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EL LENGUAJE Y EL
FENOMENO
SOCIOCULTURAL |
PRESUPUESTOS
Creemos que
un esfuerzo por comprender el lenguaje humano no puede ser
eficaz si no lo tratamos dentro del fenómeno humano y que
este fenómeno es incomprensible si no se lo coloca dentro
del fenómeno de la humanidad. A su vez la humanidad no es
comprensible al margen de la vida y que ésta no se entiende
fuera del universo
INTERACCION
En los
inicios del universo comprobamos una materia elemental. La
ciencia nos muestra la radical pluralidad, atomicidad
del universo, ya sea por la visión macromicroscópica o por
el análisis. Grano v gota, ceniza y semillas, átomo y
astros, luz, calor, color... Un mundo de partículas más o
menos grandes; ínfimas o inmensas partículas al fin.
"Pero la
observación de las partículas nos lleva ante una
asombrosa semejanza de elementos coincidentes; encontramos
una perfecta identidad de masa y comportamiento."
La materia
parece reducirse a una simple y única forma de substancia.
El dominio
del átomo o del astro no es definible más que en función de
su influencia sobre todo lo que esta en torno suyo. Su
dominio es coextensivo, por lo menos virtualmente, con el de
cualquier otro átomo o astro.
Los focos de
materia no son independientes entre sí; están en un espacio
que actúa sobre ellos al modo de un medio activa de
dirección y transmisión en cuyo seno la pluralidad se
organiza.
Los átomos
adicionados o yuxtapuestos no son la Materia. Una identidad
los cimenta y los engloba: la Energía les otorga unidad.
Henos aquí
ante la primera interacción; eso es precisamente la energía:
capacidad de interacción.
Aquí llegamos
a un primer concepto en nuestro esfuerzo por comprender el
Lenguaje: La Interacción es decir, el conjunto de lo que
ocurre entre los seres por la mutua acción y reacción.
Todos los seres se interactúan. Por eso forman un universo,
una unidad en la diversidad todos son influidos y se
influyen mutuamente.
Ahora nos perece necesario reflexionar acerca
de la importancia de la interacción. Hemos dicho que los
átomos yuxtapuestos aún no pueden ser llamados materia. La
energía, es decir, la capacidad de interacción, era
necesaria. Pero en el universo los átomos existen con esa
capacidad actualizada. El universo no es estático. Más
aún, ¿no ha dicho acaso Einstein que la materia y la energía
se pueden expresar matemáticamente por una equivalencia?
Masa multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado
(E-mc2). He aquí un fenómeno primordial en el universo: la
interacción. Perseguido en su origen, el universo tiene un
nombre: Interacción. Este nombre no es un mero capricho.
Los científicos han demostrado experimentalmente la
materialización de la energía ,(cfr. experimentos I. y.P.
Joliot) y la desmaterialización de la energía (cfr.
experimentos de I. y F. Joliot – Curie - J. Thibaut). En
física moderna se. ha llegado a no poder concebir más que
una sola realidad, como lo ha expresado Werner Heisenberg en
su libro Physique et Philosophie.
"En la evolución la más
reciente de la física moderna, , esta distinción entre
materia y fuerza ha desaparecido completamente, porque todo
campo de fuerza contiene energía y, por este hacho,
constituye materia”.
Pero no
es sólo en el campo de lo infinitamente pequeño sino
también en el de lo infinitamente grande que la interacción
aparece como fenómeno primordial. del universo. Átomo y
astro lo declaran a coro. La astrofísica enseña, la
formación progresiva de los átomos a partir del átomo de
hidrógeno. Más aún, el mismo átomo de hidrógeno se forma a
partir de un estado gaseoso formado por electrones,
positones, protones y neutrones, etc., en interacción
expresada en las leyes electromagnéticas. Así se forma el
átomo de hidrógeno; cuatro de ellos en interacción y
formando una nueva unidad, producen el carbono.
El encuentro
de los átomos de hidrógeno y carbono constituye la molécula
a partir de la cual surgen los carburos de hidrógeno.
No
pretendemos seguir en estas reflexiones físico-químicas sino
simplemente hacer resaltar que la unidad del universo desde
él comienzo presenta dos aspectos complementarios e
inseparables, materia y energía, o en otras palabras,
entidades en interacción.
Pero es
necesario aun observar más cuidadosamente esta interacción,
este fenómeno original, primordial del universo. En lo que
hemos dicho en Iíneas anteriores Se podrá observar, que la
interacción, por una parte, une los elementos que
experimentalmente se encuentran a la misma escala de
estructura, y por otra parte, produce formas nuevas cada vez
mis complejas.
En el mundo de la
físico-química la, historia se desarrolla hacia una mayor
complejidad. Y por complejidad entendemos, por una parte, la
cualidad que posee un ser de estar formado por un mayor
número de elementos, y por otra, el que estos elementos
están más estrechamente organizados entre sí. Lo que
determina la complejidad, pues no es sólo el número o la
diversidad de los elementos contenidos en el sistema, sino
también el número y la variedad correlativa de las
relaciones qué hay entre estos elementos es decir el número
y la variedad de las interacciones.
El ente
complejo es un grupo estructuralmente unitario y que en
ciertos niveles presenta fenómenos de autonomía. Así ya en
los complejos moleculares podemos observar que los átomos
pierden su autonomía, al estar íntimamente ligados y
solidarios, pero el conjunto presenta cualidades nuevas que
no presentaban sus constituyentes elementales.
Así
observamos átomos, moléculas, células, metazoarios, etc. y
sabemos que el agrupamiento sucesivo de moléculas crea
megamoléculas, moléculas gigantes a partir de las cuales se
nos hace patente la vida (vgr. proteínas). A su vez el
agrupamiento de estas megamoléculas en individualidades
autónomas engendra los monocelulares, los seres vivientes
más simples, como los virus, amebas, etc.
Para el
hombre de laboratorio, la vida es esencialmente juego de
energías, es decir, interacción. Podríamos haber seguido la
historia natural del universo comprobando en el sucederse
del tiempo la aparición de seres e interacciones cada
vez más complejos basta llegar al Hombre. Es un recorrido
apasionante que hoy no vamos a hacer.
INTERACCIÓN,
VINCULACIÓN Y SOCIEDAD
Desde el
comienzo de nuestra reflexión hemos visto que la pluralidad
de átomos, moléculas, células, al interactuarse, se
vinculaban constituyendo una unidad, una integración, un
universo. La materia se integra y se desintegra:
complejidad creciente y entropía.
A nivel de
los organismos vivientes ello se hace más patente.
