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LA FUTUROLOGIA Y LA
UNIVERSIDAD
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"La
futurología es algo para mentes científicas aventuradas, no para
aventureros"
I. ¿Futurología?
La futurología en
su acepción mas común y amplia es el conocimiento del futuro e
implica las operaciones de prever y predecir y en muchos casos
de planificar.
Su
objetivo, al parecer suficientemente claro, es anticiparse a los
acontecimientos con el fin de que el hombre conozca y domine
adecuadamente, para su desarrollo, las condiciones futuras; para
que el hombre actuando hoy asegure su autoconservación como
individuo y especie.
Esta
característica anticipadora es ya aparente en todos los animales
superiores y se manifiesta en lo que se denomina expectación, si
bien en este nivel la anticipación no pasa de ser una actitud
automática o instintiva.
La
actitud anticipadora, pues parece hundir sus raíces en los
automatismos orientados a asegurar la conservación, y el
desarrollo.
En el
hombre también, se dan casos de automatismos anticipadores, pero
además, se da una búsqueda consciente e intencional de la
anticipación.
El
hombre tiene posibilidad de objetivos conscientes, de poder
influir en ellos, por lo menos parcialmente, y puede elegir
entre medios alternativos para lograrlos. Más aún puede ejercer
esa influencia y hacer esas elecciones de modo racional. Lo
anterior hace que la expectativa en el hombre motive la
previsión, la predicción y el planeamiento de la acción y sus
consecuencias. Es en la actividad humana de prever
modificaciones obtenidas por procedimientos eficaces fundados en
conocimiento científico, es decir, en la tecnología, donde
podemos observar la forma más compleja de adaptación.
Es
verdad, sin embargo, que el ejercicio de la previsión y
predicción por parte del hombre manifiesta diversas modalidades,
a través del espacio y del tiempo.
Desde
antiguo ha podido observarse en diversas sociedades y culturas
el ejercicio de la adivinación y el profetismo y así la
previsión y predicción aparecen con caracteres conjeturases y
radicando en fundamentos mágicos, misteriosos, en revelaciones
trascendente
o en capacidades
esotéricas propias de personalidades carismáticas y tan antiguo
como la adivinación y el profetismo es el ejercicio de la
previsión y la predicción como anticipación fundada en
generalizaciones empíricas tácitas, propias del pensar y hablar
vulgares y comunes.
Asimismo hay una tentativa que algunos remontan al Antiguo
Testamento y otros a Hesíodo y Heráclito que se mantiene hasta
nuestro días a través
de autores tan eminentes como
Platón, Compte y Stuart Mill, Hegel y Marx y que siguiendo a
Popper llamaremos historicismo. Es "la concepción según la cual
la historia de la humanidad sigue una trama, y que si podemos
desentrañar esa trama tendremos la clave del futuro"
Por
otra parte la ciencia o el conocimiento teórico-empírico intenta
además de explicar, predecir el curso de los acontecimientos y
las diversas disciplinas aunque en forma desigual, intentan
darnos un conocimiento del futuro de aquel aspecto del universo
que estudian.
La
tecnología, o sea la técnica fundada en conocimiento, científico
intenta por su parte decirnos que tenemos que hacer hoy si
queremos producir tal
efecto mañana.
El
hecho de enumerar secuencialmente todos estos intentos puede
llevar a pensar que todos son más o menos iguales, que sólo hay
diferencia de grados en el conocimiento del futuro que
proporcionan. No es así, sin embargo.
Todos
estos intentos pueden ser clasificados en dos categorías entre
las cuales hay una diferencia cualitativa. Uno de los criterios
clasificatorios es la condicionalidad o no condicionalidad de
las proposiciones a través de las cuales expresan la
predicción. Este criterio distingue las "predicciones
científicas" de las profecías.
Las
predicciones de la ciencia siempre toman la forma "si P entonces
Q” (“P Q”) es decir, la forma condicional o de
implicación.
La ciencia sólo
usa proposiciones incondicionales para la predicción cuando las
acompaña con enunciados históricos que afirman que se cumplen
las condiciones en cuestión
Así
pues todas las formas incondicionales de predicción del futuro,
típicas de toda la mayoría de los otros intentos que hemos
mencionado, incluido el historicismo, no son predicciones
científicas,. sino "profecías históricas" cuyo fundamento es
otro: la magia, la revelación, capacidades esotéricas del
vidente, generalizaciones empíricas tácitas, el supuesto de un
universo estacionario y repetitivo, o cualquier otro supuesto.
