Ataliva AMENGUAL
 

 

 

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EL LENGUAJE Y EL

FENOMENO SOCIOCULTURAL

 

 

PRESUPUESTOS

 

Creemos que un esfuerzo por comprender el lenguaje humano no puede ser eficaz si no lo tratamos dentro del fenómeno humano y que este fenómeno es incomprensible si no se lo coloca dentro del fenómeno de la humanidad.  A su vez la humanidad no es comprensible al margen de la vida y que ésta no se entiende fuera del universo

 

INTERACCION

 

En los inicios del universo comprobamos una materia elemental.  La ciencia nos muestra la radical pluralidad, atomicidad del universo, ya sea por la visión macromicroscópica o por el análisis.  Grano v gota, ceniza y semillas, átomo y astros, luz, calor, color... Un mundo de partículas más o menos grandes;  ínfimas o inmensas partículas al fin.

 

"Pero la observación de las partículas nos lleva ante una asombrosa semejanza de elementos coincidentes; encontramos una perfecta identidad de masa y comportamiento." [1]

 

La materia parece reducirse a una simple y única forma de substancia.

 

El dominio del átomo o del astro no es definible más que en función de su influencia sobre todo lo que esta en torno suyo.  Su dominio es coextensivo, por lo menos virtualmente, con el de cualquier otro átomo o astro.

 

Los focos de materia no son independientes entre sí; están en un espacio que actúa sobre ellos al modo de un medio activa de dirección y transmisión en cuyo seno la pluralidad se organiza.

 

Los átomos adicionados o yuxtapuestos no son la Materia.  Una identidad los cimenta y los engloba: la Energía les otorga unidad.

 

Henos aquí ante la primera interacción; eso es precisamente la energía: capacidad de interacción.

 

Aquí llegamos a un primer concepto en nuestro esfuerzo por comprender el Lenguaje: La Interacción es decir, el conjunto de lo que ocurre entre los seres por la mutua acción y reacción.  Todos los seres se interactúan.  Por eso forman un universo, una unidad en la diversidad todos son influidos y se influyen mutuamente.

 

Ahora nos perece necesario reflexionar acerca de la importancia de la interacción.  Hemos dicho que los átomos yuxtapuestos aún no pueden ser llamados materia.  La energía, es decir, la capacidad de interacción, era necesaria.  Pero en el universo los átomos existen con esa capacidad actualizada.  El universo no es estático.  Más aún, ¿no ha dicho acaso Einstein que la materia y la energía se pueden expresar matemáticamente por una equivalencia?  Masa multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado (E-mc2). He aquí un fenómeno primordial en el universo: la interacción.  Perseguido en su origen, el universo tiene un nombre: Interacción.  Este nombre no es un mero capricho. Los científicos han demostrado experimentalmente la materialización de la energía ,(cfr. experimentos I. y.P. Joliot) y la desmaterialización de la energía (cfr. experimentos de I. y F. Joliot – Curie - J. Thibaut).  En física moderna se. ha llegado a no poder concebir más que una sola realidad, como lo ha expresado Werner Heisenberg en su libro Physique et Philosophie.

 

"En la evolución la más reciente de la física moderna, , esta distinción entre materia  y fuerza ha desaparecido completamente, porque todo campo de fuerza contiene energía y, por este hacho, constituye materia”.

 

Pero no es sólo en el campo de lo infinitamente pequeño  sino también en el de lo infinitamente grande que la interacción aparece como fenómeno primordial. del universo.  Átomo y astro lo declaran a coro.  La astrofísica enseña, la formación progresiva de los átomos a partir del átomo de hidrógeno.  Más aún, el mismo átomo de hidrógeno se forma a partir de un estado gaseoso formado por electrones, positones, protones y neutrones, etc., en interacción expresada en las leyes electromagnéticas.  Así se forma el átomo de hidrógeno; cuatro de ellos en interacción y formando una nueva unidad, producen el carbono.

 

El encuentro de los átomos de hidrógeno y carbono constituye la molécula a  partir de la cual surgen los carburos de hidrógeno.

 

No pretendemos seguir en estas reflexiones físico-químicas sino simplemente hacer resaltar que la unidad del universo desde él comienzo presenta dos aspectos complementarios e inseparables, materia y energía, o en otras palabras, entidades en interacción.

 

Pero es necesario aun observar más cuidadosamente esta interacción, este fenómeno original, primordial del universo.  En lo que hemos dicho en Iíneas  anteriores Se podrá observar, que la interacción, por una parte, une los elementos que experimentalmente se encuentran a la misma escala de estructura, y por otra parte, produce formas nuevas cada vez mis complejas.

 

En el mundo de la físico-química la, historia se desarrolla hacia una mayor complejidad. Y por complejidad entendemos, por una parte, la cualidad que posee un ser de estar formado por un mayor número de elementos, y por otra, el que estos elementos están más estrechamente organizados entre sí.  Lo que determina la complejidad, pues no es sólo el número o la diversidad de los elementos contenidos en el sistema, sino también el número y la variedad correlativa de las relaciones qué hay entre estos elementos es decir el número y la variedad de las interacciones.

 

El ente complejo es un grupo estructuralmente unitario y que en ciertos niveles presenta fenómenos de autonomía.  Así ya en los complejos moleculares podemos observar que los átomos pierden su autonomía, al estar íntimamente ligados y solidarios, pero el conjunto presenta cualidades nuevas que no presentaban sus constituyentes elementales.

 

Así observamos átomos, moléculas, células, metazoarios, etc. y sabemos que el agrupamiento sucesivo de moléculas crea megamoléculas, moléculas gigantes a partir de las cuales se nos hace patente la vida (vgr. proteínas).  A su vez el agrupamiento de estas megamoléculas en individualidades autónomas engendra los monocelulares, los seres vivientes más simples, como los virus, amebas, etc.

 

Para el hombre de laboratorio, la vida es esencialmente juego de energías, es decir, interacción.  Podríamos haber seguido la historia natural del universo comprobando en el sucederse del tiempo la aparición de seres e interacciones cada vez más complejos basta llegar al Hombre.  Es un recorrido apasionante que hoy no vamos a hacer.

 

INTERACCIÓN, VINCULACIÓN Y SOCIEDAD

 

Desde el comienzo de nuestra reflexión hemos visto que la pluralidad de átomos, moléculas, células, al interactuarse, se vinculaban constituyendo una unidad, una integración, un universo.  La materia se integra y se desintegra: complejidad creciente y entropía.

 

A nivel de los organismos vivientes ello se hace más patente.

