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REFLEXIONES PARA UN ESTUDIO
DE LOS VALORES Y SU INFLUENCIA
SOBRE EL PROCESO DE
INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA
EN LAS CIENCIAS SOCIALES
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INTRODUCCION
Puede parecer
innecesario comenzar las reflexiones sobre el tema del título
señalando su importancia. Así como en otras partes - en
nuestro medio intelectual el tema se agita constantemente
rodeado de fuertes connotaciones y de no menor carga emocional.
Muchos autores
han escrito sobre el tema y algunos de ellos de modo riguroso -
y no es nuestra pretensión ignorarlos.
Si nos abocamos
al tema es más por comunicar algo de lo acumulado por otros a
los estudiantes de nuestra universidad, que por suponer que
somos capaces de añadir algo que valga la pena a lo ya
publicado, aunque -a veces- la experiencia de reflexionar nos
enseñe que también es posible ser originales en algún grado, aún
en el estudio de temas tan extensamente tratados.
Queremos, sin
embargo, señalar que consideramos importante escribir sobre el
tema porque tras él se esconden muchas veces los más feroces y
peligrosos enemigos de la ciencia.
En el campo de la
inteligencia se mezclan "el trigo y la cizaña" de modos tales
que, a veces, es difícil distinguirlos y más compararlos.
Así
pues, tratar sobre este tema en la universidad es cuando menos
poner en guardia respecto de uno de los enemigos -a veces
encubiertos otros manifiestos- de la ciencia y de la razón, en
suma, del hombre como persona.
El tema de la
influencia de los valores en la investigación científica es uno
de los lugares preferidos para atacar la razón y la ciencia por
parte de los irracionalistas, dogmáticos y totalitarios, como
por parte de aquellos que desencantados de la no absolutez de la
razón la desprecian por contingente, por aquellos que
constatando que no pueden “conocer como Dios" rechazan
frustrados conocer como hombres.
Finalmente,
espero que quien lea esto haya superado el estadio primitivo de
las simplificaciones dicotómicas y no se sienta tentado de
encasillarnos en - el cajón de los racionalistas por defender la
maravillosa y contingente razón
1.
LOS VALORES
Aunque de manera
breve por razones de orden en el discurso debemos intentar hacer
patentes los contenidos de los términos implicados en el título.
Tenemos
conciencia de la pluralidad de enunciados y definiciones que
tratan de los valores. Asimismo no creemos que haya alguna
propuesta sobre el asunto que no sea perfeccionable y por lo
tanto - abierto está el camino para que el lector suplante la
definición que elegimos por otra y vea si lo que sigue es
pertinente.
Entendemos por valores: "una
concepción, explícita o implícita, propia de un individuo o
característica de un grupo, acerca de lo deseable, lo que
influye sobre la selección de los modos, medios y fines de
acción accesibles".
2.
INFLUENCIA
Por influencia
entendemos la relación entre entes por la cual uno induce a
actuar - a otro u otros en una forma que de otra manera no
actuaría.
Los avances de
neurólogos, fisiólogos, psicólogos, etc., nos permiten decir que
los valores en cuanto concepciones, en tanto "entes ideales",
influyen en la conducta a través de las propiedades
estructurales y fisiológicas del sistema nervioso que determinan
el razonamiento deductivo como característica humana.
3.
PROCESO DE INVESTIGACION CIENTIFICA
Por proceso, entenderemos "una
secuencia temporalmente ordenada de acaecimientos, tal que cada
miembro de la secuencia toma parte en la determinación del
miembro siguiente"
No cualquier
secuencia temporalmente ordenada de acaecimientos es, pues, un
proceso. Lo que distingue una secuencia de acaecimientos de un
proceso es la relación de condicionamiento o determinación
relativa de un acaecimiento con el acaecimiento que le precede y
con el que lo sigue.
En nuestro caso
el proceso lo calificamos de investigación científica.
La investigación
científica la entenderemos como un proceso determinado por un
procedimiento racional por un determinado método, el método
científico.
De lo anterior se
sigue que la condicionalidad o determinación de los
acaecimientos de la secuencia es consecuencia de un orden
consciente, reflexionado y deliberadamente asumido.
Si bien afirmamos como necesario el
ejercicio metódico en el proceso de investigación científica no
postulamos, sin embargo, que todo el proceso de investigación
sea metódico.
Hay momentos del proceso que pueden ser in o subconscientes, que
pueden ser no reflexionados y que escapan a nuestra
deliberación.