Si bien la forma condicional y de
implicación es necesaria para caracterizar un enunciado
predictivo científico y por consecuencia para distinguir de los
que no lo son, no es, sin duda, suficiente
Además de su forma condicional la predicción si es científica
empleará enunciados nomológicos o de leyes o en su defecto
hipótesis contrastabables. Además la ciencia no se preocupa de
cosas o acontecimientos, sino de propiedades de cosas o
acontecimientos. Por otra parte la
exactitud de la predicción científica depende explícitamente del
conocimiento de leyes y de las circunstancias.
La
predicción científica no se distingue de otras predicciones por
su exactitud sino por su capacidad de perfectibilidad.
Leyes
y datos y un proceso racional de derivación son los requisitos
del enunciado predictivo para ser calificado de científico.
Frente a las exigencias mencionadas muchas veces se argumenta
que ello es válido para las ciencias físicas y no para las
ciencias sociales.
Es
verdad que las ciencias físicas tienen mayor capacidad de
predicción que las ciencias denominadas humanas o sociales.
Pero admitir lo dicho no significa aceptar que ello ocurre por
la diferencia de los aspectos que estudian. A nuestro entender,
la diferencia no se produce por los objetos estudiados, sino por
el desigual desarrollo teórico de dichas disciplinas. A mayor
avance teórico mayor posibilidad de predicción. La capacidad de
predicción no es algo inherente a los hechos de que se trate,
sino una función del conocimiento científicamente acumulado.
Lo
anterior no obsta para que manteniéndonos dentro de los
requisitos expuestos distingamos distintas posibilidades
científicas de predicción, como las hay de explicación. En
cualquier caso una predicción para que sea científica deberá ser
enunciada era forma condicional y ser una consecuencia deducida
lógicamente de hipótesis y datos científicos y que por tanto es
posible contrastar, controlar y corregir.
Por
otra porte, no hay que olvidar que el objetivo principal de la
ciencia es el conocimiento y que por tanto la predicción está
orientada, en el caso de ser científica, a someter a las
hipótesis a contrastación y en este caso para el objetivo sirve
tanto una predicción acertada o e errónea.
Volvamos ahora a las posibilidades que tenemos de hacer
predicciones científicas.
La
proyección hecha a base de enumeración de posibilidades de
ocurrencia de un evento parece ser la menos precisa de las
mencionadas posibilidades. El diagrama en forma árbol de
posibilidades es la representación visual de este tipo de
razonamiento. El único requisito requerido para llamar
científica a este tipo de proyección es que las transiciones
posibles se presenten fundadas en enunciados nomológicos.
Un
paso en la precisión proyectiva lo constituye la atribución de
una determinada probabilidad a la posibilidad cuantificándola.
Las diversas probabilidades atribuidas a cada rama de
posibilidad del árbol deben satisfacer las relaciones impuestas
por un cálculo. Esta posibilidad es muy usada para predecir la
tendencia más probable de los acontecimientos y no los estados
futuros del objeto en estudio.
Cuando la proyección se basa en regularidades estadísticas
tenemos una proyección estadística cuyo fundamento se halla en
descubrir cómo se producen estructuras colectivas por el juego
de numerosos individuos de una determinada clase. Estas
estructuras son efectos de neutralizaciones entre las
variaciones individuales para constituir promedios estables.
Estas proyecciones estadísticas suponen el azar y el
conocimiento de las leyes no estadísticas respecto a los
individuos del colectivo.
Estas proyecciones de tendencias se hacen confiables cuando es
posible dar cuenta del mecanismo causante de la tendencia básica
Al conocer el mecanismo poseemos alguna razón para suponer que
el futuro será como el pasado y que lo que ocurre no es mera
coincidencia casual.
En
párrafos anteriores decíamos que la .predicción para que fuese
científica debía hacerse sobre la base de teorías y datos
científicos. En la práctica la investigación social sería
difícilmente practicable si aplicásemos rigurosamente este
criterio. La verdad es que si bien se usan teorías y datos
científicos suelen usarse también de manera supletoria y/o
complementaria supuestos referentes a líneas de tendencias no
siendo leyes científicas.
Al
parecer cuando se trata de predicciones sociales y culturales,
si es que se quiere tener algún éxito hay que limitarse a
predecir "áreas generales mas probables de desarrollo en ciertos
aspectos definidos".
El científico
social no puede enfrentarse a la predicción queriendo partir de
leyes generales de las que no dispone; la posibilidad que tiene
es la de analizar partes y relaciones y aplicarles ciertas
hipótesis y si i tiene, teorías.