 

"La conducta de todos los  organismos vivientes tiene un aspecto básicamente social:  necesidades biológicas o fisiológicas fundamentales que se encuentran en la base de toda esa conducta -- especialmente los del hambre y del sexo - los relacionados con la nutrición y la reproducción - son impulsos y  necesidades que, en el sentido amplio, tienen carácter social o implicaciones sociales, puesto que involucran o requieren situaciones y relaciones sociales para su satisfacción por cualquier organismo individual dado y, de tal modo, constituyen el cimiento para todos los tipos o formas de conducta social. (...)Todos los organismos vivos, están ligados en un medio o situación social general, en un complejo de interrelaciones e interacciones sociales del cual depende su existencia continuada". [2]

 

La vida es interacción e interacción más compleja que la de la materia inorgánica y si observamos el aumento de complejidad de las interacciones, podemos constatar que llegamos a cierto tipo de interacción que denominamos psíquica.

 

En la interacción psíquica observamos que el ser vivo no sólo interactúa con el medio, sino que se da cuenta, se percata.  Descubre sectores del ambiente bajo la forma de determinados complejos de significación todavía difusos.  El mero estímulo se transforma en señal.  Le sirve para orientarse en el mundo de las interacciones Hay una selectividad entre la multiplicidad de estímulos.  Hay ya una cierta estructuración de la realidad que lo rodea. Hay una cierta capacidad, aunque muy primitiva, de transformar el espacio en el cual vive en un mundo producto de su vivenciar, de su darse cuenta; un mundo que esta abierto a su acción.  El ser vivo, por sus necesidades en cuanto requerimientos de su plan de construcción, de su capacidad de evolución de crecimiento, de desarrollo es quien realza ciertos sectores del ambiente, los hace presente y los estructura en un complejo de significación, en una palabra “percibe".  Las necesidades se manifiestan en las tendencias en las pulsiones.  Apetito, pulsión, deseo o inclinación.  La tendencia es la necesidad transformada en búsqueda o pregunta.  La dialéctica estructurante entre el espacio vital y las tendencias estructura la percepción y a la vez el espacio vital en mundo.

 

“Pues la percepción es la respuesta que encuentra en el mundo la pregunta que va implícita en toda pulsión, en toda tendencia, una pregunta naturalmente preverbal, informulada y casi siempre preconciente”. [3]

 

La interacción psíquica no termina con  concientización del mundo. Lo que se destacó en el ambiente a la luz de las necesidades fue vivenciado como valor, fue revestido del carácter de significación adquirió una valencia.  Todo lo que llega al ser vivo, al ser psíquico más precisamente, es registrado originariamente con la nota de la significación.  Pero precisamente el captar algo significativo, algo valorado, se traduce en el ser vivo por una afección por un sentirse afectado.  Finalmente la interacción se manifiesta en el sujeto vivo por su conducta activa, por medio de la cual busca en su mundo, por apropiación o dominio, la satisfacción de sus tendencias, la disolución de sus tensiones.

 

COMUNICACIÓN

 

Cuando la interacción psíquica, es decir, cuando la percepción de otro y la reacción hacia otro, es recíproca, estamos frente al proceso de comunicación.

 

Aquí entendemos por comunicación no sólo el cambio recíproco y voluntariamente dirigido de señales, sino también las señales de procesos que suceden en seres que no tienen la intención de comunicar algo.  Las manifestaciones expresivas de descarga en el niño y en el animal son un buen ejemplo de ello, es decir, de procesos manifestativos de lo que ocurre en el interior del ser, quien los produce sin intención de comunicar, pero de hecho estos procesos indican acerca de la situación interior.

 

Los insectos tienen una cantidad de signos indicativos cuya producción y recepción son instintivas, pero permiten una cooperación y cimentan la sociedad animal.

  

Cuando nos referimos a las interacciones entre seres humanos podemos llamar comunicación al proceso por el cual los seres humanos condicionan recíprocamente su conducta en la relación interpersonal. El concepto de comunicación se hace así muy amplio, ya que incluye todos los procesos en los cuales la conducta consciente o inconsciente de un ser humano actúa como estímulo – en forma intencional o no – de la conducta de otro u otros seres humanos. Y a su vez el efecto producido, la conducta emergente, reactúa como estímulo que modifica la conducta primera. Aquí sería posible y probablemente muy fructífero utilizar las categorías cibernéticas. [4]

 

Pero la importancia del acto de comunicación respecto a los efectos sobre . el agente de dicha conducta no se aprecia solamente en este feed-back  o retorno, sino que modifica a aquel que lo hace; de manera muy especial ello se patentiza en la actividad postural. No sin razón los maestros de la ascética enfatizaban sus recomendaciones sobre la postura para la meditación.

 

Hasta aquí hemos observado cómo la materia y la vida vegetal y animal aparecen como el resultado de un tejido de interacciones y luego de comunicaciones.  Podemos admirarnos de sistemas de comunicación tan perfeccionados como el de los insectos u otros, pero en todos encontraremos que el sistema de comunicación está fijado por el instinto.

 

La señal o signo se agota en sí misma, es unívoca, se adhiere estrechamente al significado.

 

"El comportamiento depende de intervención de una señal específica: el estímulo-señal o evocador”  [5]

 

Debemos reconocer que algunos pueden aprender el significado de palabras y por lo tanto que son capaces del aprendizaje de señales no establecidas innatamente. Pero en todo caso si a un individuo de una especie se le enseñan signos a los cuales  él responde por reflejos condicionados, no se observará que él trate de comunicarse con sus iguales a través de esos signos, ni que sea capaz a su vez de enseñarlos. (La existencia de profesores de idiomas y especialmente de idiomas extranjeros es una buena prueba de la superioridad del hombre sobre el animal en lo que concierne a la comunicación).

 

Ahora bien, dentro del género de la comunicación existe una especie que es la comunicación significativa, aquella que se instaura a través de los signos.  Lo anterior explica el que a continuación reflexionemos sobre el signo.

 

Es necesario expresar que los símbolos están vinculados y son, en cierto sentido analógico, signos.  Esta aclaración tiene la ventaja de relacionar procedimientos de comunicación usados por el animal v el hombre en sus primeros estadios filo y ontogenéticos.  Por otra parte la animalidad humana se entenderá como la propia de un animal simbólico.

 

En los animales vemos que los signos desencadenan un comportamiento y que dicho comportamiento llamado instintivo no es otra cosa que un conjunto de actos sucesivos, que se desarrollan en cierto orden.  Cada uno de estos actos depende de un evocador o señal diferente.  Así quien conozca los evoca dores puede predecir el comportamiento animal, como sucede, por ejemplo, con los encantadores de serpientes.  En el caso de los animales la señal se identifica con el objeto al cual tiende por el comportamiento.  Así es como un señuelo tiene poder de desencadenar el comportamiento para llevarlo a un fracaso.