Muchas veces el
proceso de surgimiento de un problema o de una hipótesis pueden
no aparecer a nuestra conciencia o sólo aparecer a posteriori
del surgimiento del problema o hipótesis.
Otras veces el
proceso puede ser plenamente consciente y deliberado, como en el
caso en que realizamos un experimento de acuerdo a las reglas
del método científico.
El proceso de
investigación científica, entonces, implica diversos subprocesos
en donde la conciencia, reflexión, racionalidad y deliberación
tienen incidencias distintas.
4. CIENCIAS
SOCIALES
Entendemos por ciencia el conjunto de proposiciones hipotéticas
y legales que tienden a
conformar un sistema coherente que llamamos teoría y que son
contrastables o contrastadas empíricamente en sí o en sus
consecuencias de modo intersubjetivo con el fin de describir,
explicar y predecir la realidad.
Diremos que una ciencia es social cuando tiene por objeto las
relaciones dotadas de sentido o intencionalidad entre personas.
5. LOS VALORES Y
EL PROCESO DE INVESTIGACION CIENTIFICA
COMO TERMINOS CUYA RELACION CAUSA PROBLEMAS
Volvemos a
recordar, como lo dijimos en la introducción, que la relación
entre ciencia y valores es uno de los objetos que genera
problemas connotados de gran emocionalidad. Ello se impone de
manera ineludible cuando se trata de las ciencias sociales.
Las pugnas de las
corrientes ideológicas actuales nos manifiestan que dicha
relación suele ser un campo donde se libran encarnizadas luchas.
Lo anterior nos
manifiesta el riesgo que - más allá de nuestras buenas
intenciones- nuestras emociones nos impiden o dificultan
reflexionar rigurosamente en la medida que estamos afectados por
las ideologías existentes.
Asimismo cuando
se habla de la relación entre ciencia y valores son diversos los
asuntos a los cuales se alude. Más aún, muchas veces, el asunto
al cual se alude no está suficientemente dilucidado y por
consecuencia se hace muy dificultoso, sino imposible, el diálogo
metódico y la crítica rigurosa entre quienes postulan
posiciones.
El rango de
posiciones es muy amplio y parece abarcar desde los que conciben
confundidos los valores y la ciencia hasta los que distinguen la
ciencia y los valores como opuestos irreductibles.
Así hay quienes
piensan que es imposible distinguir en el conocimiento
científico lo que pertenece al mundo de los valores y lo
que es pertinente al mundo de los hechos.
Otros
admitiendo hipotéticamente la posibilidad de la distinción
opinan que aunque fuese posible sería en todo caso inútil e
inservible, pues piensan que el estudio de la realidad -
incluyendo el estudio científico, no debe realizarse por placer,
o como pura contemplación, sino para saber como actuar de la
mejor manera posible sobre la realidad, -incluida la social -;
lo que exige que evaluemos y estimemos, es decir que
valoricemos.
Hay quienes
piensan que por el contrario se debe buscar una ciencia que
proporcione un conocimiento sin mezcla de valoraciones.
Los hay que
afirman que la ciencia produce un conocimiento objetivo de la
realidad.
Y entre estas
posiciones pueden encontrarse un número de otras que matizan
variadamente a cada una de las expuestas.
Lo dicho nos
parece suficiente para fundamentar la afirmación de que la
relación entre ciencia y valores genera problemas.
6.
LA INFLUENCIA DE LA SUBJETIVIDAD 0 VALORACIONES EN EL
PROCESO DE INVESTIGACION EN LAS CIENCIAS SOCIALES
Por lo que
acabamos de decir en el Nº 5, se comprenderá que no es fácil
agrupar los aspectos problemáticos del tema que nos ocupa.
Teniendo en
cuenta los objetivos de este trabajo señalados en la
introducción, nos parece oportuno comenzar agrupando un conjunto
de proposiciones relativas a la dificultad o imposibilidad de
las ciencias sociales para proporcionar explicaciones objetivas.
6.1.
Dificultades o imposibilidad de dar explicaciones
objetivamente fundadas en razón del objeto de las
Ciencias Sociales
Las
ciencias sociales no podrían dar explicaciones objetivamente
fundadas porque el objeto de su estudio es la acción humana
intencional.
Lo anterior exige
conocer las motivaciones y otros procesos psicológicos que
producen la conducta intencional, así como los objetivos y
valores cuyo logro es el fin que se persigue.
Inmediatamente,
se argumenta, que los motivos, disposiciones y fines y valores
no son objetos que caen bajo nuestra experiencia sensorial y por
lo tanto sólo son cognoscibles por medio de nuestra "experiencia
subjetiva".