"La conducta
de todos los organismos vivientes tiene un aspecto
básicamente social: necesidades biológicas o fisiológicas
fundamentales que se encuentran en la base de toda
esa conducta -- especialmente los del hambre y del sexo -
los relacionados con la nutrición y la reproducción - son
impulsos y necesidades que, en el sentido amplio,
tienen carácter social o implicaciones sociales, puesto que
involucran o requieren situaciones y relaciones sociales
para su satisfacción por cualquier organismo individual dado
y, de tal modo, constituyen el cimiento para todos
los tipos o formas de conducta social. (...)Todos los
organismos vivos, están ligados en un medio o
situación social general, en un complejo de
interrelaciones e interacciones sociales del cual depende su
existencia continuada".
La vida es
interacción e interacción más compleja que la de la materia
inorgánica y si observamos el aumento de complejidad de las
interacciones, podemos constatar que llegamos a cierto tipo
de interacción que denominamos psíquica.
En la interacción psíquica
observamos que el ser vivo no sólo interactúa con el medio,
sino que se da cuenta, se percata. Descubre sectores del
ambiente bajo la forma de determinados complejos de
significación todavía difusos. El mero estímulo se
transforma en señal. Le sirve para orientarse en el mundo
de las interacciones Hay una selectividad entre la
multiplicidad de estímulos. Hay ya una cierta
estructuración de la realidad que lo rodea. Hay una cierta
capacidad, aunque muy primitiva, de transformar el espacio
en el cual vive en un mundo producto de su vivenciar, de su
darse cuenta; un mundo que esta abierto a su acción. El ser
vivo, por sus necesidades en cuanto requerimientos de su
plan de construcción, de su capacidad de evolución de
crecimiento, de desarrollo es quien realza ciertos sectores
del ambiente, los hace presente y los estructura en un
complejo de significación, en una palabra “percibe". Las
necesidades se manifiestan en las tendencias en las
pulsiones. Apetito, pulsión, deseo o inclinación. La
tendencia es la necesidad transformada en búsqueda o
pregunta. La dialéctica estructurante entre el espacio
vital y las tendencias estructura la percepción y a la vez
el espacio vital en mundo.
“Pues la
percepción es la respuesta que encuentra en el mundo la
pregunta que va implícita en toda pulsión, en toda
tendencia, una pregunta naturalmente preverbal, informulada
y casi siempre preconciente”.
La
interacción psíquica no termina con concientización
del mundo. Lo que se destacó en el ambiente a la luz de las
necesidades fue vivenciado como valor, fue revestido del
carácter de significación adquirió una valencia. Todo lo
que llega al ser vivo, al ser psíquico más precisamente, es
registrado originariamente con la nota de la significación.
Pero precisamente el captar algo significativo, algo
valorado, se traduce en el ser vivo por una afección por un
sentirse afectado. Finalmente la interacción se manifiesta
en el sujeto vivo por su conducta activa, por medio de la
cual busca en su mundo, por apropiación o dominio, la
satisfacción de sus tendencias, la disolución de sus
tensiones.
COMUNICACIÓN
Cuando la
interacción psíquica, es decir, cuando la percepción de otro
y la reacción hacia otro, es recíproca, estamos frente al
proceso de comunicación.
Aquí entendemos por
comunicación no sólo el cambio recíproco y voluntariamente
dirigido de señales, sino también las señales de procesos
que suceden en seres que no tienen la intención de comunicar
algo. Las manifestaciones expresivas de descarga en el niño
y en el animal son un buen ejemplo de ello, es decir, de
procesos manifestativos de lo que ocurre en el interior del
ser, quien los produce sin intención de comunicar, pero de
hecho estos procesos indican acerca de la situación
interior.
Los insectos
tienen una cantidad de signos indicativos cuya producción y
recepción son instintivas, pero permiten una cooperación y
cimentan la sociedad animal.
Cuando nos
referimos a las interacciones entre seres humanos podemos
llamar comunicación al proceso por el cual los seres humanos
condicionan recíprocamente su conducta en la relación
interpersonal. El concepto de comunicación se hace así muy
amplio, ya que incluye todos los procesos en los cuales la
conducta consciente o inconsciente de un ser humano actúa
como estímulo – en forma intencional o no – de la conducta
de otro u otros seres humanos. Y a su vez el efecto
producido, la conducta emergente, reactúa como estímulo que
modifica la conducta primera. Aquí sería posible y
probablemente muy fructífero utilizar las categorías
cibernéticas.
Pero la
importancia del acto de comunicación respecto a los efectos
sobre . el agente de dicha conducta no se aprecia solamente en
este feed-back o retorno, sino que modifica a aquel que
lo hace; de manera muy especial ello se patentiza en la
actividad postural. No sin razón los maestros de la ascética
enfatizaban sus recomendaciones sobre la postura para la
meditación.
Hasta aquí hemos
observado cómo la materia y la vida vegetal y animal aparecen
como el resultado de un tejido de interacciones y luego de
comunicaciones. Podemos admirarnos de sistemas de comunicación
tan perfeccionados como el de los insectos u otros, pero en
todos encontraremos que el sistema de comunicación está fijado
por el instinto.
La señal o signo se agota en sí
misma, es unívoca, se adhiere estrechamente al significado.
"El
comportamiento
depende de
intervención de una señal específica: el estímulo-señal o
evocador”
Debemos reconocer
que algunos pueden aprender el significado de palabras y por lo
tanto que son capaces del aprendizaje de señales no establecidas
innatamente. Pero en todo caso si a un individuo de una especie
se le enseñan signos a los cuales él responde por reflejos
condicionados, no se observará que él trate de comunicarse con
sus iguales a través de esos signos, ni que sea capaz a su vez
de enseñarlos. (La existencia de profesores de idiomas y
especialmente de idiomas extranjeros es una buena prueba de la
superioridad del hombre sobre el animal en lo que concierne a la
comunicación).
Ahora bien,
dentro del género de la comunicación existe una especie que es
la comunicación significativa, aquella que se instaura a través
de los signos. Lo anterior explica el que a continuación
reflexionemos sobre el signo.
Es necesario
expresar que los símbolos están vinculados y son, en cierto
sentido analógico, signos. Esta aclaración tiene la ventaja de
relacionar procedimientos de comunicación usados por el animal v
el hombre en sus primeros estadios filo y ontogenéticos. Por
otra parte la animalidad humana se entenderá como la propia de
un animal simbólico.