 

En el, caso de los signos humanos no hay identificación entre la señal y el objeto.  La señal es conocida en cuanto tal.  El ícono es un señuelo para el hombre por cuanto, opera por semejanza conocida en cuanto semejanza.  La señal deja de ser una identidad con el objeto para pasar a ser una analogía.  La distinción entre lo que señala (significante) y lo señalado (significado) es captada, lo que no parece ocurrir en el animal.

 

ICONO - INDICE - SIMBOLO

 

Charles Sanders Peirce en sus estudios semióticos distinguió variedades de signos (representamen).  Icono, índice y símbolo son las variedades distinguidas.

 

El símbolo, según Peirce, opera ante todo por contigüidad instituida, aprendida, entre significante y significado.  La conexión entre significante y significado es de hecho una regla.  El intérprete de un símbolo debe conocer la regla estatuida de modo convencional; sólo y exclusivamente así podrá interpretar el símbolo.  También De Saussure empleó la palabra símbolo para los signos convencionales, pero después optó por usar el término “sema".

 

Al respecto Jackobson sostiene que,

 

“Una de las  características más importantes de la clasificación semiótica de Peirce reside en la perspicacia con la cual ha reconocido que la diferencia entre las tres clases fundamentales de signos sólo era una diferencia de lugar,  en medio de una jerarquía muy relativa. No es la presencia o ausencia de similitud o de contigüidad entre el significante y el significado, ni el hecho de que la conexión habitual entre dichos constituyentes pertenecería al  orden de lo institucional puro, lo que constituye el fundamento de la  división del conjunto de los signos en íconos, índices y símbolos, sino solamente el predominio de uno de los factores sobre los demás”. [6]

 

Lo que interesa recalcar es que el predominio de lo simbólico es muy importante para la vida humana por cuanto al decir de Peirce,

 

“(...)el ser de un símbolo consiste en el hecho real de que algo se sentirá ciertamente en la experiencia sí se cumplen determinadas condiciones. Es decir que él influirá el pensamiento y la conducta de su intérprete. Toda palabra es un símbolo. Toda frase es un símbolo. Todo libro es un símbolo... El valor de un símbolo consiste en hacer racionales el pensamiento y la conducta y permitirnos prever el porvenir".   [7]

 

Lo anterior nos lleva a considerar la progresiva mediatización de la interacción en el universo. El símbolo es la manera más mediata que conocemos de interacción natural. Las señales del mundo animal, si bien son mediadoras, no se captan en cuanto mediadoras; en los signos (Íconos e índices) hay una mediación captada en cuanto tal (intérprete - signo - objeto).  En los símbolos esa mediación se hace más compleja, por cuanto el signo dice relación a un concepto, el cual alude a una especie de objeto (intérprete - signo – concepto - objeto).  Precisamente por el componente conceptual del proceso simbólico el hombre se libera del hic et nunc del espacio y tiempo presentes o representados y puede proyectarse.  Aquí cabria contrastar estas afirmaciones con un análisis del mito, la ideología, la utopía, la religión, que manifiestan esta potencialidad de los procesos simbólicos; sin embargo, para no alejarnos inoportunamente de nuestro objetivo lo omitiremos.

 

Sintetizando, podemos decir que la interacción significativa es la interacción específicamente humana.  Es la interacción que se instaura a nivel de los signos.

 

COMUNICACIÓN, SIGNIFICATIVA Y FENÓMENO PSICOSOCIOCULTURAL

 

Acabamos de decir que la interacción específicamente humana es aquella que denominamos significativa.  Es una situación en que se dan sujetos, conductas y significaciones o más precisamente sujetos en interacción significativa, en comunicación significativa.

 

Aquí encontramos el nudo en que comunicación y fenómeno psicosociocultural se entrelazan radicalmente.  Ese entrelazamiento es el que queremos expresar al usar la palabra psicosociocultural.

 

Al preguntarnos acerca de qué es el fenómeno psicosociocultural hallaremos que la respuesta es: la interacción dotada de sentido entre dos o más individuos humanos.  Se entiende aquí por interacción todo evento con que se manifiesta en un grado observable el influjo de una parte sobre otra.  Y por sentido se entiende todo aquello que se presenta a una mente cualquiera como signo de alguna otra cosa.

 

La explicación anterior nos permite reformular la definición del siguiente modo.  El fenómeno psicosociocultural es la comunicación significativa entre dos o más seres humanos.  Hay pues una equivalencia entre comunicación significativa y fenómeno psicosociocultural.

 

Es a través de la comunicación significativa como se constituye el fenómeno psicosociocultural o superorgánico.  El fenómeno superorgánico como las interacciones superorgánicas o psicosocioculturales manifiestan un nuevo grado de complejidad en el universo.

 

FENÓMENO PSICOSOCIOCULTURAL

 

La energía inorgánica o material preanuncia a la energía orgánica o vital y ésta a la energía superorgánica o espiritual.

 

Hemos observado en el universo un proceso de ascenso en complejidad y en conciencia.  Si quitásemos los aspectos dinámicos, es decir, la interacción que teje constantemente al universo, no podríamos comprenderlo.  Asimismo el fenómeno psicosociocultural, como parte del fenómeno universal, no puede ser entendido si no es dinámicamente.

 

Para los fines del análisis podemos separar y tratar como estáticos los aspectos del fenómeno psicosociocultural y es así como hablamos de personalidad, sociedad y cultura, pero en realidad estos tres aspectos son tres procesos: personalización, socialización y culturización. Y no sólo tres procesos, aún esto es ficción analítica en realidad son tres aspectos de un proceso dialéctico.  Tres aspectos, tres procesos que se implican mutuamente.  Es en esa dialéctica estructurante donde se estructuran mutuamente los procesos de personalización, socialización y culturización.

 

En ese proceso supraorgánico podemos observar grados crecientes de complejidad, ya lo observemos filo u ontogenéticamente.  Así, por ejemplo, el primitivo es un individuo de singularidad o, de individualidad poco diferenciada.  Vive no sólo entrelazado, sino fusionado con el mundo y especialmente, con su mundo interhumano, de sociedad cerrada y restringida.

 

FENÓMENO PSICOSOCIOCULTURAL

 

MITO Y LENGUAJE

 

Al decir de Hesnard, "Del sincretismo en cuanto vínculo colectivo e íntersubjetívídad geográficamente disciplinada, es de donde nacen (...) vínculos ya estructurados, de orden, además de concreto, imaginario y místico".  [8] Con la aparición del mito de manera concomitante nos hallamos en el punto más lejano en el pasado en que aparece la actividad simbólica -el lenguaje- a nuestra observación.  El lenguaje y el mito son especies próximas.  En las etapas primeras de la cultura humana su relación es tan estrecha y su cooperación tan patente que resulta casi imposible separar uno de otro.  En ambos se produce una objetivación de las impresiones sensoriales y de los sentimientos.