Quienes así
argumentan concluyen que las ciencias sociales sólo son posibles
si no se pretende que sean objetivas como las otras ciencias,
habitualmente denominadas naturales.
A lo anterior
agregan que las categorías tanto descriptivas como explicativas
usadas en las ciencias sociales sólo se pueden definir por
referencia a "actitudes mentales" y que sólo son comprensibles
para quien ha tenido la experiencia subjetiva, como es el caso
del "robo" o de la "sanción".
Así, pues, para
quienes así piensan, el objeto de las ciencias sociales se
constituye subjetivamente y sólo se le puede conocer
subjetivamente y a través de técnicas subjetivas.
6.2.
Dificultad o imposibilidad de dar explicaciones objetivamente
fundadas por causa del sujeto que investiga.
Los argumentos
acerca de la imposibilidad de objetividad en la ciencia social
suelen fundarse con mayor frecuencia a partir del sujeto que
investiga.
Así se argumenta
que los valores a los cuales adhieren los científicos sociales
influyen en:
6.2. 1.
La selección de los problemas
El
científico, al haber sido socializado en los valores comparados
por su sociedad, tiende generalmente a elegir aquellos asuntos a
los que su cultura atribuye significación. En otras palabras,
sus problemas han sido seleccionados de acuerdo a criterios de
importancia, es decir, ha valorizado.
Más aún en
nuestro medio se manifestó una clara proclividad en los
científicos sociales al cambio en nuestra sociedad ya concebido
como reforma, ya como revolución, y ello, por supuesto, implica
una valoración respecto a la sociedad en la cual vive y a
la vez una elección de determinados problemas.
Señalar las contradicciones, destruir los mitos que la sociedad
usaba para darse estabilidad y legitimidad, etc. eran algunos de
los objetivos buscados.
6.2.2.
En la selección de los medios
Asimismo, no sólo se puede percibir la influencia de las
valoraciones en los objetivos a perseguir con la investigación
en ciencias sociales, sino que también los instrumentos de
análisis son distintos, de acuerdo a la postura valorativa del
investigador.
Las
mismas categorías de análisis parecerán ser influidas por las
normas acerca de la buena sociedad que postulaba el
investigador. Y muchas veces es difícil distinguir entre
contenidos fácticos y estimativos o de valor en muchos términos
usados por los cientistas sociales. Así, pues, aparece que la
decisión no sólo de los objetivos a perseguir sino también de
los medios a usar exige una elección entre alternativas la cual
aparece como dependiente de los valores a los cuales adhiere el
científico.
6.2.3.
En los contenidos de las acumulaciones
Por otra parte,
el carácter de los medios que se emplean afecta el resultado de
la investigación social y es así como en muchos estudios es
difícil distinguir entre juicios de hechos y juicios de valor;
ciencia e ideología forman una unidad en la cual es difícil
distinguir sus elementos.
Como
consecuencia - de las observaciones anteriores - se concluye que
es imposible una ciencia social sin valoraciones.
La ciencia social
es necesariamente subjetiva, pues hay conexión lógica necesaria
- se dice- entre la "perspectiva social" del investigador, que
es consecuencia de su situación social y su elección de
problemas, medios y las conclusiones a las cuales se llega. Así
se habla de carácter históricamente relativo del pensamiento
social, implicando con ello que ni los conceptos sustantivos, ni
los operativos tienen un carácter ni validez intemporales, sino
que simplemente reflejan un punto de vista social.
6.3.
Inutilidad de dar explicaciones objetivas si ello
fuere posible
Suele decirse
también que aunque fuese posible que las ciencias sociales
proporcionasen explicaciones objetivas sobre la realidad ello no
sería útil ni deseable. Se da por supuesto que la investigación
social no se legitimaría si tuviese como objetivo el placer
intelectual o la contemplación y que sólo es aceptable en la
medida que proporciona conocimiento para actuar de la mejor
manera posible sobre la sociedad para lograr una vida social
buena. Lo dicho implica la necesidad de estimar y evaluar.
Se señala que
quienes se opusieren a esta concepción se colocarían en una
posición que los dejaría huérfanos de criterios de pertinencia
para orientar la investigación lo cual los conduciría a
investigar lo trivial y que además tratando de rehuir los
valores rechazarían todos los fundamentos para una evaluación,
además de tratar todos los valores como iguales. Asimismo,
agregan, quienes se dicen neutrales son de hecho partidarios del
"status quo", de lo establecido y sus teorías "neutrales" no
pasan de ser racionalizaciones de los valores y de las prácticas
de la democracia "formal".
