Ataliva AMENGUAL
 

 

 

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EL PROBLEMA DE LOS RECURSOS HUMANOS PARA

EL DESARROLLO ECONÓMICO SOCIAL DE CHILE

 

 

PRESENTACION

 

El trabajo que sigue fue elaborado por el Profesor Ataliva Amengual S., Vicepresidente de la Corporación de Promoción Universitaria, con motivo del seminario de PLANDES acerca de "Los recursos humanos para el desarrollo de Chile", realizado en junio de 1 969.

 

Santiago, septiembre de 1972

 

INTRODUCCION

 

Cuando nos ponemos a reflexionar acerca de este tema, una de las cosas que llama la atención es la no explicitación de numerosos supuestos.

 

Cuando se acepta un supuesto, sea éste explícito o implícito, tenga o no conciencia quien lo acepte, se está afectando la conclusión, sea ésta abstracta o concreta.

 

Cuando no se revisan los supuestos, se puede llegar a conclusiones o a situaciones inesperados, y a veces, lo que es peor, a situaciones no queridas.

 

Por todo lo anterior se ve la necesidad de revisar los supuestos de este problema.

 

Ello coincide, por otra parte, con lo que es típico al universitario: la actitud crítica frente a las cosas y sus supuestos; doble razón para justificar nuestro aporte a está reunión.

 

Por eso, desde ya, pido que se juzguen estas reflexiones dentro de ese contexto, pues si bien la crítica de los supuestos está situada más allá de los límites del terna propuesto, ello no quiere decir que no sea atinente al tema; muy por el contrario, tanto lo es que lo toca en sus fundamentos; y nadie construye sin revisar el terreno y los cimientos, aunque éstos no se vean después de construido el edificio.

 

Tengo plena conciencia que debo proseguir pensando sobre este tema y sobre lo que acerca de él voy a exponerles.  Pero lo que les expresaré es todo lo que hoy he logrado recoger al respecto y quiero someterlo a la crítica de ustedes, para obtener más claridad, corregir los defectos de mi pensamiento y cooperar modestamente al esfuerzo de todos.

 

I

 

Creo que el enfrentamiento del desarrollo, como así también de todo proceso social, no puede comprenderse al margen de una concepción dialéctica.

 

El pensamiento social, como la situación social vigente están siempre expuestos a la crítica por la naturaleza contingente, imperfecta y, a veces, contradictoria de las obras humanas.

 

La crítica al pensamiento y status s social vigente es un supuesto implícito en la vida democrática, en la vida intelectual y es a la vez el detonador que produce la explosión de una antítesis.

A través de la lucha de la tesis y la antítesis el hombre puede superar y transcender a ambas llegando a una síntesis, que no podremos esperar perfecta y que por lo tanto se transforma en la nueva tesis expuesta a la crítica.

 

Lo anterior nos muestra que siempre estamos en un equilibrio dinámico en el enfrentamiento y resolución de los problemas sociales, y concretamente frente al rol de los seres humanos y sus acciones en vista del cambio sociocultural.

 

Entendido fuera de este contexto nuestro pensamiento puede aparecer como una simplificación extremosa.

 

El tema que nos preocupa presenta de acuerdo a la expresión del título un amplio horizonte a la crítica por lo que afirma asertivamente y por lo que expresa ambiguamente,

 

II

 

¿Por qué se plantea el problema de los recursos?

 

Creo que se nos plantea el problema de los recursos en la medida en que partimos de la necesidad de un desarrollo para Chile.  Planteada esta necesidad., se nos aparece la exigencia de buscar como satisfacerla y para nos abocamos a encontrar aquellos seres o acciones que permitan dar esa satisfacción.

           

¿Qué son los recursos que se plantean como problema?

 

Decíamos que la búsqueda de los recursos es la búsqueda de aquellos seres o acciones que permiten satisfacer una necesidad en otras palabras, que son o pueden ser un auxilio, medio, instrumento o útil para la satisfacción de la necesidad.

 

De lo anterior queda claro que la necesidad es la que mide la utilidad de un ser. Por lo tanto, es la utilidad de un ser o acción lo que hace que sea un recurso.

