Ataliva AMENGUAL

 

 

 

                                                                          Volver a Publicaciones

 

 

 

REFLEXIONES SOBRE LA

FUNDACIÓN DE LA UNIVERSIDAD

 

 

 

 La Corporación de Promoción Universitaria, en su tarea de contribuir al enriquecimiento del debate académico, ha puesto la Serie "Documentos de Trabajo" el servicio de la difusión de nuevas elaboraciones producidas como resultado de su quehacer propio y el de académicos vinculados a sus programas.

 

En general, los trabajos que aparecen en la Serie toman la forma de versiones preliminares para discusión y constituyen la expresión de investigaciones en curso o bien de ideas en proceso de maduración.  En algunos casos los documentos dan cuenta de trabajos acabados, los que no han sido posible presentar en otra forma por razones de limitación de recursos financieros.

 

La Corporación espera que este Serie pueda significar un aporte a la búsqueda de nuevos enfoques teóricos y perspectivas de análisis para el trata miento de los problemas que incluye su universo temático.

 

Debe señalarse, finalmente, que la Corporación, dada su absoluta convicción pluralista, publica trabajos que expresan los puntos de vista de sus autores y que no necesariamente representan la posición de la Corporación.

 

C.P.U.

 

REFLEXIONES SOBRE LA FUNDACION DE LA UNIVERSIDAD

 

PREFACIO [1]

 

Al tratar de comprender esa institución del medioevo que denominamos universidad, intentamos explicarnos su surgimiento y fundación.

 

Las instituciones y organizaciones sociales como toda otra construcción cultural no se generan "ex-nihilo”; hay una estructura social y cultural a partir de la cual se estructura la nueva realidad cultural. Es, por la tanto, en relación a la estructura sociocultural como se puede encontrar la significación de la nueva institución.

 

Las nuevas instituciones y organizaciones en el momento de gestarse y de manifestarse en la escena histórica no ofrecen habitualmente perfiles definidos, por el contrario los límites de dichas organizaciones suelen ser desdibujados y diluídos como efecto de una estructuración todavía en proceso.  Lo anterior no facilita una definición de la institución que emerge ni hace fácil una descripción.

 

Toda estructura sociocultural es estructurada y estructurante a la vez.  Comprender una Institución requiere implicarla en la estructura  sociocultural correspondiente estableciendo cuales son los tipos de relaciones entre la estructura existente y la   institución que surge.

 

Lo anterior exige  elegir  entre todos los aspectos que el  fenómeno ofrece a nuestra observación y acentuar algunos y restarle importancia a otros.  Así, hemos tratado  de enfatizar aquello que nos proporciona la inteligibilidad de las transformaciones  que  generan la institución que estudiamos.

 

Hemos tratado de concebir, más aún explicar el surgimiento histórico de la Universidad para comprender porque fue posible como realidad.

 

I. INTRODUCCIÓN

 

Entender una determinada institución u organización social requiere ponerla en él contexto espacio temporal y en el sistema sociocultural al cual pertenece. La organización que nosotros estudiamos alcanza su apogeo en el siglo XIII y sus orígenes inmediatos están en el siglo XII.  A esta institución que trataremos de describir y explicar la llamamos Universidad, tal cual. progresivamente fue denominada en su tiempo.  Sabemos de la posible equivocidad y de la polisemia del término "universidad" (cfr. anexo 1), pero en esta ocasión no tenemos interés de orientarnos en una reflexión semántica.

 

Tampoco ignoramos que muchos han preguntado si la Universidad es una institución típica de la Edad Medía o si ya había existido en otros lugares y en épocas anteriores (cfr. anexo 2). Pensamos que una respuesta adecuada a ese problema exige, de todos modos, una inteligibilidad adecuada de la Universidad medieval y de los factores socioculturales que influyeron en su génesis y desarrollo; es esta tarea la que tenemos por objetivo de nuestro trabajo.

 

El período histórico de 1050  al 1350 nos muestra una sociedad que se fundaba en una concepción del   mundo en la cual todo tenía un fin, un sentido, una razón de ser  (3a:8) y ello por influencia profunda de la fé cristiana, efecto de la  acción determinante de la Iglesia Católica (3a: 40).  Es una época salida de las tinieblas bárbaras y como tal sentida con razón,  como una primavera de cristianismo. La cristiandad emerge estructurada en la unidad de la fé.  Las naves góticas de Chartres como un grito de trascendencia, que rasga las alturas, las fachadas de Reims y de Amiens donde se encuentran la majestad  y la perennidad, y los vitrales y los frescos muestran como el hombre jugó con el arco iris para escribir su fe.

 

Si bien la estructura del espíritu medieval se expresó en la piedra y el vidrio, en la forma y el color de maneras admirables, no lo hizo con menor excelencia en esas catedrales del espíritu que son la Mística de San Bernardo y de San Buenaventura, la Suma Teológica de Santo Tomás, o la Divina Comedia de Dante, para citar algunos.

 

Es una época de floración institucional que pondrá firmes bases para las generaciones futuras.  En esta época surge el Cónclave de los Cardenales, el Derecho Canónico, las Órdenes mendicantes, entre las cuales, la dominicana y la franciscana influirán de manera notable en la vida universitaria.  La lista de hombres notables, extraordinarios, es larguísima.  Bástenos recordar que en esta época vivían San, Bernardo, San Norberto, San Francisco de Asís, Santo Domingo, San Anselmo, San Buenaventura, Santo Tomás de Aquino, Abelardo, Duns Scotto, Bacon, Dante, etc... Felipe Augusto, San Luis, Federico Barbarroja, las Papas Gregorio VII e Inocente III.

 

Toda la enumeración anterior nos muestra la grandeza de una época llena de vitalidad que también la manifiestan fenómenos como el explosivo crecimiento de población, la urbanización, la revolución económica, la difusión de la educación etc...

 

II.  AUMENTO DE POBLACIÓN Y URBANIZACIÓN

 

Al parecer una de las causas influyentes de este desarrollo medieval es el progresivo crecimiento en proporciones extraordinarias de la población entre el siglo XI y el siglo XIV. Los roles fiscales ingleses de la época permiten afirmar que de 1.100.000 personas en 1306 se llegó a 3.700.000 en 1346, es decir, más del triple (3a: 23).  Las genealogías nobles, el desarrollo de las ciudades, la multiplicación de parroquias y diócesis, etc. son algunas de las indicadores empíricos de este crecimiento da la población.

 

Pero no sólo hubo un crecimiento en cuanto al número de individuos, sino también, lo que es cualitativamente significativo, en su modo de organizarse socialmente.  Si bien existían núcleos de agregación de población como las ciudades "cadáveres" del Imperio Romano, los puertos y los burgos militares, recién en el siglo XII se produce un fenómeno definido de urbanización y de suficiente amplitud como para considerarlo relevante en los procesos socioculturales.

 

Había ya numerosas ciudades grandes para la época, como Brujas, con 30.000 habitantes y París que llegaba a 200.000, siendo la más grande de las ciudades medievales (2:50).

 

III. DESARROLLO DE LA ORGANIZACIÓN SOCIAL

 

La ciudad hace entrar en crisis a la estructura cultural feudal.  Es una crisis que hace acceder a una complejidad mayor y a una mayor conciencia.  Si bien en la estructura feudal se puede hablar de una clase que ora, de los clérigos, de otra que protege, la de los nobles y finalmente de una clase que trabaja, la de los siervos, es necesario cuidarse de creer que ella suponía una real especialización de la actividad.  Sin duda había énfasis distintos en la actividad que permiten la anterior clasificación pero la verdad era que el siervo que cultivaba la tierra era también artesano y que el noble era soldado pero también juez, administrador y propietario.

 

Asimismo, el clérigo especialmente los monjes oraban pero eran a la vez cultivadores de la tierra, artesanos y administradores.

 

Con la ciudad, se  produce un verdadero cambio de la  estructura de las actividades y se encuentra una especialización del trabajo.  El comerciante, y el artesano por su número y posteriormente por su organización, aparecen nítidamente como  una consecuencia de le urbanización y ésta del aumento progresivo de la población.

 

Cuando en  una ciudad existía un gran número de personas dedicadas a un oficio se organizaba para defender sus intereses y  trataba de establecer un monopolio.  Al parecer  su fin esencial, junto con el ejercicio de determinada actividad y la     protección de sus asociados, era el de convertir a los  discípulos en maestros artesanos  y garantizar así la continuidad y expansión del gremio (9: 10). En esta fase institucional se produce también la urbanización de las comunas que institucionalizan los avances políticos. Gremios [2] y comunas  son manifestaciones de un  proceso de organización social, política y económica, concomitante al proceso de urbanización (8: 89).

 

IV.  DEMANDA DE EDUCACIÓN

 

El florecimiento de las ciudades con su organización civil comunal, los gremios de artesanos y comerciantes, etc. plantean requerimientos funcionales económicos, administrativos, religiosos, etc. que la educación debía cooperar a satisfacer formando personas capaces para dichos roles (legista, teólogo, canonista, médico, etc.).  La necesidad de educación fue sentida por el Reino y la Iglesia.  Las escuelas palatinas, comunales, catedralicias, etc., dan cuenta de ésta conciencia.  Esta necesidad, además se sentía en toda la cristiandad, como la patentizan las migraciones estudiantiles a los principales centros culturales, migraciones que produjeron las "nationes" (cfr. anexo 10).

 

Todos estos procesos produjeron una profunda reestructuración del mundo feudal.  Ante el crecimiento de la demanda de educación las escuelas y maestros existentes se hicieron insuficientes. A su vez las ciudades intentaban afirmar su desarrollo y autonomía y la burguesía gremial como preanuncio de nuestras clases medias comenzaban a manifestar un entusiasmo creciente por la educación de sus hijos más allá de lo que podían ofrecer las mismos gremios y escuelas de la ciudad, que frecuentemente quedaban limitadas a la enseñanza de la lectura, escritura y aritmética y de las habilidades de determinado oficio.  Una educación general y en materia de artes liberales era demandada de modo creciente.  A ello se sumaba el relativo éxito que había tenido la Iglesia en propagar el espíritu del Concilio Eclesiástico General del año 862 (2:63)(8:130) conforme al cual se ordenaba a los Obispos que hicieran accesible la educación, a todos los que querían aprender.

 

En este punto es pertinente anotar que hay antecedentes   que muestran  el interés de la Iglesia por la educación.

 

Las escuelas parroquiales eran la base del sistema y según autores se puede asegurar que en  occidente había un sistema de educación primaria suficientemente extendido (3a:385). En un peldaño superior de la escala estaban las escuelas monásticas, catedralicias y capitulares que correspondían de alguna manera a  nuestra enseñanza secundaria y a algo de la enseñanza superior.  En Europa había por lo menos 70  abadías con escuelas de este tipo en el  siglo XII (3a: 385). La enseñanza permanecía con las divisiones tradicionales del tiempo de Alcuino y Carlomagno: el trivium y el cuadrivium, sin embargo, hay conciencia.(lo manifiestan los tratados pedagógicos de la época como los de Hugues de Saint-Victor y Jean de Salisbury,) que es necesario trascender estos estudios puesto que es menester inculcar un método que permita atender al conjunto del saber humano y de formar a los alumnos en la verdad y la sabiduría. (3a: 387).  Esta conciencia lleva a que la dialéctica ocupe un lugar privilegiado ya en las escuelas y posteriormente en la universidad (cfr. anexo 3).  Ya entonces había también una cierta especialización de las diferentes escuelas.  Así, por ejemplo, la gramática y la literatura se cultivan en Chartres; en Metz y Vassor había una enseñana técnica  para el trabajo en metales como el oro, la plata y el cobre.