En los animales
vemos que los signos desencadenan un comportamiento y que dicho
comportamiento llamado instintivo no es otra cosa que un
conjunto de actos sucesivos, que se desarrollan en cierto
orden. Cada uno de estos actos depende de un evocador o señal
diferente. Así quien conozca los evoca dores puede predecir el
comportamiento animal, como sucede, por ejemplo, con los
encantadores de serpientes. En el caso de los animales la señal
se identifica con el objeto al cual tiende por el
comportamiento. Así es como un señuelo tiene poder de
desencadenar el comportamiento para llevarlo a un fracaso.
En el, caso de
los signos humanos no hay identificación entre la señal y el
objeto. La señal es conocida en cuanto tal. El ícono es un
señuelo para el hombre por cuanto, opera por semejanza conocida
en cuanto semejanza. La señal deja de ser una identidad con el
objeto para pasar a ser una analogía. La distinción entre lo
que señala (significante) y lo señalado (significado) es
captada, lo que no parece ocurrir en el animal.
ICONO - INDICE -
SIMBOLO
Charles Sanders
Peirce en sus estudios semióticos distinguió variedades de
signos (representamen). Icono, índice y símbolo son las
variedades distinguidas.
El símbolo, según
Peirce, opera ante todo por contigüidad instituida, aprendida,
entre significante y significado. La conexión entre
significante y significado es de hecho una regla. El intérprete
de un símbolo debe conocer la regla estatuida de modo
convencional; sólo y exclusivamente así podrá interpretar el
símbolo. También De Saussure empleó la palabra símbolo para los
signos convencionales, pero después optó por usar el término “sema".
Al respecto
Jackobson sostiene que,
“Una de las características
más importantes de la clasificación semiótica de Peirce reside
en la perspicacia con la cual ha reconocido que la diferencia
entre las tres clases fundamentales de signos sólo era una
diferencia de lugar, en medio de una jerarquía muy relativa. No
es la presencia o ausencia de similitud o de contigüidad entre
el significante y el significado, ni el hecho de que la
conexión habitual entre dichos constituyentes pertenecería al
orden de lo institucional puro, lo que constituye
el fundamento de la división del conjunto de los signos
en íconos, índices y símbolos, sino solamente el predominio
de uno de los factores sobre los demás”.
Lo que interesa recalcar es que
el predominio de lo simbólico es muy importante para la vida
humana por cuanto al decir de Peirce,
“(...)el ser de un
símbolo consiste en el hecho real de que algo se sentirá
ciertamente en la experiencia sí se cumplen determinadas
condiciones. Es decir que él influirá el pensamiento y la
conducta de su intérprete. Toda palabra es un símbolo.
Toda frase es un símbolo. Todo libro es un
símbolo... El valor de un símbolo consiste en
hacer racionales el pensamiento y la conducta y permitirnos
prever el porvenir".
Lo anterior nos
lleva a considerar la progresiva mediatización de la interacción
en el universo. El símbolo es la manera más mediata que
conocemos de interacción natural. Las señales del mundo animal,
si bien son mediadoras, no se captan en cuanto mediadoras; en
los signos (Íconos e índices) hay una mediación captada en
cuanto tal (intérprete - signo - objeto). En los símbolos esa
mediación se hace más compleja, por cuanto el signo dice
relación a un concepto, el cual alude a una especie de objeto
(intérprete - signo – concepto - objeto). Precisamente por el
componente conceptual del proceso simbólico el hombre se libera
del hic et nunc del espacio y tiempo presentes o
representados y puede proyectarse. Aquí cabria contrastar estas
afirmaciones con un análisis del mito, la ideología, la
utopía, la religión, que manifiestan esta potencialidad de
los procesos simbólicos; sin embargo, para no alejarnos
inoportunamente de nuestro objetivo lo omitiremos.
Sintetizando,
podemos decir que la interacción significativa es la interacción
específicamente humana. Es la interacción que se instaura a
nivel de los signos.
COMUNICACIÓN,
SIGNIFICATIVA Y FENÓMENO PSICOSOCIOCULTURAL
Acabamos de decir
que la interacción específicamente humana es aquella que
denominamos significativa. Es una situación en que se dan
sujetos, conductas y significaciones o más precisamente sujetos
en interacción significativa, en comunicación significativa.
Aquí encontramos
el nudo en que comunicación y fenómeno psicosociocultural se
entrelazan radicalmente. Ese entrelazamiento es el que
queremos expresar al usar la palabra psicosociocultural.
Al preguntarnos acerca de qué es
el fenómeno psicosociocultural hallaremos que la respuesta es:
la interacción dotada de sentido entre dos o más individuos
humanos. Se entiende aquí por interacción todo evento con que
se manifiesta en un grado observable el influjo de una parte
sobre otra. Y por sentido se entiende todo aquello que se
presenta a una mente cualquiera como signo de alguna otra cosa.
La explicación
anterior nos permite reformular la definición del siguiente
modo. El fenómeno psicosociocultural es la comunicación
significativa entre dos o más seres humanos. Hay pues una
equivalencia entre comunicación significativa y fenómeno
psicosociocultural.
Es a través de la
comunicación significativa como se constituye el fenómeno
psicosociocultural o superorgánico. El fenómeno superorgánico
como las interacciones superorgánicas o psicosocioculturales
manifiestan un nuevo grado de complejidad en el universo.
FENÓMENO
PSICOSOCIOCULTURAL
La energía
inorgánica o material preanuncia a la energía orgánica o vital y
ésta a la energía superorgánica o espiritual.
Hemos observado
en el universo un proceso de ascenso en complejidad y en
conciencia. Si quitásemos los aspectos dinámicos, es decir, la
interacción que teje constantemente al universo, no podríamos
comprenderlo. Asimismo el fenómeno psicosociocultural, como
parte del fenómeno universal, no puede ser entendido si no es
dinámicamente.
Para los fines
del análisis podemos separar y tratar como estáticos los
aspectos del fenómeno psicosociocultural y es así como hablamos
de personalidad, sociedad y cultura, pero
en realidad estos tres aspectos son tres procesos:
personalización, socialización y culturización.
Y no sólo tres procesos, aún esto es ficción analítica en
realidad son tres aspectos de un proceso dialéctico. Tres
aspectos, tres procesos que se implican mutuamente. Es en esa
dialéctica estructurante donde se estructuran mutuamente los
procesos de personalización, socialización y culturización.
En ese proceso
supraorgánico podemos observar grados crecientes de complejidad,
ya lo observemos filo u ontogenéticamente. Así, por ejemplo, el
primitivo es un individuo de singularidad o, de individualidad
poco diferenciada. Vive no sólo entrelazado, sino fusionado con
el mundo y especialmente, con su mundo interhumano, de sociedad
cerrada y restringida.