 

De lo anterior se sigue que un mismo ser o acción puede ser o no ser, o ser más o menos adecuado recurso; es decir, más o menos útil, ser o no ser relativamente adecuado para satisfacer, según, cuál sea la necesidad.  Es decir, sin saber cuál es la necesidad no se puede saber cuál es el recurso.

 

El ser recurso es consecuencia de ser útil; el ser útil es en referencia a la capacidad de satisfacer la necesidad.

 

III

 

Aquí aparece claramente parte del horizonte que se abre a la crítica del planteamiento del tema, a lo cual aludíamos hace unos momentos. La expresión de la necesidad a la que se hace referencia en nuestro tema: el desarrollo.

 

A nuestro entender la palabra que manifiesta la necesidad: desarrollo, es radicalmente ambigua. Al afirmar lo anterior nos oponemos a la concepción "neutral" del desarrollo. Pues no es lo mismo ambigüedad que neutralidad.  Quizá podría ser discutible en un plano exclusivamente abstracto la neutralidad del concepto; pero aún en ese plano veo difícil hablar de neutralidad.

 

Lo anterior nos manifiesta que siendo ambigua la necesidad es ambigua la satisfacción, y por lo tanto confusa la posibilidad de hablar acerca de los recursos.

 

Hablando en un modo más positivo, se nos aparece indispensable que la necesidad, expresada ahora con el término ambiguo de desarrollo, sea definida con claridad suficiente para poder saber que la satisface y cuáles podrían ser los recursos.

 

Otra posibilidad de interpretar la enunciación del tema sería la de admitir que el desarrollo al cual se hace referencia se debe suponer implícito. Pero es obvio que mientras sea implícito, el diálogo entre nosotros nos llevará a discurrir sobre lo desconocido, lo que se presume, y probablemente, a la confusión e incomprensión mutua, lo que haría estéril la discusión.

 

Quizá alguien podrá argumentar que le enunciación responde a la certeza de que sería imposible llegar a un acuerdo mínimo suficiente sobre el desarrollo y que por eso no puede pretenderse una expresión más explícita de la necesidad y que por lo tanto no tenemos otra posibilidad que hablar de los recursos sin tener clara la necesidad, en este caso el desarrollo.  Si es así, pensamos que es poco probable una discusión racional acerca de los recursos, por cuanto, creemos haberlo señalado, el recurso, en cuanto instrumento, medio o útil no tiene existencia más que en referencia a la necesidad.

 

Resumiendo: la necesidad que nos lleva a plantearnos el problema de los recursos, esto es, el desarrollo, está planteada de manera declarada en forma ambigua y vaga;  sobre los posibles elementos implícitos, no cabe elucubrar sino declararlos si deseamos que el diálogo sea eficaz; finalmente, la exclusión de lo anterior parece solamente dejarnos la alternativa de un planteamiento que no permite un diálogo racional.

 

La precisión de la necesidad aparece, pues, no como un requerimiento de perfeccionismo, o simplemente como algo conveniente, sino como ineludible y estrictamente necesaria.

 

IV

 

Otro amplio flanco a la crítica se ofrece al hacer referencia a los seres y acciones humanas como recursos.

 

Decíamos antes que concebir un ser o acción como recurso es concebirlo como útil, es decir, como algo que puede usarse para satisfacer la necesidad, en nuestro caso el desarrollo de Chile.

 

Al hablar de recursos humanos se plantea que los seres humanos y sus acciones son o pueden ser útiles, medios, instrumentos, para satisfacer la necesidad del desarrollo.

 

La utilidad puede o no ser entendida exclusivamente en sentido económico.  Al parecer, las reflexiones sobre los recursos han variado respecto a la concepción de la ''utilidad".  De una primera instancia, meramente económica, se ha derivado a una utilidad denominada económico-social, queriéndose con ello incluir el complejo universo de todas las funciones sociales.  Sin embargo, aunque se hace referencia a todas las funciones, aparece en muchos la tendencia a concebir lo económico como principio ordenador de, las demás funciones sociales.  Así parece concebirse la relación entre las funciones cuando se habla de la educación como variable económica o de las variables sociales del desarrollo económico.