 

En París.se enseñaba con eminencia la teología y en Bologna el derecho; en Salerno y Montpellier la medicina, especialización que también se encontrará posteriormente en la organización de las Universidades (3a: 388) (cfr. anexo 6).

 

Lo que acabamos de mencionar muestra la demanda de educación no era fruto de la ausencia total o de un bajo desarrollo de la educación sino, por el contrario, de una muy desarrollada educación que producía una fermentación intelectual que no sólo exigía extender la educación sino hacerla progresar cualitativamente y que hará presión para la constitución de una educación superior.  Es menester recalcar que esta situación es efecto de una verdadera revolución cultural.

 

Hasta entonces los nobles eran los que, casi  podría decirse, acaparaban la educación. Se habían cerrado las escuelas exteriores de los monasterios con la reforma benedictina del 817. La educación cumplía con la función de formar administradores y dirigentes para la monarquía y la Iglesia, y era estrictamente funcional para el para el sistema de la monarquía clerical carolingia (8: 16).  Aún los útiles de esta restringida educación y vida intelectual, como, por ejemplo, los libros eran verdaderos productos selectivos pues por su precio y sus lujosos adornos sólo era posible poseerlos por los muy ricos.  Tanto es así que el libro fue, en ese época, más un bien material, objeto de  inversión, que un bien espiritual objeto de la reflexión.  Los propios monjes que trabajaban en la copia y el adorno da los libros tenían por objetivo no tanto interesarse por el contenido, sino por la actividad de aplicación, el tiempo invertido y el esfuerzo.  El confeccionar libros era la tarea, lo importante y la materialidad del libro; el aprecio al contenido espiritual, si existía, era en general secundario.  Así en el libro, lo que en él estaba implícito al ser considerado un bien, primariamente material hacía que se lo atesorase, se lo guardase. [3]

 

Esta actividad de los copistas, aunque limitada como lo acabamos de decir, tuvo sin embargo, la inestimable consecuencia de impedir que el espíritu expresado en la letra se perdiera para el futuro.  Aunque sin apreciar el bien espiritual, al copiar los libros permitieron que hubiese tradición al futuro.

 

Pero si los monjes copistas no tuvieron clara visión de la importancia cultural de su quehacer ello no ocurría con la jerarquía eclesiástica. El dicho de San Bernardo de que "un claustro sin libros es un castillo sin arsenal" (3a: 381) manifiesta claramente la conciencia lúcida de la importancia del libro.

 

Cuando la cultura atesorada sale de los claustros, los copistas se instalan en la ciudad, en la universidad, los copistas seguirán el mismo camino y serán laicos dirigidos por clérigos los que copiarán en lugar de los monjes. La importancia de de esta tarea queda patente si se tiene en cuenta que según testimonio de Guillebert de Metzal comienzo del siglo XIV había en París 60.000 copistas (3a: 382).

 

Junto a la función del  copista hay otra de suma importancia y que tiene que ver también con la instrumentación de la vida intelectual.  Se trata de la función da los traductores. En parte, la función de la traducción no fue ajena a un cambio de actitud frente al Islam que el abad dé Cluny, Pedro el Venerable expresaba al decir: "Ya demos al error mahometano él vergonzo nombre de herejía o el infame apelativo de paganismo, lo cierto es que se hace necesario actuar contra él, esto es, escribir" (8: 25). Se cambiaba la espada por la pluma la fuerza física por la pluma, la fuerza física por la argumentación. Pero el abad de Cluny sabía que ello no era posible si el vehículo de tales ideas era ininteligible; y fue así como logró formar un grupo de traductores y obtuvo el dinero para pagarlos con la finalidad de traducir del árabe al latín “ La historia y la doctrina de aquellos desdichados e incluso su leyes que llamamos Corán".

 

Pero donde más se practicó y más fruto produjo esta actividad fue en la traducción de los tratados científicos griegos y árabes.  Parece ser que ya en el siglo X Ripoll  se convierte en el primer conducto de importación de la ciencia acumulada por el movimiento científico del Oriente islámico, que había recogido el conocimiento griego y alejandrino.  Los monjes de Ripoll relacionados con el sur de Francia, Roma y con la cultura arábigo-andaluza se dedicaron sobre todo al estudio de la ciencia de la época y, lo que es de suma importancia, tradujeron del árabe al latín numerosas e importantes obras (6: 446)

                                                            

La. importancia de todos estos aportes no es solamente el contenido mismo del conocimiento que que se traduce sino la reconquista del método y de manera especial, de la lógica aristotélica

 

V.- CHARTRES

 

Esta influencia grecoárabe se manifiesta de manera especial en Chartres, donde el estudio de las cosas (res) es supraordinado al estudio del lenguaje (voces). Chartres es un centro donde se cultivan la gramática y la literatura, pero además es un centro de espíritu científico. En él se desarrolla un culto apasionado, centro de espíritu cientifico.  En el se desarrolla un culto apasionado por la naturaleza que genera un profundo optimismo por la vida.  La naturaleza es concebida generadora, fecundante, creadora de inagotables recursos. El espíritu de curiosidad, de observación, de investigación crece alimentado por la importación del pensamiento grecoárabe.  Este amor por la naturaleza levantará a veces fundadas oposiciones de parte de quienes velaban por la tradición y ortodoxia de la doctrina eclesiástica.  Pero este culto a la naturaleza no era irracional.  La naturaleza era cosmos, conjunto organizado y racional que hacía posible estudiarlo científicamente y descubrir sus leyes.  La razón y la experiencia se entrelazarán en Chartres en una dialéctica no exenta de dificultades.

 

Pero Chartres era también un centro profundamente humanista en el cual se estudiaba y cultivaba la cultura  de la Antigüedad y donde el hombre estaba en el centro de la ciencia, la filosofía y, hasta diríamos, de la teología.  En el hombre centro racional de la creación era donde se unían activamente la fe y la razón, la razón y la experiencia, la teoría y la práctica.  El hombre era naturaleza, alma y cuerpo y señor de la naturaleza, por comprenderla por la razón, por transformarla a través de su actividad.  El mundo es percibido como "Esa gran fábrica del mundo entero, ese suerte de taller del universo ...” (8: 76), en el cual "Toda obra es obra del Creador, obra de la naturaleza o del  hombre-artesano que la imita”. (8: 76). El hombre es un artesano que coopera con la naturaleza y Dios.

 

Este espíritu de Chartres rehabilita las estructuras sociales y económicas de la urbe. Una moral profesional emerge.

 

Una figura rutilante de la Edad Media simbolizará sintéticamente estas corrientes del espíritu: Abelardo.

 

Viajero y vagabundo transitaba como caballero que empuña por lanza la dialéctica destruyendo ídolos, despertando la adhesión de millares de discípulos sembrando ideas... es el prototipo y primer gran profesor universitario y precisamente Abelardo forma parte de un movimiento medieval de especial importancia para la comprensión de los procesos intelectuales de la Edad Media: el movimiento de los goliardos.

 

VI. LOS GOLIARDOS

 

Una manifestación especialmente significativa en el siglo XII fue la aparición de los goliardos.  No constituían propiamente una clase, ni tampoco su origen socioeconómico parece ser homogéneo.  Es un agregado social formado por los que no participaban de las estructuras tradicionales porque huían o eran marginados de ella. Eran vagabundos que iban de ciudad en ciudad y que tenían de común hacer de la aventura una protesta contra el sistema establecido y una pobreza que los oponía a los que gozaban de beneficios y prebendas.  Mendigos, sirvientes, pero por sobre todo bufones y juglares los goliardos parecían los "hippies" del siglo XII.  El término juglar (joculator) en esta época significaba subversivo, rebelde. La poesía goliarda era la que hoy en sus mejores expresiones ha sido la canción de protesta.  Pero a diferencia de otros aventureros que optaron por la expedición a tierras ignotas o la guerra a los infieles, éstos, los goliardos, optarán por la aventura intelectual, por el estudio. Iban detrás del maestro que les gustaba y en la ciudad se encrucijaban sus desgracias y sus audacias.

 

El proceso posterior mostrará que los goliardos más qué cambiar la sociedad querían lograr una movilidad ascendente, más que destruir el sistema participar en él (8: 42). Así la poesía goliarda pasará a ser la poesía de la burguesía en ascenso; como hoy quizá ocurre con la canción de protesta.  Los goliardos la emprenden contra todo: contra nobles, eclesiásticos y campesinos.  Son un impulso anárquico brotado de una situación de marginalidad.  Esta crítica de los goliardos vehiculiza el intento de los intelectuales que quieren, dentro del cuadro urbano, constituir una cultura laica.

 

Pero el afán destructivo de los goliardos los llevará a desaparecer aún en aquello que parecía ser su universo: el movimiento intelectual, del cual quedarán desplazados hasta, finalmente, desaparecer de la escena al producirse en el siglo XIII la estabilización del movimiento intelectual al organizarse socialmente.

 

Tanto el movimiento de los goliardos como el de la escuela de Chartres para poder ser interpretados correctamente, deben ser puestos en el contexto de la cultura medieval; cultura cuya unidad se funde en el cristianismo. La idea de cristiandad como unidad sociocultural asentada en el fundamento religioso común a todo el mundo cristiano será el principio ordenador hasta la aparición de la idea de los estados nacionales hacia el final de la Edad Media.

 

El Papa y el Emperador eran las dos autoridades, el poder espiritual y el poder temporal, dualidad que engendró la cuestión de las “dos espadas": apostólica e imperial.

 

La ortodoxia en la doctrina era un requisito para asegurar la integración del sistema, por eso la teología será una disciplina de máxima importancia.  Las nuevas corrientes, entre ellas la de Chartres desafiarán a quienes tenían que velar por la ortadoxia y será así como antes ellas habrán quienes las condenan inequívocamente  y quienes como Santo Tomás intenten integrarlas.  La Suma Teológica, por ejemplo, será el intento de integrar la doctrina tradicional como el pensamiento aristotélico y de sintetizar el esfuerzo por la unión de la razón y la fe ya reclamada y buscada por Abelardo y San Anselmo (fides quaerens intellectum)

 

VII.  UN NUEVO OFICIO

 

El crecimiento de la población, la construcción de ciudades, el auge del comercio, el traslado de la educación de los monasterios a la ciudad, de los clérigos regulares a los seculares, la laicización del copismo y la traducción, Chartres, los goliardos, etc., todos estas procesos hacen crujir y entrar en crisis a la estructura feudal.  Frente a la agregación cerrada de los burgos las ciudades se perciben como lugares abiertos donde se entrecruzan los transeúntes y se intercambian se "comercian”, objetos e ideas. Dentro del conjunto de hombres artesanos y comerciantes surge el hombre que escribe y enseña a la vez; es un oficio más entre los otros oficios. Así Abelardo dirá:  "Volví al oficio que conocía, pues incapaz de trabajar con mis manos, me veo reducido a servirme de mi lengua" (8. 82). Un oficio demandado por el proceso sociocultural, por la demanda de más y mejor educación que las escuelas existentes a pesar de su número y cualidad no pueden satisfacer adecuadamente.  Dice Beck (2:64) que de “(...) modo análogo a como los intereses intelectuales de la Hélade en el siglo V antes de Cristo, habían dado lugar al advenimiento de los sofistas; esto es, los maestros espontáneos, algunos de los cuales, lo mismo que sus predecesores helénicos, hicieron de la enseñanza un negocio muy lucrativo. Aquellos de los sofistas medievales que no lograban vivir como maestros independientes encontraron que podían enseñar y estudiar en las catedrales.

