logística, etc.(...) hay vinculaciones
aclaradoras que, por lo demás, podrían ser proporcionadas
por la cibernética o la teoría de la información.”
Más
concretamente, nos dice Piaget, hablando de las relaciones
entre diversas disciplinas que “ (...) las investigaciones
cibernéticas constituyen un ligamen lleno de promesas entre
las ciencias humanas, por una parte, y entre estas últimas y
las ciencias biológicas y exactas, por otra.”
Y permítasenos citar nuevamente a tan destacado hombre de
ciencia para señalar que “ya la misma cibernética es de
naturaleza interdisciplinaria puesto que, entre otras
cosas, apunta a proporcionar la teoría y la realización
práctica de mecanismos programados y autorregulados como los
de los seres vivos, y trata de conseguirlo utilizando
modelos derivados principalmente del álgebra general, de la
lógica, de la teoría de la información y de la teoría de los
juegos o de la decisión. Así pues, la cibernética es
actualmente el centro más polivalente de coincidencias entre
las ciencias físico-matemáticas, las ciencias biológicas y
las ciencias humanas. “
Basten las
referencias anteriores para comprender la importancia de un
enfoque tecnológico para influir en el conocimiento y la
práctica del habla. La enseñanza programada, la traducción
automática, etc., han abierto campos promisorios en la
dilucidación de los problemas del habla - y ello ya los
justificaría - y también ha logrado progresos en
solucionarlos.
Al hablar de
la tecnología de la comunicación estamos postulando una
perspectiva que acoja las posibilidades de una técnica
fundada en la ciencia; perspectiva que nos hará percibir de
modo distinto la planificación de los "currículos”,
de los profesionales que tienen que ver con el habla sean
traductores, intérpretes, periodistas, editores, terapeutas,
etc. Estos currículos darán por consecuencia, entre otras
cosas, la posibilidad de intercomunicación y mutua
colaboración entre los profesionales. Esta perspectiva
permitirá además que la ciencia a través de la tecnología
encuentre un nuevo modo de influenciar las decisiones
políticas acerca de los problemas del habla dará aliento a
investigaciones en que ciencia y tecnología se
complementarán en la búsqueda de sus propios objetivos, etc.
Por otra
parte, la aplicación de la ciencia lingüística encontrará
mejor formulados los problemas prácticos a los cuales dar
respuestas articulando un fructífero diálogo entre los que
a partir de la teoría se preocupan de la práctica
y, aquéllos que, estando en la práctica buscan fundar su
acción en la teoría.
NOTA 1
El habla como
proceso concreto de comunicación
Sabemos que
referirnos al habla, como proceso de comunicación si bien es
novedoso, tampoco se inscribe en una tradición vigorosa, por
lo menos en América; Latina, como lo señala Escobar
aunque el mismo da la pista para pensar que de alguna manera
estaba implícito en la “visión del español americano como
unidad viviente” en cuanto significaba “ haber resaltado e
insistido en el privilegio que significa acceder a un
instrumento de comunicación general.”
El
mismo Escobar señala como una premisa de fundamental
importancia para comprender la utilidad del enfoque
estructuralista en lingüística para el estudio general de la
cultura aquella que expresa que “la cultura toda es un
sistema de comunicación” y que “la lengua es el sistema de
comunicación por excelencia”
Aunque claramente muestra también la incapacidad de la
lingüística estructural para lograr la representación de lo
que él llama: un “estado” de lenguas en contacto
precisamente porque no es capaz de describir la interacción,
es decir, comunicación de la comunidad a través del uso
lingüístico.
Y porque el habla es un proceso de comunicación que debe ser
estudiado también pragmáticamente es que con razón Peronard
y Gómez, reclamaban el estudio del contexto en el cual dicho
proceso se manifiesta.