 

Si bien se ha superado el exclusivismo de una visión meramente economicista, aún permanecemos en una concepción en que todo aparece subordinado a la economía. Tesis que desde el punto de vista sociológico y filosófico es probablemente inaceptable y que sólo aparece indiscutida a nivel del pensamiento ideológico.

 

Otro punto es éste que de no aclararse podrá llevar a múltiples confusiones y, lo que es peor, a decisiones acerca de los recursos, de los hombres, de la educación, de la universidad, de la política, etc ... que nos llevarían a jibarizar el universo a las dimensiones, importantes pero insuficientes y limitadas, del universo de la economía.

 

V

 

Pero al plantearse frente a los seres humanos y sus acciones como ante recursos hay, además, un problema aún más profundo y que trasciende aún a la definición o especificación que se pueda hacer al concepto de utilidad.

 

En cualquiera de las concepciones de la utilidad y del recurso que se constituye en función de la utilidad para la satisfacción de una necesidad está implicada una referencia a los seres y acciones en cuanto útiles, es decir, medios o instrumentos adecuados para obtener un objetivo que satisface la necesidad, en este caso el desarrollo de Chile.  Hay una relación de utilidad, de instrumentalidad frente a los seres, y en nuestro tema, a los seres y acciones y en nuestro tema, a los seres y acciones humanas.

 

VI

 

Tratándose de la persona humana y de sus acciones no podemos quedar en una indefinición en la relación, no sólo por posturas éticas fundamentales, sino por una razón, que también es ética, de eficacia.

 

Por eso es necesario preguntarse acerca de: ¿Qué supuestos hay bajo el planteamiento del problema que concibe a las personas y sus acciones, como recursos?

 

Volviendo a repetir lo dicho antes, un ser se constituye en recurso en la medida que aparece como útil, como instrumento para satisfacer una necesidad.

 

Esta relación de instrumentalidad es la propia de una concepción técnica, la cual trata que los seres se incardinen de manera útil, y por su utilidad, en un proyecto.  Esta incardinación se hace bajo criterios de eficacia y economicidad.  La utilidad es lo que mide a la eficiencia y la eficiencia mide la economicidad.

 

Nuevamente, al reflexionar sobre los supuestos que subyacen al tema, nos volvemos a encontrar a través del pensamiento que visualiza a los hombres y sus acciones, como recursos, que descubre el pensamiento técnico frente al hombre, con la concepción economicista de la realidad.

 

Pero hay otra característica de este pensamiento.  Creo que nadie, negará que el pensamiento económico es el que se efectúa y limita respecto a la adecuación y aprovechamiento de los medios en relación a los fines.

Anoto lo anterior, por cuanto creo que es la explicación de por qué las reflexiones que sobre los recursos humanos se suelen hacer quedan solamente en el universo de los medios, por una parte, y, por otra, por qué el problema de los fines, en este caso el desarrollo, quedan en la ambigüedad y vaguedad o implícitos.

 

Cabe ahora, siguiendo el curso de nuestra reflexión, preguntarnos: ¿Qué consecuencias tiene esta concepción técnica respecto al problema que nos preocupa?

 

1. Obviamente, y de acuerdo a su propia postura, quien así concibe el problema, esto es, desde una óptica técnica que ve en los seres y acciones recursos, tratará de buscar la manera de facilitar la incardinación de los seres y acciones en un proyecto, en otras palabras, tratará de actualizar y usar la capacidad de utilidad de ellos.

 

El esfuerzo anterior puede definirse como un esfuerzo de instrumentación útil, por cuanto sólo se realiza en un universo de medios, que deben ser adecuados a un fin.

 

Creemos que la racionalidad técnica exige, pues, un proyecto claro para poder actuar.  Así, desde una óptica exclusivamente técnica aparece nuevamente la necesidad de aclarar de que desarrollo hablamos.

 

2. Hay otra consecuencia que es necesario explicitar para podernos explicar otras características de la mayoría de los estudios acerca de los recursos humanos.

 

La experiencia acumulada del pensamiento y quehacer técnicos a través de la historia nos ha mostrado que las matemáticas y estadísticas son instrumentos que facilitan la instrumentación de los seres, su incardinación en cuanto medios, en cuanto recursos, al reducirlos a las categorías manipulables de lo mensurable y cuantificable.