 

En la base de esta función que desarrolla el maestro, está la convicción de que el conocimiento es un bien que no debe atesorarse y que ha de comunicarse. En la relación del profesor con al discípulo es produce un “comercio” de ideas. El maestro dedicado a la vida intelectual se ve como un artesano y en un proceso de comercio  (8: 82).

 

Su función es el estudio y la enseñanza de las artes liberales (cfr. anexo 3).  Arte en la Edad Media “(...) es actividad totalmente racional y cabalmente espiritual, aplicada a la fabricación de instrumentos materiales e intelectuales; es una técnica inteligente de lo que hay que hacer" (8: 32) “Ars est recta  ratio factibilium”  dirá Santo Tomás.  El intelectual es  pues un artesano porque entre todas las ciencias (las artes liberales) se las llaman artes porque no implican únicamente el conocimiento sino  también una producción inmediatamente derivada de la razón, “(...)  como son la función de la construcción (gramática) "de los silogismos" (dialéctica), “del discurso" (retórica), “de los números” (aritmética), "de las medidas” (geometría),"del curso de los astros" (astronomía) (8: 82). Así este nuevo oficio,como se ve, es como los otros, arte y comercio. El nueva gremio de maestros y discípulos dedicados a la vida intelectual es el efecto de un proceso de organización y legitimación como el de los restantes oficios.  Este proceso de legitimación y organización identificará y distinguirá socioculturalmente la actividad de estudiar y enseñar. Pero este derecho de enseñar hasta entonces estaba en manos del Estado y sobre todo de la Iglesia, razón por la cual las.pretensiones de este nuevo gremio inquietan a los poderes laicos y religiosos.

 

El gremio de los intelectuales irá conquistando progresivamente a través de luchas sucesivas y azarosas, un lugar en la ciudad, en la sociedad.  Es aquí donde comienzan las luchas de la Universidad que aún hoy contemplamos, por la autonomía, por el derecho a enseñar y aprender libremente. En este lucha la universidad se enfrenta al poder del Rey, de la Comuna y del Obispo. El valor es la libertad de enseñar y aprender, el pensar libremente, la libertad de la razón, como se manifiesta en los estatutos de la universidad de Glasgow, donde en 1482, se dice acoger los privilegios  de la universidad madre (Bolonia) “la más libre entre todas las universidades" (9: 41). En esta, lucha pueden descubrirse latentes las influencias de los movimientos analizados anteriormente: los goliardos y la escuela de Chartres.

 

Es la reivindicación de la razón frente el exclusivismo de la autoridad, frente al autoritarismo. No es exactamente el rechazo anárquico de toda autoridad de los goliardos, sino el rechazo de una autoridad que intenta impedir el ejercicio de la razón. Honorio de Autun, sintetizó la tesis de Chartres que de algún modo nos manifiesta esa valoración de la razón: "No hay otra autoridad, comienza por declarar, que la verdad probada por la razón; lo que la autoridad nos enseña a creer, la razón nos lo confirma con sus pruebas.  Lo que proclama la autoridad evidente de la Escritura es probado por la razón discursiva (...) (8: 70).  Y más adelante Santo Tomás entre otros, de manera eminente mostrará cuán fecundo fue el ejercicio de este modo de pensar.(1: 27).

 

Es a través de la razón que el hombre quiere profundizar en su fe; es a través del logos, a través de la razón, es dia-logos. Es un diálogo que constituye la nueva corporación, la "universitas" de los que estudian y enseñan. La influencia de la dialéctica reintroducida por los árabes desde la antigua Grecia dará el método a través del cual la razón alcanzará magnífico desarrollo en la Edad Media (cfr. anexo 7).

 

Así razón y autoridad serán dos polos de la dialéctica universitaria desde su fundación hasta hoy día.  En los comienzos los universitarios fueron considerados clérigos y sometidos por tanto a la jerarquía eclesiástica local.

 

VIII. LAS CONTRADICCIONES ORIGINALES

 

Lo que más llama la atención en esta nueva corporación es que desde su inicio se constituye sobre tensiones bipolares que generarán de manera ininterrumpidas una tendencia a la crisis de su estructura.

 

Es por una parte una institución eclesiástica bajo la jurisdicción de la jerarquía, y en la cual la Iglesia ve un instrumento para preservar la ortodoxia teológica, pero por otra parte sus miembros están animados de un espíritu de reivindicación autonomista, de una afirmación de la razón, de un aprecio a la naturaleza como un orden de existencia de causas segundas autónomas, y de una valoración del carácter racional de la creación divina.  Por otra parte, este bipolaridad se manifiesta también en la relación con la ciudad.  La universidad está vinculada al proceso de urbanización; nace en la ciudad y su desarrollo estará vinculado dialécticamente con el desarrollo de la ciudad.  Como los otros gremios buscará el monopolio de la actividad que le es propia; sin embargo, buscará la autonomía frente a la Comuna, será internacional en la composición de sus miembros como lo manifiestan las "nationes" (cfr. anexo 10), carecerá de monopolio local para su actividad tal cual lo patentizan las “licentias ubique legendi".  Esta corporación tendrá además, como sus armas favoritas, la huelga y la secesión y será una ciudad dentro de la ciudad por los fueros conquistados por privilegios.

 

Esta bipolaridad se manifestará también respecto al estilo de vida de sus miembros y al énfasis en las lealtades.  La lucha entre regulares y seculares  (8: 132) es una ocasión para ver la existencia de esta bipolaridad. En esta lucha más allá de las rivalidades entre clérigos está en juego la definición y existencia del oficio de maestro, la profesión de intelectual.  Los mendicantes con su voto de pobreza y la mendicidad se oponían a la remuneración del trabajo que realizaban como maestros (1: 29) pero como es obvio la competencia no parecía muy leal por cuanto su pertenencia a una Orden los ponía la resguardo si no de la pobreza sí de la miseria. Los seculares no tenían más remedio que vivir de su trabajo recibiendo un salario de sus alumnos o de los poderes civiles o de los beneficios de un mecenas. Lo mismo ocurría con el estudiante, o se convertía en doméstico de algún compañero rico o tenía una beca o una prebenda da su familia o un bienhechor.

 

No se escapaba a quienes querían hacer de la vida intelectual una profesión que cualquiera de los caminos que no fuese el salario los ponía en dependencia de poderes ajenos y de instancias externas a su propia quehacer, algunas de las cuales, más que otras, eran pasibles de ser neutralizadas en su influencia, pero que siempre serían un riesgo para la autonomía de la vida universitaria (8: 130).  Hasta hoy día persiste a  través de la historia universitaria el riesgo de la dependencia a través del aspecto financiero; y como antes las soluciones hesitan de una a otra de las alternativas.

 

Desde los primeros días de la vida universitaria la lucha por profesar libremente la vida intelectual se planteará claramente.  En la Edad Media este esfuerzo por la libertad universitaria no alcanzará su meta, si bien no se dejará el intento; la libertad no será tal, será simplemente privilegio, concesión. Probablemente quien reflexiona sobre la universidad hoy, quizá, no encuentre que se ha avanzado mucho en este asunto.

 

La anterior permite ver que en sus inicios la corporación universitaria aparece en lucha contra todos los poderes, clases y grupos defendiendo el investigar y enseñar en libertad como condición sine qua non  de su existencia

 

IX.  LAS LUCHAS

 

En este contexto se entienden la luchas de la universidad contra los diversos poderes, los cuales veían en la universidad un medio, un instrumento para otros fines que no eran el conocimiento y su enseñanza e investigación.  Esta instrumentación por parte de los poderes laicos y religiosos tenía su fundamento en la propia actividad de la universidad.  Afirmar el libre ejercicio de la razón no impedía a la universidad aplicar la razón a fines distintos.  Se la aplicaba a conocer, pero también para saber hacer.  La gran mayoría de las estudiantes no iban a la universidad buscando ser maestros para ejercer la docencia, ayer, como hoy, querían “(...) tan sólo adquirir los conocimientos y títulos para el ejercicio de una de las profesiones liberales necesitadas por la sociedad civil de su propia nación y ciudad" (9:25), eran los futuros "doctores non legentes" [4]

 

La Iglesia por su parte quería velar por una fundada y ortodoxa formación de sus clérigos para tener los recursos a fin de desarrollar su labor pastoral.

 

Así desde el comienzo la preparación de profesionales ha sido si no el primordial, uno de los fines la universidad, sin embargo, también, desde el comienzo esta formación ha estado vinculada con la investigación de los conocimientos disciplinarios que fundan adecuadamente la formación técnica.

           

Estas características de la universidad harán que siempre esté corriendo el riesgo de ser instrumentalizada y que por lo tanto siempre tenga que luchar por su autonomía. El análisis de las relaciones de la universidad con los otros poderes es esclarecedor de su situación.

 

El que la universidad haya tenido que luchar contra la autoridad eclesiástica local no parece algo inesperado si se recuerda que las escuelas episcopales fueron, entre otros, antecedentes inmediatos en lo educacional de la nueva corporación de maestros y discípulos.  Era el "Scholasticus" o "Canciller" un oficial del Obispo el que detentaba la "licentia docendi" que legitimaba la actividad educativa (1: 12).  Por otra parte, los universitarios eran clérigos y como tales el Obispo los tenía como sus súbditos (8: 91). De ahí  surge que el Canciller (cfr. anexo 4), como oficial del Obispo exigía una promesa de obediencia al conferir el grado a un universitario; razón por la cual Gregorio IX establecerá, en defensa de los estudiantes, que el Canciller no puede exigir esa promesa de obediencia (año 1227) (1: 24).  Asimismo el Papa ya en 1208 había determinado frente al Obispo que los estudiantes no podían ser excomulgados sin previa aviso de sus profesores (1: 13) y en 1209 Inocencio III había exigido la reintegración de un profesar contra la voluntad del Obispo, en razón de que el profesor había respetado los estatutos da la corporación (1: 13) Estos actos manifiestan por una parte la pugna entre el Obispo y los universitarios y por otra la progresiva legitimación de la corporación de maestros y discípulos y el reconocimiento papal de la institución universitaria a la cual se dirige “(...) ad communitatis vestras consortium" (1: 14).  Progresivamente se reglamentan las relaciones, derechos y obligaciones de todos los miembros del "studium" y lo que es más importante el derecho de coaligarse contra quienes los molesten (año 1215); derecho de que se ejercitará en 1219 contra el Canciller y el Obispo que bajo las amenazas de Honorio III deben ceder frente a la. universidad (1: 14).

 

Sin embargo, la educación había sido eminentemente eclesiástica y  la cultura era un asunto de fe en el medioevo; lo cual explica que el Obispo reivindicase sus derechos a enseñar, su autoridad magisterial (8: 91-92).