 

“El mito es fantasía de creación colectiva, crea el doble espectro  invisible del mundo sensible, que impregna la naturaleza con un sobrenatural común al grupo y cimenta socialmente a los individuos proclives a tales creencias. Condición primera de toda adquisición intelectual capaz de superar los datos de la vida concreta, lo primeramente dado de la existencia, para tratar de descubrir causas que permiten actuar en un principio mágicamente sobre la realidad antes de actuar más tarde, lógicamente sobre ella ( ... ) Su soporte transmisible es el verbo. El lenguaje, gesto privilegiado por su  extrema comunicabilidad, sustituye al mito en la actuación del mito, dándole una relativa perennidad (... ) se ha convertido en el soporte esencial de toda las significaciones y de todos los valores de la conducta de los hombres en la intersubjetividad de su comportamiento colectivo.  Según M. Jousse, los hombres dieron comienzo a su conquista del universo, visible e invisible , no por el sonido vocal, simple acompañamiento en un principio, sino por una expresión manual de "mimador" obligado a reproducir miméticamente en él todas las  acciones que contaba o imaginaba en su universo (...) Ahora bien, la expresión gestual concreta, nacida de una primera identificación mimética y muscularmente expresada, y que luego se estructura en el juego de un pensamiento que se encarna en el gesto laríngeo-bucal”. [9]

 

Si en los aspectos filogenéticos podemos observar ese proceso de estructuración de lo superorgánico, de manera semejante lo observamos a nivel del individuo.  El niño presenta una intersubjetividad que para ejercerse a corto alcance a su derredor aparece como fusión de su ser que siente y que se mueve con sus impresiones interiores, interoceptivas o visuales, como bien lo mostró Henri Wallon. Por ejemplo, ante un espejo cree estar en él y, a la vez, mirarse en él y ello antes de construirse una imagen especular a la que distinguirá de sí mismo. Es el transitivismo infantil, que ya es una socialidad, aunque muy cercana a la intersubjetividad anónima. Una socialidad confusa, sincrética. El niño vive en una especie de intermundo, pues todavía no ha adquirido perspectiva singular o egológica.

 

Los sucesivos avances de la identificación lo irán estructurando como individuo y personalidad y de manera concomitante aparecerá la capacidad de pensar y hablar que se manifestará en su capacidad de rehusarse y expresarlo por el no semántico.

 

Las breves reflexiones anteriores nos muestran que el proceso psicosociocultural se desenvuelve casi desde los orígenes con el pensamiento y el lenguaje, y que la importancia de ambos es tan grande que no podemos imaginarnos un hombre que pueda progresar en su personalización sin ellos.

 

No entraremos más al viejo problema del origen del lenguaje filogenéticamente hablando, pues los orígenes están perdidos para nosotros por lo menos desde el punto de vista fenomenal, que es el que nos interesa,.  Por más que extendamos nuestra vista hacia el pasado siempre encontramos al hombre en grupo.  De manera opuesta, la experiencia con los llamados “niños - lobos" y con los sordomudos nos manifiestan la necesidad de la vida sociocultural y del lenguaje y el pensamiento para el desarrollo del ser humano.

 

Lo que nos importa recalcar en este momento de nuestra reflexión es el nuevo grado de complejidad que han adquirido las interacciones, comunicaciones mejor dicho, con la aparición del lenguaje humano en el universo.  Pero antes de seguir adelante reflexionando acerca del lenguaje, queremos detenernos un momento para precisar el fenómeno psicosociocultural. Ya hemos definido este fenómeno como la comunicación significativa entre dos o más seres humanos.  Es obvio, pues, que el fenómeno así definido implica sujetos humanos, vehículos (conductas y objetos materiales) que posibiliten la interacción y finalmente significaciones.

 

Con respecto a los sujetosen interacción hay que tener en cuenta que siempre se trata de un sujeto en grupo, o de grupos entre sí, o entre un suelto de un grupo con otro grupo, etc... No nos detendremos. Simplemente diremos que el número de sujetos en interacción, la cualidad de los sujetos en interacción, y las acciones de la interacción de acuerdo a su carácter, explican muchas de las características especiales del proceso de interacción.  Todos los sujetos hombres nacen como organismo biológico.  De manera especial. el sistema neurocerebral los hace potencialmente capaces de constituirse en una personalidad, al sintetizar su conducta de un modo que los distingue de los demás.

 

La constitución de la personalidad se efectúa a través de la interacción del organismo humano, de modo especial, con el conjunto de seres humanos que en una interacción estructurada por la cultura conforman determinado grupo con determinados patrones de significaciones, conductas y objetos materiales.  La buena o deficiente constitución del organismo del hombre condicionará su potencialidad de personalizarse, de constituirse en una personalidad, como lo muestran los casos patológicos de manera dolorosa.

 

Como señala Sorokin, el organismo humano “...es como un fonógrafo dispuesto a tocar cualquier disco. Un fonógrafo bien construido toca cualquier disco, mejor que un fonógrafo más modesto” [10].Pero los discos que haya de tocar es cosa que no depende del fonógrafo. En el caso de la imagen utilizada, los discos son la cultura de la sociedad, a la cual el individuo pertenece, en la cual nace, crece y se educa.

 

Pero trascendiendo la concepción mecánica de la imagen, podemos observar que la cultura no sólo supone una buena constitución orgánica para poder transformar el organismo en personalidad, sino que también afecta en muchos casos a la propia constitución orgánica del individuo.  Para no alejarnos de nuestro tema, el lenguaje, observemos cómo determinado idioma, y su ejercicio, conforman de algún modo los músculos bucales. Así también las reglas, para el matrimonio entre castas o entre miembros familiares o grupos sociales determinan indirectamente lo biológico.

 

Resumiendo, podemos decir que el sujeto implicado en el fenómeno psicosociocultural es no sólo un organismo humano, sino una personalidad, hecho que lo hace trascender el nivel biológico. Este aspecto superorgánico de la personalidad humana no se halla determinado o adquirido por la herencia biológica, sino que se halla modelado por el ambiente social y cultural.

 

Lo que estructura un grupo social y constituye su cultura es el conjunto de significaciones, valores y normas: las significaciones y los valores que se superponen a las propiedades biofísicas  de las personas en interacción constituyen el segundo componente del fenómeno sociocultural.  Desprovisto del aspecto significativo los fenómenos de interacción humana se convierten en meros fenómenos biofísicos.  Así, el lenguaje desprovisto de los aspectos significativos es mero sonido del hombre.