FENÓMENO
PSICOSOCIOCULTURAL
MITO Y LENGUAJE
Al decir de Hesnard,
"Del sincretismo en cuanto vínculo colectivo e íntersubjetívídad
geográficamente disciplinada, es de donde nacen (...) vínculos
ya estructurados, de orden, además de concreto, imaginario y
místico".
Con la aparición del mito de manera concomitante nos hallamos en
el punto más lejano en el pasado en que aparece la actividad
simbólica -el lenguaje- a nuestra observación. El lenguaje y el
mito son especies próximas. En las etapas primeras de la
cultura humana su relación es tan estrecha y su cooperación tan
patente que resulta casi imposible separar uno de otro. En
ambos se produce una objetivación de las impresiones sensoriales
y de los sentimientos.
“El mito es
fantasía de creación colectiva, crea el doble espectro
invisible del mundo sensible, que impregna la naturaleza con un
sobrenatural común al grupo y cimenta socialmente a los
individuos proclives a tales creencias. Condición primera de
toda adquisición intelectual capaz de superar los datos de la
vida concreta, lo primeramente dado de la existencia, para
tratar de descubrir causas que permiten actuar en un principio
mágicamente sobre la realidad antes de actuar más tarde,
lógicamente sobre ella ( ... ) Su soporte transmisible es el
verbo. El lenguaje, gesto privilegiado por su extrema
comunicabilidad, sustituye al mito en la actuación del
mito, dándole una relativa perennidad (... ) se ha convertido en
el soporte esencial de toda las significaciones y de todos los
valores de la conducta de los hombres en la
intersubjetividad de su comportamiento colectivo. Según
M. Jousse, los hombres dieron comienzo a su conquista del
universo, visible e invisible , no por el sonido vocal, simple
acompañamiento en un principio, sino por una
expresión manual de "mimador" obligado a reproducir
miméticamente en él todas las acciones que contaba o imaginaba
en su universo (...) Ahora bien, la expresión gestual
concreta, nacida de una primera identificación mimética y
muscularmente expresada, y que luego se estructura en el juego
de un pensamiento que se encarna en el gesto laríngeo-bucal”.
Si en los
aspectos filogenéticos podemos observar ese proceso de
estructuración de lo superorgánico, de manera semejante lo
observamos a nivel del individuo. El niño presenta una
intersubjetividad que para ejercerse a corto alcance a su
derredor aparece como fusión de su ser que siente y que se mueve
con sus impresiones interiores, interoceptivas o visuales, como
bien lo mostró Henri Wallon. Por ejemplo, ante un espejo cree
estar en él y, a la vez, mirarse en él y ello antes de
construirse una imagen especular a la que distinguirá de sí
mismo. Es el transitivismo infantil, que ya es una socialidad,
aunque muy cercana a la intersubjetividad anónima. Una
socialidad confusa, sincrética. El niño vive en una
especie de intermundo, pues todavía no ha adquirido perspectiva
singular o egológica.
Los sucesivos
avances de la identificación lo irán estructurando como
individuo y personalidad y de manera concomitante aparecerá la
capacidad de pensar y hablar que se manifestará en su capacidad
de rehusarse y expresarlo por el no semántico.
Las breves
reflexiones anteriores nos muestran que el proceso
psicosociocultural se desenvuelve casi desde los orígenes con el
pensamiento y el lenguaje, y que la importancia de ambos es tan
grande que no podemos imaginarnos un hombre que pueda progresar
en su personalización sin ellos.
No entraremos más
al viejo problema del origen del lenguaje filogenéticamente
hablando, pues los orígenes están perdidos para nosotros por lo
menos desde el punto de vista fenomenal, que es el que nos
interesa,. Por más que extendamos nuestra vista hacia el pasado
siempre encontramos al hombre en grupo. De manera opuesta, la
experiencia con los llamados “niños - lobos" y con los
sordomudos nos manifiestan la necesidad de la vida sociocultural
y del lenguaje y el pensamiento para el desarrollo del ser
humano.
Lo que nos
importa recalcar en este momento de nuestra reflexión es el
nuevo grado de complejidad que han adquirido las interacciones,
comunicaciones mejor dicho, con la aparición del lenguaje humano
en el universo. Pero antes de seguir adelante reflexionando
acerca del lenguaje, queremos detenernos un momento para
precisar el fenómeno psicosociocultural. Ya hemos definido este
fenómeno como la comunicación significativa entre dos o más
seres humanos. Es obvio, pues, que el fenómeno así definido
implica sujetos humanos, vehículos (conductas y objetos
materiales) que posibiliten la interacción y finalmente
significaciones.
Con respecto a
los sujetosen interacción hay que tener en cuenta que siempre se
trata de un sujeto en grupo, o de grupos entre sí, o entre un
suelto de un grupo con otro grupo, etc... No nos detendremos.
Simplemente diremos que el número de sujetos en interacción, la
cualidad de los sujetos en interacción, y las acciones de la
interacción de acuerdo a su carácter, explican muchas de las
características especiales del proceso de interacción. Todos
los sujetos hombres nacen como organismo biológico. De manera
especial. el sistema neurocerebral los hace potencialmente
capaces de constituirse en una personalidad, al sintetizar su
conducta de un modo que los distingue de los demás.
La constitución
de la personalidad se efectúa a través de la interacción del
organismo humano, de modo especial, con el conjunto de seres
humanos que en una interacción estructurada por la cultura
conforman determinado grupo con determinados patrones de
significaciones, conductas y objetos materiales. La buena o
deficiente constitución del organismo del hombre condicionará su
potencialidad de personalizarse, de constituirse en una
personalidad, como lo muestran los casos patológicos de manera
dolorosa.
Como señala Sorokin,
el organismo humano “...es como un fonógrafo dispuesto a
tocar cualquier disco. Un fonógrafo bien construido toca
cualquier disco, mejor que un fonógrafo más modesto”
.Pero
los discos que haya de tocar es cosa que no depende del
fonógrafo. En el caso de la imagen utilizada, los discos son la
cultura de la sociedad, a la cual el individuo pertenece, en
la cual nace, crece y se educa.
Pero trascendiendo la concepción
mecánica de la imagen, podemos observar que la cultura no sólo
supone una buena constitución orgánica para poder transformar el
organismo en personalidad, sino que también afecta en muchos
casos a la propia constitución orgánica del individuo. Para no
alejarnos de nuestro tema, el lenguaje, observemos cómo
determinado idioma, y su ejercicio, conforman de algún modo los
músculos bucales. Así también las reglas, para el matrimonio
entre castas o entre miembros familiares o grupos sociales
determinan indirectamente lo biológico.
Resumiendo,
podemos decir que el sujeto implicado en el fenómeno
psicosociocultural es no sólo un organismo humano, sino una
personalidad, hecho que lo hace trascender el nivel biológico.