 

Roma ayudará a que la corporación universitaria se autonomice de la jerarquía eclesiástica local y es así como en París, por ejemplo, el Canciller y con él el Obispo perderán el privilegio de conferir la licencia; privilegio que pasará a los maestros de la universidad (8:  9). En 1301 el Canciller dejará de ser el jefe oficial de las escuelas y lo será el Rector (anexo 5) de la universidad y finalmente con motivo de la gran huelga de 1229-1231, el Obispo perderá toda jurisdicción sobre la universidad (8: 92).

 

En Oxford el Canciller será absorbido rápidamente por la Universidad y pasará a ser un oficial de ésta. En Bologna el Canciller será una figura.con roles honoríficos y externa a la universidad (8: 92).

 

Pero sería un error creer que la autonomía del Obispo equivale a la autonomía eclesiástica. Por el contrario el Papa pone bajo su jurisdicción a la universidad.

 

Ejemplo manifiesto de lo que acabamos de afirmar es.la famosa bula Parens Scientiarum tenida por Carta Magna de la universidad (1229) (8: 95) y emitida par Gregorio IX.  Fue este mismo Papa como también Inocencio III (8: 131) quienes el mismo tiempo autonomizaron la universidad de la jerarquía local y la sometieron a la autoridad del Papado. La importancia concedida a la Teología a la cual se ordenaban todos los otros estudios (recuérdese el “philosaphia ancilla thenlogiae" y el “non est consenescendum in artibus sed a liminibus sunt salutandae") se relaciona con la protección especial del Papa quien quiere convertir la Universidad en la fortaleza de la fe y la ortodoxia católica, y en semillero de filósofos y teólogos cristianos. El Papa confiere privilegios a la universidad, pero se reserva la vigilancia sobre su actuación y posibilidad de disciplinar sus enseñanzas (9: 18) .(8: 95) Y lo dicho no queda en meras palabras. El Papa intervendrá en materia de enseñanza (1215) impidiendo la enseñanza de la filosofía natural de Aristóteles recibida por medio de los árabes; reducirá la enseñanza del derecho al canónico (1219); (1: 14) impondrá a los mendicantes en la universidad (8:133~134-135-140) y llegará a fundar una universidad, la de Tolosa (1229) para luchar contra la herejía (8: 97). Podrían aumentarse extensamente las pruebas de la constante intervención del Papado en la universidad.

 

Hay que hacer notar, sin embargo, que el Papa no sólo defendió a la universidad de la jerarquía eclesiástica local sino también frente al Estado y la Comuna.

 

Así frente al Estado el Papado defenderá a los universitarios privilegiándolos en cuanto al fuero como a todos los clérigos (1: 12) que só1o podían ser sometidos a la justicia eclesiástica (1191~1198) (1200) (1: 12) (8: 93-95).  Defenderá a Oxford de los ataques de Enrique III; hará respetar la autonomía de la Universidad de París frente San Luis y Blanca de Castilla (1231), etc.

 

Recién en el siglo XV con el reforzamiento de los Estados y el decaimiento del poder papal, las autoridades laicas impondrán su poder sobre la Universidad; el Rey impondrá la competencia del Parlamento para dirimir los conflictos que tienen que ver con la universidad (1446-1464) (1: 38) dará órdenes respecto a las cátedras     (1474), etc.

 

Frente a la Comuna tanto los jefes de Estados cuanto los Papas apoyarán a la Universidad como queda de manifiesto, a título ejemplar en 1085, cuando Federico I  en su "Authentica Habita" defiende a los estudiantes bologneses de los burgueses propietarios; o como cuando la Comuna quiso obligar a los maestros a un juramento   de residencia y Federico Barbarroja decretó que “Legem promulgat quae sit tutela legentum scilicet ut nemo studium exercere volantes impediat stantes nec euntes nec redeuntes”  (9: 23)

 

Habrá momentos en que la Universidad llegará a ocupar un rol de árbitro entre los diferentes poderes que la privilegian pero no le permiten autonomía como lo manifiestan el conflicto entra el Rey Felipe el Hermoso y Bonifacio VIII; la declaración de la superioridad del concilio sobre el Papa y la condena de Juana da Arco. (1:39).

 

Los universitarias medievales no fueran autónomos sino que ganaron en independencia eligiendo a las autoridades que daban más amplitud y luchando contra las mas tiránicas. Pero como dice Le Goff  "muy caras hubieron de pagar tales conquistas; en cierta medida, los intelectuales de Occidente se han transformado indiscutiblemente en agentes pontificios (8: 97).

 

Pero los ideales no dejan de serlo porque no se los alcance plenamente.  El diálogo intelectual libre fue lo que se quiso, aunque no haya sido lo que se consiguió.

 

Los mismos privilegios que fundan el poder de la Universidad dan cuenta de este ideal; ellos son:

 

1. Autonomía jurisdiccional, dentro de las marcos de la Iglesia, con algunas restricciones locales y la posibilidad de apelación el Papa.

 

2. El derecho de huelga y de secesión.

 

3. Y el monopolio de la colación de grados universitarios.

 

X.  SANTO TOMAS DE AQUINO, EL UNIVERSITARIO MEDIEVAL

 

En páginas anteriores hemos intentado caracterizar a la universidad medieval y hacer patentes los valores que la orientaban y cómo la universidad en cuanto obra cultural manifestaba lo típico de la Edad Media, aquello que daba unidad a la cultura de dicha época.

 

Nos dice Maritain que  "lo que hace la unidad de la cultura es sobre todo y ante todo una cierta estructura filosófica, una cierta actitud metafísica y moral, una cierta escala de valores común, brevemente una cierta idea común del universo, del hombre y de la  vida de las cuales las estructuras sociales, lingüísticas y jurídicas son por así decir la encarnación" (8: 58).

 

A través del análisis las estructuras, organizaciones e instituciones perseguimos descubrir esa unidad que tipifica una determinada cultura.

 

Otra camino, distinto pero complementario anterior es el buscar esa tipificidad cultural a través de la obra de personalidades geniales porque han sido capaces a través de su actividad, de condensar aquello que es propio de su época y han influido en.la modelación de su sociedad y cultura.

 

Teniendo presente la reflexión de Maritain acerca de lo que hace la unidad de la cultura cabría preguntarse si nos es posible encontrar alguien que en su obra nos transparente, nos manifieste la estructura filosófica, la actitud metafísica y moral, la escala de valores común del medioevo y más precisamente de la universidad como creación medieval.  Es precisamente en Santo Tomás de Aquino y en su obra donde creemos encontrar lo que buscamos.

 

No creemos que nuestra percepción sea muy original; Grabmann anotaba que: "La comparación con frecuencia usada de la Summa Tehologica con las catedrales góticas de la Edad Media es muy ajustada. Cuanto más se ahonde en el estudio de esta obra, cuanto más se consideren sus detalles, más se admirará la arquitectura de conjunto, más se reconocerá las leyes que rigen todo el edificio” (6 b: 36-37).

 

Las catedrales, la universidad, la summa son manifestaciones de la misma cultura están orientadas por los mismos valores, son encarnación de la unidad cultural del medioevo. La arquitectura de la nave catedralicia hecha de piedra recuerda del comienzo evolutivo de la materia, acoge la diversidad plural de los hombres para recogerlos en un impulso a la trascendencia indicada por fina aguja que brújula a Dios.  Las facultades organizan la pluralidad de búsquedas de la verdad en el servicio a la sabiduría en donde el ser y el conocer se encuentran en Dios: "Non est consenescendum in artibus, sed a liminibus sunt salutandae" "Philosophia ancilla theologiae" son frases que dan cuenta de la existencia universitaria medieval.

 

A través de la obra de Santo Tomás se manifiestan bajo forma distinta la misma unidad de la cultura medieval y el mismo espíritu que creó catedrales y universidades.

 

SANTO TOMAS EL UNIVERSITARIO BUSCADOR DE LA VERDAD

 

Así como las cúpulas tienen sus claves que las integran, así la universidad medieval se integró en el afán de buscar la verdad, de perseguir la síntesis de la pluralidad, la unidad en la diversidad.  Ese espíritu se manifiesta en el universitario que fué Santo Tomás.

 

Éste en la primera parte de la Summa Theologica señala: “Con el fin de fijar exactamente el campo de nuestras investigaciones, trataremos ante todo de la doctrina sagrada en sí misma, preguntándonos qué es y cuál es su ámbito.

 

Siendo el objeto primordial de la doctrina sagrada el conducir a sus estudiosos al conocimiento de Dios y no solamente de Dios en sí mismo, sino también como principio y fin de las cosas -especialmente de la criatura racional-.

 

El mismo Santo Tomás nos dice recordando a Aristóteles que "el que se consagra enteramente a la contemplación de las causas últimas" es el sabio verdadero (9 a :17). Así pues el objetivo perseguido por Santo Tomás en la Summa Thealogica nos manifiestan su vocación a la sabiduría, al estudiar a Dios como principio y fin, como causa última de las cosas.

 

"Ahora bien -agrega el Santo- en definitiva, el mundo está relacionado a una inteligencia, por lo tanto, el. bien de la inteligencia, la verdad, será fin último y el objeto -consecuentemente- a cuya alcance debe consagrarse al sabio" (9 a: 17). Por eso piadosamente antes de estudiar pedía a Dios: "Otórgame penetración para comprender, capacidad para retener, método y facilidad para adquirir, sagacidad para interpretar y elegancia abundante para expresar la adquirido" (9 a: 15).

 

La sabiduría como medio que nos hace participar de la verdad es el supremo valor.  "De todas las cosas a nuestra alcance ninguna iguala a la sabiduría" (9 a: 18).

 

Esta valoración de la sabiduría como medio para alcanzar la Verdad permite integrar la vocación del monje dominicano con la de profesor   universitario.

 

Contemplar es la primera parte de la divisa dominicana y el primer movimiento del profesor universitario.

 

SANTO TOMAS PROFESOR UNIVERSITARIO ABIERTO A LA PLURALIDAD EN EL DIÁLOGO

 

En esa búsqueda de la verdad Santo Tomás estuvo conscientemente abierto a las distintas y opuestas corrientes de pensamiento como lo estuvo la universidad medieval.  Esa apertura pluralista partía de la convicción de que es natural a la razón humana llegar gradualmente de lo imperfecto a la perfecto. (Véase S. TH. I-II q. 97 a l00).  Por eso se debe escuchar las opiniones de los antiguos por viejos que sean. (Véase in I De Anima lect. 2), y a semejanza de un buen juez es necesario escuchar las opiniones y dudas de los distintos autores para formarse un buen juicio (Véase In III, Metaph. lect. 1).

 

Así se encontrarán en Santo Tomás  citas de 22 Padres latinos y 57 Padres griegos; asimismo Santo Tomás aparecerá como el mejor conocedor de Aristóteles en la Edad Media y como un comentador original y riguroso que le.valió el nombre de el "Expositor”

 

Principalmente por la referencia crítica de Aristóteles conoció a Platón.  Los nombres de los comentadoras griegos de Aristótelas, Porfirio, Themistio, Simplicio, Alejandro de Afrodisia se encuentran con frecuencia en sus escritos. Boecio ha sido muy referido por Santo Tomás y con la fílosofía arábigo-judía se muestra muy familiarizado, Avicenna, Averroes, Avicebrón, Maimónides, han sido: estudiados por Santo Tomás. También estuvo abierto al influjo de los neoplatónicos  como Proclo.

