Ataliva AMENGUAL
 

 

 

                                                                          Volver a Publicaciones

 

 

 

LA FUTUROLOGIA Y LA UNIVERSIDAD

 

 

"La futurología es algo para mentes científicas aventuradas, no para aventureros" [1]

 

I.  ¿Futurología?

 

La futurología en su acepción mas común y amplia es el conocimiento del futuro e implica las operaciones de prever y predecir y en muchos casos de planificar.

 

Su objetivo, al parecer suficientemente claro, es anticiparse a los acontecimientos con el fin de que el hombre conozca y domine adecuadamente, para su desarrollo, las condiciones futuras; para que el hombre actuando hoy asegure su autoconservación como individuo y especie.

 

Esta característica anticipadora es ya aparente en todos los animales superiores y se manifiesta en lo que se denomina expectación, si bien en este nivel la anticipación no pasa de ser una actitud automática o instintiva.

 

La actitud anticipadora, pues parece hundir sus raíces en los automatismos orientados a asegurar la conservación, y el desarrollo.

 

En el hombre también, se dan casos de automatismos anticipadores, pero además, se da una búsqueda consciente e intencional de la anticipación.

 

El hombre tiene posibilidad de objetivos conscientes, de poder influir en ellos, por lo menos parcialmente, y puede elegir entre medios alternativos para lograrlos.  Más aún puede ejercer esa influencia y hacer esas elecciones de modo racional. Lo anterior hace que la expectativa en el hombre motive la previsión, la predicción y el planeamiento de la acción y sus consecuencias. Es en la actividad humana de prever modificaciones obtenidas por procedimientos eficaces fundados en conocimiento científico, es decir, en la tecnología, donde podemos observar la forma más compleja de adaptación.

 

Es verdad, sin embargo, que el ejercicio de la previsión y predicción por parte del hombre manifiesta diversas modalidades, a través del espacio y del tiempo.

 

Desde antiguo ha podido observarse en diversas sociedades y culturas el ejercicio de la adivinación y el profetismo y así la previsión y predicción aparecen con caracteres conjeturases y radicando en fundamentos mágicos, misteriosos, en revelaciones trascendente o en capacidades esotéricas propias de personalidades carismáticas y tan antiguo como la adivinación y el profetismo es el ejercicio de la previsión y la predicción como anticipación fundada en generalizaciones empíricas tácitas, propias del pensar y hablar vulgares y comunes.

 

Asimismo hay una tentativa que algunos remontan al Antiguo Testamento y otros a Hesíodo y Heráclito que se mantiene hasta nuestro días a través de autores tan eminentes como Platón, Compte y Stuart Mill, Hegel y Marx y que siguiendo a Popper llamaremos historicismo.  Es "la concepción según la cual la historia de la humanidad sigue una trama, y que si podemos desentrañar esa trama tendremos la clave del futuro" [2]

 

Por otra parte la ciencia o el conocimiento teórico-empírico intenta además de explicar, predecir el curso de los acontecimientos y las diversas disciplinas aunque en forma desigual, intentan darnos un conocimiento del futuro de aquel aspecto del universo que estudian.

 

La tecnología, o sea la técnica fundada en conocimiento, científico intenta por su parte decirnos que tenemos que hacer hoy si queremos producir tal efecto mañana.

 

El hecho de enumerar secuencialmente todos estos intentos puede llevar a pensar que todos son más o menos iguales, que sólo hay diferencia de grados en el conocimiento del futuro que proporcionan.  No es así, sin embargo.

 

Todos estos intentos pueden ser clasificados en dos categorías entre las cuales hay una diferencia cualitativa.  Uno de los criterios clasificatorios es la condicionalidad o no condicionalidad de las proposiciones a través de las cuales expresan la predicción.  Este criterio distingue las "predicciones científicas" de las profecías.

 

Las predicciones de la ciencia siempre toman la forma "si P entonces Q” (“PQ”) es decir, la forma condicional o de implicación.

 

La ciencia sólo usa proposiciones incondicionales para la predicción cuando las acompaña con enunciados históricos que afirman que se cumplen las condiciones en cuestión

 

Así pues todas las formas incondicionales de predicción del futuro, típicas de toda la mayoría de los otros intentos que hemos mencionado, incluido el historicismo, no son predicciones científicas,. sino "profecías históricas" cuyo fundamento es otro: la magia, la revelación, capacidades esotéricas del vidente, generalizaciones empíricas tácitas, el supuesto de un universo estacionario y repetitivo, o cualquier otro supuesto.