 

Interesa ahora reflexionar acerca de tres elementos inseparables de lo significativo.  Toda significación es ya un valor en un sentido estricto (teórico o de otra clase): todo valor presupone una norma de conducta al cumplirlo o evitarlo.  Por otra parte, toda norma constituye necesariamente una significación y un valor positivo o negativo.  Aquí radica el qué los sistemas lingüísticos siempre impliquen aspectos significativos, valorativos y normativos de la conducta. Deseamos llamar la atención respecto a lo dicho en el subtítulo "Interacción. Vinculación y Sociedad" en relación a este punto.

 

Los aspectos significativos del fenómeno psicosociocultural modifican, no sólo la naturaleza sociocultural de sus vehículos y agentes humanos, sino también las relaciones causales entre ellos.

 

Dejando de lado los fenómenos parapsicológicos, debemos reconocer que la comunicación de un hombre a otro, de las significaciones, valores y normas, en cuanto son inmateriales, inespaciales e intemporales., no puede realizarse sino es a través de vehículos que la concreten, esto es, de vehículos materiales.

 

Todas las acciones sensoriales externas objetos materiales, fenómenos físicos, químicos y biológicos, procesos y fuerzas usados para la exteriorización, objetivación y socialización de las significaciones, son vehículos de la interacción dotada de sentido [11]

 

Distinguimos dos especies generales de vehículos, los físicos y los simbólicos.  Los primeros son aquéllos que son usados en sus propiedades físicas para influir en la mente o acciones de alguien; vgr.- una bomba.  Los vehículos simbólicos, en cambio, son los que influyen no tanto por sus propiedades físicas cuanto por la significación simbólica que se les atribuye.  Parece ser que los conductores simbólicos requieren que se conozca el lenguaje hablado o escrito.

 

El lenguaje oral constituye el medio fundamental para la objetivación y transmisión de significados.  El fenómeno psicosociocultural es posible gracias al lenguaje.  La interacción significativa del pensamiento depende casi exclusivamente de la palabra.  Por sus aspectos orales forma parte de los vehículos sonoros, que son especie de los físicos.  Por sus aspectos escrito o gráfico forma parte de los vehículos luminosos y cromáticos y finalmente por su aspecto simbólico, de los vehículos simbólicos.

 

Antes de volver directamente al lenguaje queremos señalar que la personalidad, como sujeto de la interacción; la sociedad, como la totalidad de las personalidades en interacción más sus relaciones y procesos socioculturales; y la cultura, como la totalidad de las significaciones, valores y normas poseídos por las personas en interacción, v la totalidad de los vehículos que objetivan socializan y transmiten esas significaciones, son tres aspectos inseparables del fenómeno psicosociocultural.  Aspectos que por ficción analítica pueden separarse y fijarse, pero que en realidad conforman una unidad compleja y dinámica.

 

L E N G U A J E

 

Desde el comienzo de nuestras reflexiones hemos tomado el camino de la interacción y observado su creciente complejidad para llegar al modo típico humano de interacción.  Esperamos que ello permita ubicar dentro de la evolución del universo el lenguaje como un fenómeno que ha venido preparándose largamente a través de la historia tal como ha ocurrido con el hombre.

 

Al concentrarnos ahora en este modo típicamente humano de interacción es necesario observarlo en su tipificidad sin olvidar aquello que es general en toda interacción.  La evolución al llegar a un nuevo grado de complejidad asume los fenómeno del pasado pero los recrea en una nueva síntesis.

 

El lenguaje es una comunicación y la comunicación, una interacción.  La ontogénesis del hombre nos muestra que recorre esos estadios y por ello es oportuno tener presente esa evolución que manifiesta el ser humano y que la fisiología y la psicología nos explican detalladamente.  Nosotros no intentaremos seguir en esta oportunidad de manera sistemática esa evolución del ser humano.  Queremos sí hacer notar, que por debajo de todo el pensamiento objetivo, la fenomenología nos enseña que la percepción de los otros debe considerarse en el mismo plano que la percepción en general.  Para el ser humano percibir el mundo es percibir un mundo humano.  La percepción de los otros es un dato primordial.

 

Precisamente la interacción entre yo y el otro es la forma más elemental de un sistema social y a la vez de la comunicación humana.  Las características de esta interacción están presentes en forma más compleja en todos los sistemas sociales y de comunicación humana, entre las cuales está incluido el lenguaje.

 

 INTERACCION HUMANA

 

En la interacción humana el yo y el tú se constituyen en objetos de orientación mutua; y al decir yo y tú entiendo yo y tú - en - el - mundo, es decir, en situación.  Yo, tú y el mundo en interacción se constituyen en objetos de orientación - por lo menos potencialmente - por cuanto ellos constituyen o proporcionan alternativas y a la vez límites para la gratificación de necesidades y el logro de las metas que él sujeto se propone. [12]

 

Este esquema estructural-funcionalista, como todo esquema, tiene sus supuestos y límites los cuales, sin embargo, no ,deben opacar su probada utilidad.  La posibilidad de que el tú para el yo, y el yo para el tú, y el mundo en él cual están situados, para ambos, sean objetos de orientación, hace que. también potencialmente sean significativos, valorados y normativos para sus conductas.

 

El paso de esta situación potencial en que yo, tú y mundo pueden ser objetos de orientación - y por lo tanto, significativos, valorados y normativos de la acción - a la situación actual en que se convierten en tales, se opera a través de un proceso selectivo.  Hay un proceso de discriminación que se efectúa sobre la base de nuestra experiencia.  Esta discriminación permite ubicar los seres y sus procesos y caracterizarlos en función de las necesidades y de su gratificación.  Hay un modo catéctico de efectuar estas discriminaciones. [13] Este proceso catéctico no es específico del hombre sino común a todos los seres vivos.  Lo específico del hombre es que . puede conceptualizar v simbolizar las experiencias catécticas y por consecuencia acumularlas y transmitirlas.

 

Es necesario considerar que en la dialéctica de la interacción humana, los resultados de la acción del sujeto (yo) afectan la reacción del otro (tú) a lo que el yo hace y por eso, en la acción, el yo no sólo se orienta hacia la conducta ostensible y –probable del otro, sino también a lo que interpreta que son las expectativas del otro respecto a su conducta (la del yo), puesto que el yo espera que las expectativas del otro (tú) influyan sobre la conducta de éste.  Nuevamente aquí se hace útil para la comprensión el pensamiento cibernético.  Esta orientación hacia la expectativa del otro, en un sistema integrado, es recíproca y complementaria.

 

Los profesores de idiomas experimentan esta dialéctica, igual que los padres al enseñar la lengua materna, en el proceso de enseñanza-aprendizaje del idioma en el cual las mutuas expectativas satisfechas correctamente se transforman en recíprocos v complementarios refuerzos en el proceso.