 

Este apertura a una pluralidad de influencia se mantiene también respecto la alta escolástica.  El más citado, entre los diez autores de este época, que menciona Santa Tomás es Pedro Lombardo.

 

En cuanto a los contemporáneos, Santo Tomás mantiene una costumbre de su época y se refiere a ellos como "quidam", lo que hace difícil establecer precisamente las influencias recibidas.  Cita sin embargo, a los "summistas" que vivían en París en el primer tercio del siglo XIII: Prepositinus y Guillermo de Auxerre.

 

Soaciano, los Decretales y muchos clásicos incluso poetas.  Horacio, Ovidio, César, Cicerón, Séneca, Terencio, Salustio, Livio, Strabon, Valerio, Máximo y otros son citados por Sto. Tomás mostrando su apertura y pluralismo intelectual (6 b: 47ss).

 

A través del ejercicio de la razón Santo Tomás estableció un diálogo que trascendió a sus contemporáneos y se extendió ampliamente en el tiempo, con una apertura a la pluralidad en el espacio y en el tiempo que manifiestan ese valor universitario que es la apertura a la pluralidad a través del diálogo racional, como medio de buscar la verdad: porque "El estudio de la teología no tiene por objeto saber lo que otros han pensado, sino conocer la verdad de las cosas” (In I De caelo et mundo lect. 22).

 

SANTO TOMAS PROFESOR UNIVERSITARIO METÓDICO Y CRÍTICO

 

Santo Tomás estaba dominado por el ideal de la verdad, razón por la cual nos dice que “En la aceptación lo mismo que en el repudio de las opiniones, no debe el hombre dejarse guiar por el amor o por el odio hacia aquél que las representa, sino antes bien, por la certidumbre de la verdad” (Véase In XII Metaph. lect. 9).

 

Se comprende entonces que la actitud abierta a la pluralidad de opiniones de la  que hizo gala Santo Tomás fuera acompañada de una actitud metódica y crítica.

 

Usando el método y la lógica aristotélicos Santo Tomás enfrentará de modo riguroso y crítico y con admirable libertad las corrientes tradicionales y las opiniones de sus contemporáneos.

 

El propio Aristóteles y los Padres de la Iglesia que Santo Tomás venera como Gregorio de Nazianzo, Basilio y Agustín no escaparán a su crítica.

 

El esquema escolástico no es en Santo Tomás un artificio dialéctico sino -como dice Grabmann “está al servicio de la duda metódica real" (6 b: 33).

 

Más aún, la actitud crítica de Santo Tomás lo ha llevado a corregir, completar y aún retractar sus propias ideas (6 b: 34).

 

Esta actitud crítica y metódica se manifiesta quizá de modo inhabitual para el bueno y tranquilo Tomás cuando responde a Siger respecto a sus tesis monopsiquista diciendo: “He aquí nuestra impugnación del mencionado error.  No se apoya en los documentos de la fe sino en la marcha del pensamiento y en las expresiones del filósofo mismo (se refiere a Aristóteles).  Si alguno que se gloría jactancioso de su pretendida ciencia y quiere presentar algo contra nuestra obra, no debe hacerlo en un rincón y ante muchachos que en cosas tan difíciles carecen totalmente de criterio. Debe más bien escribir contra nuestro escrito, si tiene ánimo para ello; entonces no sólo me encontrará a mi el más pequeño de todos, sino a muchos otros que son amigos de la verdad, que se levantarán contra su error y su ignorancia. (De unitate intellectus contra averroistas).

 

SANTO TOMÁS PROFESOR UNIVERSITARIO CONSCIENTE DE LAS EXIGENCIAS Y DE LA IMPORTANCIA DE COMUNICAR LA VERDAD

 

Como dominicano y como profesor universitario no es de extrañar que Santo Tomás estuviese preocupado de la comunicación del conocimiento.

 

"Contemplari et contemplata a aliis tradere"es la divisa de la Orden y Santo Tomás encarna este ideal de manera extraordinaria.

 

En el prólogo de su obra más madura la Summa Theologica nos expresa su preocupación por la comunicación del conocimiento cuando nos dice “como quiera que el maestro de la verdad católica no sólo tiene que instruir a los que ya están adelantados, sino también a los que empiezan según las palabras de San Pablo (1 Cor, 3.1): "Como a párvulos en Cristo os dí leche a beber, no comida", nuestro propósito en esta obra es exponer la religión cristiana según conviene a la instrucción de los principiantes. Hemos observado que los novicios en esta doctrina encuentran muchas dificultades en las obras de diversos autores.  En parte por la multiplicación de cuestiones artículos y argumentos inútiles; en parte también porque los conocimientos que les son necesarios no les son presentados según el orden de la disciplina lógica, sino según lo que requería la explicación de los libros a las ocasiones de la discusión; en parte finalmente porque las frecuentes repeticiones causaban en los ánimos de los oyente fastidio y confusión. Tratando, pues, de  evitar estos y  otras defectos semejantes, procuraremos confiando en el divino auxilio exponer la que concierne a la ciencia sagrada con la brevedad y claridad que la materia permita.”

 

La Summa Theologica es manifestación, de esa intencionalidad en la sistematicidad de su orden y desarrollo, tanto en la organización exteriormente clara como en la articulación orgánica de la materia que descansa en conexiones internas.

 

En el lenguaje predomina la sobriedad propia del modo de pensar aristotélico, sencillez, practicidad, positividad. Las repeticiones se evitan en lo posible, lo superfluo es descartado.

 

Este empeño por comunicar adecuadamente el conocimiento no fue vano pues como consta por Pedro Calo, biógrafo del Santo (hacia 1320):

 

“Cuando Tomás hubo recibido el cargo de enseñar y comenzó con discusiones y lecciones, se apresuró a concurrir a su clase una tal multitud de estudiantes, que la sala apenas podía contener a todos los que eran atraídos y estimulados al progreso intelectual por la palabra de tan relevante maestro.  A la luz de su enseñanza florecieron muchos maestros tanto del estado religioso como también del clero secular La razón de este era la manera sintética clara y fácilmente inteligible de su exposición docente" (6 b: 53).

 

Santa Tomás asume así aquella tendencia medieval que se orienta a la comunicación de la verdad y que hace que el conocimiento atesorado en la soledad monacal ilumine a todos en la universidad, que el copista se transforme de monje en profesional que vive en la ciudad.

 

Santo Tomás como dominicano y como profesor universitario encontrará que es obra de caridad satisfacer el hambre de conocimiento y educación, de su sociedad. (Véase QUODLIB. III, q. IV, art. 9)

 

Nos dice Gilson comentando a  Santo Tomás que “Los hombres pueden elegir únicamente entre dos tipos de vida: la vida activa y la vida contemplativa; lo que confiere su eminente dignidad a las funciones de un Doctor, es el hecho de que en ellas se realicen ambos géneros de vida, según el orden de su exacta subordinación.

 

Enseñar es en efecto la actividad propia del Doctor; pero la enseñanza (doctrina) consiste en comunicar a los demás la verdad que previamente se ha meditado (,Véase S.Th. IIa IIae, q. 181 a. 3, 3a obj.), lo cual requiere necesariamente la reflexión del contemplativo para descubrir la verdad, y la acción del profesor para transmitir los resultados a sus oyentes (6 a: 12).

 

Santo Tomás resume así el ideal universitario y dominicano "Contemplari et contemplata aliis tradere" Enseñar a los demás como derivación misma de la plenitud de la contemplación (Véase: S.Th. IIa IIae, q. 188, a. 6, ad Resp.). Investigación y docencia las dos funciones principales de la universidad y en donde la primera es superior y fuente de la segunda.

 

SANTO TOMÁS PROFESOR UNIVERSITARIO EN BUSCA DE LA UNIDAD EN LA PLURALIDAD

 

Santo Tomás, como hemos visto, recibió activamente la tradición greco-latina y fue influenciado por los intelectuales árabes y judíos.  Vivió en la Alemania de Alberto el Grande, en la Francia de San Luis, en la Universidad de París, en la Italia de los Papas.  La anterior le permitió recibir el aporte entero del mundo conocido para un medieval ubicado en esas latitudes.

 

La pluralidad de influencias puede provocar un confuso eclecticismo si el método, la crítica y la capacidad de síntesis no son actualizadas de manera rigurosa y permanente; pero por el contrario esa abertura a la pluralidad cuando está fundada en la metodicidad, criticidad y en  la persecución de la unidad por la síntesis dan por punto la unidad de complejidad que caracteriza las obras geniales. Es en esas circunstancias en que lo plural puede ser acogido en la unidad, donde el orden impuesto a la multiplicidad genera la  simplicidad que no es fruto del reduccionismo sino de la complejidad.

 

La Teología de Santa Tomás maravillosamente sintética y orgánica y abierta a todos los aspectos de lo real es una manifestación de esta unidad de la múltiple, de esta unidad de complejidad efecto de la acción del sabio; de acuerdo el decir de Aristóteles "el sabio es el que ordena".

 

Es un orden impuesto por la razón que procediendo por análisis y síntesis sucesivas recupera la multiplicidad y la trasciende en la unidad de complejidad.

 

Gilson anota respecto a Santo Tomás que "su pensamiento no busca constituir, con la mayor economía posible, una conciliación superficial donde quepan las doctrinas que más fácilmente puedan concordar con las enseñanzas tradicionales de la teología; sino que quiere que la razón desenvuelva su propio contenido con toda libertad y manifieste integralmente el rigor de sus exigencias". (6 a: 42).

 

Así como el objetivo de la catedral y de la universidad se ordenaba a orientar a los hombres en la contemplación de Dios, Santo Tomás encarnará esta misma orientación en su dedicación a la teología.

 

Su  dedicación a la  teología resume las tendencias de la Edad Media que hemos analizado con anterioridad. La actividad y obra de Santo Tomás revalorizará la razón humana y el ejercicio del método, y la crítica; será abierta a todas las influencias, acogerá las exigencias de la fe y la razón produciendo una síntesis cuya manifestación más  clara es la Summa Theologica  en la cual la fe y la razón “no pueden contradecirse, ni ignorarse, ni confundirse" (6 a: 43).

 

"El fin de la vida y del  esfuerzo científico es para Tomás penetrar lo más profundamente posible en el reino de  la verdad suprasensible y sobrenatural, el dichoso conocimiento de la  verdad en todos sus aspectos, de las causas, conexiones, leyes y fuerzas del mundo natural y sobrenatural". (6 b: 31).

 

RESUMEN

 

1. OBJETIVOS DEL TRABAJO

 

De acuerdo a la que nos propusimos, tal cual lo expresamos en el prefacio, hemos tratado de mostrar enfáticamente ciertas rasgos de la sociedad y cultura medievales que se nos aparecieron como más utiles para entender la emergencia de la Universidad y sus características.

 

2. EL AUMENTO DE POBLACIÓN

 

Una de los aspectos que nos ha parecido relevante ha sido el aumente explosivo de la población como manifestación del crecimiento y como condición de otro cambio que hace acceder el sistema a una instancia cualitativamente distinta.  Ese cambio cualitativo es el de la urbanización.