6.4.
Necesidad de una ciencia social libre de valores y
objetiva
De
manera opuesta a las anteriores posiciones podemos observar que
hay quienes postulan la necesidad de una ciencia objetiva y por
tanto no influenciada Por valores. En razón de lo anterior debe
cautelarse la investigación científica de las influencias de la
subjetividad del investigador y de los valores a los cuales éste
adhiere.
7. REFLEXION
SOBRE EL PROCESO DE INVESTIGACION CIENTIFICA
7.1.
Aspectos lógicos y psicológicos
Muchos de los
obstáculos para la comprensión del proceso científico radican en
la no distinción de los aspectos lógicos y psicológicos en él
implicados. Más aún, muchos de los problemas aparecen mal
planteados, confusamente propuestos y no pasan frecuentemente de
ser pseudoproblemas como consecuencia de la confusión de los
aspectos lógicos y psicológicos del proceso.
7.1.1.
Aspectos psicológicos y socioculturales
Por
una parte tenemos dentro del proceso de investigación aquel
aspecto o subproceso que dice relación con la concepción de
ideas nuevas.
En ese aspecto,
sin duda, la subjetividad, los valores del investigador, su
situación social, su cultura, etc., influyen en la actividad de
concebir las ideas.
Así, pues, es
verdad que los asuntos a estudiar, los problemas que se planteen
y aún las hipótesis que se propongan han sido influidos
por la subjetividad y los valores del investigador.
El
científico elige para su - estudio aquellos aspectos
determinados por su concepción acerca de cuáles son los valores
socialmente importantes. El investigador no investiga todo,
dirige su atención hacia ciertos aspectos de la realidad,
selecciona y por lo tanto hay implícita una orientación
valorativa.
En lo anterior no
hay diferencia entre las ciencias sociales y las otras
ciencias. En ninguna ciencia se pueden establecer criterios de
importancia y pertinencia exclusivamente a partir del
conocimiento empírico.
Estos criterios
son los que influyen en la determinación de una política de
investigación científica o en la decisión individual de un
investigador respecto al asunto a investigar.
Hay que
considerar también que raramente es solamente la subjetividad
del investigador la que finalmente determina lo que se ha de
investigar, pues la influencia y sanción del grupo científico al
cual se relaciona o refiere, aquellos que aportan los recursos,
etc., tienen no poca influencia en la decisión final.
En conclusión,
los motivos, intereses y múltiples aspectos psicosocioculturales
influyen en la generación de ideas.
La manera de
concebir ideas nuevas, de proponer hipótesis, problemas y
teorías no parece ser susceptible de un análisis lógico. Su
estudio puede ser objeto de un amplio rango de disciplina que
puede ir desde la neurofisiología hasta la antropología
cultural.
El problema,
pues, no es cómo eliminar las influencias subjetivas y
valorativas que intervienen en un proceso de investigación sino
en saber si es posible trascender esas influencias y
pretender un conocimiento objetivo de la realidad.
Las preguntas,
pues, se orientan a preguntarse si hay posibilidad de "fundar"
los enunciados de la ciencia en algún fundamento que trascienda
la subjetividad del investigador, y cómo lograrlo. Pero es
obvio que para "justificar" un enunciado es necesario que
primero haya sido formulado.
7.1.2.
Aspectos lógicos
Bajo este aspecto
se trata de estudiar exclusivamente los métodos empleados en las
contrastaciones sistemáticas a que debe someterse toda idea
nueva que pretenda ser aceptada como perteneciente a la ciencia.
Hemos enfatizado
en el párrafo anterior (7.1.l.) los aspectos
psicológicos, con sus componentes "intuitivos" e "irracionales",
ahora trataremos de analizar los aspectos lógicos y racionales
del proceso que permiten pretender objetividad en el
conocimiento científico.
Aquel aspecto del
proceso de investigación científica en el cual se puede observar
un proceso racional y riguroso y que es efecto de la
aplicación del método científico comienza una vez formulado un
problema y la hipótesis o teoría que intenta darle
respuesta.
Sin duda, que no
cualquier problema, ni cualquier hipótesis pueden llamarse
científicas. De algún modo, pues, formular problemas e
hipótesis científicas ya supone un rigor lógico para que dichos
enunciados puedan ser contrastados científicamente.
Para contrastar
una teoría se puede proceder de varias maneras:
a) La comparación
lógica de los distintos enunciados entre sí.