 

Si bien la forma condicional y de implicación es necesaria para caracterizar un enunciado predictivo científico y por consecuencia para distinguir de los que no lo son, no es, sin duda, suficiente [3]

 

Además de su forma condicional la predicción si es científica empleará enunciados nomológicos o de leyes o en su defecto hipótesis contrastabables. Además la ciencia no se preocupa de cosas o acontecimientos, sino de propiedades de cosas o acontecimientos. Por otra parte la exactitud de la predicción científica depende explícitamente del conocimiento de leyes y de las circunstancias.

 

La predicción científica no se distingue de otras predicciones por su exactitud sino por su capacidad de perfectibilidad.

 

Leyes y datos y un proceso racional de derivación son los requisitos del enunciado predictivo para ser calificado de científico.

 

Frente a las exigencias mencionadas muchas veces se argumenta que ello es válido para las ciencias físicas y no para las ciencias sociales.

 

Es verdad que las ciencias físicas tienen mayor capacidad de predicción que las ciencias denominadas humanas o sociales.  Pero admitir lo dicho no significa aceptar que ello ocurre por la diferencia de los aspectos que estudian. A nuestro entender, la diferencia no se produce por los objetos estudiados, sino por el desigual desarrollo teórico de dichas disciplinas.  A mayor avance teórico mayor posibilidad de predicción.  La capacidad de predicción no es algo inherente a los hechos de que se trate, sino una función del conocimiento científicamente acumulado.

 

Lo anterior no obsta para que manteniéndonos dentro de los requisitos expuestos distingamos distintas posibilidades científicas de predicción, como las hay de explicación. En cualquier caso una predicción para que sea científica deberá ser enunciada era forma condicional y ser una consecuencia deducida lógicamente de hipótesis y datos científicos y que por tanto es posible contrastar, controlar y corregir.

 

Por otra porte, no hay que olvidar que el objetivo principal de la ciencia es el conocimiento y que por tanto la predicción está orientada, en el caso de ser científica, a someter a las hipótesis a contrastación y en este caso para el objetivo sirve tanto una predicción  acertada o e errónea.

 

Volvamos ahora a las posibilidades que tenemos de hacer predicciones científicas.

 

La proyección hecha a base de enumeración de posibilidades de ocurrencia de un evento parece ser la menos precisa de las mencionadas posibilidades. El diagrama en forma árbol de posibilidades es la representación visual de este tipo de razonamiento.  El único requisito requerido para llamar científica a este tipo de proyección es que las transiciones posibles se presenten fundadas en enunciados nomológicos.

 

Un paso en la precisión  proyectiva lo constituye la atribución de una determinada probabilidad a la posibilidad cuantificándola.  Las diversas probabilidades atribuidas a cada rama de posibilidad del árbol deben satisfacer las relaciones impuestas por un cálculo.  Esta posibilidad es muy usada para predecir la tendencia más probable de los acontecimientos y no los estados futuros del objeto en estudio.

 

Cuando la proyección se basa en regularidades estadísticas tenemos una proyección estadística cuyo fundamento se halla en descubrir cómo se producen estructuras colectivas por el juego de numerosos individuos de una determinada clase.  Estas estructuras son efectos de neutralizaciones entre las variaciones individuales para constituir promedios estables. Estas proyecciones estadísticas suponen el azar y el conocimiento de las leyes no estadísticas respecto a los individuos del colectivo.

 

Estas proyecciones de tendencias se hacen confiables cuando es posible dar cuenta del mecanismo causante de la tendencia básica Al conocer el mecanismo poseemos alguna razón para suponer que el futuro será como el pasado y que lo que ocurre no es mera coincidencia casual.

 

En párrafos anteriores decíamos que la .predicción para que fuese científica debía hacerse sobre la base de teorías y datos científicos.  En la práctica la investigación social sería difícilmente practicable si aplicásemos rigurosamente este criterio. La verdad es que si bien se usan teorías y datos científicos suelen usarse también de manera supletoria y/o complementaria supuestos referentes a líneas de tendencias no siendo leyes científicas.

 

Al parecer cuando se trata de predicciones sociales y culturales, si es que se quiere tener algún éxito hay que limitarse a predecir "áreas generales mas probables de desarrollo en ciertos aspectos definidos".

 

El científico social no puede enfrentarse a la predicción queriendo partir de leyes generales de las que no dispone; la posibilidad que tiene es la de analizar partes y relaciones y aplicarles ciertas hipótesis y si i tiene, teorías.