El enfoque del
lenguaje como proceso de comunicación no está sólo
manifiesto en reflexiones con acento teórico o metodológico,
sino también en la investigación teórico-empírica como
consta en la fundamentación que Rabanales hace al proyecto
de investigación sobre la norma lingüística culta del
español hablado en Chile, en donde explícitamente se
reconoce que “la lengua es un instrumento destinado
básicamente a nuestra intercomunicación.”
Las
anteriores citaciones podrían, sin duda, multiplicarse, y si
no fuera por, la brevedad que nos impone una nota, sería
injusto no hacerlo. Lo anterior nos hace pensar que si bien
aún no podemos hablar de tradición en un enfoque
comunicacional, sí podemos decir que dicha perspectiva
emerge con vitalidad en nuestro medio.
Creo que muchos
de nosotros podríamos suscribir la afirmación de Escobar en
el sentido de que “si resulta deseable desde un mirador
teórico que toda lengua sea analizada como sistema
comunicativo de signos verbales, y también como
sistema de comunicación verbal a través del cual interactúa
una comunidad lingüística, lo es más y más urgente el que se
adopte este objetivo cuando la sociedad del país se
caracteriza por el encuentro de lenguas diversas, situación
en la que debe percibirse una de las expresiones de la
vivísima pugna idiomática, cultural y económica. Desde este
ángulo, por ende, tan relevante como inventariar el léxico y
descubrir los patrones fonológicos, gramaticales ha de ser
el indagar por las actitudes que frente a los idiomas en
curso manifiestan los diversos sectores de hablantes: su
actitud visible y la encubierta según las circunstancias del
diálogo, el rango de comunicación que proporciona cada
lenguaje, las posibilidades de movilidad social de acuerdo
con la lengua, el sentimiento de pertenencia y solidaridad
frente al distanciamiento y no solidaridad comunal, el rol
de las edades y los sexos, los conflictos y coincidencias
generacionales, el papel de la escuela y de los medios de
comunicación de masas, etc.”
La anterior nos muestra que entre
nuestros científico hay numerosos ejemplos en que se intenta
que el objeto de las investigaciones esté constituido por el
habla como proceso concreto de comunicación. Lo anterior
también permite pensar que no es extraño que los tecnólogos
del habla se refieran al mismo objeto aunque con objetivos
distintos.
NOTA 2
Si se
recuerda que asunto se decía en griego pragmata
se entenderá quizá mejor qué se quiere decir con
pragmática. No es extraño que el uso de dicha palabra se
haya asociado al lenguaje semiótico si se recuerda que por
semiótica se designaba la parte de la medicina que se
ocupaba. de interpretar los signos de las enfermedades.
Nadie menosprecia un asunto tan importante como el de
mantener la vida. Es ciertamente un asunto significativo.
Así, pues, se evidencia que por pragmática, en términos
generales, se entienda el estudio de las significaciones.
Si tenemos en. cuenta la importancia
del habla dentro de las significaciones comprenderemos la
importancia de la pragmática del habla.
De Charles
Morris,
es decir, desde la publicación de su libro en 1938 acá, la
palabra pragmática ha sido utilizada en muy diversas forma,
pero ninguna de ellas excluye la referencia a la práctica.
Es pues a la práctica del habla que se refiere asertivamente
la pragmática del habla en el uso que nosotros daremos a la
expresión.
NOTA 3
Por lo dicho en
el Capítulo III se comprende la importancia de los enfoques
operacional y genético respecto al lenguaje de tal manera
que promuevan una síntesis nueva de los enfoques
relacionales y clasificatorios,
a lo cual apunta el tercer modelo del lenguaje de Noam
Chomsky, según es interpretado por Piaget y el aporte de los
trabajos de Jakobson, Pike y Osgood reinterpretados dentro
de un enfoque transformacional, como lo anota el mismo
Piaget.
En este punto
nos parece importante señalar que la técnica de
investigación de los “constituyentes inmediatos” de Rulon S.
Wells, aunque aparentemente en el extremo opuesto al enfoque
de Chomsky es también una interacción de conceptos
relacionales y clasificadores.