Si bien no puede
haber un criterio estático en los
aspectos metodológicos y menos en
el caso de las disciplinas sociales o humanas ciertamente se
comparte la necesidad de desvincular los problemas sociales y
humanos de las convicciones vitales o afectivas del investigador
y por consiguiente se acepta la búsqueda de un terreno común de
contrastación. Esta contrastación se la puede calificar de
experimental también en las ciencias sociales o humanas, si se
entiende el calificativo en sentido amplio, pero siempre
orientado a la búsqueda de leyes, a aislar variables que
permitan obtenerlas, y a no limitarse exclusivamente a la
intuición y a la reflexión que sobre ella pueda hacerse. La
contrastabilidad empírica, sino experimental de las
proposiciones es un requisito en el cual parece existir
consenso y permite discriminar entre predicciones científicas y
profecías históricas.
Quizás esto pueda parecer excesivamente obvio para muchos y por
consecuencia vean estas reflexiones como impertinentes. Sin
embargo, se aceptará quizás su pertinencia, si se tiene en
cuenta que en América Latina, aunque no exclusivamente, la
ocupación y preocupación por la anticipación y las operaciones
que intentan lograrla: previsión, predicción y planificación
aparecen frecuentemente influidas, por una parte, por la
existencia en diversos movimientos que dicen inspirarse en el
“marxismo" o en un "socialismo científico" y, por otra parte,
por movimientos inspirados en visiones estacionarias o
repetitivas de los sistemas sociales. Estos movimientos parecen
estar en oposición extrema en un aspecto político dicotómico y
simplificado de izquierda a derecha, pero están en una armoniosa
identidad en la "fe historicista”.
Esa
identidad es empíricamente contrastable en el modo incondicional
de predecir; en el rol profético asignado a las ciencias
sociales o en desencanto total respecto a ellas, cuando no
logran profetizar; en compartir la idea de que todo lo relevante
que sucede en la sociedad es el resultado eminente, sino
exclusivo del plan directo de algunos individuos o grupos,
(conspiración del imperialismo o del marxismo internacional) en
el desprecio por el dinamismo evolutivo
por
el aprecio a lo estacionario o a lo revolucionario; en la
reificación de conceptos como "Estado", "Clase", 'Nación
"Patria", etc... El menosprecio de las instituciones que
permiten el control democrático del poder y el aprecio por las
personas que gobiernan (lo que importa es un gobernante que ha a
sido "proletario" en un caso y en otro, "bueno y honesto"; en el
desprecio por el juego político democrático que se transforma en
“politiquería” cuando están en el poder; en el propiciar
dictaduras, benevolentes o no, en razón de un principio
utilitarista de la mayor felicidad; en poner en lugar de Dios a
la Ley Natural o la Historia y donde el pecado es oponerse a las
“diferencias naturales” o a la “marcha de la historia”.
Si se
tiene en cuenta, la vigencia e importancia que estos movimientos
tienen, su concepción de las relaciones del hombre con el futuro
y las consecuencias que para la política, la ciencia, la
educación, etc... que de ellas derivan se verá que no era fácil
dejar de apreciarlos en una reflexión sobre los intentos de
previsión y predicción.
Asimismo, nos
parece pertinente, señalar la futilidad de una pretendida
futurología que se configuraría como disciplina “científica”
autónoma al margen de las disciplinas científicas y tecnológicas
existentes y de sus posibles estructuraciones
interdisciplinarias.
Todas
las profecías históricas aunque sean llamadas científicas no
pasan de ser previsiones intuitivos y holísticas, responden en
general a un pensamiento totalista y a veces totalitario, suelen
carecer de riguroso análisis previo y de teorías que las
sustentan y suelen ser incontrastables. Así la llamada
futurología cuando no se construye desde la ciencia no pasa de
ser un buen subterfugio para encubrir bajo un nombre respetado
el ejercicio y los productos de hombres muchas veces muy
intuitivos, a veces eruditos, pero siempre sin disciplina
científica.
Anoto que seria
lógico de lo dicho deducir un menosprecio por la intuición.
Afirmar la necesidad de rigor científico no excluye apreciar en
su rol la intuición.
Nos
parece que estas puntualizaciones cobran especial interés si se
tiene en cuenta que la predicción histórico-social produce
efectos sobre su objeto,
a diferencia de
las disciplinas y objetos físicos. Las llamadas profecías de
autocurnplimiento son un ejemplo común en sociología.
En
cuanto a las previsiones y predicciones tecnológicas si bien su
estructura lógica es la misma que las científicas, su objetivo
es distinto. La ciencia busca conocer, la tecnología modificar
la realidad fundándose en conocimiento científico y teorías
tecnológicas, su meta no es lo verdad sino la eficacia. Para
ser eficaz la tecnología empleará modelos predictivos lo más
simple posible y se fundará en lo ya corroborado por la ciencia
buscando un máximo de seguridad. Por otra parte una previsión
tecnológica implica juicios valorativos, preferencias respecto a
metas e instrumentos.