 

No es de extrañar, pues, que una concepción técnica traiga como una consecuencia la matematización del problema.  Más aun, una observación en extensión de los trabajos acumulados nos mostrará la validez empírica de la suposición.  Es, por otra parte, un hecho, contrastable empíricamente, que la mayoría de las discusiones que origina el problema respecto a las variables e indicadores necesarios para buscar una solución da por supuesta la necesidad de que sean cuantificables.

 

Sin embargo, en esas mismas discusiones aparecen como atisbos de una voluntad de superar una concepción meramente cuantitativa, y así se habla de incluir variables e indicadores cualitativos.

Empero, ese empeño de cualificar el objeto suele rápidamente caer, nuevamente, en una matematización.  A título meramente de ejemplo, podemos observar que cuando se trata de calificar la mano de obra o el profesional se recurre a conceptos como, por ejemplo, el de productividad.  Se tratará, pues, de la eficacia con que el obrero o el profesional l realizan sus actividades.  Pero ¿cómo se establece la eficacia?

 

Pues, por la capacidad de ser útil al proyecto obteniendo los objetivos en el menor tiempo, con el menor costo y con un óptimo de adecuación al objetivo.

 

Pero ¿cómo se establece la eficacia esto es, el menor costo y tiempo y la adecuación óptima?  Cuantificando tiempo, costo y optimización.

 

Así lo que a primera instancia pretendía trascender el universo de la cantidad vuelve a recaer en la cantidad.

 

De este modo también aparece un desprecio o menosprecio por la investigación psicosociocultural, la cual no aparece como científica sino en la medida en que es capaz de cuantificar, y por consecuencia todos aquellos estudios que no llegan a cuantificaciones, como éste, son meramente "filosofías de gabinete", especulaciones subjetivas, inexactas, inverificables, además de superficiales", al decir de Sorokin,

 

3. Lo anterior, a nuestro entender y si no nos equivocamos, deja en claro cuál es la relación en la cual se concibe el ser humano y sus acciones.

 

Al enfrentarse al hombre como recurso, se lo enfrenta como instrumento que es lo que caracteriza el recurso.  La relación entre agente e instrumento es una relación de dominación y utilización.

 

Los seres humanos están tratados, por lo que estrictamente y explícitamente dice el concepto de recurso, como objeto de dominio. Y lo anterior es válido aunque no se sepa quién es el que decide el proyecto de desarrollo, y aunque no se sepa cuál es el proyecto de desarrollo al cual se alude ambigua o implícitamente.

 

Esto se ve corroborado cuando, al pensarse en el desarrollo se reduce al hombre a los aspectos de mano de obra, de técnico, de profesional, ignorando los otros aspectos del hombre.  Lo anterior es una simple consecuencia y fidelidad al pensamiento técnico, pues sólo aquellos aspectos útiles e instrumentalizables, pasibles de matematización aparecen como adecuados para el proyecto.

 

La relación técnica entre hombre y naturaleza se extrapola irreflexivamente a la relación hombre a hombre.

 

Brevemente, el hombre deja de ser sujeto y se transforma en objeto.  La razón crítica y la libertad no tienen cabida en éste pensamiento y en esta concepción.

 

Por lo anterior es que hace un rato decía que la enunciación del problema la creía inadecuada al pensamiento de la mayoría.  Por lo anterior, también, es que aparece la rigurosa necesidad de no sólo explicitar el proyecto de desarrollo para que los hombres se puedan incardinar en él, sino, también de explicitar, destruyendo toda ambigüedad, de cuál sea el rol de la persona en este proyecto.  En qué medida se los concibe como instrumentos o como coagentes del proceso.  Y, en el caso de ser concebidos corno sujetos de él, cuál es el papel y el rol, en las diversas etapas de concepción y realización de un proyecto.

 

Así, el problema de los recursos humanos se transforma en el problema de los agentes humanos, el problema del recurrir se transforma en un problema de requerimiento de solidaridad, el problema del dominio en un problema de adhesión, etc.