Esta
comparación nos permite someter a contraste la coherencia lógica
del conjunto de proposiciones y pronunciarnos sobre el grado de
sistematicidad del conjunto de proposiciones.
b) Estudiando la
forma lógica de la teoría, con objeto de determinar su carácter,
vgr. empírica, tautológica, etc.
c) Compararla con
otras teorías y ver si es un adelanto respecto al conocimiento
científico acumulado, o una negación de lo ya conocido,
etcétera.
d) A
través de las conclusiones que pueden deducirse de ella
contrastarla intersubjetivamente con la experiencia.
Hay dos caminos a
seguir en esta contrastación empírica que dan origen a dos
corrientes llamadas confirmabilismo y refutabilismo.
La primera busca
confirmar intersubjetivamente con la experiencia las
conclusiones deducidas de la teoría. La segunda busca refutar
dichas conclusiones. A nuestro parecer la segunda ofrece
las mayores garantías.
Los
enunciados y teorías científicas requieren satisfacer los
requisitos de coherencia lógica y contrastabilidad empírica
intersubjetiva. Cuando no satisfacen ambos requisitos la teoría
no es científica.
8.
LOS VALORES DE LA CIENCIA
En párrafos
anteriores, refiriéndonos a la ciencia y su método, hemos
hablado de coherencia lógica, objetividad, racionalidad.
Es necesario
enfatizar que dichos términos empleados nos dan la pista para
suponer que el método científico se orienta por ciertas
concepciones acerca de lo deseable y que influyen sobre la
selección de los modos, medios y fines de la actividad
calificada como científica, en otras palabras nos indican que la
ciencia se orienta por ciertos valores.
8.1.
Racionalidad teórica
La ciencia tiene
como valor la racionalidad, más aún, la racionalidad teórica.
Busca la sistematización coherente de enunciados fundados y
contrastables la cual se logra con la teoría.
8.2. Verdad
objetiva
Busca adaptarse a
los hechos y rehuye la especulación sin control. Intenta
construir imágenes de la realidad verdaderas, impersonales y por
ello asume la crítica intersubjetiva como parte de su método.
Así la ciencia presupone
objetos
reales opuestos al sujeto y cognoscibles por él a través de la
descripción, explicación y predicción.
La noción de
verdad factual o adecuación de una proposición a un hecho
contiene la noción de hecho objetivo (actual o posible). El
procedimiento de contrastación empírica usado por la ciencia
para establecer la verdad factual de una hipótesis establece una
distinción entre sujeto y objeto. Si otro investigador no puede
tener acceso al objeto, el procedimiento no es aceptable para el
científico.
Así, pues,
podemos decir que el método de la ciencia busca un conocimiento
teóricoempírico objetivamente fundado y verdadero.
Es importante
señalar que todas las acumulaciones obtenidas por los otros
subprocesos del proceso de investigación científica deben ser
sometidas a este subproceso - que es además en cuanto
construcción racional, procedimiento- que llamamos método
científico.
Así, pues, un
producto es científico si se ha obtenido con el método de la
ciencia y persiguiendo los objetivos de la ciencia. Método y
objetivo son los que caracterizan a la ciencia; coherencia
lógica, sistematicidad, en una palabra, teoría; y contrastación
empírica intersubjetiva orientada a la descripción, explicación
y predicción, es decir al conocimiento es lo que constituyen la
ciencia.
En ningún caso el
objeto constituye el conocimiento científico. Lo único que
podemos decir es que el ente que puede ser objeto de la ciencia
tiene que tener propiedades observables empírica e
intersubjetivamente.
8.3.
Criticidad
Es
oportuno señalar que las teorías e hipótesis de la ciencia son
aceptadas durante el tiempo que resistan contrastaciones
rigurosas y mientras no aparezca una teoría o hipótesis mejor.
Por eso, si bien
se pretende una verdad objetiva no se pretende absoluta ni
perfecta. El método de la ciencia nos proporciona no una verdad
absoluta y perfecta sino un procedimiento para corregir los
errores, de modo de poder ir perfeccionando nuestro conocimiento
de la realidad.
Este progresivo e
inacabable proceso de perfeccionamiento se cautela a través de
la crítica intersubjetiva que permite descubrir y trascender las
influencias de la subjetividad del investigador.
9.
LAS NORMAS DE LOS CIENTIFICOS EN CUANTO TALES
Los valores de la
ciencia que hemos intentado sintetizar - en el párrafo anterior
Nº 8 - bajo las expresiones de racionalidad teórica, verdad
objetiva y criticidad requieren, para tener vigencia histórica
que los científicos los respeten y actualicen orientando por
esos valores sus acciones.
9.1.