 

EXPECTATIVA Y CAMBIO

 

Sin embargo, la fluidez constante de las situaciones parecería atentar contra esta dialéctica, ¿Qué expectativas podría tener un sujeto cuando su experiencia le está mostrando que no hay dos situaciones concretas que sean idénticas?. ¿De qué sirve la discriminación si junto con efectuarlas percibo que la situación y el objeto cambia?

 

Sin duda estas dos preguntas tan importantes para la vida traen a la memoria el antiguo problema del Ser y el Devenir y con él, el recuerdo de Heráclito y Parménides.  En el mundo primitivo (filo y ontogenéticamente hablando) el mito daba esa fijeza a las discriminaciones del hombre.  Pero de la misma raíz que nace el mito nace la palabra: el símbolo lingüístico.

 

PALABRA MAGICA

 

Para el primitivo la palabra tenía un poder natural y a veces sobrenatural.  La palabra era capaz de eficacia física.  La palabra era mágica.  Es de suponer que el hombre primitivo, en reiteradas situaciones habrá experimentado que su creencia en el poder mágico de la palabra era vana.  Lo anterior ha de haber producido un cambio en el modo de apreciar el lenguaje.  La función mágica de la palabra se eclipsa y apareció la función semántica.  En Heráclito la palabra, el logos, era el principio ordenador que hacía del caos un cosmos.

 

PALABRA LÓGICO-ONTOLÓGICA

 

El lugar central del logos en la filosofía griega es algo que se impone al estudioso de la filosofía.  El logos es palabra, el logos es pensamiento.  Así desde Heráclito a nuestros días el habla o lenguaje se convirtió en uno de los puntos de arranque del filosofar.

 

La importancia del logos en la existencia del mundo se manifiesta a través de la religión y la teología cristianas.  Recordemos el comienzo del Evangelio de San Juan: "En el principio era el Verbo..."

 

PALABRA Y EXPECTATIVA

 

Esta disgreción nos muestra la importancia que la palabra tiene en la constitución de un mundo, de un cosmos para el hombre. La palabra por una parte distingue, discrimina, y por otra, fija.  Otorga posibilidad a la expectativa del hombre.

 

En su esfuerzo, orientado por las necesidades, el hombre y el grupo humano "tratan de comprobar, fijar y separar los fenómenos de su flujo continuo, dándoles un nombre propio, porque ya lo dijo Heboel: “hallar la palabra es hallar los objetos mismos”. [14]

 

La percepción global, sincrética, primitiva, se disuelve con la aparición del símbolo.  El mundo se transforma en algo abarcable y disponible para la acción.  Lo que la catexia me proporciona se transforma en conciencia y se expresa en símbolo.

 

LENGUAJE Y EXISTENCIA

 

El lenguaje aparece entonces como solidario de la misma existencia de los hombres. En realidad el lenguaje y la existencia están entre sí, en una relación dialéctica.  El lenguaje supone la existencia que expresa simbólicamente. Pero la expresión simbólica transforma la existencia y hace que se desarrolle en un nivel original: la existencia está mediatizada por los signos, es expresada y, a través de su expresión, asumida por los sujetos como experiencia a la vez singular y colectiva, siempre susceptible de ser comunicada.  Es así como la expresión simbólica fundamenta la existencia social.

 

La relación entre el lenguaje y la existencia humana es tan estrecha que se puede llegar a afirmar, como lo hace C. Kluckhohn, que

 

"El lenguaje interpreta completamente la experiencia directa.  Para la mayoría de las personas cada experiencia, real o en potencia, está saturada de verbalismo. Afirmación que para hacerle justicia al autor hay que acompañar con esta otra: En ningún lenguaje se expresa el total de una experiencia sensible y todas las interpretaciones posibles de ella". [15]

 

La vinculación del lenguaje con la experiencia hace que éste no se identifique con la frialdad de los sistemas simbólicos puros, como es el caso de los símbolos- matemáticos.

 

LENGUAJE Y EXPERIENCIA SOCIAL

 

Esta estrecha vinculación del lenguaje con la experiencia hace que el lenguaje sólo sea adecuadamente comprensible para quien participa de las experiencias del grupo humano que habla ese lenguaje como su lengua materna y a la inversa nadie comprende a fondo la experiencia de un grupo sin conocer su lenguaje.  El lenguaje es un modo de categorizar la experiencia.  La comunicación sólo es efectiva con la condición de que haga participar al interlocutor de lo significado, es decir, de los objetos que los signos simbolizan.  La vinculación con la experiencia de los individuos y grupos se manifiesta también en los cambios lingüísticos. El equilibrio del sistema de la lengua, la estructura de la lengua, es sin cesar puesto en discusión por el funcionamiento mismo del sistema, que está condicionado a la vez que condicionando la existencia social del hombre que habla en el grupo.

 

LENGUAJE Y COSMOVISIÓN

 

El lenguaje o idioma de un grupo expresa el modo típico, a través del cual ese grupo distingue, separa, fija, clasifica e interpreta su experiencia.  La concepción que del mundo tiene una comunidad concuerda por consiguiente con la suma de los contenidos lingüísticos abarcados por su lengua materna.  Cada grupo o comunidad lingüística expresa a través de su idioma de un modo específico la común función del lenguaje que nos hace juntar por medio de palabras cosas que son distintas y separar verbalmente cosas que son idénticas.  "Cada lenguaje es también una manera especial de mirar el mundo y de interpretar la experiencia.”  [16]

 

Esa interpretación, la comunidad la expresa en su lengua materna.  Ella refleja el modo peculiar en que la comunidad conoce e interpreta la realidad que la rodea.  Es el resultado de un largo esfuerzo cognoscitivo realizado socialmente.

 

LENGUAJE Y PENSAMIENTO

 

La influencia del lenguaje sobre el pensamiento ha sido largamente analizada para llegarse a la conclusión de que es necesario rechazar como algo ilusorio, esa sensación que tantas personas creen experimentar de que pueden pensar, y hasta razonar, sin necesidad de palabras.

 

LENGUAJE, SENTIMIENTO Y EMOCION

 

De modo semejante se ha mostrado la relación del lenguaje con el sentimiento, la emoción y volición. El mismo Sapir reconoce esta vinculación aunque señala “... que están en él de manera secundaria". [17]

 

LENGUAJE Y ESTRUCTURA SOCIAL

 

La influencia del lenguaje en la estructura y funcionamiento de la sociedad es otro aspecto que ilustra la vinculación del lenguaje con la existencia humana y su influencia en sus modalidades.