II. La predicción
y la Universidad.
Si se
tiene en cuenta que la ciencia y la tecnología son las que
permiten intentar predicciones fundadas y que en América Latina
el lugar de cultivo de la ciencia y la tecnología es
eminentemente, al parecer, la Universidad surge inmediatamente
de manera potente la importancia de la Universidad como
instrumento generador de las condiciones para la previsión
fundada. Por eso cobra importancia primordial la pregunta,
acerca del futuro de la Universidad.
Si la predicción
fundada depende de la ciencia y la tecnología y éstas se
elaboran eminentemente en la Universidad, de la Universidad
depende la posibilidad de la previsión fundada.
Se
trata pues de prever y predecir acerca de una organización que
produce los fundamentos de la previsión y predicción. Podríamos
decir que se trata de prever el prever, de predecir el predecir.
La pregunta acerca del futuro de la Universidad en América
Latina nos lleva al parecer a una metaprevisión.
Así
se ve cuán importante es la investigación científica y la
tecnológica que tienen por objeto la Universidad y sobre la cual
es posible intentar predicciones sobre la Universidad.
Debería ser la
Universidad la primera en estudiarse a sí misma por ser
responsabilidad social dado que de ella depende que la sociedad
pueda tener el conocimiento requerido para predecir y en ella se
forman los que f'undadamente pueden intentar hacer predicciones.
Si la Universidad
reflexionase sobre sí misma descubriría que está en sus manos la
posibilidad de que la sociedad a que pertenece pueda proyectarse
pueda predecirse y por consecuencia enfatizaría la ocupación y
preocupación por el futuro como ejercicios disciplinados, como
consecuencia de la aplicación del método científico en la
búsqueda del conocimiento y la eficacia. De lo anterior se
sigue que eliminaría de sus actividades el cultivo del
profetismo histórico y lo denunciaría donde lo encontrase.
La realidad a
veces, es muy distinta. Asimismo, la preocupación por el trabajo
interdisciplinario como instrumento que posibilita la previsión
y predicción, tendría un nuevo y poderoso acicate.
Asimismo debería
considerarse que la previsión y predicción científicamente
fundadas no son ni más precisas ni menos falibles que otras, la
única ventaja que ofrece es la posibilidad de acumular
correcciones.
Por otra parte los errores de predicción
aún cuando esta se funda y procede científicamente no debe hacer
concluir que es imposible predecir científicamente, sino debería
producir una humilde aceptación de la falibilidad del
conocimiento humano, aún cuando sea científico.
Lo
dicho acerca de la falibilidad de las predicciones aún cuando
sean científicas debe hacer reflexionar por consecuencia sobre
muchos juicios acerca de los productos de la investigación
universitaria. Frecuentemente se esgrime un simplificado
criterio de eficacia para juzgar de las actividades científicas
realizadas en la Universidad y se califica a ésta de ineficaz
por errar desconociendo que si bien el error no se busca en sí,
es en sí un conocimiento que permite efectuar a veces fecundas
correcciones. Así hay quienes querrían ver en la Universidad un
banco de seguros contra el error y lo único que ésta puede
ofrecer es corregirlos, no hacerlos inevitables. Para quienes el
error en la investigación es ineficacia no queda otro camino que
ir cerrando uno a uno (o todos a la vez) los centros de
investigación.
Lo
anterior no intenta ocultar muchos errores "culpables" por
pereza intelectual o falta de rigor, pero en todo caso son los
científicos quienes pueden calificar los errores científicos. Un
inadecuado criterio de eficiencia aplicado a la investigación
puede ser la pena de muerte para la investigación y con ella la
pérdida de la posibilidad para una sociedad determinada, de
prever y predecir fundadamente los acontecimientos que
desafiarán su existencia y desarrollo.
CORPORACIÓN DE
PROMOCIÓN UNIVERSITARIA
SEMINARIO
LATINOAMERICANO 1974
Viña del Mar,
Noviembre 1974
DOC S L/74 Nº
1
BUNGE, Mario. Teoría y Realidad,
Edic. Ariel Barcelona 1972, pág. 279
POPPER, Karl. El desarrollo del conocimiento
científico.
Ed. Paidos,
Bs. As. 1967
pág. 389.
Véase también del mismo autor: "La sociedad abierta y
sus enemigos” y “La miseria
del
historicismo”.
Tildado despectivamente de
reformismo o caos según la posición.
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