 

3. LA URBANIZACION Y SUS CONSECUENCIAS

 

La urbanización es un momento de la dialéctica de una nueva y mayor complejidad social.  La constitución de ciudades da origen a diversos procesos entre los cuales caben señalar las migraciones, los intercambios de ideas, costumbres y bienes; especialización en las actividades laborales;.la organización de los que se dedican a actividades idénticas o semejantes en corporaciones; la organización política de las comunas; el aumento de demanda por "...más y mejor educación; el aumento de movilidad social; y la secularización de muchas actividades.

 

4. LOS PROCESOS EDUCACIONALES E INTELECTUALES

 

Dado que la institución que nos interesa, la Universidad, tiene que ver directamente con los procesos intelectuales, de educación y de formación profesional, nos pareció relevante hacer notar que la época en que surge la universidad es una época en que la educación se había desarrollado notablemente en extensión y en calidad.  Asimismo la época de surgimiento de la Universidad coincide con los intensos movimientos intelectuales que valorizan a la naturaleza, el hombre y  de manera muy especial a la razón, sin que por eso la fe cristiana deje de ser la clave de bóveda de ese cultura.

 

5. LA IDEA DE CRISTIANDAD

 

Hay todo un sistema sociocultural denominado cristiandad que responde a una estructura en cuyo vértice impera ordenadora la fe cristiana. La actividad ordenada a la Gloria de Dios genera cruzadas, catedrales, sumas, códigos, etc.

 

La vida de la ciudad está impregnada por la eficiencia de la actividad de la Iglesia la que sustenta el orden político, social y cultural.  Sin embargo, si bien la Iglesia es el poder no lo es de manera exclusiva, Reyes y Emperadores, jerarquías eclesiásticas locales y comunas, estarán en tensión dinámica por el poder con la autoridad papal.

 

En lo intelectual, incluido por  supuesto lo teológico, la unidad cultural no es  la homogeneidad fruto  de un imperio no disputado de la ortodoxia y la tradición, nuevos movimientos intelectuales entrarán en conflicto con la doctrina oficial y con la autoridad que pretende imponerse al margen o contra la razón

 

6. LA RECUPERACIÓN DEL MÉTODO Y PENSAMIENTO GRIEGOS

 

Otro aspecto relevante es la recuperación del pensamiento y el método de los griegos. El desarrollo de la labor de los copistas y traductores fecundó el pensamiento medieval, que cultivaba el estudio de la Escritura, con el pensamiento griego.

 

Pero más que los contenidos mismos fue el método aristotélico, lo que produjo una revolución intelectual al abrir las puertas del medioevo al despliegue de la razón.

 

Este crecimiento de la razón será visto por algunos como atentatorio a la tradición y la ortodoxia de al fe; otros, sin embargo, verán en ello la posibilidad de enriquecimiento y tratarán de armonizar la razón con la fe.

 

7. LA UNIVERSIDAD Y LA CIUDAD

 

La universidad nace en, y casi podría decirse, con la ciudad medieval.  Las mismos procesos migratorios que fecundaron el intercambio de ideas y las procesos de especialización del trabajo influyeron en el aumentó de interés por lo intelectual y en la aparición del hombre que escribe y enseña. Los procesos organizativos que dieron por consecuencia las diversas corporaciones fueron los mismos que operaron para que los maestros y alumnos se unieran en la corporación que se llamó universidad.

 

Las tradiciones educacionales de las ciudades marcarán la eminencia de ciertas disciplinas en las universidades (así Teología en París, Derecho en Bologna, Medicina en  Salerno, etc.) y muchas ciudades tendrán su especial renombre por la Universidad que originaron y mantuvieron.

 

Hay una dialéctica de desarrollo entre la ciudad y la universidad. La universidad es un fenómeno típicamente ciudadano.

                       

El mismo proceso de secularización observado en otras actividades se notará en la educación, la cual con el surgimiento de la universidad se separará de los monasterios y catedrales y del control de las jerarquías eclesiásticas locales.

 

8. LA   UNIVERSIDAD Y LA EDUCACION

 

La universidad surge -en una época de desarrollo de los otros niveles de educación y como consecuencia de una necesidad de más y mejor educación.  Ésta demanda generada por la necesidad de personas idóneas para el desempeño de los roles requeridos por las actividades de la Iglesia el Estado, los profesionales, etc. y por el aumento de la población que exigía un incremento de las actividades económico-sociales.  Surge así de manera muy coherente con el proceso de expansión y complejidad que como en otras actividades, también se da en la educación.  Y así como la educación se identificaba una actividad típicamente unida a la tarea de la Iglesia, así también la Universidad surgirá al amparo de la Iglesia.

 

9. UNIVERSIDAD Y CRISTIANDAD

 

Y esa influencia dominante de la fe cristiana que dará por resultado la cristiandad será también algo característico de la Universidad.  La universidad aparecerá como una institución de cristiandad.  La fe a través de la Teología, tendrá una preeminencia manifiesta.

 

Si bien la Iglesia es el poder bajo el cual se originará la universidad los otros poderes no dejarán de interesarse por ella viendo ya un instrumento útil para sus propios fines y apoyándola, ya un enemigo de sus intereses, que hay que combatir.

 

10. LA UNIVERSIDAD Y EL MOVIMIENTO INTELECTUAL

 

La universidad se originará en el momento de ebullición intelectual del medioevo. En ella encontrarán acogida, corrientes antitéticas que alimentarán la disputa y el ejercicio de la dialéctica.  Lo más significativo de la institución que emerge es la de ser manifestación de un creciente aprecio a la razón.  Y decir aprecio es insuficiente porque en la universidad la razón fue reivindicada y alcanzó, a través del ejercicio de la dialéctica, un desarrollo y esplendor admirables.  Frente a autoritarismos y fedeísmos, se apondrá el ejercicio disciplinario.de la razón; que ello fue así lo manifiestan incontables obras medievales y de manera eminente entre ellas las sumas de Santo Tomás (Teológica y Contra Gentiles).

 

La Universidad será el testimonio permanente de exigencia de libertad para pensar y enseñar de acuerdo a la razón.

 

La reivindicación de la razón no fue una negación de otros conocimientos ni menos de la fe, pero fue, al parecer; el reinicio en Europa del ejercicio de la razón y de todos los procesos de racionalización posteriores de la vida social y cultural.

 

La pluralidad de modos de pensar de la época que la universidad acoge son manifestación de la búsqueda apasionada de la verdad que caracteriza a la Edad Media.

 

11. SANTO TOMÁS DE AQUINO, EL UNIVERSITARIO MEDIEVAL

 

En páginas anteriores hemos intentado caracterizar a la universidad medieval en cuanto obra cultural y hacer patentes los valores que la orientaban y cómo la universidad en cuanto obra cultural manifestaba lo típico de la Edad Media.

 

Otra camino distinto pero complementario con el anterior es el buscar lo característico de la Universidad a través de la obra de personalidades geniales que sean representativas del quehacer académico. Una breve consideración de esta perspectiva complementaria puede ser pertinente como reflexión final acerca del tema.

 

Así como las cúpulas tienen sus claves que las integran, así la universidad medieval se integró en el afán de buscar la verdad, de perseguir la síntesis de la pluralidad, la unidad en la diversidad.  Ese espíritu se manifiesta en el universitario que fue Santo Tomás.

 

La sabiduría como medio que nos hace participar de la verdad es el supremo valor. “"De todas las cosas a nuestro alcance ninguna iguala a la sabiduría”, nos dice el Aquinatense.

 

Esta valorización de la sabiduría como medio para alcanzar la verdad permiten integrar la vocación de monje dominicano con la de profesor universitario.  Pues el monje se dispone a la contemplación que es don, gracia, a través del esfuerzo que implica la búsqueda de la verdad y este esfuerzo tiene para Santo Tomás las características propias que tipifican, la actividad de investigación; debe ser un esfuerzo de diálogo metódico y crítico orientados a buscar la unidad de la pluralidad, es decir también complejo.

 

Alcanzada la verdad por la contemplación o la investigación la caridad obliga a comunicarla a través de la docencia. La investigación y la docencia las dos funciones esenciales de la universidad son los caminos que según Santo Tomás el hombre dispone, a través de su esfuerzo para encontrar la verdad.

 

Santo Tomás estaba dominado por el ideal de la verdad, razón por la cual nos dice que "En la aceptación lo mismo que en el repudio de las opiniones, no debe el hombre dejarse guiar por el amor o por el odio hacia aquel que las representa, sino bien por la  certidumbre de la verdad (Véase In  XII, Metaph., lect. 9).

 

Usando el método y la lógica aristotélicos Santo Tomás enfrentará de modo riguroso y crítico y con admirable libertad las corrientes tradicionales y las opiniones de sus contemporáneos.

 

Más aún, la actitud crítica de Santo Tomás lo lleva incluso a corregir, completar y aún retractar sus propias ideas.

 

Como dominicano y como profesor universitario no es de extrañar que Santo Tomás estuviese preocupado de la comunicación del conocimiento.

 

La Summa Theologica es manifestación de esa intencionalidad en la sistematicidad de su orden y desarrollo, tanto en la  organización exteriormente clara como en la  articulación orgánica de la materia que descansa en conexiones internas.

 

En el lenguaje predomina la sobriedad propia del modo de pensar aristotélico, sencillez, practicidad, positividad. Las repeticiones se evitan en lo posible, lo superfluo es descartado.

 

Este empeño por comunicar adecuadamente el conocimiento no fué vano pues como consta  por Pedro Calo, biógrafo del Santo (hacia 1320): "A la luz de su enseñanza florecieron muchos maestros tanto del estado religioso como también del clero secular, razón de esto era la manera sintética, clara y fácilmente inteligible de su exposición docente” (6 b: 53).Santo Tomás como dominicano y como profesor   universitario encontrará que es obra de caridad satisfacer el hambre de conocimiento y de educación de su sociedad (Véase, QUODLIB. III,  p. IV, art. 9).

 

Santo Tomás asume así aquella tendencia medieval que se orienta a la comunicación de la verdad y que hace que el conocimiento atesorado en la soledad monacal ilumine a todos en la universidad, que el copista se transforme de monje en profesional que vive en la ciudad.

 

Santo Tomás resume así el ideal universitario y dominicano "Contemplari et.contemplata aliis tradere". Enseñar a los demás como derivación misma de la plenitud de la contemplación. (Véase: S.TH. I IIa IIae, p. 188, a 6. ad Resp).  Investigación y docencia las dos funciones principales de la universidad y donde, la primera es superior y fuente de la segunda.

 

La universidad medieval como institución y Santo Tomás como autor intelectual se pertenecen mutuamente.

 

ANEXO 1

 

UNIVERSIDAD: LA PALABRA

 

La palabra "universidad”, traducción del término "universitas”,  usado por los romanos refiere, a través del tiempo, a diversos conceptos y realidades.  En ella se cumplen los procesos normales que pueden observarse en un enfoque diacrónico del lenguaje.

 

Lo anterior es manifestado pata evitar inútiles disputas acerca de la "verdadera" significación de la palabra.  En diversas épocas significó distintos conceptos y refirió a distintas realidades.  Lo anterior no impide señalar cierta persistencia, a través del tiempo, en referir siempre a algunas notas conceptuales determinadas y correlativamente a determinadas propiedades de los objetos a las cuales refiere.