 

LENGUAJE Y EXPECTATIVA

 

Podríamos seguir en un análisis más pormenorizado del problema, pero creemos que no es la oportunidad.  Lo que nos interesaba era mostrar cómo a través del lenguaje el hombre se libera del caos fluente que atentaba contra el sentido de sus expectativas y logra la fijeza y constancia que le permite conducirse en el mundo y en sus relaciones con los otros hombres.

 

El hombre a través de su idioma fija sus experiencias seleccionadas y de ese modo da sentido a sus propias expectativas y a las de los demás, permitiendo la reciprocidad y complementariedad entre los hombres y el dominio y utilización del mundo y por consecuencia su humanización.

 

LENGUAJE E INTEGRACION SOCIAL

 

Ese conjunto de símbolos se ha originado para el grupo que los usa en su idioma materno en la expresión de una experiencia compartida y en ese sentido, originalmente los símbolos son compartidos.  La historia y existencia de los grupos sociales dependen en gran medida de que sus sistemas simbólicos sean compartidos y participados a los nuevos miembros que ingresan al grupo.  En la medida que el sistema simbólico es compartido en sus significados tenemos una cultura, y formando parte de ella y a la vez constituyéndola, tenemos un lenguaje. El lenguaje participa en la cultura y es producto de ella.  Precisamente en cuanto es compartido se constituye en el medio en el cual se tejen las interacciones y comunicaciones sociales.

 

EL LENGUAJE COMO SUPERSISTEMA

 

Este medio de comunicación que es el lenguaje es un sistema.  A nuestro parecer ello es una condición o característica del lenguaje necesaria por cuanto no sólo tiene que expresar los objetos de la experiencia, sino también las relaciones entre estos elementos y sus correspondientes acciones y procesos.  Así pues, el lenguaje se nos presenta con dos aspectos sistemáticos; por una parte es un sistema social, como lo hemos analizado en líneas precedentes, y por, otra parte es un sistema formal de símbolos y procedimientos simbólicos.  Más aún, habría qué decir que el lenguaje es un sistema de sistemas si es que admitimos que lo fonológico, morfológico y semántico son a su vez sistemas que tienen su propio determinismo que la lengua como supersistema comparte.

 

Como es obvio, las diferencias entre estos sistemas distinguen a los idiomas.  Aquí caben las reflexiones acerca de la gramática generativa dado que"...esa gramática debe poder explicar cualquier frase real posible y dar una descripción que contenga todas las instrucciones previstas en el código genético de la lengua, referente tanto al sentido, el contenido ,semántico de la frase, como a la. forma, la estructura fonológica " [18] 

 

El análisis del lenguaje en relación con la existencia social del hombre muestra desde otro punto de vista aspectos que nos interesa señalar.

 

LENGUAJE COMO MATRIZ

 

Cuando observamos el ingreso de un nuevo miembro a un grupo social, una de las primeras adquisiciones que éste debe hacer es la del lenguaje del grupo, dado que, como lo hemos ya expresado, es el medio en el cual se producen las interacciones y comunicaciones humanas.

 

El ser humano, se ha dicho, está abierto y sensible a todas las impresiones que provengan de su medio ambiental.  Esta afirmación parece desconocer el aspecto limitativo del encuentro del hombre con el mundo.

 

En realidad el hombre nace y percibe en un mundo humano y el encuentro no es con el mundo humano genérico, sino con tal mundo humano, es decir, el mundo humano del grupo en el al nace situado.

 

El grupo humano en cuestión ya tiene .una visión de conjunto y una ordenación consciente de los hechos importantes de la vida que conforman su visión o concepción del mundo.  Esta concepción está ya formulada en el medio de comunicación qué es la lengua o idioma del grupo.  El hecho de que el niño nazca en una determinada comunidad histórica tiene consecuencias trascendentales para sus maneras de comprender el mundo.  El medio comunicativo, es decir, el idioma, lo determina en su selección de las impresiones. A través del aprendizaje del lenguaje se transmite no sólo un instrumento sino una matriz que encauza la vida del huevo miembro del grupo.  El ser humano no sólo nace con una herencia biológica (en la cual ya influyó la cultura), sino con una herencia cultural que el grupo le entrega en su lengua materna.  Así la lengua por una parte es producto y expresión de un grupo y a la vez es formadora, encauzadora, matriz del nuevo ser que se integra al grupo.

 

En el excelente libro de SCHULTE-HERBRUGGEN, que hemos estado citando, se pueden encontrar diversos ejemplos y aspectos de esta función matricial del lenguaje con respecto al ser humano que se integra a un grupo social.  Basta observar los modos diversos con que las lenguas se refieren al color, al ser, al devenir, al aspecto y al tiempo, al número y a la cantidad, como relacionan las percepciones en sus géneros gramaticales, el acontecer en las predicaciones verbales, las aprehensiones de los fenómenos en sus clases de palabras, etc. para comprender y contrastar empíricamente de manera positiva nuestras precedentes proposiciones.

 

TIPOS DE IDIOMA

 

A medida que el ser humano se desarrolla en su grupo, va adquiriendo diversos roles, algunos de los cuales exigen típicos modos de comunicación lingüística.  Estos "idiomas" pueden distinguirse del idioma convencional participado por todo el grupo, por lo menos en lo que se refiere a su origen, fundamento y grado de conciencia con que el individuo los usa.

 

IDIOMA CONVENCIONAL

 

El lenguaje convencional hablado del grupo se lo apropia el individuo de manera no refleja y lo introyecta de tal modo que llega a parecerle evidente que es el mejor modo de expresarse y comunicarse, así es de espontáneo e irreflexivo.  Por otra parte su origen es anónimo y está legitimado por la tradición.  Este lenguaje convencional le permite expresarse afectiva y valorativamente de modo eficaz.  Todos los miembros del grupo participan de este lenguaje.

 

IDIOMA INSTITUCIONAL

 

La participación institucional del individuo le exige habitualmente el uso de un “idioma institucional” que se diferencia del convencional (aunque lo suponga) en su claridad semántica y en la limitación en cuanto a su alcance y función.  Manifiesta una mayor conciencia y reflexión, es menos anónimo y sirve para fines planteados conscientemente y quizá se puede basar racionalmente en ellos.  Así, por ejemplo, el lenguaje científico.

 

IDIOMA IDEAL-IDEOLÓGICO

 

Finalmente un tercer idioma, que llamaremos "ideal ideológico", se distingue de los dos anteriores en que el propio lenguaje parece querer trascenderse apelando al sentimiento y la fe (como en el caso del lenguaje poético y místico) o a valores de sentido cuya expresión no puede ser garantizada por el lenguaje convencional ni institucional y que se manifiesta en formas aventuradas de lenguaje (vgr. expresiones ideológicas), formas que están condicionadas de algún modo por el lenguaje convencional.