Este aspecto superorgánico de la personalidad humana no se halla
determinado o adquirido por la herencia biológica, sino que se
halla modelado por el ambiente social y cultural.
Lo que estructura
un grupo social y constituye su cultura es el conjunto de
significaciones, valores y normas: las significaciones y
los valores que se superponen a las propiedades biofísicas de
las personas en interacción constituyen el segundo componente
del fenómeno sociocultural. Desprovisto del aspecto
significativo los fenómenos de interacción humana se convierten
en meros fenómenos biofísicos. Así, el lenguaje desprovisto de
los aspectos significativos es mero sonido del hombre.
Interesa ahora reflexionar acerca
de tres elementos inseparables de lo significativo. Toda
significación es ya un valor en un sentido estricto (teórico o
de otra clase): todo valor presupone una norma de conducta al
cumplirlo o evitarlo. Por otra parte, toda norma constituye
necesariamente una significación y un valor positivo o
negativo. Aquí radica el qué los sistemas lingüísticos siempre
impliquen aspectos significativos, valorativos y normativos de
la conducta. Deseamos llamar la atención respecto a lo dicho en
el subtítulo "Interacción. Vinculación y Sociedad" en relación a
este punto.
Los aspectos
significativos del fenómeno psicosociocultural modifican, no
sólo la naturaleza sociocultural de sus vehículos y agentes
humanos, sino también las relaciones causales entre ellos.
Dejando de lado
los fenómenos parapsicológicos, debemos reconocer que la
comunicación de un hombre a otro, de las significaciones,
valores y normas, en cuanto son inmateriales, inespaciales e
intemporales., no puede realizarse sino es a través de vehículos
que la concreten, esto es, de vehículos materiales.
Todas las
acciones sensoriales externas objetos materiales, fenómenos
físicos, químicos y biológicos, procesos y fuerzas usados para
la exteriorización, objetivación y socialización de las
significaciones, son vehículos de la interacción dotada
de sentido
Distinguimos dos
especies generales de vehículos, los físicos y los simbólicos.
Los primeros son aquéllos que son usados en sus propiedades
físicas para influir en la mente o acciones de alguien; vgr.-
una bomba. Los vehículos simbólicos, en cambio, son los que
influyen no tanto por sus propiedades físicas cuanto por la
significación simbólica que se les atribuye. Parece ser que los
conductores simbólicos requieren que se conozca el lenguaje
hablado o escrito.
El lenguaje oral
constituye el medio fundamental para la objetivación y
transmisión de significados. El fenómeno psicosociocultural es
posible gracias al lenguaje. La interacción significativa del
pensamiento depende casi exclusivamente de la palabra. Por sus
aspectos orales forma parte de los vehículos sonoros, que son
especie de los físicos. Por sus aspectos escrito o gráfico
forma parte de los vehículos luminosos y cromáticos y finalmente
por su aspecto simbólico, de los vehículos simbólicos.
Antes de volver
directamente al lenguaje queremos señalar que la personalidad,
como sujeto de la interacción; la sociedad, como la
totalidad de las personalidades en interacción más sus
relaciones y procesos socioculturales; y la cultura, como
la totalidad de las significaciones, valores y normas poseídos
por las personas en interacción, v la totalidad de los vehículos
que objetivan socializan y transmiten esas significaciones, son
tres aspectos inseparables del fenómeno psicosociocultural.
Aspectos que por ficción analítica pueden separarse y fijarse,
pero que en realidad conforman una unidad compleja y dinámica.
L E N G U
A J E
Desde el comienzo
de nuestras reflexiones hemos tomado el camino de la interacción
y observado su creciente complejidad para llegar al modo típico
humano de interacción. Esperamos que ello permita ubicar dentro
de la evolución del universo el lenguaje como un fenómeno que ha
venido preparándose largamente a través de la historia tal como
ha ocurrido con el hombre.
Al concentrarnos
ahora en este modo típicamente humano de interacción es
necesario observarlo en su tipificidad sin olvidar aquello que
es general en toda interacción. La evolución al llegar a un
nuevo grado de complejidad asume los fenómeno del pasado pero
los recrea en una nueva síntesis.
El lenguaje es
una comunicación y la comunicación, una interacción. La
ontogénesis del hombre nos muestra que recorre esos estadios y
por ello es oportuno tener presente esa evolución que manifiesta
el ser humano y que la fisiología y la psicología nos explican
detalladamente. Nosotros no intentaremos seguir en esta
oportunidad de manera sistemática esa evolución del ser humano.
Queremos sí hacer notar, que por debajo de todo el pensamiento
objetivo, la fenomenología nos enseña que la percepción de los
otros debe considerarse en el mismo plano que la percepción en
general. Para el ser humano percibir el mundo es percibir un
mundo humano. La percepción de los otros es un dato primordial.
Precisamente la
interacción entre yo y el otro es la forma más elemental de un
sistema social y a la vez de la comunicación humana. Las
características de esta interacción están presentes en forma más
compleja en todos los sistemas sociales y de comunicación
humana, entre las cuales está incluido el lenguaje.
INTERACCION
HUMANA
En la interacción
humana el yo y el tú se constituyen en objetos de orientación
mutua; y al decir yo y tú entiendo yo y tú - en - el -
mundo, es decir, en situación. Yo, tú y el mundo en
interacción se constituyen en objetos de orientación - por lo
menos potencialmente - por cuanto ellos constituyen o
proporcionan alternativas y a la vez límites para la
gratificación de necesidades y el logro de las metas que él
sujeto se propone.
Este esquema
estructural-funcionalista, como todo esquema, tiene sus
supuestos y límites los cuales, sin embargo, no ,deben opacar su
probada utilidad. La posibilidad de que el tú para el
yo, y el yo para el tú, y el mundo en él cual están situados,
para ambos, sean objetos de orientación, hace que. también
potencialmente sean significativos, valorados y normativos para
sus conductas.
El paso de esta
situación potencial en que yo, tú y mundo pueden ser objetos de
orientación - y por lo tanto, significativos, valorados y
normativos de la acción - a la situación actual en que se
convierten en tales, se opera a través de un proceso selectivo.
Hay un proceso de discriminación que se efectúa sobre la base de
nuestra experiencia. Esta discriminación permite ubicar los
seres y sus procesos y caracterizarlos en función de las
necesidades y de su gratificación. Hay un modo catéctico de
efectuar estas discriminaciones.
Este proceso catéctico no es específico del hombre sino común a
todos los seres vivos. Lo específico del hombre es que . puede
conceptualizar v simbolizar las experiencias catécticas y por
consecuencia acumularlas y transmitirlas.