 

VIII

 

Como la estructura de esta primera sesión vincula el problema de los recursos humanos al problema de la educación y de la universidad, trataré brevemente de referirme a las consecuencias que sobre la educación y la universidad, se siguen de acuerdo a las anteriores reflexiones.

 

1. En una concepción que se incline al pensamiento técnico se notará inmediatamente la tendencia a enfatizar en la educación y en la universidad los aspectos que dicen relación ala formación de la mano de obra, del profesional.  Esta tendencia llega a veces a extremos tales que hace de esos aspectos los únicos considerados; en otros casos, menos extremos, los otros aspectos educacionales y universitarios se subordinan a la formación de mano de obra y del profesional.

 

2. En definitiva, lo que prima para concebir la educación y la universidad es la capacidad y posibilidad que manifiestan de poder educar al hombre para que sea adaptado y eficaz, es decir, útil para el proyecto que se conciba.

 

Por el contrario, quien se enfrenta a la educación y a la universidad en una postura que trasciende la mentalidad técnica, sin despreciar la formación de mano de obra y del profesional, subordinará estos aspectos a la formación de la razón crítica y de la disciplina de la libertad.  Estará primeramente preocupado de formar un sujeto racional crítico y un ciudadano capaz de autodisciplinar su libertad para que la solidaridad pueda ser un valor al cual la persona libremente se oriente y someta.

 

Indicadores empíricos que pueden develar las tendencias imperantes son, por ejemplo, los criterios con que los financiadores de la educación y de la universidad asignan sus fondos.

 

Estos aspectos de la educación y la universidad deberían ser objeto de más profundos y extensos análisis en su relación con un proyecto de desarrollo, pero creo que mi intervención ya puede estar tocando los límites de vuestra paciencia.

 

Para finalizar quiero acentuar las consecuencias prácticas que tiene el dilucidar los problemas aquí enunciados.

 

Y creo que nada mejor que señalar sucintamente aquellos fenómenos socioculturales que en este momento que vivimos se hacen patentes y manifiestan una crisis.

 

En los países autocalificados de desarrollados aparecen, por una partes la tesis y los grupos que defienden la sociedad de bienestar y consumo, y la represión para mantener esta sociedad establecida; por otra parte, los que critican el "establecimiento", los que declaran que la antedicha sociedad es una sociedad de necesidades enajenadas, los que critican al sistema de educación y a la universidad que son funcionales a la actual sociedad  La huelga, y la violencia dan cuenta de que la critica no es un mero juego de dialéctica de gabinete.

 

En nuestros países y concretamente en Chile hay quienes, y sólo señalamos los extremos del rango, quieren reproducir en nuestra sociedad la sociedad desarrollada que ha sido tomada como modelo, sea ésta Estados Unidos o Rusia, Europa occidental u otra.  Para muchos de ellos la dependencia y la dominación son el precio razonable del desarrollo, En ese entendido han orientado la educación y la universidad o pretenden orientarlos.

 

Por otra parte, y en conflicto con los anteriores, hay quienes rechazan la dominación y la dependencia; quienes critican de diversos modos la sociedad, su sistema de educación y su universidad.  La huelga, la violencia. también aquí están presentes demostrando que el asunto no está sólo en el mundo de las abstracciones.

 

El proceso de reforma universitaria en sus postulados y, en algunos casos, en sus realizaciones son también buenos indicadores.

 

Lo anterior sólo pretende revelar que las reflexiones hechas en este trabajo tienen repercusiones prácticas y en algunos casos inmediatas.

 

Por lo anterior ¿es posible reflexionar sobre el rol de los hombres y sus acciones sin previamente, aunque más no sea a título convencional y como hipótesis de trabajo, no se aclaran las ambigüedades e implicaciones que el tema entraña?

 

¿Es posible que hagamos abstracción de los supuestos de nuestro trabajo mientras en la calle violencia y represión, bajo todas sus formas, se entrelazan para defender, a veces en forma apasionada e irracional, los pensamientos que están como supuestos del trabajo? ¿O acaso, proceder haciendo abstracción de los supuestos, es una consecuencia más del pensamiento enajenado?

 

Santiago, Chile Septiembre, 1972