 

CONTRAPARTIDA SUBJETIVA DE LOS TIPOS DE IDIOMA

 

La clasificación anterior tiene su contrapartida subjetiva. [19] No todos los idiomas que emplea un individuo poseen la misma capacidad de afectarlo subjetivamente.  La mayor influencia subjetiva suele encontrarse en el idioma convencional hablado del grupo al cual pertenece el individuo hablante. Hay una identificación que es la plenitud del proceso de internalización, introyección o introcepción. Identificación que manifiesta que el querer del individuo se identifica con las exigencias lingüísticas del grupo, fundamentando así también la unidad del grupo.

 

Lo anterior también explica la facilidad de proyección, externalización o exteriorización en la producción del habla.

 

Hay sin embargo, aspectos del idioma de una persona que ésta simplemente adopta por razones de utilidad o conveniencia que comprometen en grado bajo la subjetividad y que normalmente son usados como consecuencia de una reflexión acerca de su utilidad, de su empleo.  Finalmente hay idiomas o aspectos del idioma de un grupo o parte del grupo que el individuo positivamente rechaza y que normalmente expresan la oposición o rechazo del individuo con respecto a quienes lo hablan.

 

NORMATIVIDAD

 

El análisis del lenguaje nos muestra que hay cierto grado de inmanencia, según el tipo de lenguaje.  Esta inmanencia del idioma o lenguaje, especialmente en el caso del lenguaje convencional, manifiesta el carácter normativo y trascendente del lenguaje, que por otra parte era de esperar observar, dadas nuestras anteriores reflexiones acerca de los significados, valores y normas.  Esta normatividad del lenguaje en cuyo medio se tejen el resto de las normatividades socioculturales, da sentido a las expectativas y posibilita las reciprocidades y complementariedades necesarias para la integración sociocultural.

 

La reacción al cambio que se manifiesta en el sistema lingüístico y las limitaciones que a dicho cambio impone aquel sistema junto con manifestar su entidad estructurada, expresa su carácter normativo.  La estructura trascendente y normativa del lenguaje permiten comprender que tenga una dinámica propia, como suele suceder con todos los sistemas normativos Y con todos los tipos de vehículos y conductores culturales.  Lo anterior se manifiesta cuando se dice que el lenguaje tiene un código, una legalidad o una normatividad.

 

CONVENCIONALIDAD

 

Las reflexiones acerca del símbolo muestran la convencionalidad de éste en la doble arbitrariedad que implica. Relacionar un dato de la experiencia con un concepto es ya arbitrario en cuanto abstrae algunas notas de él y desecha otras. Atribuir una relación a un concepto con un signo es otra arbitrariedad.  Sin embargo, por el proceso de introyección que se efectúa en el individuo, esta arbitrariedad desaparece para los interlocutores que poseen la misma lengua materna.  Sólo reaparece cuando el sujeto hablante reflexiona sobre su propio idioma, reflexión que frecuentemente acaece al experimentar un idioma distinto al propio.

 

Antes de finalizar nuestra reflexión debemos señalar que así como el lenguaje promueva la integración social también, como todo instrumento, sirve para destruirla o impedirla. Desde otra óptica podría mostrarse como el idioma, en cuanto promueve conflictos, es para unos el elemento dialéctico del proceso sociocultural, y para otros, una vigencia de la maldición de Babel.

 

 

  

B I B L I 0 G R A F I A

 

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Documento presentado al Seminario de Perfeccionamiento

Profesores Escuela Idiomas Modernos. Universidad Católica de Valparaíso

AÑO 1972

 

 

[1

[1] TEILHARD DE CHARDIN,  Pierre.  El Fenómeno Humano, p.20 ss.

 

[2] MEAD, George H. Espíritu, Persona y Sociedad, p.15.

 

[3] LERSCH, Philip.  La Estructura de la Personalidad, p.15.-

 

[4] Para una primaria orientación respecto a la cibernética puede utilizarse: WIENER, Norbert.  Cibernética y Sociedad, E.d. Sudarnericana, Buenos Aires, 1969.  LADRIERE, Jean.  Filosofía de la Cibernética.  Ed. del Atlántico, Buenos Aires, 1958, más especializado en relación al idioma, véase SAUMJAN, Sebastián, K., "La Cibernética y la Lengua" en Problemas del Lenguaje Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1969,p.127 y ss.

 

[5] CHAUCHARD, Paul, Compendio de Biología Humana, p. 323

 

[6] JACKOBSON Roman, "En busca de la Esencia. del Lenguaje”  en Problemas del Lenguaje, p.23.

 

[7] Ibidem. p. 35

 

[8] HESNARD A., Psicoanálisis del Vínculo Interhumano, p.38

 

[9] HESNARD, A. Ibidem, p. 118

 

[10] SOROKIN, Pitirim, ibidem. p.7

 

[11] SOROKIN, Pitirim, ibidem. p.78

 

[12] Con el fin de que el marco de análisis aquí empleado pueda profundizarse y permita comparaciones entre la interacción del lenguaje y otros tipos de interacción, en lo que sigue de nuestro análisis mantendremos el esquema implicado en PARSONS, Talcott y SHILS, Edward A., "La Estructura Básica de la Relación Interactiva", en Hacia una Teoría General de la Acción, Ed. Kapelusz, Buenos Aires, 1968, p.131.

 

[13] La manera de reaccionar positiva o negativamente a los objetos de acuerdo a su relevancia para la satisfacción de las necesidades.

 

La catexia, en cuanto se la entiende como fijación a los objetos que son gratificantes y el rechazo de .aquellos que son nocivos, descansa en la raíz selectiva de la acción.

 

[14] SCH[14] SCHULTE-HERBRUGGEN.  El Lenguaje y la Visión del Mundo, p.16

 

[15] KLUCKHOHN, Clyde, Antropología, pp.160 y 178

 

[16] KLUCKHOHN, Clyde, ibidem, pp.173-174

 

[17] SAPIR, Edward El Lenguaje p.48

 

[18] CH[18] CHOMSKY Noam, "Algunas constantes de la teoría lingüística" en Problemas del Lengua]e, p.13

 

[19] La clasificación del idioma en las clases “convencional" “institucional" e "ideal-ideológico" presenta la ventaja de que puede ser usada para cualquier tipo de norma sociocultural.

 

Sin embargo reconoce el autor que como toda clasificación, tiene e impone limitaciones, que en función de algún objetivo pueden hacerla inútil.

 

Desearíamos hacer mención también de otra clase de idioma que denominaremos "efímero" y que se manifiesta en las expresiones de moda y en las de la llamada ''opinión publica”.