Es necesario
considerar que en la dialéctica de la interacción humana, los
resultados de la acción del sujeto (yo) afectan la reacción
del otro (tú) a lo que el yo hace y por eso, en la acción, el yo
no sólo se orienta hacia la conducta ostensible y
–probable del otro, sino también a lo que interpreta que son las
expectativas del otro respecto a su conducta (la del yo), puesto
que el yo espera que las expectativas del otro (tú) influyan
sobre la conducta de éste. Nuevamente aquí se hace útil para la
comprensión el pensamiento cibernético. Esta orientación hacia
la expectativa del otro, en un sistema integrado, es recíproca y
complementaria.
Los profesores de
idiomas experimentan esta dialéctica, igual que los padres al
enseñar la lengua materna, en el proceso de
enseñanza-aprendizaje del idioma en el cual las mutuas
expectativas satisfechas correctamente se transforman en
recíprocos v complementarios refuerzos en el proceso.
EXPECTATIVA Y
CAMBIO
Sin embargo, la
fluidez constante de las situaciones parecería atentar contra
esta dialéctica, ¿Qué expectativas podría tener un sujeto cuando
su experiencia le está mostrando que no hay dos situaciones
concretas que sean idénticas?. ¿De qué sirve la discriminación
si junto con efectuarlas percibo que la situación y el objeto
cambia?
Sin duda estas dos preguntas tan
importantes para la vida traen a la memoria el antiguo problema
del Ser y el Devenir y con él, el recuerdo de Heráclito y
Parménides. En el mundo primitivo (filo y ontogenéticamente
hablando) el mito daba esa fijeza a las discriminaciones del
hombre. Pero de la misma raíz que nace el mito nace la palabra:
el símbolo lingüístico.
PALABRA MAGICA
Para el primitivo
la palabra tenía un poder natural y a veces sobrenatural. La
palabra era capaz de eficacia física. La palabra era mágica.
Es de suponer que el hombre primitivo, en reiteradas situaciones
habrá experimentado que su creencia en el poder mágico de la
palabra era vana. Lo anterior ha de haber producido un cambio
en el modo de apreciar el lenguaje. La función mágica de la
palabra se eclipsa y apareció la función semántica. En
Heráclito la palabra, el logos, era el principio ordenador que
hacía del caos un cosmos.
PALABRA
LÓGICO-ONTOLÓGICA
El lugar central
del logos en la filosofía griega es algo que se impone al
estudioso de la filosofía. El logos es palabra, el logos es
pensamiento. Así desde Heráclito a nuestros días el habla o
lenguaje se convirtió en uno de los puntos de arranque del
filosofar.
La importancia
del logos en la existencia del mundo se manifiesta a través de
la religión y la teología cristianas. Recordemos el comienzo
del Evangelio de San Juan: "En el principio era el Verbo..."
PALABRA Y
EXPECTATIVA
Esta disgreción
nos muestra la importancia que la palabra tiene en la
constitución de un mundo, de un cosmos para el hombre. La
palabra por una parte distingue, discrimina, y por otra, fija.
Otorga posibilidad a la expectativa del hombre.
En su
esfuerzo, orientado por las necesidades, el hombre y el grupo
humano "tratan de comprobar, fijar y separar los fenómenos
de su flujo continuo, dándoles un nombre propio, porque ya
lo dijo Heboel: “hallar la palabra es hallar los objetos
mismos”.
La percepción
global, sincrética, primitiva, se disuelve con la
aparición del símbolo. El mundo se transforma en algo abarcable
y disponible para la acción. Lo que la catexia me proporciona
se transforma en conciencia y se expresa en símbolo.
LENGUAJE Y
EXISTENCIA
El
lenguaje aparece entonces como solidario de la misma existencia
de los hombres. En realidad el lenguaje y la existencia están
entre sí, en una relación dialéctica. El lenguaje supone la
existencia que expresa simbólicamente. Pero la expresión
simbólica transforma la existencia y hace que se desarrolle en
un nivel original: la existencia está mediatizada por los
signos, es expresada y, a través de su expresión, asumida por
los sujetos como experiencia a la vez singular y colectiva,
siempre susceptible de ser comunicada. Es así como la
expresión simbólica fundamenta la existencia social.
La relación entre el lenguaje y
la existencia humana es tan estrecha que se puede llegar a
afirmar, como lo hace C. Kluckhohn, que
"El lenguaje
interpreta completamente la experiencia directa. Para la
mayoría de las personas cada experiencia, real o en
potencia, está saturada de verbalismo. Afirmación que para
hacerle justicia al autor hay que acompañar con esta otra: En
ningún lenguaje se expresa el total de una experiencia sensible
y todas las interpretaciones posibles de ella".
La vinculación
del lenguaje con la experiencia hace que éste no se identifique
con la frialdad de los sistemas simbólicos puros, como es el
caso de los símbolos- matemáticos.
LENGUAJE Y
EXPERIENCIA SOCIAL
Esta estrecha
vinculación del lenguaje con la experiencia hace que el lenguaje
sólo sea adecuadamente comprensible para quien participa de las
experiencias del grupo humano que habla ese lenguaje como su
lengua materna y a la inversa nadie comprende a fondo la
experiencia de un grupo sin conocer su lenguaje. El lenguaje es
un modo de categorizar la experiencia. La comunicación sólo es
efectiva con la condición de que haga participar al interlocutor
de lo significado, es decir, de los objetos que los signos
simbolizan. La vinculación con la experiencia de los individuos
y grupos se manifiesta también en los cambios lingüísticos. El
equilibrio del sistema de la lengua, la estructura de la lengua,
es sin cesar puesto en discusión por el funcionamiento mismo del
sistema, que está condicionado a la vez que condicionando la
existencia social del hombre que habla en el grupo.
LENGUAJE Y
COSMOVISIÓN
El lenguaje o
idioma de un grupo expresa el modo típico, a través del cual ese
grupo distingue, separa, fija, clasifica e interpreta su
experiencia. La concepción que del mundo tiene una comunidad
concuerda por consiguiente con la suma de los contenidos
lingüísticos abarcados por su lengua materna. Cada grupo o
comunidad lingüística expresa a través de su idioma de un
modo específico la común función del lenguaje que nos hace
juntar por medio de palabras cosas que son distintas y separar
verbalmente cosas que son idénticas. "Cada lenguaje es también
una manera especial de mirar el mundo y de interpretar la
experiencia.”
Esa
interpretación, la comunidad la expresa en su lengua materna.