Universalismo
Los
criterios de verdad por los cuales los científicos aceptan o
rechazan las proposiciones y los procedimientos a través de los
cuales los contrastan, esto es, el método científico, son
impersonales, no dependen del sujeto. Así como la subjetividad
es particularista la objetividad requiere de su opuesto, el
universalismo. Brevemente la objetividad excluye el
particularismo. La intersubjetividad que opera como criterio de
control y como operación trascendente de la subjetividad
requiere trascender el particularismo y acceder al universalismo
como valor.
9.2.
Comunitarismo
Se entiende por
tal el reconocimiento de que la ciencia es una empresa de
colaboración social.
Dado que a través
de la colaboración social es como el científico puede llevar a
cabo sus objetivos, esta colaboración social es un valor para el
científico.
Por otra parte,
además, el comunitarismo es la valorización de la tradición, de
la herencia cultural. Finalmente, el comunitarismo de la
ciencia implica la comunicación franca y plena de los resultados
obtenidos por la investigación.
Este valor
llamado comunitarismo se opone a la privacidad y el secreto en
la ciencia.
9.3.
Desinterés
Existiendo
criterios transubjetivos e intersubjetivos, y siendo franca y
plenamente comunicados los procedimientos y resultados éstos
pueden ser enjuiciados, criticados por los restantes miembros de
la comunidad científica.
El científico
busca la verdad y por lo tanto aprecia la crítica que permite
controlar la adecuación de sus proposiciones.
El científico no
está interesado en la mantención de sus proposiciones sino en
que sus proposiciones sean verdaderas.
El
carácter público y comprobable de la ciencia fundamenta el
desinterés del científico por mantener sus afirmaciones cuando
dejan de ser adecuadas a la realidad y otras más adecuadas,
- y por lo tanto
más verdaderas- las suplantan.
El único interés
es la verdad, el conocimiento adecuado a la realidad.
9.4.
Escepticismo organizado
Si
frente a sus propias proposiciones acerca de la realidad, el
científico debe tener una actitud desinteresada y crítica, no
será de extrañar que frente a las proposiciones de otro mantenga
una actitud crítica y suspenda su juicio mientras dicha
proposición sea sometida a los criterios lógicos y empíricos del
método de la ciencia. A esta actitud crítica y de suspensión
metódica del juicio sobre una proposición se la ha llamado
escepticismo organizado.
Pensamos que es
más adecuado hablar de una actitud crítica o de duda metódica.
Podemos, pues, afirmar que hay un ethos de la conducta de los
científicos, un conjunto de normas a las cuales adhieren los
científicos en cuanto se conducen como tales.
Ser
científico implica aceptar las normas - del ethos científico que
acabamos de expresar- y que permiten orientar la conducta de
acuerdo a los valores de la ciencia.
10.
OTROS VALORES DE LOS CIENTIFICOS
En los valores
mencionados anteriormente los científicos, en cuanto a tales, se
identifican.
Sin embargo, en
cuanto a personas, sujetos sociales, en cuanto a ciudadanos de
una determinada sociedad y cultura, sus valores pueden y de
hecho suelen diferir.
En la búsqueda de
la verdad los procesos psicológicos del científico son, como el
de cualquier otro hombre, influidos por su personalidad, su
situación social y cultural, por las ideologías de su medio,
etc.
En este sentido
el científico, al igual que cualquier otra persona, está
influido por motivaciones, intereses y prejuicios que en general
condicionan sus elecciones.
Hay que
considerar que estos condicionantes tienen una función para el
desarrollo del conocimiento. Como consecuencia de tener
intereses y motivaciones, es que el científico puede elegir los
aspectos de la realidad que investigará.
Así podemos
observar que científicos que postulan distintas ideologías
sociales se dedican a estudiar los mismos problemas buscando
unos afirmar y otros negar lo que los primeros afirman. En el
caso que todos ellos procedan de acuerdo al método científico,
esta diversidad ideológica es funcional a la búsqueda de la
verdad, pues todos podrán, si obran con rigor, constatar la
coherencia y adecuación empírica de sus proposiciones con la
realidad o, en todo caso, la complementariedad de sus hipótesis.
Esta diversidad,
de algún modo permite verificar la complejidad de lo real al
trascenderse por complementación los conocimientos parciales de
la realidad.
Nuestro
conocimiento de la realidad es siempre fragmentario y
aproximativo, y es por eso que las diferentes
orientaciones valorativas de los investigadores constituyen
dimensiones subjetivas que hacen posible un conocimiento
objetivo limitado. El conocimiento se adecúa más a la
realidad en la medida que se multiplican los puntos de vista
para analizar un problema y en virtud de enfrentar
problemas distintos.