En dicha
técnica las dos operaciones básicas que se realizan permiten
caracterizar secuencias de clases y clases de secuencias;
definiéndose las clases por las relaciones posibles de sus
elementos y las relaciones por las clases de sus términos. Y
señala Piaget que “ (...) estas dos operaciones, repetidas e
integradas mutuamente, confirman (...) el papel central de
la dialéctica clase-relación-operación.”
Es en
este punto donde se ve la utilidad de la teoría del
aprendizaje mecánico para dilucidar la calidad de la
performance del mecanismo de aprendizaje como función de
tres condiciones: aproximación de la palabra correcta,
tiempo empleado para alcanzarla, y número más o menos grande
de los diferentes problemas considerados.
NOTA 4
Tipos de modelos en progresión de complejidad
Esta nota se
inspira en las ideas expresadas por Mario Bunge en Teoría y
Realidad , Ed. Ariel, 1972, p. 18 y ss.
CAJA NEGRA
Es una caja con
una entrada y una salida

Tipo 1.
Expresión de acaecimientos
Se confecciona,
una es cala correlativa entre las variaciones de la entrada y
las de la salida.
Tipo 2.
Formas de comportamiento
Al modelo
anterior. se le agrega una fórmula general de enlace; vgr. una
tasa de cambio temporal de S en función de los valores
instantáneos de E.
Tipo 3.
Modelo teorético de comportamiento
Enlace de la
fórmula general mencionada en el tipo 2 con otras
fórmulas o inserción de le fórmula general en un sistema
teorético general.
De lo
anterior resulta que un modelo teorético de comportamiento de un
sistema dado es un grupo de enunciados (preferentemente de forma
matemática) que enlazan las variables exógenas E y S con las
variables endóqenas del sistema

Les variables
endógenas I están concebidas como variables intermedias que
tienen un valor de cálculo y no como representando detalles
internos del sistema. Las variables internas I especifican el
estado interno del sistema.
Tipo 4.
Modelo de múltiples variables exógenas

Su tratamiento es
igual al de los tipos 1 y 2.
Tipo 5.
Modelo de múltiples variables endógenas y exógenas

Su tratamiento
es igual al de tipo 3.
La
representación esquemática de la ley del sistema es el
conjunto de fórmulas que enlazan las variables E-I-S.
Tipo 6.
Modelo cibernético
Si alguno de los
modelos anteriores agrega a su comportamiento la posibilidad de
reaccionar no sólo da una manera dada, es decir, de acuerdo con
una cierta ley, sino también de pasar a una forma distinta de
conducta (ley), sea espontáneamente o bajo la acción de
una agente exterior, se deberá complexificar el modelo agregando
las leyes de esos cambios de conducta.
Hasta aquí los
modelos presentados, sin sobrepasar demasiado lo observable,
permiten
condensar un gran número de datos empíricos
y predecir la evolución del sistema. Pero los modelos antes
mencionados no llegarán a explicar su conducta y permanecerán
bastante aislados del resto del conocimiento.
Para explicar el
mecanismo interno del sistema que se trate y que se presupone no
visible, es
necesario
imaginarlo y ser capaces de formular hipótesis de su naturaleza
y funcionamiento interno.
Tipo 7.
Modelo de mecanismo o caja traslúcida
'Los diversos
niveles en que es posible interpretar o explicar los
intermediarios entre E e I y entre I y S dan lugar a diversos
mecanismos. Esto niveles son los correspondientes a lo físico,
químico, biológico, social, etc...
La ventaja que
proporciona el descubrir los mecanismos reside en que,el
mecanismo explica la conducta aparente (la inversa no es
válida).
Un mecanismo será
aceptable en la medida que sea capaz de:
a) dar cuenta del
funcionamiento, observado
b) prever hechos
nuevos más allá de los que pueden ser previstos por modelos de
caja negra.
c) estar dé
acuerdo con el conjunto de leyes conocidas
Lo dicho acerca
del modelo también rige aquí.