Ella refleja el modo peculiar en que la comunidad conoce e
interpreta la realidad que la rodea. Es el resultado de un
largo esfuerzo cognoscitivo realizado socialmente.
LENGUAJE Y
PENSAMIENTO
La influencia del
lenguaje sobre el pensamiento ha sido largamente analizada para
llegarse a la conclusión de que es necesario rechazar como algo
ilusorio, esa sensación que tantas personas creen experimentar
de que pueden pensar, y hasta razonar, sin necesidad de
palabras.
LENGUAJE,
SENTIMIENTO Y EMOCION
De modo semejante
se ha mostrado la relación del lenguaje con el sentimiento, la
emoción y volición. El mismo Sapir reconoce esta vinculación
aunque señala “... que están en él de manera secundaria".
LENGUAJE Y
ESTRUCTURA SOCIAL
La influencia del
lenguaje en la estructura y funcionamiento de la sociedad es
otro aspecto que ilustra la vinculación del lenguaje con la
existencia humana y su influencia en sus modalidades.
LENGUAJE Y
EXPECTATIVA
Podríamos seguir
en un análisis más pormenorizado del problema, pero creemos que
no es la oportunidad. Lo que nos interesaba era mostrar cómo a
través del lenguaje el hombre se libera del caos fluente que
atentaba contra el sentido de sus expectativas y logra la fijeza
y constancia que le permite conducirse en el mundo y en sus
relaciones con los otros hombres.
El hombre a
través de su idioma fija sus experiencias seleccionadas y de ese
modo da sentido a sus propias expectativas y a las de los demás,
permitiendo la reciprocidad y complementariedad entre los
hombres y el dominio y utilización del mundo y por consecuencia
su humanización.
LENGUAJE E
INTEGRACION SOCIAL
Ese conjunto de símbolos se ha
originado para el grupo que los usa en su idioma materno en la
expresión de una experiencia compartida y en ese sentido,
originalmente los símbolos son compartidos. La historia y
existencia de los grupos sociales dependen en gran medida de que
sus sistemas simbólicos sean compartidos y participados a los
nuevos miembros que ingresan al grupo. En la medida que el
sistema simbólico es compartido en sus significados tenemos una
cultura, y formando parte de ella y a la vez constituyéndola,
tenemos un lenguaje. El lenguaje participa en la cultura y es
producto de ella. Precisamente en cuanto es compartido se
constituye en el medio en el cual se tejen las interacciones y
comunicaciones sociales.
EL LENGUAJE COMO
SUPERSISTEMA
Este medio de
comunicación que es el lenguaje es un sistema. A nuestro
parecer ello es una condición o característica del lenguaje
necesaria por cuanto no sólo tiene que expresar los objetos de
la experiencia, sino también las relaciones entre estos
elementos y sus correspondientes acciones y procesos. Así pues,
el lenguaje se nos presenta con dos aspectos sistemáticos; por
una parte es un sistema social, como lo hemos analizado en
líneas precedentes, y por, otra parte es un sistema formal de
símbolos y procedimientos simbólicos. Más aún, habría qué decir
que el lenguaje es un sistema de sistemas si es que admitimos
que lo fonológico, morfológico y semántico son a su vez sistemas
que tienen su propio determinismo que la lengua como
supersistema comparte.
Como es obvio,
las diferencias entre estos sistemas distinguen a los idiomas.
Aquí caben las reflexiones acerca de la gramática generativa
dado que"...esa
gramática debe poder explicar cualquier frase real posible y dar
una descripción que contenga todas las
instrucciones previstas en el código genético de la lengua,
referente tanto al sentido, el contenido ,semántico de la
frase, como a la. forma, la estructura fonológica
"
El análisis del
lenguaje en relación con la existencia social del hombre muestra
desde otro punto de vista aspectos que nos interesa señalar.
LENGUAJE COMO
MATRIZ
Cuando observamos
el ingreso de un nuevo miembro a un grupo social, una de las
primeras adquisiciones que éste debe hacer es la del lenguaje
del grupo, dado que, como lo hemos ya expresado, es el medio en
el cual se producen las interacciones y comunicaciones humanas.
El ser humano, se
ha dicho, está abierto y sensible a todas las impresiones que
provengan de su medio ambiental. Esta afirmación parece
desconocer el aspecto limitativo del encuentro del hombre con el
mundo.
En realidad el
hombre nace y percibe en un mundo humano y el encuentro no es
con el mundo humano genérico, sino con tal mundo humano,
es decir, el mundo humano del grupo en el al nace situado.
El grupo humano
en cuestión ya tiene .una visión de conjunto y una ordenación
consciente de los hechos importantes de la vida que conforman su
visión o concepción del mundo. Esta concepción está ya
formulada en el medio de comunicación qué es la lengua o idioma
del grupo. El hecho de que el niño nazca en una determinada
comunidad histórica tiene consecuencias trascendentales para sus
maneras de comprender el mundo. El medio comunicativo, es
decir, el idioma, lo determina en su selección de las
impresiones. A través del aprendizaje del lenguaje se transmite
no sólo un instrumento sino una matriz que encauza la vida del
huevo miembro del grupo. El ser humano no sólo nace con una
herencia biológica (en la cual ya influyó la cultura), sino con
una herencia cultural que el grupo le entrega en su lengua
materna. Así la lengua por una parte es producto y expresión de
un grupo y a la vez es formadora, encauzadora, matriz del nuevo
ser que se integra al grupo.
En el excelente
libro de SCHULTE-HERBRUGGEN, que hemos estado citando, se pueden
encontrar diversos ejemplos y aspectos de esta función matricial
del lenguaje con respecto al ser humano que se integra a un
grupo social. Basta observar los modos diversos con que las
lenguas se refieren al color, al ser, al devenir, al
aspecto y al tiempo, al número y a la cantidad, como relacionan
las percepciones en sus géneros gramaticales, el acontecer en
las predicaciones verbales, las aprehensiones de los fenómenos
en sus clases de palabras, etc. para comprender y contrastar
empíricamente de manera positiva nuestras precedentes
proposiciones.
TIPOS DE IDIOMA
A medida que el
ser humano se desarrolla en su grupo, va adquiriendo diversos
roles, algunos de los cuales exigen típicos modos de
comunicación lingüística. Estos "idiomas" pueden distinguirse
del idioma convencional participado por todo el grupo, por lo
menos en lo que se refiere a su origen, fundamento y grado de
conciencia con que el individuo los usa.