11.
LOS VALORES COMO OBJETO DE LA CIENCIA
Los fenómenos
sociales son efecto de la acción del hombre, la sociedad no
tiene entidad independientemente del hombre. Aunque para
algunos la sociedad pueda aparecer como un hecho dado, como algo
natural en cuanto realidad ajena a la operación del hombre, ella
es el efecto de la interacción humana. Y como la orientación de
la acción humana responde a valores, intereses y motivaciones,
éstos pasan a ser objeto de estudio de las ciencias sociales en
su empeño de conocer la realidad social. Sin duda, los valores
no caen bajo nuestra observación directa, razón por la cual, a
partir de determinadas propiedades de las conductas observables,
inferimos la existencia y las características de los
valores.
12. ANÁLISIS
CRÍTICO DE LAS OPINIONES SOBRE INFLUENCIA DE LA SUBJETIVIDAD O
VALORACIONES EN EL PROCESO DE INVESTIGACIÓN EN LAS CIENCIAS
SOCIALES
12.1. Análisis
crítico de las opiniones que expresan la dificultad o
imposibilidad de dar explicaciones objetivamente fundadas por
causa
del objeto de las ciencias
sociales
Señalamos en el
Nº 6.1. los argumentos que se esgrimen para sostener lo
expresado en el subtítulo 12.1. y a ellos nos referiremos
a continuación.
Es cierto que la
conducta humana intencional es el objeto de las ciencias
sociales y que ello supone, para explicársela, conocer
los valores, motivaciones, intereses, etc., que dan razón de
ella. Hemos aceptado también en el Nº 11 que los valores no
caen directamente bajo la observación.
Frente al
argumento de que entonces sólo nos queda la "experiencia
subjetiva" para conocerlos es necesario subrayar que en el mismo
Nº 11 hemos señalado que los valores se infieren de ciertas
propiedades de las conductas observables. En razón de lo
anterior, tanto la contrastación empírica de las propiedades de
las conductas como la rectitud del proceso lógico de inferencia
pueden ser sometidos a la experiencia transubjetiva,
intersubjetiva.
El fundar
objetivamente las explicaciones tiene como procedimiento en la
ciencia la aplicación del método científico y éste tiene como
criterio de objetividad la contrastación empírica intersubjetiva.
Si las
propiedades de las conductas son observables y la inferencia es
controlable intersubjetivamente - entonces las proposiciones
sobre los valores, intereses y motivaciones pueden fundarse
objetivamente de acuerdo la criterio de objetividad de la
ciencia.
Por lo tanto, el
objeto de la ciencia social no impide fundar objetivamente las
explicaciones de las ciencias sociales. Es posible conocer
objetivamente el objeto de las ciencias sociales a través de
procedimientos intersubjetivos que trascienden la subjetividad.
12.2. Análisis
crítico de las opiniones que expresan la dificultad o
imposibilidad de dar explicaciones objetivamente fundadas por
causa
del sujeto que investiga
Hemos dicho que
los valores a los cuales adhieren los científicos influyen en la
selección de los problemas y hemos indicado en páginas
anteriores que los criterios de importancia y pertinencia de los
problemas no pueden extraerse exclusivamente del conocimiento
empírico (Cfr. Nº 7.1.l.). Asimismo, afirmamos que la ciencia y
los científicos postulan determinados valores que influyen en
los objetivos y medios de la investigación científica (Nº 8 y
9).
Frente al
argumento que afirma la imposibilidad de fundar objetivamente
las explicaciones de la ciencia (y aún sus descripciones) por la
influencia de los valores en el sujeto que investiga, debemos
decir:
a) Que la
ciencia no es neutral y que el científico en cuanto a tal
adhiere a ciertos valores frente a otros posibles (Nº 8 y 9);
b) Que los otros
valores a los cuales adhiere el científico influyen en la
selección de problemas e hipótesis (Nº 10) y que ello no afecta
a la verdad de una proposición, pues la génesis de una
proposición es, en toda circunstancia, ajena a su verdad.
c) Que la verdad
de las proposiciones científicas (parcial y no absoluta) se
asegura por la crítica organizada acerca de la rectitud de las
inferencias y a las contrastaciones empíricas controladas
intersubjetivamente.
Es necesario
reiterar que los productos de la investigación científica son
efectos de una acción social y en ningún caso exclusivamente
individual.