 

Cicerón habla de "universitas rerum" o totalidad de las cosas que componen el universo, y de “universitas generis humani" o totalidad de las personas que constituyen la humanidad en su conjunto a través del tiempo y del espacio.  Esta referencia al conjunto integral y completo de los seres particulares o elementos constitutivos de una colectividad cualquiera, o sea la totalidad de una clase de objetos es la que justamente por su característica de universalidad se distingue de la particularidad de los individuos. Ello se manifiesta en el “Digesto romano" (III, 4) al usar en oposición los términos "universitas” y “singuli” (9: 7); (4: 2230).

 

La universalidad de los individuos de una clase es una de las notas que el término parece haber mantenido a través del tiempo, si bien fue predicado de clases de objetos distintos. Así, por ejemplo, inicialmente fue aplicada a cualquier asociación comunal, corporación (10:3) o gremio.  También se usaba la palabra para designar asociaciones en las que se habían unido las familias de mayor poder político en las ciudades (2: 68). El Papa Celestino III la usó para designar el  capítulo de Besançon

(4 : 2230)

 

Así pues, la totalidad de las personas clasificadas con algún criterio, como el trabajo, el poder, la función, etc... constituirán la "universitas" (9: 8 ss).

 

Pero este término no sólo se aplicó a las personas sino también, más adelante, para designar al conjunto de los objetos que constituirán el objeto de la acción de las personas como cuando se alude "universitá degli studi" en cuanto la institución reúne la totalidad de los conocimientos y métodos, es decir, la totalidad de las disciplinas existentes (9: 7).

 

Otro significado que se encuentra en el término universidad es aquel que refiere al carácter de escuela abierta a todos (9: 11).

 

El internacionalismo de los componentes de la comunidad, la gratuidad pretendida de la enseñanza universitaria eran manifestaciones de esta otra significación.

 

Como vemos tanto la intención como la extensión del concepto expresado por el término universidad pueden dar lugar.a diversas opiniones. Se pueden también notar que progresivamente la extensión del concepto y el universo de aplicabilidad del término se fueran restringiendo de modo tal que se puede afirmar que esta manera de nombrar fue reservada preferentemente para la corporación que desde fines del siglo XII formaron profesores y/o alumnos. Los decretales de Inocencio III hacia el año 1208 son ejemplos de ello. (4: 2231) (1: 24).

 

Para los fines de este trabajo entenderemos por universidad a la comunidad de profesores o a la de los alumnos en interacción; o a la comunidad de profesores y alumnos.

 

ANEXO 2

 

EL PROBLEMA DE LOS ANTECEDENTES REMOTOS DE LA UNIVERSIDAD

 

Se ha discutido mucho, al parecer, el problema de si las universidades son una creación típica de la Edad Media o si su origen es anterior (9: 11).

 

Diversos autores ponen el origen de la universidad en épocas anteriores a la Edad Media y en diversos lugares: algunos se remontan a las castas sacerdotales dedicadas a las tareas intelectuales en el Oriente, especialmente Mesopotamia y Egipto; otras ven el origen en Babilonia y Nínive; y hay quienes la sitúan en Grecia en la Academia platónica, o en las escuelas pitagóricas o en escuelas semejantes.  También, abundan quienes sugieren el origen de la universidad en las escuelas árabes y no faltan aquellos que se refieren a las escuelas de derecho y medicina de los romanos para ubicar el nacimiento de la universidad (9: 11 ss.) (1: 6 ss.).

 

Por otro lado están los que ven a la universidad como una institución típicamente medieval, así, por  ejemplo, Guido Calogero que señala, en la  Enciclopedia Italiana, el otorgamiento de grados académicas o títulos de valor jurídico a los egresados como una diferencia de la Universidad con las instituciones análogas que la precedieron. Esta opinión, sin embargo, desde el punto de vista de Mondolfo "exige ser examinada desde un punto de vista más amplio y general sin            aislar la "universitas" cultural de todo el conjunto de las otras “universitates”  o corporaciones de artes y oficios (9: 11) pues, según el mismo autor "En todas ellas hay la distinción de maestros y discípulos, y todas tienen como fin esencial, junto con el ejercicio de su arte y la protección de sus asociados, también la exigencia de ir convirtiendo continuamente a los disicípulos  en maestros para mantener la    continuidad del gremio”. (9: 12) y este   fenómeno puede ser observado ya en las actividades intelectuales de civilizaciones, como las orientales más antiguas, en las escuelas pitagóricas, en Roma, etc. (9: 12). Es posible seguir aumentando el número de testimonios en pro o en contra acerca de si la universidades invención original de la Edad Media.

 

ANEXO 3

 

ORIENTACIÓN DE LOS PLANES DE ESTUDIO

 

En la base del estudio universitario encontramos las artes como instrumento para ingresar a los restantes estudios; teología derecho y medicina. Los estudios de la Facultad de Artes eran propedéuticos a través de las artes y se contenían en el:

 

Trivium: gramática, retórica dialéctica (ciencias del hombre)

 

Quadrivium: aritmética, astronomía y música (ciencias de la naturaleza)

 

Estos estudios, por oposición de las demás Facultades, cambiaron notablemente durante el siglo XIII y se desarrollaron en el sentido de una verdadera Facultad de Filosofía.  La introducción de ciencias en el programa y la infiltración de las obras greco-árabes no fueron extranjeras a esta evolución.

 

Con la venida de los dominicos se impuso Aristóteles cristianizado tal cual lo enseñaron S. Buenaventura (franciscano), S. Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino.

 

Debemos notar que a partir del siglo XIV la gramática no es más que un curso preparatorio para los debutantes, la lógica misma no es más que una etapa y la dialéctica muy honrada. La física que comprendía la filosofía natural, la cosmología y la psicología, entra en los programas siguiéndola muy de cerca la metafísica.

 

Se enseña también geometría y astronomía.  La filosofía absorbe las otras artes y ciencias.

 

Agreguemos, para que quede más en claro el sentido de la evolución, que por mandato del Concilio de Viena (13 -11) se enseñaron las lenguas orientales en las cinco principales universidades.

 

De suerte que al final del siglo XIV se podía notar un movimiento serio por los escritores de la antigüedad. Generalmente estos estudios eran iniciados a los catorce años. (1: 26) (2: 69) (3: 71) (4: 2231) (8:102-105-77) (9: 15)

 

ANEXO 4

 

EL CANCILLER

 

No todas las universidades lo tuvieron pero aquellas que lo tenían progresivamente lo convirtieron en un título honorífico; manifestando así poco a poco la ruptura de los lazos que ligaban a la universidad a su pasado de escuela episcopal; como así también la progresiva autonomía respecto, a la jurisdicción diocesana (1: 24) (9: 18) (2: 66-7l)  (8: 91-101)

 

No es posible generalizar sobre todas las universidades y  sobre toda la extensión de la Edad Media respecto al sistema de gobierno universitario, pero si  es posible señalar como predominante y efectiva la tendencia DEMOCRÁTICA Y AUTÓNOMA del gobierno universitario (respecto al Canciller, el Obispo, el Rey y el Parlamento y los burgueses). Principalmente en lo relativo a la autonomía de estos poderes la universidad tuvo un gran aliado en la Santa Sede

 

ANEXO 5

 

LA ESTRUCTURA DE PODER

 

A la cabeza de la universidad estaba el Rector, elegido primitivamente todos los meses y a partir de 1278 todos los trimestres.  Era casi siempre elegido entre los maestros de artes.  Su elección estaba reservada a los Procuradores de las naciones. Si éstos no llegaban a un acuerdo se requería la mediación del Rector en ejercicio.  A partir del siglo XIV, el Rector debía ser aprobado por el Rey (1: 24 – 25 – 33 -38) (9: 10-16-18-40) (2: 69) (3: 73) (8: 100-101).

 

En realidad el poder real de los Rectores era variable de acuerdo a la universidad.  Entre él y los Procuradores mantenían la disciplina de la vida universitaria.

 

Por debajo del Rector florecía una gama de oficiales[5] entre los que se pueden mencionar:

 

Procurador general o síndico: nombrado por el Rector y las naciones, y que tenía por misión durante un año seguir los asuntos de la Universidad  (1: 25) (6: 100) (1: 38).

 

Escribano, cuestor o receptor o recaudador de la universidad.

 

Cuestor particular, censor, prior y preboste o deán: que cada nación de las artes poseía en propiedad

 

Sólo los Rectores o Procuradores tenían poder sobre la disciplina de la nación. (1: 25) ( 8: 100 –101) (9: 16 –18 – 22 - 40)

 

ANEXO 6

 

UNIDADES lNSTITUCIONALES PRINCIPALES

 

La organización de las universidades no fue uniforme, si bien, en general se puede tomar como paradigma la de París, a la cual muchas imitaron.

 

LAS FACULTADES

 

Así como la Universidad en su conjunto era la corporación de maestros y alumnos en busca del saber o de la verdad, dentro de la misma universidad aquellos maestros y alumnos que se interesaban por una misma disciplina formaban una corporación menor denominada Facultad. Nótese que en un principio en lugar de designar a las personas dedicadas, parecía designar el orden de estudio o disciplina.

 

Las facultades tradicionales eran la de Teología, Derecho,   Medicina, y Artes (esta última derivó en la de la Filosofía).  En cierta modo la de artes pasó a ser la más importante numéricamente [6] por cuanto era requisito ingresar a ella para postular a las demás y sus integrantes tenían el privilegio de elegir un Rector entre los maestros de arte, que rápidamente entró en en competencia y desplazó el Canciller.

 

Podemos agregar que no siempre existían en todas las universidades, ni en toda la historia de cada una de ellas las cuatro Facultades. Por otra parte, también es de notar que generalmente cada universidad se distinguía por el predominio o fama de una de sus Facultades. (1: 25-26) (9: 15) (2: 68) (3: 72-73) (8: 100).

 

 

ANEXO 7

 

LOS MÉTODOS

 

En lo que respecta a los métodos de enseñanza son los propios y característicos de la escolástica, los cuales se fundan en los métodos de la escuela aristotélica que popularizó Abelardo (2: 71).(8: 118-141) (9: 18-19).

 

Un texto común en la época fue "El libro de las Sentencias" de Pedro Lombardo (Teología) [7]

 

El procedimiento era más a menos el siguiente:

 

a)         Dictado del texto a estudiar (límites técnicos de la    época).

 

b)         Análisis del texto.

 

 c)        Presentación de argumentos.

 

d)         Exposiciones magistrales (Cátedras y lección  “magister dixit").

 

e)         Discusiones de temas sugeridos por el maestro.

 

Respecto a la enseñanza de la Teología podemos decir que si bien los programas fueron inicialmente exigentes rápidamente el uso abusivo de dispensas y otorgamiento de títulos, sin cubrir los períodos normales de estudio, llevó a que la Teología y su enseñanza cayesen muy bajo.  A ella hay que agregar una rápida multiplicación de las Facultades de Teología, lo que implicó que los maestros no siempre estuvieran bien preparados. (1: 23-24) (2: 66) (8: 103-160) (9: 17-18-45-47).

 

En cuanto al Derecho se refiere, es de hacer notar que el derecho canónico era el que imperaba.  El decreto de Graciano y las Decretales eran la base de la enseñanza.  También, aunque con interrupciones, se enseñó el derecho romano o las "leyes" como se decía por entonces.  Tres años de derecho romano fueron posteriormente exigidos para optar el grado de "Lector" del Decreto o sea canonista (Bolonia, Orléans, Montpellier, etc.) (4: 14-18-23) (8: 113-132-160) (9: 19-25-30-38-39) (10: 5-6).