 

Si bien no puede haber un criterio estático en los aspectos metodológicos y menos en el caso de las disciplinas sociales o humanas ciertamente se comparte la necesidad de desvincular los problemas sociales y humanos de las convicciones vitales o afectivas del investigador y por consiguiente se acepta la búsqueda de un terreno común de contrastación. Esta contrastación se la puede calificar de experimental también en las ciencias sociales o humanas, si se entiende el calificativo en sentido amplio, pero siempre orientado a la búsqueda de leyes, a aislar variables que permitan obtenerlas, y a no limitarse exclusivamente a la intuición y a la reflexión que sobre ella pueda hacerse.  La contrastabilidad empírica, sino experimental de las proposiciones es un requisito en el  cual parece existir consenso y permite discriminar entre predicciones científicas y profecías históricas.

 

Quizás esto pueda parecer excesivamente obvio para muchos y por consecuencia vean estas reflexiones como impertinentes.  Sin embargo, se aceptará quizás su pertinencia, si se tiene en cuenta que en América Latina, aunque no exclusivamente, la ocupación y preocupación por la anticipación y las operaciones que intentan lograrla: previsión, predicción y planificación aparecen frecuentemente influidas, por una parte, por la existencia en diversos movimientos que dicen inspirarse en el “marxismo" o en un "socialismo científico" y, por otra parte, por movimientos inspirados en visiones estacionarias o repetitivas de los sistemas sociales.  Estos movimientos parecen estar en oposición extrema en un aspecto político dicotómico y simplificado de izquierda a derecha, pero están en una armoniosa identidad en la "fe historicista”.

 

Esa identidad es empíricamente contrastable en el modo incondicional de predecir; en el rol profético asignado a las ciencias sociales o en desencanto total respecto a ellas, cuando no logran profetizar; en compartir la idea de que todo lo relevante que sucede en la sociedad es el resultado eminente, sino exclusivo del plan directo de algunos individuos o grupos, (conspiración del imperialismo o del marxismo internacional) en el desprecio por el dinamismo evolutivo [4] por el aprecio a lo estacionario o a lo revolucionario; en la reificación de conceptos como "Estado", "Clase", 'Nación "Patria", etc... El menosprecio de las instituciones que permiten el control democrático del poder y el aprecio por las personas que gobiernan (lo que importa es un gobernante que ha a sido "proletario" en un caso y en otro, "bueno y honesto"; en el desprecio por el juego político democrático que se transforma en “politiquería” cuando están en el poder; en el propiciar dictaduras, benevolentes o no, en razón de un principio utilitarista de la mayor felicidad; en poner en lugar de Dios a la Ley Natural o la Historia y donde el pecado es oponerse a las “diferencias naturales” o a la “marcha de la historia”.

 

Si se tiene en cuenta, la vigencia e importancia que estos movimientos tienen, su concepción de las relaciones del hombre con el futuro y las consecuencias que para la política, la ciencia, la educación, etc... que de ellas derivan se verá que no era fácil dejar de apreciarlos en una reflexión sobre los intentos de previsión y predicción.

 

Asimismo, nos parece pertinente, señalar la futilidad de una pretendida futurología que se configuraría  como disciplina “científica” autónoma al margen de las disciplinas científicas y tecnológicas existentes y de sus posibles estructuraciones interdisciplinarias.

 

Todas las profecías históricas aunque sean llamadas científicas no pasan de ser previsiones intuitivos y holísticas, responden en general a un pensamiento totalista y a veces totalitario, suelen carecer de riguroso análisis previo y de teorías que las sustentan y suelen ser incontrastables. Así la llamada futurología cuando no se construye desde la ciencia no pasa de ser un buen subterfugio para encubrir bajo un nombre respetado el ejercicio y los productos de hombres muchas veces muy intuitivos, a veces eruditos, pero siempre sin disciplina científica.

 

Anoto que seria lógico de lo dicho deducir un menosprecio por la intuición.  Afirmar la necesidad de rigor científico no excluye apreciar en su rol la intuición.

 

Nos parece que estas puntualizaciones cobran especial interés si se tiene en cuenta que la predicción histórico-social  produce efectos sobre su objeto, a diferencia de las disciplinas y objetos físicos. Las llamadas profecías de autocurnplimiento son un ejemplo común en sociología.

 

En cuanto a las previsiones y predicciones tecnológicas si bien su estructura lógica es la misma que las científicas, su objetivo es distinto. La ciencia busca conocer, la tecnología modificar la realidad fundándose en conocimiento científico y teorías tecnológicas, su meta no es lo verdad sino la eficacia.  Para ser eficaz la tecnología empleará modelos predictivos lo más simple posible y se fundará en lo ya corroborado por la ciencia buscando un máximo de seguridad.  Por otra parte una previsión tecnológica implica juicios valorativos, preferencias respecto a metas e instrumentos.