IDIOMA
CONVENCIONAL
El lenguaje
convencional hablado del grupo se lo apropia el individuo de
manera no refleja y lo introyecta de tal modo que llega a
parecerle evidente que es el mejor modo de expresarse y
comunicarse, así es de espontáneo e irreflexivo. Por otra parte
su origen es anónimo y está legitimado por la tradición. Este
lenguaje convencional le permite expresarse afectiva y
valorativamente de modo eficaz. Todos los miembros del grupo
participan de este lenguaje.
IDIOMA
INSTITUCIONAL
La participación
institucional del individuo le exige habitualmente el uso de un
“idioma institucional” que se diferencia del convencional
(aunque lo suponga) en su claridad semántica y en la limitación
en cuanto a su alcance y función. Manifiesta una mayor
conciencia y reflexión, es menos anónimo y sirve para
fines planteados conscientemente y quizá se puede basar
racionalmente en ellos. Así, por ejemplo, el lenguaje
científico.
IDIOMA
IDEAL-IDEOLÓGICO
Finalmente un
tercer idioma, que llamaremos "ideal ideológico", se distingue
de los dos anteriores en que el propio lenguaje parece querer
trascenderse apelando al sentimiento y la fe (como en el caso
del lenguaje poético y místico) o a valores de sentido cuya
expresión no puede ser garantizada por el lenguaje convencional
ni institucional y que se manifiesta en formas aventuradas de
lenguaje (vgr. expresiones ideológicas), formas que están
condicionadas de algún modo por el lenguaje convencional.
CONTRAPARTIDA
SUBJETIVA DE LOS TIPOS DE IDIOMA
La clasificación
anterior tiene su contrapartida subjetiva.
No todos los idiomas que emplea un individuo poseen la misma
capacidad de afectarlo subjetivamente. La mayor influencia
subjetiva suele encontrarse en el idioma convencional hablado
del grupo al cual pertenece el individuo hablante. Hay una
identificación que es la plenitud del proceso de internalización,
introyección o introcepción. Identificación que manifiesta que
el querer del individuo se identifica con las exigencias
lingüísticas del grupo, fundamentando así también la unidad del
grupo.
Lo anterior
también explica la facilidad de proyección, externalización o
exteriorización en la producción del habla.
Hay sin
embargo, aspectos del idioma de una persona que ésta simplemente
adopta por razones de utilidad o conveniencia que
comprometen en grado bajo la subjetividad y que normalmente son
usados como consecuencia de una reflexión acerca de su
utilidad, de su empleo. Finalmente hay idiomas o aspectos del
idioma de un grupo o parte del grupo que el individuo
positivamente rechaza y que normalmente expresan la oposición o
rechazo del individuo con respecto a quienes lo hablan.
NORMATIVIDAD
El análisis del
lenguaje nos muestra que hay cierto grado de inmanencia, según
el tipo de lenguaje. Esta inmanencia del idioma o lenguaje,
especialmente en el caso del lenguaje convencional,
manifiesta el carácter normativo y trascendente del
lenguaje, que por otra parte era de esperar observar, dadas
nuestras anteriores reflexiones acerca de los significados,
valores y normas. Esta normatividad del lenguaje en cuyo
medio se tejen el resto de las normatividades socioculturales,
da sentido a las expectativas y posibilita las
reciprocidades y complementariedades necesarias para la
integración sociocultural.
La reacción al
cambio que se manifiesta en el sistema lingüístico y las
limitaciones que a dicho cambio impone aquel sistema junto con
manifestar su entidad estructurada, expresa su carácter
normativo. La estructura trascendente y normativa del
lenguaje permiten comprender que tenga una dinámica propia, como
suele suceder con todos los sistemas normativos Y con todos los
tipos de vehículos y conductores culturales. Lo anterior
se manifiesta cuando se dice que el lenguaje tiene un código,
una legalidad o una normatividad.
CONVENCIONALIDAD
Las reflexiones
acerca del símbolo muestran la convencionalidad de éste en la
doble arbitrariedad que implica. Relacionar un dato de la
experiencia con un concepto es ya arbitrario en cuanto
abstrae algunas notas de él y desecha otras. Atribuir una
relación a un concepto con un signo es otra arbitrariedad. Sin
embargo, por el proceso de introyección que se efectúa en el
individuo, esta arbitrariedad desaparece para los interlocutores
que poseen la misma lengua materna. Sólo reaparece cuando el
sujeto hablante reflexiona sobre su propio idioma, reflexión que
frecuentemente acaece al experimentar un idioma distinto al
propio.
Antes de finalizar nuestra
reflexión debemos señalar que así como el lenguaje promueva la
integración social también, como todo instrumento, sirve para
destruirla o impedirla. Desde otra óptica podría mostrarse como
el idioma, en cuanto promueve conflictos, es para unos el
elemento dialéctico del proceso sociocultural, y para otros, una
vigencia de la maldición de Babel.
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del Atlántico, Buenos Aires, 1958, más especializado en
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y ss.
CHAUCHARD, Paul, Compendio de
Biología Humana,
p. 323
JACKOBSON Roman, "En busca de la Esencia.
del Lenguaje” en Problemas del Lenguaje, p.23.
Ibidem. p. 35
HESNARD A., Psicoanálisis del Vínculo
Interhumano, p.38
HESNARD, A. Ibidem, p. 118
Con el fin de que el marco de
análisis aquí empleado pueda profundizarse y permita
comparaciones entre la interacción del lenguaje y otros
tipos de interacción, en lo que sigue de nuestro
análisis mantendremos el esquema implicado en PARSONS,
Talcott y SHILS, Edward A., "La Estructura Básica de la
Relación Interactiva", en Hacia una Teoría General de
la Acción, Ed. Kapelusz, Buenos Aires, 1968, p.131.
La manera de reaccionar positiva o
negativamente a los objetos de acuerdo a su relevancia
para la satisfacción de las necesidades.
La catexia, en cuanto se la
entiende como fijación a los objetos que son
gratificantes y el rechazo de .aquellos que son nocivos,
descansa en la raíz selectiva de la acción.
SCH
SCHULTE-HERBRUGGEN. El Lenguaje y la
Visión del Mundo, p.16
KLUCKHOHN, Clyde, ibidem, pp.173-174
CH
CHOMSKY Noam, "Algunas constantes de la
teoría lingüística" en Problemas del Lengua]e,
p.13
La clasificación del idioma en las clases
“convencional" “institucional" e "ideal-ideológico"
presenta la ventaja de que puede ser usada para
cualquier tipo de norma sociocultural.
Sin embargo reconoce el
autor que como toda clasificación, tiene e impone
limitaciones, que en función de algún objetivo pueden
hacerla inútil.
Desearíamos hacer mención
también de otra clase de idioma que denominaremos
"efímero" y que se manifiesta en las expresiones de moda
y en las de la llamada ''opinión publica”.
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