Parte de la
ponencia presentado al "Encuentro de Tecnología de la
Comunicación por el Habla" Viña del Mar Chile.
Auspiciaron:
Escuela de Idiomas Modernos, Universidad Católica de
Valparaíso, Chile, y el Centro Interuniversitario de Desarrollo
Andino (CINDA).
Agosto, 1973
COSERIU, Eugenio. Teoría
del Lenquaje y Linqüística General. Ed. Gredos,
Madrid, 1967, p. 97.
COSERIU, Eugenio, o.c., p.
95.
BUNGE, Mario. La
Investigación Científica. Ed. Ariel, Barcelona,
1969. (En el futuro será señalado: BUNGE (IC))
WEAVER, Warren. “La
Matemática de la Comunicación” en Comunicación y
Cultura compilado por Alfred SMITH. Ed. Nueva Visión, Buenos
Aires, 1972, p. 33 ss.
CHOMSKY, Noam, "Tres Modelos
para la Descripción de la Lengua". Ibid. p. 220
MANDELBROT, Benoit. ¿Es útil
todavía la Teoría de la Información?" en El
Concepto de Información en la Ciencia Contemporánea. Coloquios de Royaumont. Ed. S. XXI, México, 1966, p. 58 ss..
UNGEHEUER, G. "El Lenguaje
Estudiado a la Luz de la Teoría de la Información"
en Lingüística y Comunicación, GREIMAS, A. J., et
alii. Ed. Nueva Visión, Buenos Aires, 1971, p. 168.
COSERIU E., o. c., p. 1,06, nota
168.
CHERRY, Colin, A Comunicaçao
Humana. Ed. Cultrix, Sao Paulo, 1971, cap. 5 y 6.
WIENER, Norbert. Cibernética y
Sociedad. Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1969, p.
84.
Capítulo VI del presente
trabajo.
WEAVER, W. loc. cit., p. 33.
HOVLAND, C.I., citado por
STEINBERG, Ch., y BLUEM, A.W. en Los medios de
Comunicación
Social.
Ed. Roble, México, 1959, p. 20
FERRATER MORA, José,
Diccionario de Filosofía.
Ed. Sudamericana, Bs. As,, ad.,
1965, tomo II,
p.37.
Ittade, Paul, Nociones
fundamentales de Cibernética. Ed. Universitaria,
Santiago, 1972, p. 51
WIENER, N., o. c. p.
68 ss.
ESCOBAR, Alberto.
Lenguaje y Discriminación Social en América Latina,
Ed. Millas Batres, Lima, 1972, p. 39
COSERIU, E., o. c., p. 285 y
290.
GRANGER, Gilles-Gaston.
Formalismo y Ciencias Humanas. Ed. Ariel, Barcelona,
1965, p. 164.
GRANGER, Gilles-Gaston,
o.c., p.165.
COSERIU, E., o.c., p. 287.
PIAGET, Jean, Psicología y Epistemología..
Ed. Ariel, Barcelona, 1971, p. 133.
PIAGET, J., o. c., p. 135.
COSERIU, E., o. c., p. 288.
COSERIU, E., o. c.,
p. 290.
ESCOBAR, A., o. c., p. 91.
ESCOBAR, A., o. c., p. 51 y
55 y ss.GREENBERG, J. H., en
Comunicación y Cultura, o.c.., p. 30
GARVIN, Paul, L. "La
Lingüística y la Enseñanza de la Lengua Materna” en Revista de Lingüítica
Teórica y Aplicada.
Instituto Central de Lenguas, Universidad de Concepción,
Chile, vol. 10, 1972., p. 30.
COSERIU, E., o. c., p. 95
BUNGE, Mario. Teoría y
Realidad. Ed. Ariel, Barcelona, 1972, p.24..(En
adelante BUNGE
(TR)).
Es necesario reconocer que
un mejor conocimiento mejora la posibilidad de actuar
con eficacia y que el actuar puede conducir a
conocer mejor, pero nótese: no hay una relación de
necesidad.
|
|