 

II. La predicción y la Universidad.

 

Si se tiene en cuenta que la ciencia y la tecnología son las que permiten intentar predicciones fundadas y que en América Latina el lugar de cultivo de la ciencia y la tecnología es eminentemente, al  parecer, la Universidad surge inmediatamente de manera potente la importancia de la Universidad como instrumento generador de las condiciones para la previsión fundada. Por eso cobra importancia primordial la pregunta, acerca del futuro de la Universidad.

 

Si la predicción fundada depende de la ciencia y la tecnología y éstas se elaboran eminentemente en la Universidad, de la Universidad depende la posibilidad de la previsión fundada.

 

Se trata pues de prever y predecir acerca de una organización que produce los fundamentos de la previsión y predicción.  Podríamos decir que se trata de prever el prever, de predecir el predecir. La pregunta acerca del futuro de la Universidad en América Latina nos lleva al parecer a una metaprevisión.

 

Así se ve cuán importante es la investigación científica y la tecnológica que tienen por objeto la Universidad y sobre la cual es posible intentar predicciones sobre la Universidad.

 

Debería ser la Universidad la primera en estudiarse a sí misma por ser responsabilidad social dado que de ella depende que la sociedad pueda tener el conocimiento requerido para predecir y en ella se forman los que f'undadamente pueden intentar hacer predicciones.

 

Si la Universidad reflexionase sobre sí misma descubriría que está en sus manos la posibilidad de que la sociedad a que pertenece pueda proyectarse pueda predecirse y por consecuencia enfatizaría la ocupación y preocupación por el futuro como ejercicios disciplinados, como consecuencia de la aplicación del método científico en la búsqueda del conocimiento y la eficacia.  De lo anterior se sigue que eliminaría de sus actividades el cultivo del profetismo histórico y lo denunciaría donde lo encontrase.

 

La realidad a veces, es muy distinta. Asimismo, la preocupación por el trabajo interdisciplinario como instrumento que posibilita la previsión y predicción, tendría un nuevo y poderoso acicate.

 

Asimismo debería considerarse que la previsión y predicción científicamente fundadas no son ni más precisas ni menos falibles que otras, la única ventaja que ofrece es la posibilidad de acumular correcciones. Por otra parte los errores de predicción aún cuando esta se funda y procede científicamente no debe hacer concluir que es imposible predecir científicamente, sino debería producir una humilde aceptación de la falibilidad del conocimiento humano, aún cuando sea científico.

 

Lo dicho acerca de la falibilidad de las predicciones aún cuando sean científicas debe hacer reflexionar por consecuencia sobre muchos juicios acerca de los productos de la investigación universitaria.  Frecuentemente se esgrime un simplificado criterio de eficacia para juzgar de las actividades científicas realizadas en la Universidad y se califica a ésta de ineficaz por errar desconociendo que si bien el error no se busca en sí, es en sí un conocimiento que permite efectuar a veces fecundas correcciones. Así hay quienes querrían ver en la Universidad un banco de seguros contra el error y lo único que ésta puede ofrecer es corregirlos, no hacerlos inevitables. Para quienes el error en la investigación es ineficacia no queda otro camino que ir cerrando uno a uno (o todos a la vez) los centros de investigación.

 

Lo anterior no intenta ocultar muchos errores "culpables" por pereza intelectual o falta de rigor, pero en todo caso son los científicos quienes pueden calificar los errores científicos. Un inadecuado criterio de eficiencia aplicado a la investigación puede ser la pena de muerte para la investigación y con ella la pérdida de la posibilidad para una sociedad determinada, de prever y predecir fundadamente los acontecimientos que desafiarán su existencia y desarrollo.

 

 

CORPORACIÓN DE PROMOCIÓN UNIVERSITARIA

 

SEMINARIO LATINOAMERICANO 1974

Viña del Mar, Noviembre 1974

DOC    S L/74 Nº 1

 

 


 

[1] BUNGE, Mario. Teoría y Realidad, Edic.  Ariel Barcelona 1972, pág. 279

[2] POPPER, Karl.  El desarrollo del conocimiento científico. Ed.  Paidos, Bs. As. 1967

pág. 389. Véase también del mismo autor: "La sociedad abierta y sus enemigos” y “La miseria

del historicismo”.

[3] Los enunciados de sentido común tienen muchas veces una forma condicional.

[4] Tildado despectivamente de reformismo o caos según la posición.