 

En cuanto a medicina se trata, la base de la enseñanza parece haber sido el "Antidotario”, célebre obra de terapéutica de inspiración greco-romana y la "Colección" del monje africano Constantino, con influencia palaeoárabe..Esto en cuanto a Salerno se refiere.  En el caso de Montpellier la influencia en la enseñanza vino más del mundo árabe y judío a través de España, a la cual se sumó la corriente mediterránea (Italia, Africa, Levante y mundo greco-latino). Además gozó de la presencia de numerosos hospitales.  Fue en Montpellier que la medicina se separó más de las artes liberales, tratando de dejar de ser una simple "arte" para constituirse en una ciencia racional, al decir de un comentador. (1: 16- 18 -23-38-45) (4: 2239) (8: 103-132).

 

Respecto a las Artes, véase: (1: 23-38) (2: 66) (8: 103 - 160) (9: 17 18-45 - 47); a Farmacia (9: 45); a Astronomía (9: 45 - 47); a Matemáticas  (9: 45); a Filosofía (2: 74 ss.) (9: 18-45-48); a escritura, contabilidad e idiomas (8: 131)  (2: 46 ss).

 

Para terminar es bueno recordar las sabias máximas de Robert Sorbon, él fundador del colegio que ha dado su nombre a la Universidad de París, quien en su Obrita "De Conscientia" señalaba seis reglas del buen escolar:

 

a. Repen el estu

a. Repartir bien el tiempo

 

b. Concentrar la atención en el estudio

 

c. Fijar en la memoria los datos esenciales

 

d.  Tomar notas

 

e. Discutir con otros compañeros los temas de los cursos

 

f.  Rezar.

 

ANEXO 8

 

LOS COLEGIOS

 

Dado la pobreza en que vivían muchos estudiantes de la Edad Media, la caridad medieval creó asilos donde podían alojar y alimentarse los estudiantes de manera gratuita (1: 12) (1: 37). Con el correr del tiempo dado el alto número de estudiantes se admitió el pago de la estadía (l: 29).

 

En estos colegios se     daban cursos preparatorios a los cursos de las Facultades (de donde surgieron los liceos o enseñanza secundaria).

 

Todos los colegios se relacionaban con la universidad y dependían de la autoridad de ésta.

 

Según algunos historiadores los colegios se identificaban con las naciones, aunque ello no está siempre muy claro.

 

En el continente la universidad absorbe progresivamente a los colegios.  En Inglaterra a la inversa; en cierta manera la gloria de una universidad residirá en el número y prestigio de sus colegios (1: 25-29-30) (2: 58-68) (8: 103).

 

ANEXO  9

 

¿GRUPOS ESTUDIANTILES?

 

Por lo que hemos podido ver los grupos estudiantiles estaban plenamente integrados a la vida universitaria. No se puede a nuestro entender, en esta primera época de la universidad, hablar de grupos estudiantiles informales, tal cual podemos observarlos hoy en nuestras universidades.

 

La vida democrática de la universidad permitía que la acción estudiantil se desarrollara de manera institucionalizada dentro de la universidad y en función de la universidad.  Los colegios (cfr. anexo 8) no pueden verse como manifestaciones de injerencias políticas sin distorsionar su verdadera realidad.

 

La vida de los mismos colegios nos muestra conviviendo en ellos a maestros y alumnos de los mismos países.  Por otra parte, en esta época de la universidad, lo único que parece marcar una diferencia entre el alumno y el profesor es la licenciatura. Los alumnos no estaban sujetos a los tribunales civiles (solamente a los eclesiásticos participando así de las exenciones y privilegios propios de la universidad).

 

Hay actividades propias de los estudiantes como los ritos de iniciación (8:108), el trabajo como copistas (8: 118) pero no podemos hablar de grupos propiamente tales.

 

ANEXO 10

LAS NACIONES

Los estudiantes de la Facultad de Artes en Paris, lo  cual se extendió después a otras universidades, tomaron la costumbre de reunirse de acuerdo a la región o pais de origen. Este agrupamiento se llamo "nación" y se subdividió en Provincias, con el.mismo criterio que se formaba la nación. Cada "nación" tenía a su cabeza un procurador elegido y que tenía por misión defender los intereses del grupo y concurrir a la elección del Rector.

 

Todas las universidades eran por ese tiempo internacionales, razón por la cual, como recién lo señalamos, tuvieron, en general, la institución denominada "nación" en la cual los estudiantes podían hablar su lengua materna y celebrar sus fiestas nacionales.

 

ANEXO  11

 

LOS DOCENTES

 

A la cabeza de cada Facultad se encontraba un Decano (1: 25-38) (8: 100).

 

En cuanto al cuerpo de enseñanza se encontraba formado por las Profesores titulares que ostentaban el título de: magister, doctor, regens, profesor;  sin hablar de otros personajes parecidos a los actuales maestros de conferencias y que entonces, se denominaban “extraordinarios" (por la menos en Italia y Europa Central). (1: 24-25-26-27) (2: 73-69) (8: 100-132) (9: 14-16-40) (10: 5)

 

Los estatutos requerían una edad mínima para enseñar: en artes a filosofía, 20 años y 6 de asiduidad escolar; en teología 34 años y 8 de estudios; había que conseguir además los tres grados de la Facultad (1: 26) (8: 103) (9: 19).

 

El primer grado era el BACHILLERATO: tras un examen preparatorio ante tres y más tarde cuatro maestros, el aspirante a bachiller debía sostener públicamente sus tesis durante toda la cuaresma: se llamaba este acto “de determinancia”, porque el candidato no sólo "argumentaba en pro o en contra, sino que resolvía y solucionaba (determinare) las cuestiones discutidas".  De Wulf; Hist. phil. méd. II., p. 10; citado por Thonnard; Compendio de Historia de la Filosofía, p. 316. (1: 26) (2: 69) (8: 103).

 

Explicaba durante dos años en calidad de bachiller dirigido por un maestro, los manuales usuales; se presentaba luego el Canciller para recibir de él la LICENCIATURA, a sea la licencia de enseñar por su cuenta (1: 26) (2: 69-72) (8: 106)  (9: 13-14 -17-25-41).

 

Sólo le faltaba entonces pronunciar con gran solemnidad su primera lección para ser declarado DOCTOR o MAESTRO en Artes. Algo parecido, aunque no idéntico sucedía en la Facultad de Teología. (cfr. Thonnard; loc. cit.). (1: 26-27) (2: 69) (9: 14 - 17) (8: 107).

 

Dado que los alumno podían escoger libremente los cursos y profesores, el     sistema favorecía a los bueno profesores y a  veces suscitaba la rivalidad entre ellos.

 

Si bien había gran libertad en la enseñanza el Papado hacía expulsar a los maestros peligrosos y obligaba muchas veces a aceptar a los ortodoxos, creyendo como Thonnard, recién citado, lo señala: que "Así se ejerció para mayor bien de la escolástica la legítima inspección de la fe, que no dejaba a la razón más libertad que la de investigar la verdad".

 

Originalmente, como decíamos recién, parecía que solamente la licencia separaba al maestro del alumno. Más tarde las exigencias aumentaron.  El número de maestros admitidos a enseñar fue limitado y su nominación fue reservada ya a las Facultades, ya a éstas con la aprobación del Obispo o del Capítulo o del Consejo municipal (Lérida y Aragón) a los maestros y estudiantes (como en Bologna),

 

ANEXO 12

 

DATOS CUANTITATIVOS  (Resumen de información dada en el texto)

 

(A pesar de lo fragmentario de la información que sigue nos perece interesante dar cuenta resumida de ella pues permite completar la visión del fenómeno que estudiamos).

 

-En cuanto a los estudiantes su número en Bologna en 1247 llegaba a más de diez mil estudiantes (9: 17-25-26- 40)  en el siglo XV se señalarán seis mil estudiantes (1: 37).

 

-En cuanto a la población de las ciudades en 1352 Brujas ascendía a 30.000 habitantes aproximadamente, lo cual en aquel entonces representaba una gran ciudad (1: 50) y París tenía entonces 200. 000 habitantes siendo la mayor ciudad medieval (1: 51). En cuanto a la composición clerical de la ciudad se dice: “Tal es la concurrencia, tal es la muchedumbre de clérigos que allí se agrupan que están en vías de sobrepasar la población laica”. (8: 34)

 

-En lo que se refiere al número de profesores en París la Facultad de Artes en 1280 contaba con ciento veinte maestros y los demás no tenían en total   30.

 

-París contaba a mediados del siglo XIII con 101 gremios (artesanos, comerciantes, trabajadores, profesionales libres) (2: 67).

 

Europa en el siglo XII contaba por lo menos 70 abadías con escuelas.

___________________________

N.B. No hay que olvidar qué los universitarios eran clérigos.

 

 

BIBLIOG

1.         AGRAIN, René

Histoire des Universités

P. U.F. París, 1949

 

2.         BECK, Robert Holmes

Historia Social de la Educación

            U.T.E.H.A., México, 1965

 

3.         CATURELLI, Alberto

La Universidad

Ed. Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, 1963.

 

3.a       DANIEL-ROPS

"L'Eglisse de la Cathédrale et de la Croisade"

            Librairie A. Fayard, París, 1955

 

4.         DICTIONNAIRE DE THEOLOGIQUE CATHOLIQUE

(A. Vacant et alii)

            Librairie Letouzey et Ané – París - VI – 1959 - Tomo XV B col. 2230 et sec.

 

6.        DREZE, Jacques. DEBELLE, Jean

           Conceptions de L’Université

           Ed. “Citoyens”  Ed. Universitaire – París VI

 

6.         GALINO,. María Angeles

            Historia de la Educación - Edades Antigua y Media

            Ed. Gredos, Madrid, 1960

 

6.a       GILSON, Etienne

            El tomismo

            Ed. Desclée de Brower, Buenos Aires, 1951

 

6.b       GRABMANN Martín

            Santo Tomas de Aquino

Ed. Labor, Barcelona – Buenos Aires, 1930

 

 

SERIE DOCUMENTOS DE TRABAJO

C.P.U. Documento de Trabajo Nº 84 - Abril  1978


 

[1] Las cifras arábigas entre paréntesis indican el año. Cuando tienen dos puntos entre los dígitos indican la obra citada y la página correspondiente.  Los primeros dígitos anteriores a las puntos indican el número de orden en la bibliografía final, las dígitos que siguen a los dos puntos, la página.

 

[2] A mediados del siglo XIII, París contaba con 101 de estos gremios (2: 67).

 

[3] En ese tiempo una biblioteca con 900 manuscritos era tenida, con rezón por inmensa.

 

[4] Hé Dieu si J'eusse étudié

Au temps de me jeunesse folle

Et a bonnes moeurs dedié

J'eusse maison et couche molle..."

decía el pobre Francois Villon, manifestando esta intencionalidad

 

[5] (1: 25-38) (8: 100-106) (9: 16)

 

[6] En 1280 en París tenía.120 maestros, las otras no tenían en total 30 (1: 25)

 

[7] Respecto a los textos consúltese (1:12-13-27) (2: 44 - 47-48-56-70) (7: 429 - 441) (8: 80-105-116-60-61) (9: 39-41-45-47) 1: 23-24) (2: 66) (8: 103-160) (9: 17-18-45-47)