Por otra parte,
los criterios de verdad y los procedimientos metódicos (pero no
las técnicas), son las mismas para cualquier científico
cualquiera sea su extracción de clase o su locus cultural lo
cual no permite probar que la verdad de los productos
científicos estén necesariamente determinados por la perspectiva
del investigador aunque los tópicos, problemas e hipótesis
puedan estar determinados o, mejor, condicionados por las
circunstancias del científico.
Por otra parte,
si la tesis de la determinación necesaria de las circunstancias
del investigador respecto a la verdad de los productos
científicos fuera verdadera, se negará a sí misma, pues quien la
afirmase también estaría determinado por sus circunstancias.
Por otra parte el
común denominador de los hallazgos de diferentes científicos,
las relaciones invariantes (leyes) no están determinadas por la
situación de clase o circunstancias de ninguno de ellos, pues
surgen de investigadores con perspectivas sociales diferentes.
12.3.
Análisis crítico de las opiniones que afirman la inutilidad
de dar explicaciones objetivas si ello fuese posible
Quienes así
argumentan (ver Nº 6.3.) afirman que la investigación
científica sólo se legitima si es capaz desestimar y evaluar en
función de una buena vida social. En este caso el conocimiento
está ordenado a la modificación de la vida social de acuerdo a
algún criterio de bondad de la vida social. Este tipo de
conocimiento es, en todo caso, propio de un proceso práctico,
técnico o tecnológico, o normativo en algún sentido.
Cuando así se
entienden los objetivos de la ciencia, obviamente, tienen razón
los que opinan acerca de la necesidad de valorar.
Pero entender así
los objetivos de la ciencia es confundirlos sin más con
cualquier actividad orientada a normar o a modificar en algún
sentido la realidad. Sin embargo, la ciencia se orienta a
conocer la realidad, a describir, explicar y predecir si es
posible los procesos reales y no a modificarlos.
Por otra parte no
parece inteligible la posibilidad de evaluar un hecho real, sin
conocerlo. Evaluar implica conocer, pero conocer no implica
evaluar.
12.4.
Análisis crítico de las opiniones que afirman la necesidad de
una ciencia social libre de valores y objetiva
La
postulación de una ciencia social libre de valores suele
responder la exigencia de objetividad que se espera de la
ciencia.
A primera vista
esta postulación así expresada parece contradictoria, pues por
una parte se dice que la ciencia tiene que ser libre de valores
e inmediatamente se expresa la objetividad como valor de la
ciencia.
El exigir una
ciencia libre de todo valor no nos parece posible, pues por
reducido que sea el concepto de ciencia que se pretende,
implicará, por lo menos, declarar como un valor el conocimiento,
la verdad.
Hemos analizado
los valores de la ciencia (ver Nº 8) y los valores y normas de
los científicos en cuanto a tales (ver Nº 9). Asimismo hemos
analizado el concepto de objetividad en la ciencia (ver Nº
7.1.2., 8.2. y 8.3.).
De todo lo visto
se sigue que la ciencia no es libre de valores, sino que, por el
contrario, tiene determinados valores. El problema de la
objetividad en la ciencia depende de que la investigación se
ejercite de acuerdo a los valores de la ciencia y del científico
en cuanto tal.
En el ejercicio
del rol de investigador en ciencia los valores de la ciencia,
del científico, se supraordinan a cualquier otro valor.
La investigación
científica deja de ser objetiva cuando se subordina a otros
valores que no sean los de la ciencia y el científico en cuanto
a tal.
La ciencia tiene
como valor la verdad objetiva y por eso en la medida que adhiere
a ese valor es objetiva y al mismo tiempo valorativa. Pero ese
es el primer valor de la ciencia y supraordinado a cualquier
otro en el ejercicio de la investigación científica.
El gran
esfuerzo del científico no es ser carente de valores, sino ser
capaz cuando ejerce el rol de investigador de subordinar todo
otro valor a los valores del ethos científico.
C.P.U.
REVISTA ESTUDIOS SOCIALES Nº 8- Junio-1976
Clyde Kluckhohn y colaboradores en:
Parsons T. y Shils Hacia una teoría general de la
acción, Ed. Kapelusz, Bs. As. 1968, pág. 443.
Bunge, Mario: La investigación
científica, Ed. Ariel, Barcelona, 1969, pág. 718.
Es necesario aclarar que un
presupuesto no opera como un enunciado a priori del cual
se deducen otros sino sólo como una orientación o
estímulo psicológico para la búsqueda. No es un
supuesto lógico.
Merton, Robert K.: Teoría y
estructura sociales, Ed. Fondo de Cultura Económica,
México, 1964, págs. 544 y ss.
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